← Historia 21852 · de
Historia 21852 — capítulo 1
PRIMER HISTORIA: “EL PRIMER AÑO EN HOGWARTS”
CAPITULO I
“UN DESTINO EN LONDRES”
El domingo 19 de agosto las tres brujas amigas Magali, Alexa y Mauge estaban en el aeropuerto de Ezeiza dispuestas a tomar el vuelo de las 12:00 hs. de Air Hogwarts con destino a Londres. Las tres estaban muy contentas, muy nerviosas y muy entusiasmadas. No era para menos: acababan de recibir la noticia de que habían sido becadas por el Colegio de Magia y Hechicería Hogwarts, en Inglaterra, por sus grandes logros en el Colegio Argentino Superior de Magia y Hechicería Argeneraz. En Hogwarts deberían terminar sus tres últimos años reglamentarios de aprendizaje del Mundo Mágico.
A las 11:30 hs se despidieron de sus familiares y algunos amigos para entrar al cuarto de abordaje, cuando entraron vieron que había al menos unos veinte chicos y chicas argentinos de todas las provincias, algunos ya tenían sus túnicas de Hogwarts y otros vestían sus ropas de muggles. Caminaron por el pasillo de abordaje que estaba conectado con el de abordaje muggle, este se dividía en dos, uno iba a un avión muggle y otro tenía un cartel que decía “Air Hogwarts”, las chicas tenían la sensación de que los muggles no lo veían, y casi sin darse cuenta estaban dentro del avión mágico, se sentaron en la fila del medio, porque era la de tres asientos. A las doce el avión partió rumbo a un nuevo mundo.
El viaje, aunque sus familias les habían dicho que a Londres eran unas 16 horas, les pareció mucho más corto de lo normal. A la tardecita paso una azafata bruja, que era muy amable y simpática ofreciéndoles golosinas parecidas a las que vendían en los quioscos argentinos de magos o brujas, como las Grageas Bertie Botts, Ranas de Chocolates y Babosas de Gelatina pero no encontraron los riquísimos Alfajores de chocolate, que cuando uno los come siente un calor intenso aliviando el fría de las calles de Buenos Aires. Vieron una película muggle, que en esos días pasaban por los cines de Buenos Aires, la película se llamaba “Señales”. Entre risas, sustos y algunos pequeños gritos de Mauge, concluyeron en que la película estuvo muy buena. Para recuperarse del “susto” se pusieron a escuchar música. Magali, de la felicidad que le producida la melodía, se paró y se puso a bailar en el pasillo del avión mientras que Mauge y Alexa hacían comentarios en voz alta de que no la conocían, entre miradas confusas de algunos pasajeros.
Al fin llegaron a Londres. En el aeropuerto los esperaba Arabella Fligg, una bruja de mediana edad que tenía una túnica de color violeta y unos anteojos cuadrados.
- Buenas tardes y bienvenidos a Londres. Como ustedes ya sabrán, son alumnos argentinos seleccionados para ser becados por el Ministerio de Magia de Gran Bretaña, para estudiar en el mejor colegio europeo de Magia y Hechicería: Hogwarts, hemos tratado de darle la oportunidad a quienes realmente se lo merecieran, esperamos no ser decepcionados. Ahora vendrán conmigo e iremos al Callejón Diagon, así podrán descansar y mañana compraran sus materiales escolares, pero antes deberán cambiarse.
De la punta de la varita de la bruja, salieron chispas de todos los colores y tamaños, aquellos que tenían sus túnicas ahora poseían ropas muggles al igual que Arabella.
Salieron del aeropuerto y vieron un autobús de color rojo, en uno de sus costados decía “Hogwarts Tours”. Aunque estaba lleno de muggles parecía que ninguno lo veía o no lo querían ver.
-
No tienen la sensación de que solo nosotros podemos ver el autobús- les pregunto Alexa a sus amigas.
-
Si- respondieron a la vez.
-
¡Pero no veo la hora de subirme!- dijo Mauge con ojos bien abiertos.
Subieron al autobús que parecía mucho más grande por dentro de lo que vieron abajo. En veinte minutos llegaron al Caldero Chorreante, atravesaron la cantina y llegaron a un pequeño patio. Alexa, que era la más alta de las tres, se paró en puntas de pies y pudo ver como Arabella tocaba con su varita el muro y al instante los ladrillos se corrieron y formaron un gran pasaje.
