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Historia 196272 — capítulo 15

Llego octubre, noviembre y diciembre. Obteniendo buenos promedios tan cerca de las notificaciones de sus amigas, gracias al esfuerzo que puso en sus descansos y en las clases. Los Merodeadores ahora no solamente le hacían bromas, sino la ofendían psicológicamente, mucho más que antes. Leah muchas de esas veces se alejaba de todos para entrar al baño a llorar libremente. Nadie sabía lo que sufría, solamente Alexandra lograba encontrarla distanciada y muy callada. No quería hablar con nadie, ni estar fuera del castillo, solamente quedarse donde Los Merodeadores no estuvieran. Desafortunadamente, Cristian abandono Hogwarts para viajar a Bulgaria otra vez, y seguir sus estudios, le dio pena. Sus amores platónicos se marchaban tan rápido que le dolía, pensar que podría encontrar a alguien la que la proteja. Aun no encontraba la manera de cambiar su personalidad, saber defenderse y cuidarse de esos abusos. Estaba cayendo nuevamente en la tristeza, y rompiendo los cristales de su imagen. Así, mostraba ser feliz con una sonrisa falsa y el mejor humor que pudiera fingir, porque dentro de ella estaba rota. Y Roxanne lo sabía. Solamente ella, era su caja de lamentos y recuerdos. La mejor amiga.******************En una pequeña casa en la zona norte de Londres, la familia Duval preparaban la cena para aquella noche de Navidad. Leah y Austin habían llegado con su padre hace una hora, los chicos habían subido a sus dormitorios, donde ambos lo compartían. Las paredes esmeraldas algo manchadas de humedad, rasgaduras de mover las camas para asear la habitación. Dos camas a cada lado, un escritorio del siglo XIX, una reliquia familiar. Un televisor, y una consola de videojuegos.

-¡Ey, enanos!-les saludo Aileen, de dieciocho años, tenía un ramo de flores rojas en su mano. Detrás de ella estaba su novio, Hugh, un chico italiano.-¿Cómo estuvo  Hogwarts?

-Muy bien- contestó Austin, volviéndose a ella.- El próximo año entrare al equipo.

-¡Genial!-le correspondió su hermana mayor.- ¿Y, tu, Leah?

Ella tardo en contestar, mientras abría su maleta para sacar la ropa.

-Mis notas se destacan, tal vez, no quede para los premios anuales. Estuvo bien.

La pareja se retiro de la habitación.

Al finalizar, se dirigieron a la cocina para ayudar a terminar de hacer las ensaladas, mientras que su padre había salido a buscar a sus tías y a su prima. Su madre iba cortando unos tomates, al mismo tiempo que Leah cortaba unas cebollas y papas para hervir. Estaba feliz de volver a estar con su familia, después del receso de invierno, venían los días más duros, ya que se acercaban los exámenes más importantes.

Volver a casa siempre era incómodo, porque Susan se quejaba demasiado, sus protestas de que la casa estuviera sucia, y que todo lo que arreglan se vuelve a romper en días. Si, era agotador vivir en esa pequeña y vieja casa en un barrio donde había muchos negocios, y estaban sobre la avenida, donde continuamente se escuchaban los ruidos de los coches, y los más grandes camiones de transporte. Leah dibujaba mientras la lluvia golpeaba la ventana del cuarto, y su hermano estaba entretenido jugando a la PlayStation 2, siendo únicamente la que oía los gritos de su hermana contra sus padres. Leah dejó el block de dibujo en la cama, se calzo sus zapatillas beige, tomo una chaqueta negra y salió de la habitación, atravesando la sala de estar donde estaban peleando, sin que notaran su presencia.

Las horas habían pasado, y su celular empezó a sonar, eran sus padres que estaban preocupados. Respondió soportando los gritos de Susan, asique dejo el CDs de Avril Lavigne que iba a comprar, regresando a su casa, justo cuando la lluvia se detuvo.