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Historia 193134 — capítulo 11
De vuelta a hogwarts, Harry se mantuvo callado durante días, sus amigos que lo entendían le dejaron estar en su mundo, sabía que tenía muchas cosas que digerir ahora que ya sabía que su abuelo Charlus había sido un auror y había muerto por culpa de los mortifagos.
Dos días más tarde, en el profeta venia otra noticia, esta vez se decía que los hermanos Prewett.
−Mis tíos. −Les dijo Ron.
−¿Cuántos cadáveres más van a tener que desaparecer hasta que los paren? −Les pregunto Hermione.
−Ni idea. −Le dijo Neville. −Primero los padres de Harry, luego los abuelos de Malfoy y ahora los tíos de Ron, ¿Quién será el siguiente?
Ante eso todos lo miraron.
−¿Crees que habrán más? −Le pregunto Hermione.
−Puede ser, nadie los ha podido parar así que tienen el campo libre.
−Que miedo. −Le dijo Ginny. −Esperemos que esto termine de una vez
−Eso lo esperamos todos
No mucho tiempo después era la primera prueba del torneo y Harry se tenía que enfrentar a un dragón para conseguir un huevo dorado.
Tras la prueba en la que por casi Harry se queda sin cejas y sin cabellos por culpa del dragón, celebro con sus compañeros que ya tenía el huevo.
En la siguiente semana, en el profeta ponía la noticia de que habían vuelto a entrar en los cementerios y habían robado una gran cantidad de cadáveres.
Ron que le había dejado el profeta a Harry escuchaba como su amigo iba diciendo nombres.
−Orión y Regulus Black, Charlus y Dorea Potter, Henry y Sara Evans, Alexander Thomas, Damián Zabini, Lyall y Hope Lupin, Dorcas Meadowes, Marlene Mckinnion, en total doce cuerpos. −Les dijo Harry devolviéndole el profeta a su amigo.
−Mi padre. −Les dijo Dean.
Ante eso todos lo miraron.
−¿Tu padre?
−Sí, mi madre me dijo toda mi vida que mi padre nos había abandonado, pero ahora veo que no fue cierto, que está muerto. ¿Quién lo quería muerto?
−No lo sabemos. −Le dijo Hermione y miro a Harry. −También están tus cuatro abuelos.
−Lo están, pero no entiendo porque quieren tantos cadáveres, digo han pasado muchos años de su muerte.
−Sí que han pasado muchos años. ¿Creéis que es por algo malo?
−Seguro. −Le dijo Ron. −Tanto muerto solo significa que quieren hacer algo con ellos.
−¿Pero el que?
−Ni idea. −Le dijo Hermione.
−Nadie lo sabe. −Sin saber que pensar siguieron desayunando.
En la mesa de los slytherin, también se preguntaban que estaba ocurriendo, Draco miro a su amigo. −¿Blaise estas bien?
−No lo sé, ¿para qué quieren el cuerpo de mi padre? El no murió a manos de un mortifago.
−No, pero es un hombre muy poderoso, tiene mucho dinero.
−Sí pero todo lo tengo yo, mi madre se está pudriendo en Azkaban. −La madre de Blaise llevaba en Azkaban cinco años, desde que había matado a su último marido y su familia no había descansado hasta encerrarla.
−Tendremos que esperar. −Les dijo Theo.
−Es lo que tendremos que hacer. −Y sin saber que más decir siguieron desayunando.
Unos días más tarde, dos días antes de halloween, Harry se despertaba con un herida en la mano, poniéndose las gafas miro bien su mano y vio que había un corte justo en medio de la palma.
−Despertar. −Les grito a sus compañeros.
Los gryffindor abriendo los ojos lo miraron.
−¿Harry porque gritas tan pronto? −Le pregunto Ron.
−Mira. −Y le enseño el corte que tenía en la mano. −Ayer no lo tenía.
−Hay. −Dean mirándose la mano que le dolía se las enseño. −Yo también lo tengo.
Ante eso todos se despertaron del todo y acercándose a las camas de sus compañeros les miraron bien las manos.
−¿Como os habéis hecho un corte tan grande? −Le pregunto Seamus.
−Ni idea. −Le dijo Harry. −En la cama no hay nada que corte. −Y destapándose les enseño las sabanas rojas.
−Yo tampoco se. −Les dijo Dean que estaba mirando su cama.
−Ir a la enfermería. −Les dijo Neville.
−Iremos. −Y poniéndose las batas con cuidado para no mancharlas de sangre bajaron a la enfermería y con sorpresa vieron que no eran los únicos, los gemelos Weasley, Blaise y Draco también estaban. −¿A vosotros también os ha pasado?
−Sí. −Y le enseñaron las heridas. −¿Sabes cómo os la habéis hecho?
−Ni idea, anoche no la teníamos. −Les dijo Dean.
−Nosotros tampoco.
−Sentaros en las camas. −Les dijo la enfermera. −Os iré revisando uno a uno.
Los alumnos haciéndole caso se sentaron en las camas, durante las siguientes horas, los profesores les estuvieron revisando las manos y preguntándoles que habían hecho para herirse, pero no supieron que decir no sabían de que se trataba.
Por la tarde, sin saber porque les había pasado lo de las manos volvieron a clases.