- ¡Bienvenidos al Callejón Diagon!- dijo Arabella.
Entraron por el pasaje y caminaron por calles llenas de grandes y chicos vestidos con túnicas y galeras, algunos tenían ropas muggles y estaban formadas en filas y dirigidos por un mago. El callejón estaba lleno de negocios que vendían lechuzas, libros de magia, calderos y uno, del que salía un olor horrible, vendían pociones. Mauge y Magali, se quedaron viendo la vidriera de un negocio que tenia un cartel que decía “Artículos de calidad para el juego del Quidditch”.
- ¡Vamos, o nos vamos a perder!- les grito Alexa, cada vez más cerca de ellas.
Las chicas no respondieron, estaban muy atontadas mirando la nueva Saeta de Fuego Trilenium, estaban seguras de que era espléndida. Alexa al llegar junto a ellas también comenzó a admirar la escoba pero lo que más atrajo su atención fue el póster de un jugador de Quidditch de un equipo llamado Chuddley Cannon, según pudo ver en la parte superior del afiche. El jugador era pelirrojo y las palabras en dorado al pie de la foto le indicaron que se llamaba Ron Weasley. Se quedo embobada mirándolo.
-
Es… es… es re lindo- dijo en un suspiro a sus amigas, pero ellas no la escuchaban. Entre una cosa y la otra perdieron efectivamente a Arabella y a sus compañeros.
-
Creo que se fueron por acá- dijo Alexa, cuando volvió en sí señalando una calle muy angosta.
Caminaron y caminaron entre magos y brujas de todas las edades, pero no había ningún rastro de su grupo. Llegaron a un nuevo callejón que tenía una puerta de hierro y arriba de está decía “Callejón Knockturn”, la intención de las chicas era entrar, al menos la de Magali y Alexa, Mauge estaba insegura y asustada.
-
¡Al fin las encontré!- les dijo una voz, esta provenía de un chico morocho de piel blanca y ojos negros, vestía una túnica negra y a la altura del corazón había un escudo con un león y otro, al lado, con una “P”.
-
Arabella, estaba preocupada y algo enfadada, pero no se inquieten no le diré que estuvieron aquí- las chicas no entendían- Ahora vamos a la Pensión de Hogwarts para chicos becados.
-
Una pregunta, ¿quién sos?- le preguntó Mauge algo colorada, Magaly la vio e hizo un gran esfuerzo para contener la risa.
-
Yo soy Federico García, mucho gusto. Al igual que Uds. soy de Buenos Aires, también soy becado de Hogwarts, estoy en mi sexto año y soy Prefecto de Gryffindor- dijo - los Prefectos son nombrados por sus méritos y como sobresalgo del resto de mis compañeros me dieron ese honor- concluyó sacando pecho con orgullo
-
Yo soy Mauge y ellas son Magaly y Alexa, somos amigas desde muy chiquitas y... - pero Alexa no la dejo terminar.
-
Claro, Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin son las cuatro casas de Hogwarts, si no me equivoco.
-
Si, así es, Gryffindor es conocida por tener a los más grandes magos del mundo, Hufflepuff por la fortaleza de sus estudiantes, Ravenclaw por la inteligencia y amabilidad de sus estudiantes y Slytherin es la más conocida por haber dado más magos para el Lado Oscuro.
-
Yo no quiero ir a ahí- dijo Magali.
-
Bueno eso no es algo que deciden Uds., no les voy a decir el nombre del Juez, eso es una sorpresa- caminaban por las calles del Callejón Diagon nuevamente y escuchaban a Federico con interés- El director del colegio es Albus Dumbledore, el mejor director en toda la historia de Hogwarts.
-
¿Quiénes serán nuestros profes?- interrogó Magaly.
-
Los mejores son Arabella Fligg que es la nueva Profesora de Transformaciones y Harry Potter, el mejor después de Remus Lupin, claro, sin contar a “Ojoloco” Moody, él será su Profesor en Defensa Contra Las Artes Oscuras- esta vez fue Magali la que dejó escapar un leve suspiro muy cerca de Mauge y fue ella la que se contuvo- y el único más odioso es Severus Snape, le gusta favorecer a los de Slytherin porque es el jefe de la casa pero disfruta más cuando nos quita puntos a los de Gryffindor.
