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Historia 193134 — capítulo 6

Mientras seguían comiendo, los hombres les contaron que habían hecho durante el verano, con el buen tiempo habían estado en el sur de Italia trabajando en un pequeño pueblo pesquero, donde les habían dejado una habitación, pero con la llegada de septiembre el trabajo se había terminado y habían regresado a Londres tras enterarse del ataque de los mundiales.

−Ir a dormir. −Les dijo Jane cuando terminaron de comer y miro a su marido. −Tenemos el colchón inflable, ¿verdad? Es mejor que duerman allí que en el sofá que les faltara espacio.

−Sí que lo tenemos. −Le dijo y miro a sus invitados. −Es un colchón que usamos cuando vamos a la playa pero que también sirve como cama.

−Gracias, estamos cansados.

−Es normal. −Les dijo Jane. −Descansar y os llamare por la noche para cenar.

Sirius la abrazo. −Gracias por todo, ya sabemos de quien ha salido Hermione. −Y miro a George. −Sois dos personas maravillosas.

−De nada. −Les dijo. −Venir. −Y los acompaño a su habitación.

Media hora más tarde, Jane estaba terminando de recoger cuando entro George. −Se han quedado dormidos en seguida.

−Me lo imagino, debían de estar muy cansados.

−Que descansen, aquí nadie les hará daño, llamare a Irina y le diré que tendrán visita en los próximos días.

−¿Crees que encontraran la manera de matar a Voldemort? Tengo mucho miedo por nuestra hija.

−Te entiendo a mí también me pasa, esperemos que con las brujas del barrio francés encuentren la manera de matarlo, voy a llamar.

−Sí. −Y viendo como cogía el teléfono para llamar, ella término de recoger.

Al día siguiente tras desayunar, Jane les daba una bolsa.

−Ropa limpia, algo de dinero y comida, ya hemos llamado a Irina, os esperan y os ayudaran en todo lo que puedan, han aceptado a Hermione en su aquelarre.

−Muchas gracias. −Le dijo Remus cogiendo la mochila. −En cuanto tengamos noticias os iremos avisando.

−Esperamos que allí os puedan ayudar bien.

−Adelante. −Dijo George que encendiendo la vela violeta que Stefanie les había dado, no tardo mucho en aparecer como una puerta y se veía que en el otro lado era otro escenario. −Ella es Stefanie. −Les dijo mostrándoles la mujer que había aparecido, es del arquelarre de Irina y es de nuestra confianza.

−Gracias a los dos. −Les dijo Sirius.

−De nada.

Los dos hombres se terminaron de despedir y pasaron.

A muchos kilómetros de allí en el barrio francés, Stefanie e Irina vieron como los dos hombres pasaban.

−Bienvenidos al barrio francés. −Les dijo la bruja. −Soy Irina. −Y señalo a su amiga. −Y ella Stefanie, los Granger ya nos han explicado todo y sois más que bienvenidos, solo os pedimos que no salgáis del barrio más allá no tenemos la misma autoridad que aquí.

−No os preocupéis. −Le dijo Sirius. −No iremos a ningún lado.

−Os he preparado dos cuartos en mi casa. −Les dijo Irina. −Vivo en una casa y tengo cuartos vacios. −Y miro a Stefanie. −Mañana reúne a las ancianas del aquelarre, buscaremos la manera de ayudar a los brujos de Londres, aunque usen varita no podemos permitir que ese Voldemort y sus mortifagos sigan matando a niños.

−Hermione me cae bien, es una niña muy dulce y no quiero que la maten.

−Y no le pasara nada si nosotras trabajamos juntas. −Y miro a sus invitados. −Por aquí. −Y saliendo de la tienda los llevo por unas calles oscuras.

−Es de noche. −Le dijo Remus.

−Lo es. −Le dijo Irina. −Recordar que tenemos horas de diferencia, pero es mejor así que hayamos usado esa magia de movimiento a estas horas, muy poca gente esta despierta.

−Se que nos estas ayudando mucho, pero me gustaría conseguir un trabajo. −Le dijo Remus. −Algo me dice que lo de los horrocrux nos llevara tiempo.

−Sin problemas, ¿Qué trabajo quieres?

−Me gustan los libros.

−Pues una librería. −Y miro a Sirius. −¿Y a ti?

−Cualquiera, no me importa.

−Hermione me ha hablado mucho de vosotros. −Les dijo Irina. −El profesor que le ayudo y le enseño muchas cosas de defensa y el hombre que tenía toda la clase enamorada.

Ante eso Remus se rio.

−¿Hermione ha dicho eso? −Le pregunto Sirius y miro a su amigo. −¿Remus le has contado cosas de cuando estábamos en hogwarts.

−Algunas cosas. −Dijo sin dejar de reírse.

−Ya hemos llegado. −Les dijo Irina delante de una casa de tres pisos como el resto de la calle, abriéndola la puerta les dejo pasar. −La casa está protegida ante vampiros, ninguno puede entrar, aunque somos vecinos, no termino de confiar en ellos.