El día de la víspera de halloween, en el barrio francés, Irina les dijo a sus compañeros de casa que tenía muchas cosas de las que ocuparse ese día, así que sería una compañera quien abriría la tienda.
Cuando los hombres se quedaron a solas, Sirius miro a su amigo.
−¿No crees que Irina está muy rara?
−Ni idea. −Le dijo Remus. −Apenas la conozco así que no sé cuando esta rara y cuando no, ¿crees que oculta algo?
−Lo creo, pero no quiero preguntarle, no quiero que se ofenda y nos eche, en estas semanas lo único que hemos descubierto han sido dos horrocrux y que tu ya no eres un licántropo.
−Me siento muy bien. −Le dijo. −Hace mucho que no me sentía así.
−Es normal, ahora eres de nuevo un hombre normal.
−Sí, y sobre Irina esperemos que en algún momento nos lo diga.
−Yo también lo espero.
−Tenemos que terminar de desayunar que tenemos trabajo, hay mucha más gente ahora.
−En la cafetería se nota que hay muchos turistas, todos quieren ver a las brujas volar en sus escobas.
−Puede ser. −Le dijo Remus riéndose.
Unas horas más tarde cuando el sol se oculto y las carrozas pasaron por el barrio francés, Irina se acerco a sus amigos.
−Venir conmigo.
−¿Dónde?
−Ya lo veréis. −Y sin decir nada más se los llevo al cementerio. −Esta noche, en este lugar hay mucha magia, las puertas del mas allá se abren.
−¿Las puertas?
−Si donde viven los muertos, es el único día del año en que las brujas podemos hacer un tipo de magia que no se puede hacer el resto del año, los poderes de los vivos y los muertos se juntan. −Mientras les explicaba, la bruja les había llevado a una pequeña plaza con velas blancas encima de las tumbas y donde habían brujas alrededor de un círculo lleno de velas negras, runas y esqueletos.
−¿Esqueletos? −Le pregunto Sirius mirando a la bruja.
−Es una magia especial. −Y cogiendo un cuchillo le hizo un corte a Sirius. −Necesitamos tu sangre. −Y miro a Remus. −Y la tuya.
−¿Para qué?
Ante eso las brujas lo miraron.
−Nunca había escuchado preguntar tanto. −Les dijo Stefanie y acercándose a Remus le hizo un corte y lleno un cuenco de sangre. −Si tenemos que responder a todas vuestras preguntas aun estaríamos el año que viene respondiéndolas.
−Siempre te digo que no hagas tantas preguntas. −Le dijo Sirius a su amigo.
−Lo sé, y yo nunca te hago caso, me gusta saber.
−Pronto vuestras preguntas serán respondidas. −Les dijo Irina y con el cuenco de la sangre de Sirius se acerco a un pilar y tras poner unas hiervas puso el cuenco alrededor de los esqueletos donde habían otros cuencos.
−Hermanas cogeros de las manos. −Les dijo una mujer con el cabello blanco. −No os soltéis, si lo hicierais los muertos sabrían que les tenemos miedo y nos atacarían.
−Sujetaros fuerte. −Les dijo Stefanie que tenia a Remus y Sirius bien sujetos.
Con todos bien agarrados de las manos, las brujas empezaron a entonar un conjuro y de pronto las velas blancas que habían a su alrededor se apagaron y las velas negras se encendieron y se empezaron a ver fantasmas y pronto los esqueletos recuperaron su aspecto original.
Sirius que no sabía de quienes eran los esqueletos al ver a su padre y hermano, no supo que decir a Remus le paso lo mismo, hacía muchos años que sus padres habían muerto y ahora estaban delante de él como si nunca les hubiera pasado nada.
−Pronto se terminara. −Les susurro Stefanie. −Se que tenéis muchas preguntas, pero aun no se ha terminado el hechizo, si os soltáis ellos volverán a morir, sus almas aun están enlazadas al otro lado.
Casi media hora más tarde, las velas negras se volvían a apagar y las velas blancas se encendían de nuevo.
−Ya está. −Les dijo Irina y miro a los cuerpos. −Bienvenidos de nuevo.
−¿Dónde estamos? −Le pregunto uno de los hombres.
−Papa, estáis en el barrio francés. −Le dijo Sirius con un nudo en la garganta, cuando su padre murió no habían estado en la mejor de las relaciones.
El hombre lo miro. −¿Sirius?
−Si papa.
−¿Cómo?
−Son brujas sin varita, son mucho más poderosas que nosotros y os han devuelto a la vida.
−¿Para qué?
−Para matar a Voldemort, aun sigue vivo y sigue matando.
−¿Cuánto tiempo ha pasado?
−Dieciséis años desde que moriste.
−¿Tantos y Voldemort sigue vivo? ¿Nadie ha luchado para matarlo?
−Es una larga historia.
−Orión no seas así. −Le dijo un hombre castaño y miro a su hijo. −James a ti también te mataron.
−Si papa. −Y miro a su mujer. -Mi Lils al final no pudimos proteger a nuestro hijo.
−No James. −Le dijo Lily que se había puesto a llorar.
El hombre la abrazo. −Lo siento mi Lils, todo lo que hicimos no sirvió para nada.