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Lo que Harry no supo ver: el secreto de Ron y Hermione — capítulo 3

Hugo Granger no se veía nada contento. Hermione suponía que su reencuentro sería una gran alegría para su padre, pero cuando bajó del tren pudo notar que su abrazo fue más corto y sus palabras más secas de lo que ella esperaba. Sospechó que quizás su padre presenció también su casi beso con Ron a través de la ventana. Se despidió de Harry con un punto de preocupación. Sabía que la orden le protegería bien, pero aún así... Murió Sirius, murió Dumbledore y la orden no pudo hacer nada por salvarles. Se despidió de Ron sintiendo las miradas de todos sobre sus espaldas. No pudo evitar dar un saltito cuando Ron le susurró al oído "te echaré mucho de menos" mientras la abrazaba. Al separarse se miraron a los ojos y la magia surgió, pero bruscamente Ron se separó de ella. Al girarse para ver qué era lo que Ron miraba tras ponerse rojas sus orejas, pudo ver de nuevo a su padre con el rostro fruncido. Esta vez Hermione sabía que no se iba a librar de la charla familiar sobre chicos. Por eso no se sorprendió cuando el tercer día de vacaciones sus padres le dijeron que querían hablar con ella. De hecho, aunque sabía que la charla iba a ser incómoda, el tema de Ron iba a ir muy bien para distraer la atención de sus padres. Durante el curso Hermione decidió que en verano le contaría la verdad a su familia. Decírselo todo y llorar juntos. Hablarles del pasado y del presente. Aceptar que les había mentido durante años. Hasta segundo curso fue sincera. La piedra filosofal, el diario de Tom, el basilisco, su petrificación... aquello fue demasiado para los Granger. Se pasaron el verano intentando convencer a Hermione de que se quedara segura en el mundo muggle. Y la amenazaron. Le dijeron que si volvía a haber un peligro en Hogwarts, por pequeño que fuese, ella no iba a volver. Así que mintió  Nunca se oyó en su casa  el nombre de Sirius Black, el torneo de los tres magos fue un evento emocionante por la presencia de dragones, Voldemort  seguía  muerto  y Dumbledore  también, por muerte natural debido a su avanzada edad. Hermione estaba cansada  de mentir a sus padres, sí. Y se bajó del  tren con la voluntad de decirles lo que había pasado y lo que iba a hacer. Pero cuando les vio supo que no podría decirles a sus padres que les iba a borrar la memoria y desaparecer de su vida. Y lo que se lo impedía no era falta de valentía, sino su amor por ellos. Lo que sufriría ella por perder a sus padres no era comparable con lo que sufrirían sus padres perdiéndola a ella. Se merecían que ella fuese sincera, que les dijera la verdad. Pero no lo iba a hacer. Un corazón roto en la familia ya era suficiente. Mientras Hermione reflexionaba sobre estas cuestiones, fue en busca de sus padres y les encontró esperándola en el salón:

  • Ven aquí, hija. Cuéntanos todo lo que ha pasado en Hogwarts este curso. - A Hermione no le gustó nada como sonó ese "todo" en boca de su madre. Hermione se obligó a recordar momentos felices del curso. Se centró sobretodo en la relación entre Harry y Ginny. En lo felices que habían sido mientras estaban juntos.
  • ¿Y Ron tiene novia? Aquella pregunta de su padre la pilló desprevenida.
  • No, papá, Ron no tiene novia.
  • ¿Y quién es Lavender? -Hermione se quedó congelada, sintiendo el familiar  malestar que sentía  cada vez que escuchaba  ese nombre. Su padre continuó. - Antes de que bajaras del tren oí cómo los hermanos gemelos de Ron comentaban que no sabían cómo Ron había sido tan tonto de estar con Lavender pudiendo haber estado con alguien tan genial como tú. Hermione se sonrojó, a pesar de agradecer la fidelidad de Fred y George, este era un tema vergonzoso para hablar con sus padres. Aún así, le sentaría bien desahogarse con alguien. Y quería crear vínculos sinceros con sus padres antes de echarlos de su vida.
  • Le pedí a Ron que fuera mi pareja en una fiesta. Me dijo que sí. Y luego, de repente, empezó a salir con Lavender. Dijo esto triste, con lágrimas en los ojos. Sus padres se indignaron, poniéndose claramente de parte de su hija.
  • ¿Y ahora cómo están las cosas, cariño? - Preguntó su madre después de que Hermione les explicara que después del cumpleaños de Ron habían vuelto a ser amigos.- Pues la verdad es que no lo sé, mamá.- ¿Pero tú quieres estar con él, verdad? Hermione miró a sus padres antes de contestar. Vio comprensión y amor en sus ojos.
  • Sí. Es lo que más quiero.
  • Entonces no se hable más. Vamos a ir a Londres a comprar el vestido más perfecto, vas a ir tan bonita a la boda del hermano de Ron que no va a poder cerrar la boca en toda la ceremonia. ¿Verdad, Hugo?
  • Claro que sí. ¡Qué sepa lo que se pierde! Y ya que llevamos casi un año sin nuestra princesa, nos vamos a coger unos días de vacaciones para mimarte y cuidarte como te mereces. ¡No quiero dejar de ver ni por un momento esa preciosa sonrisa tuya, mi niña! Los siguientes días fueron fantásticos. Hermione pasó todo su tiempo con sus padres. Vieron obras de teatro, fueron al cine, a pasear... Aquel día habían ido a Londres. Tras recorrer unas cuantas tiendas encontraron el vestido perfecto para la boda. Lo compraron y se fueron a comer a un pequeño restaurante italiano que les gustaba mucho. Por el camino, Hermione percibió un destello extraño. Dejó a sus padres en la puerta del restaurante y con la excusa de visitar rápidamente una librería cercana se integró en un callejón poco transitado. Paró fingiendo mirar un escaparate y vio el destello de nuevo. Lanzó un petrificus totalus y se acercó. Era alguien  cubierto por una capa invisible. Atenta a que nadie apareciese de golpe, con una mano estiró de la capa mientras con la otra apuntaba firmamente con su varita. Al segundo siguiente, los ojos de Hermione se clavaron en los de Fred. Aún estando petrificados, pudo ver alegría en su mirada.  ...Publico sólo la primera mitad del capítulo porque me estaba quedando larguísimo. ¿Os está gustando?Espero vuestros comentarios. ¡Son lo que me anima a seguir escribiendo!