Mientras caminaban por pasillos y calles del Callejón Diagon, les contó un poco más sobre la Historia del Colegio, y agregó que él era el Capitán y Guardián del Equipo de Quidditch de Gryffindor y que deseaba poder verlas allí.
- Llegamos, pasen- dijo señalando una hermosa puerta abierta de madera barnizada que tenía tallada la palabra “Hogwarts”.
El Hotel era muy lindo, en la recepción había sobre una de las paredes un gran escudo que tenía una “H” rodeada por un león, un tejón, un águila y una serpiente enroscada; también estaba Arabella sentada en un sillón frente a una gran chimenea.
-
Por fin llegan, esta vez pasa por ser nuevas y por que las clases aun no empezaron, pero la próxima vez que desobedezcan las ordenes les serán descontados puntos- las amigas se disculparon y “prometieron” que no volvería a pasar algo similar- Gracias Federico, ahora ¿podrías acompañarlas a su habitación? Mañana deberán levantarse temprano para cambiar su dinero en Gringotts y comprar el material escolar, Buenas Noches.
-
Su habitación es la 713, aquí tienen sus llaves. Hasta Mañana- se despidió y se fue.
A la mañana siguiente se levantaron temprano, desayunaron y luego Federico acompañó al grupo al banco por orden de Arabella. Allí deberían abrir una cuenta cada una y cambiar su dinero muggle argentino por Galleons, Sickles y Knuts; pues así podrían comprar sus útiles escolares y las túnicas reglamentarias.
Salieron del Banco y se dirigieron a un negocio de túnicas, Madame Malkin, dónde se encontraron con una chica española, según su acento, era morocha, de piel blanca y cejas muy abundantes.
-
Hola, soy Sara, ¿Irán a Hogwarts?-
-
Sí, ¿sos de España?- le contestó y preguntó Alexa.
-
Si, así es, es mi primer año en Hogwarts y entro en quinto año, también me becaron por mi excelente promedio en España.
-
¡ANDA!- susurró Magaly muy cerca de Mauge, que se tuvo que retirar del negocio porque no aguantaba la risa- ¡Bueno perfecta nos vemos en Hogwarts!- Federico, Alexa y Magaly se fueron riéndose a carcajadas.
-
¡Espero que no sea nuestra compañera!- dijo Alexa.
Tuvieron que esperar a que la chica española saliera del negocio, porque Mauge se seguía riendo. Después de comprar sus túnicas y sombreros se fueron al Emporio de Lechuzas, Magali y Mauge querían una lechuza. Alexa había llevado a Minerva, una gata gris atigrada. Entre las dos se compraron una lechuza rojiza, pero el problema era que no se decidían por el nombre: Mauge quería llamarla Dolly y Magali Caty.
Esa tarde recorrieron todo el Callejón y terminaron en la Heladería Florean Fortescue, terminaron sus helados en la terraza del local en donde Federico las apalabro hasta convencerlas de que se probaran para el equipo de Quidditch de sus futuras casas.
- Es una experiencia única, Gyffindor no ha perdido un Campeonato desde 1997- pero la frase fue en vano porque las tres estaban decididas a entrar en los equipos de sus casas, además porque nunca antes habían participado en un equipo y querían saber que se sentía ser parte de un grupo unido por una misma pasión.
Estaba anocheciendo y Federico las estaba llevando de vuelta al hotel cuando pasaron por la puerta del Callejón Knockturn, Magali les hizo señas a sus amigas y después de perder al prefecto, que se había quedado hablando con una mujer de pelo plateado que emitía un gran resplandor, se adentraron al Callejón dedicado, como pronto se dieron cuenta, a las artes tenebrosas.
El primer y el más grande que vieron fue “Borgin y Burkes” en su vidriera vieron dos artículos muy llamativos, “La Mano de la Gloria, que solo alumbra para el que la sostenga. ¡La mejor herramienta de los ladrones!” y un rollo grande de cuerda de ahorcado que al lado tenía una tarjeta que decía “Cuidado: no tocar. Collar embrujado. Hasta la fecha se ha cobrado las vidas de treinta propietarios muggles”, más aterrador era la vidriera de enfrente, mostraba cabezas reducidas y una jaula llena de arañas gigantes. No se animaron a entrar en ninguno de esos negocios ni en los siguientes, solo en una librería llamada “Mr. Black’s Books”, en donde se vendían libros como “Mil y unas formas para torturar muggles, de Rick McMiller” y al leer la tapa de un libro negro con una serpiente en la tapa salieron corriendo, el libro decía “Voldemort: caída y resurrección, vista por Gilderoy Lockhart”.
