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Lo que Harry no supo ver: el secreto de Ron y Hermione — capítulo 23

Normalmente me gusta centrarme en Ron y Hermione, pero en este capítulo me apetece explorar cómo se siente Harry. Un abrazo. ... Últimamente estaba de muy mal humor. Todo le molestaba, cualquier cosa le irritaba. Por eso cuando Ron y Hermione habían iniciado una nueva discusión sobre el tema del árbol generalógico de Ron, Harry no lo había soportado más y se había largado. Pero lo que le molestaba no eran las peleas entre sus dos mejores amigos, a eso ya se había acostumbrado después de siete años. Lo que realmente le hacía sentirse mal era su sentimiento de culpabilidad. Sus amigos le habían seguido por voluntad propia, él no les había obligado. Pero sentía que les estaba jodiendo la vida. A ellos y a toda su familia, por supuesto. Y a Ginny. Pensar en Ginny era lo peor. ¿Cómo había podido hacer las cosas tan mal con ella? ¿Cómo pudo ser tan débil? Ella se merecía estar con alguien que la quisiese, la mimase y riera junto a ella. A alguien que pudiera darle un futuro. No se merecía a un tonto malhumorado que era la persona más buscada del mundo mágico. Alguien que había permitido que su hermano le acompañase a una misión suicida. Los meses que estuvo junto a Ginny fueron los mejores de su vida. Él la amaba. Y precisamente por ello no podían seguir juntos. No debía ponerla en peligro. Dejarla había sido lo correcto, a pesar de ser una de las cosas más difíciles y dolorosas que había hecho en su vida. Cuando Lupin le contó que Tonks estaba embarazada, Harry se sintió muy celoso. En lo más profundo. No es que no se alegrase por ellos. Claro que sí, no era tan mala persona como para no hacerlo. Pero le jodía mucho ser el único que no tuviera derecho a ser feliz. ¿Por qué los demás podían vivir mientras él sólo sobrevivía? ¿Y qué pasaba con Ron y Hermione? Estaban locos él uno por el otro, él lo sabía. ¿Cómo no saberlo? Sólo faltaba ver el instinto protector de Ron hacía ella, o sus continuos ataques de celos. Hermione era más sutil, pero el año pasado, cuando Ron estuvo con Lavender, ella le confesó claramente a Harry lo que sentía. Entonces, si los dos se querían... ¿Por qué no estaban juntos? Harry estaba seguro que era por él. Él era el máximo obstáculo de sus amigos. Y eso le hacía sentirse mal y bien a la vez. Por un lado, pensaba que no era el momento adecuado para que sus amigos estuvieran juntos. La búsqueda de los horrocruxes debería ser su principal prioridad. Y, si él no podía estar con Ginny, ¿Por qué ellos sí deberían tener derecho a estar juntos? Además eran Ron y Hermione, ¿Qué pasaba si se hacían novios oficialmente y se peleaban? ¿Serían capaces de seguir con la misión?Pero por mucho que Harry intentase convencerse a sí mismo que sus amigos no debían estar juntos porque no era un buen momento, sabía que eso no era verdad. No era un buen momento para él, pero para ellos sería perfecto. No era un buen momento para él porque cada vez que veía las miradas de Ron o las sonrisas de Hermione o cuando les veía despertar con las manos entrelazadas... Él se sentía más y más solo. Y también más y más egoísta. Porque él sabía que, si quisiera, si en vez de pensar en él fuese capaz de procurar por el bien de ellos, podría hacer mucho por sus amigos. No debía ser difícil. Podría tener una sincera conversación con Hermione y decirle que él les apoyaba si querían estar juntos. Que se merecían él uno al otro. Que debían disfrutar al máximo cada minuto porque no sabían que les deparaba el futuro. O quizás podría hablar con Ron. Dejar de chincharle haciendo continuas insinuaciones sobre su situación con Hermione. Tener una conversación de hermanos con él. Decirle que él sabía que estaba enamorado de su mejor amiga y que ella le correspondía. Ayudarle a sentirse más seguro de sí mismo y animarle a dar el primer paso. Sí, eso iba a hacer. Sus amigos lo habían dejado todo por él, interpuesto sus intereses a los propios. Y ahora le tocaba a él hacer lo mismo. Dejar de ser un cabezón egoísta y alegrarse de la felicidad de ellos en vez de dar vueltas y vueltas a su propia infelicidad. Así que abrió la puerta del cuarto en el cual se acababa de instalar, dispuesto a buscar a sus amigos y animarles a estar juntos.  Entonces se encontró con Ron y percibió la chispa que brillaba en sus ojos cuando él pronunció el nombre de su amiga. Y se sintió de nuevo solo. Tan solo que no se creyó capaz de soportar ver a sus amigos juntos y felices. Sabía que era un egoísta y un mal amigo, pero no podía hacerlo. Quizá mañana.