−Es normal, se alimentan de sangre. −Le dijo Remus.

−Lo hacen. −Le dijo Irina y lo miro. −¿Has podido usar el antídoto?

−Aun no, según las instrucciones que habían son cinco días antes de la luna llena.

−Lo son, yo te ayudare.

−Gracias.

−De nada, pero eso será cuando haya salido el sol, venir por aquí. −Y subiendo las escaleras los llevo a dos cuartos decentes, tendréis que compartir el baño, espero que no os importe.

−No nos importa.

−Estupendo, ya me voy a dormir, hasta unas horas.

−Hasta unas horas y gracias.

Irina les sonrió. −De nada. −Y se fue.

Cuando los hombres se quedaron a solas, Remus miro a su amigo. −Sirius yo también me voy a dormir.

−Ves, mañana hablaremos.

−Sí. −Y abriendo la mochila le dio algo de ropa que los Granger les habían prestado y dándole las buenas noches se fue a su cuarto.

Dos días más tarde, las brujas del barrio francés ya estaban al tanto de las cosas que ocurrían en Londres y se comprometían a ayudar en todo lo que pudieran.

−Gracias a todas. −Les dijo Sirius. −Aunque los magos con varita no lo aprecien nosotros sí, nunca olvidare todo lo que estáis haciendo por nosotros.

−Venir. −Les dijo Irina cuando las brujas se hubieron dispersado. −Os he encontrado trabajo a los dos.

−Gracias.

−De nada. −La bruja los llevo a una librería. −Remus trabajaras aquí, me dijiste que te gustaban los libros.

−Me gustan.

−Irina. −Un hombre de color se acerco y le sonrió. −Te veo muy bien acompañada.

−Phillipe, te presento a Remus y Sirius.

−Un placer, ¿y quién trabara conmigo?

−Yo. −Le dijo Remus.

El hombre le sonrió. −Eres más que bienvenido.

−Gracias.

−Nosotros nos vamos. −Le dijo Irina y miro a Sirius. −Te he conseguido trabajo en una cafetería, espero que no te importe.

−Para nada. −Y miro a su amigo. −Rem luego quedamos para comprar ropa.

−Hay una tienda no muy lejos. −Les dijo Phillipe. −Venden ropa de hombre a muy bien precio.

−Gracias. −Le dijo Sirius y miro a Irina. −Cuando quieras.

−Sí. −Y despidiéndose de los hombres se fue con Sirius.

Cuando el librero se quedo a solas con Remus le dijo: −Trabajamos de nueve a siete con dos horas para comer y tu sueldo será de ocho dólares la hora, ¿te va bien?

−Perfecto.

−Estupendo, ahora te enseñare como están colocados los libros.

−Gracias.

−De nada. −Y ya se pusieron a trabajar.

Irina llevo a Sirius a un café muy grande y tras presentarle a los dueños, lo dejo trabajo.

Unas horas más tarde, la bruja iba a ver como les iba, tras ver que a Remus le iba muy bien, iba a la cafetería y vio que estaba llena de mujeres, chicas y algunas no tan jóvenes.

−¿Irina donde lo has encontrado? −Le pregunto la dueña nada más verla. −Desde que Sirius ha empezado a trabajar aquí, las mujeres no han dejado de entrar, les sonríe un momento y ya babean.

Ante eso la bruja la miro. −Una amiga me dijo que tenía éxito entre las mujeres pero no creí que tanto.

−Pues ya ves. −Le dijo la dueña enseñándole donde estaba Sirius atendiendo, llevaba una sudadera del café y no dejaba de sonreír a unas clientas. −Al principio estaba muy nervioso, pero poco a poco sus nervios se han ido y ahora lo hace con naturalidad como si siempre lo hubiera hecho, creo que nunca había tenido tantos clientes.

−Me alegro. −Le dijo Irina. −He venido para ver cómo iba todo, Remus mi otro amigo le va bien, esta en la librería de Phillipe.

−Esa librería siempre está llena.

−Sí que lo está, me voy, nos vemos.

−Nos vemos. −Y viendo como Sirius seguía atendiendo a las clientas se fue a la cocina.

Mientras en el barrio francés, Sirius y Remus se aclimataban bien, en hogwarts los estudiantes seguían estudiando sin enterarse de que Harry ya había perdido su marca y había dejado de ser un horrocrux.

A principios de octubre los invitados para el torneo de los tres magos, llegaban.

Cuando Ron vio a Víctor no supo que cara poner.

−Es Víctor. −Le dijo a Harry.

El chico lo miro. −No sabía que estudiaba en Durmstrang.

−No creo que en Bulgaria haya otras escuelas mágicas.

−Ese es Karkarov. −Les dijo Ron que se le había cambiado la cara.

Ante eso los amigos miraron al pelirrojo.

−¿Quién es Karkarov? −Le pregunto Harry.