Al cabo de dos horas y de caminar entre magos y brujas de muy mal humor salieron del Callejón, donde estaba Federico enojado por desobedecerlo, solo pudieron disuadirlo a medias de que no habían entrado a propósito y que se habían perdido cuando él se había quedo hablando con una mujer de pelo plateado y brillante; Federico no les hablo por tres días realmente mucho no les afectaba por que sabían que en parte tenían razón. Se reconciliaron con él una tarde que lo invitaron a tomar un helado y a jugar al Truco, solo por que necesitaban un cuarto jugador, pero fue más divertido cuando él les enseñó a jugar al Snap Explosivo.
El día y la semana pasaron rápido, era el 31 de agosto y mañana irían a la Estación King’s Cross para tomar el Expreso de Hogwarts que partía a las 11 de la mañana.
CAPITULO II
“EL PRIMER VIAJE EN EL HOGWARTS EXPRESS”
Eran las 9 y los prefectos pasaban por las habitaciones llamando a los alumnos a desayunar. Mauge estaba levantada desde hacia tiempo y ya estaba vestida para salir. En cambio sus compañeras podían contener la emoción del primer día en Hogwarts y aun seguían durmiendo a pesar de los llamados constantes de los prefectos y los sacudones que Mauge les hacia a cada rato.
-
¡¡¡Aleeeee!! Despertate, nena, dale… ¡¡¡Maga!!! Maga… arriba… que pibas estas. Pero como única respuesta consiguió que ambas se dieran vuelta para el otro lado y continuaran durmiendo.
-
Yo las voy a despertar- se decidió. Se dirigió hasta una mesita en donde había una jarra con agua.
-
Vamos a ver si siguen durmiendo después de esto- Y sin decir una palabra derramó el contenido de la jarra en el rostro de Magali que lanzó un fuerte grito.
-
¡¡Ay!! Está fría…
Pero no lo suficientemente fuerte como para despertar a Alexa. Mauge estaba por derramar el agua también a ella, esta vez había una sonrisa malévola en su rostro producto de la travesura que estaba haciendo. Dejo caer el agua que restaba de la jarra. Alexa se incorporó sobresalta.
-
Ay… sálvese quien pueda… mujeres y niños prime… - miró a su alrededor y vio la cara de Mauge y la de Magali que contenían una carcajada- ¿Qué pasó?- dijo como si nada, luego vio la jarra en manos de Mauge y la culpabilidad en su rostro.
-
Te tenía que despertar- le dijo riéndose con más fuerza. Alexa se levantó con furia en el rostro.
-
Vos… ¿te atreviste a tirarme agua en al cara…?- Mauge retrocedió asustada y Magali la miró con extrañeza.
-
Perdona, es que nos llaman a desayunar y... y - Mauge dejó la jarra en el piso sin dejar de retroceder. Pero Alexa le sonrió.
-
Pagaras cara tu osadía- le gritó riéndose y las otras comprendieron que estaba bromeando- Magaly, ¿no te parece que merece una castigo por su ofensa?
-
Si- contesto con una sonrisa malévola- no esta bien hacerle eso a una amiga-Magali había comprendido y también se acercaba a Mauge amenazadoramente pero riéndose a la vez.
-
Chicas… Por favor… Charlemos, no es tan grave, además tenemos que ir a desayunar y… - pero no la dejaron continuar la corrieron por toda la habitación entre gritos y risas. Cuando por fin la atraparon la tiraron en una de las camas. Alexa tenía las manos en el cuello de Mauge y simulaba ahorcarla, Magali le hacia cosquillas en las plantas de los pies. En ese momento la puerta se abrió de golpe y alguien entró en la habitación. Las tres quedaron de una pieza. Acaba de entrar Arabella.
-
¿Alguien me puede explicar por qué no han bajado a desayunar?- y miró fijamente la extraña escena que representaban las tres amigas. Habían quedado como congeladas. Mauge en la cama, sobre ella Alexa con las manos en su cuello y Magali aun agarrando un pie de Mauge. Las tres se dieron cuenta de la ridícula posición y se pararon una al lado de la otra como si fueran a pasar revista. Mauge fue la primera en hablar.
