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Trouble Potter — capítulo 1
No° 12 Grimmauld place, 1 septiembre.
Era hora de ir a Hogwarts de nuevo (Al menos para la menor de los Potter), hacía dos años que la Familia Potter-Weasley se había mudado a la que una vez fue la casa de la importante Familia Black; todos y cada uno de los miembros habían puesto de su esfuerzo y dedicación para que este fuera un bello hogar en el cual honraran la memoria del fallecido Sirius Black.
Lily Luna acababa de terminar su almuerzo, se encontraba en el segundo piso cepillando sus dientes al mismo tiempo que un cepillo peinaba su larga y hermosa cabellera peliroja.
— Lily, date prisa pequeña, papá nos espera abajo para llevarte a king's Cross — dijo su madre recargada sobre el barandal de los escalones.
— Ya voy — dijo Lily terminando de cepillar sus dientes, finalizó el hechizo sobre su cabello y se apresuró a tomar las cosas para alcanzar a su madre en las escaleras. —Estoy lista.
— Ya veo, a la próxima te levantas más temprano.
— Como digas madre, ¿Nos vamos?
— Adelante, tu padre tiene quince minutos esperando en el auto.
— No entiendo porque tenemos que ir en la forma muggle.
— Es los más seguro, así que arriba.
La adolescente solo sonrió no muy convencida y subió al auto, no tardaron mucho en llegar a la estación, sin embargo al llegar estaban a 5 minutos de partir.
— Lily date prisa, sube.
— Ya voy papá, los amo, nos vemos en navidad — la pelirroja besó las mejillas de sus padres y se subió de inmediato al tren, tratando de encontrar a su mejor amigo y primo Hugo.
— Ranas de chocolate, varitas de regaliz, grageas... — gritaba la mujer del carrito de golosinas cuando fue interrumpida por la pelirroja.
— Disculpe señora, ¿ha visto a mi primo Hugo? alto, delgado, pecoso...
— El joven Weasley si, estaba en el último vagón con su hermana.
— Ah... gracias, ¿me da un panque de calabaza por favor?
— Aquí tienes, cinco galeones.
— Gracias, quédese con el cambio. — dijo dirigiéndose hacia los últimos vagones.
Si había alguien a quien Lily no toleraba era a su prima Rose, la perfecta, con quien siempre la comparaban sus profesores y algunos allegados a la familia, sin embargo la relación con Hugo era totalmente distinta, el era su confidente y mejor amigo, la única persona a la que podía confiar cualquier cosa.
Llego al penúltimo vagón, y al verlo vacío entró, seguro vería pasar a Hugo al momento de bajar, tomó uno de sus libros de historia de magia, y se puso a leerlo a la par que se comía su panque, poco a poco comenzó a oscurecer, estaba por quedarse dormida cuando el tren se detuvo, habían llegado, era momento de comenzar el nuevo año.
— ¡Lily! ¿Dónde estabas?— Preguntó Hugo apretándola de la cintura como era costumbre
— Por ahí, llegue tarde... pero, ¿Qué hace tu hermana aquí? pensé que ya se había graduado.
— Si, vino a una especie de servicio social mágico, ayudará a los alumnos atrasados porque quiere ser profesora.
— Ah... que interesante
— Lily por favor...
—Tranquilo Hugo, prometo solo limitarme a ser cordial.
— Gracias, ¿Cómo te fue en tus vacaciones?, casi no te vi
— Fueron toda una locura, te contaré a detalles en la sala común cuando todos se duerman.
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