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Historia 193134 — capítulo 25
Seis meses más tarde
Draco estaba en el tres escobas, esperando a que Hermione llegara de la librería, mientras se tomaba su cerveza de mantequilla, no dejaba de sonreír.
En esos seis meses desde que el profeta anunciaba la muerte de Voldemort, habían cambiado muchas cosas.
Lo primero es que tenían nuevo ministro, Kingsley un antiguo auror, era escogido y nada más entrar en el despacho había empezado a trabajar y había dado a conocer a las brujas sin varita, aunque muchos tenían miedo, les habían asegurado de que ellas no eran malas, solo diferentes y que tenían mucho que aprender unos de otros.
Uno de los que había puesto el grito en el cielo era Fudge, al principio muchos se habían puesto de su lado, Abraxas, Charlus y Cygnus les enseñaron las cosas que ellas podían hacer, como curar a Frank y Alice, Irina tras trabajar mucho lo consiguió y con el matrimonio curado, curaron a más gente que estaban igual.
Tras ver eso, muchos escépticos se pusieron del lado de las brujas y aunque las escuelas mágicas seguirían siendo para los magos con varita les dieron la bienvenida.
Aparte de conseguir que reconocieran a las brujas, Kingsley dio a conocer sus planes para llevar al país al siglo XX, una de las cosas que hizo fue cambiar algunas leyes en las que las mujeres apenas tenían derecho.
Como con todos los nuevos cambios que se iban haciendo, los más conservadores pusieron el grito en el cielo, hasta que las mujeres se pusieron firmes y dijeron que ellas también tenían derechos, no por ser mujeres se tenían que quedar calladas, y como con el caso de las brujas, los hombres de las familias más importantes se pusieron de su parte.
Otra cosa buena, es que se creó tras muchos años de espera, una escuela primaria mágica en la que solo asistirían niños con algún familiar mágico, los hijos de muggles no podrían asistir pues ellos tenían cientos de escuelas.
La verdad es que Draco aun no se podía creer que hubieran cambiado tanto las cosas, es como si estuvieran en otro mundo, y este solo fuera un sueño.
−Draco. −Hermione se acerco sonriendo, aunque aun no eran novios intentaban pasar todo el tiempo que podían juntos, pasear, hacer los deberes incluso había dejado atrás su miedo a las escobas y pasaban mucho tiempo volando. −¿Llevas mucho tiempo esperando?
−No, ¿has encontrado algún libro?
−Sí. −Y se lo enseño. −Es un libro romántico, Pansy me lo ha recomendado mucho.
−Estupendo, ¿vamos a pasear?
−Vamos.
Draco terminándose la cerveza de mantequilla, dejo el dinero encima de la mesa y levantándose cogió a Hermione de la mano y se fueron a pasear.
Mientras ellos paseaban y se reían, Harry y Ron los miraban, jamás creyeron que esos dos pasaran tanto tiempo juntos, pero no se podían quejar, habían pasado tantas cosas malas que se alegraban de que su amiga tuviera su final feliz, aunque aun le quedaban muchas cosas para vivir.
Harry estaba feliz, sus padres estaban vivos y su vida había cambiado completamente, otro que estaba feliz era Neville, sus padres ya habían salido de san mungo y habían recuperado su vida.
Mientras los alumnos disfrutaban de su vida escolar, en Londres Sirius veía con satisfacción como la antigua mansión Black, era terminada, habían cambiado todos los pisos incluso habían hecho dos sótanos para los nuevos dueños y aunque siempre había sido una casa mágica, habían decidido ponerla como casa muggle y aunque los vecinos al principio se extrañaron con un poco de magia se olvidaron de ella.
−¿Señor Black en serio la quiere vender? −Le pregunto el vendedor. −Es muy hermosa.
Sirius le sonrió. −Sí que la quiero vender, es hora de que este lugar pase a otra gente y empezar una nueva vida bien lejos.
−Como quiera, usted es el dueño, no creo que tengamos muchos problemas en venderla, es un lugar magnifico y está en el centro, no todos los días sale algo como esto al mercado.
−Ya me dirá algo.
−Se lo diré.
Sirius sonriéndole salió de la mansión y al ver el hermoso sol que hacia decidió ir andando, había quedado con James y Remus para pasar el tiempo juntos, estaba feliz de que su vida volviera a ser suya, nunca olvidaría el tiempo que había pasado en Azkaban, pero sabía que tenía una nueva oportunidad y la tenía que aprovechar.
A muchos kilómetros de allí, en Nueva Orleans, Orión veía con satisfacción como las obras de la mansión de los hombres lobo se terminaba.
−Gracias Orión. −Le dijo Matt. −Han sido muchos meses, pero por fin ya tenemos un lugar para nosotros.
−Lo tenéis. −Le dijo. −Ahora tienes que juntar a tu gente, pero eso es mas cosa tuya que mía.
−Lo hare, muchos han llegado a Nueva Orleans esperando poder vivir aquí y empezar nuestro negocio.
−Te deseo mucha suerte, sabes dónde encontrarme.
−Lo sé, gracias por todo.
−De nada. −Saliendo de la propiedad se fue a ver a las brujas, ellas hacia semanas que habían terminado de construir su nueva residencia, las ancianas del lugar habían dado la bienvenida a las ideas de Irina y entre todas habían trabajado duro para terminar cuanto antes las obras.
−Brujo. Le dijeron de pronto.
−Chupasangres. −Les dijo Orión mirando a sus invitados no deseados, como a su hijo a él tampoco le gustaban. −¿Qué queréis?
−¿Por qué les has ayudado?
−Porque he querido, y si has terminado tengo que reunirme con alguien.
−No tendrías que haberlo echo.
−Que pesados, no solo vosotros podéis tener muchos millones.
−Morirás. −Y se acercaron con la intención de matarlo.
Orión usando sus poderes los dejo inconscientes, al ver que todos estaban en el suelo sin sentido sonrió, le encantaban las cosas que Irina le había enseñado para librarse de los vampiros.
El futuro se presentaba muy pero que muy interesante, sin dejar de sonreír se fue a buscar a su amiga, el mundo poco a poco había empezado a cambiar y el disfrutaría viendo esos cambios.
Espero que os guste este final, gracias a todos por seguirme, haberlo comentado y haberlo puesto como favorito, el miércoles empezare Librería moony 2, os espero