-
Es que… estábamos preparándonos y…
-
Si, si y… nos pusimos a... ¿jugar?... - continuo Magaly
-
Si y… se nos pasó la hora… no lo volveremos a hacer, profesora- tercio Alexa. La profesora las miró.
-
Miren… no puedo estar todo el tiempo controlándolas a ustedes, ya son grandes. El desayuno ya término y ahora están preparando sus cosas para partir a la estación. Les sugiero que hagan lo mismo. Desayunaran algo ligero aquí y bajaran inmediatamente. También les recuerdo que en el colegio no todos son tan compresivos y que las costumbres en este país son diferentes a las del suyo- las miró comprensiva- No lo olviden- Hizo una floritura con su varita y apareció al instante tres tazas con café con leche y tostadas con dulce de leche. A las tres se les dibujo una sonrisa.
-
Gracias, no volverá a suceder- Le aseguro Mauge. Arabella se retiró convencida que no seria la última vez que escucharía esa frase proveniente de las tres amigas.
-
Nos salvamos por poco- dijo Mauge suspirando y tomando una taza.
-
Dulce de leche… ¿cuánto pasara hasta que te vuelva a probar?- Le habló Alexa a su tostada dándole un gran mordico.
-
Si - dijo Magali mordiendo la suya.
A las 10 y cuarto salieron del hotel en el autobús que los había llevado hasta ahí. Durante el viaje le explicaron a los nuevos la forma de atravesar la barrera entre las plataformas 9 y 10 para ingresar a la plataforma 9 y ¾, los separaron en grupos de tres personas. Al llegar a King’s Cross se separaron para que los muggles no se dieran cuenta. Estaban con mucha incertidumbre y a la vez emocionadas. Mauge y Magali, llevando su lechuza sin nombre, pasaron con Federico, y Alexa y Minerva, con un chico de quinto y otro de séptimo.
Minutos antes de pasar a través de la barrera las tres se contenían la risa que les provocaban los nervios. Una vez que la atravesaron no se pudieron contener.
-
Buenísimo- dijo Alexa
-
Quiero otra vez- grito Magaly
-
Si otra vez- corroboró Mauge. Pero no había tiempo para eso. Sin embargo el asombro no terminó ahí. Cuando vieron el Hogwarts Express se quedaron sin palabras. Magníficamente rojo, echando humo, preparado para salir.
-
Tiene que entregar sus mascotas con los baúles, no se puede tener mascotas arriba del tren, a veces se escapan por los pasillos y se forma un lió- les explicó Federico que estaba parado tras de ellas y las trajo de nuevo a tierra. Magali y Mauge se dirigieron hacia el vagón de equipaje, pero se dieron cuenta que Alexa nos las seguía. Se había quedado parada en el lugar en donde habían hablado con Federico.
-
¿Qué pasa?- le preguntó Magali
-
Es que no quiero dejar a Minerva sola, es muy chiquita todavía.
-
Si queres la podes esconder en tu túnica, nadie lo va a notar- Alexa lo pensó un poco: “¿si la encontraban…?”
-
Ma si, yo la llevó conmigo- sacó a Minerva del canasto y la puso en la túnica.
-
Nosotros llevamos tu baúl, para que no se den cuenta, subí al tren y buscamos un compartimiento- le propuso Magali.
-
Esperen que quiero sacar algo- Alexa se acerco al baúl y saco un libro.
-
¿Un libro? ¿Te vas a poner a leer?- le preguntó Magali con cara rara.
-
Un poco-
Luego de entregar el equipaje Mauge y Magali subieron al tren y caminaron por los pasillos buscando su compartimiento. De repente Mauge dijo algo.
-
Qué bueno Federico ¿no?- Magali se paró y la miró extrañada.
-
Si, es copado el pibe, pero ¿Por qué el comentario?
-
Por nada solo pensé… - pero un grito le corto la frase.
-
Hey, acá…- Alexa las llamaba a su compartimiento.
Se ubicaron en su lugar y a los pocos minutos el tren se puso en marcha.
-
¿Sabían que Hogwarts esta protegido por encantamientos anti muggles?, hay un lago y un bosque, pero esta prohibido entrar ahí- les comento Alexa con el libro en la mano.
-
¿Qué libro es ese?- le preguntó Magali
-
Historia de Hogwarts, esta buena la parte que trata de la fundación del colegio. Mauge agarró el libro y también se puso a leerlo.
-
Dice que al principio había 4 magos…
-
Si, Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin, cada uno fundó una casa para las diferentes características de cada uno…- completó Alexa tomando el libro de nuevo.
-
¿Y dice también como es la selección de casas?- las otras se quedaron en silencio esperando que le comentase como era.
-
¿Cómo la hacen? ¿Es una prueba difícil?- interrogó Magali.
-
¿Duele?- preguntó Mauge. Alexa les sonrió.
-
Este… no les voy a decir nada-
-
¿Cómo que no decís nada? Trae el libro para acá- le pidió Magali y se abalanzó hacia ella.
-
Dale che, dame el libro- Mauge se sumo a la lucha. Alexa no tenía mucho lugar para esconderse y entre risas trataba de poner lo más lejos posible el libro de las manos de sus amigas. Entre tanta revuelta se abrió la puerta llamándoles la atención, a pesar de que la habían visto una sola vez la reconocieron al momento. Era Sara, la chica española, y la acompañaba otra chica.
-
Hola chicas, nos encontramos de nuevo- las saludó. Las tres se sentaron y saludaron con desgano.
-
Ella es mi amiga Nadine, pero le decimos Champú- la otra chica se acercó para saludarlas.
-
Hola chicas gusto en conocerlas, ¿ya sabéis a que casa queréis ir?
-
No- dijeron las tres juntas.
-
Nosotras no tenemos preferencias- continuo Champú- pero seguro que estaremos en Gryffindor o Slytherin que son las mejores, personalmente me gustaría que fuese Slytherin, me han comentado que ha dado excelentes magos y brujas- dijo dándose importancia.
-
Está claro excelentes brujas como nosotras- aseguró Sara.
-
Que bien, que suerte- contestó con sarcasmo Magaly.
-
Si la verdad que buenas deben ser- les dijo Mauge en el mismo tono de Magaly, esta vez las chicas no lo pudieron ignorar.
-
Bueno, espero que ustedes al menos estéis en alguna de las mejores, sabéis que es muy selecto y no CUALQUIERA entra- Se dieron vuelta y se fueron antes de que le pudieran contestar. El libro que les arrojó Alexa dio contra la puerta cerrada.
-
Al menos hay una casa a la que seguro no vamos a ir- dijo Alexa levantándose a recoger el libro.
-
Definitivamente no iremos a Slytherin- dijo Magali
-
Eso seguro, si me seleccionan para ir allí me vuelvo a Londres y me hago camarera del Caldero Chorreante- Dijo Mauge y las tres soltaron una carcajada.
-
Hablando de selección… - Magali se acordó que estaban tratando de averiguar como era la selección de casas.
-
Cierto…- dijo Mauge. Las dos miraron a Alexa. La puerta se abrió de nuevo.
-
La próxima vez que entremos a una habitación tenemos que cerrar con llave o poner tranca- Exclamó Magaly cansada de las interrupciones. Era una señora muy anciana y regordeta que arrastraba un carrito.
-
¿Quieren algo de comer chicas?
-
Sí - contestaron las tres recordando su pequeño y lejano desayuno.
Compraron de todo y el compartimiento quedó en pocos minutos lleno de envolturas vacías de ranas de chocolate, de grageas de todos los sabores y restos de porciones de tartas. Cuando terminaron juntaron los despojos y Magali salió al pasillo para buscar un lugar en donde tirar la basura. En ese instante Minerva se despertó, ya que todo el viaje había estaba placidamente dormida acostada en un rincón de asiento. Se desperezo.
-
Cierto, tiene hambre, no comió nada la pobre- pero antes de que Alexa pudiera agarrarla, Minerva saltó del asiento y salió como un rayo a través de la puerta.
-
OH, no, si la encuentran nos vamos a tener un problema groso… otra vez- Alexa salio en busca de su gata al igual que Mauge, se chocaron con Magali que las siguió sin comprender a dónde iban. Buscaron por alguno de los compartimientos cercanos sin atreverse a preguntar si habían visto una gata. Al fin abrieron un compartimiento y la vieron en los regazos de un chico. Compartía ese camarote con otros tres. Los cuatro chicos parecían tener la misma edad, salvo que dos de ellos tenían el cabello de un rojo furioso y muchas pecas en la cara, mientras que los otros dos eran de pelo negro azabache.
-
Disculpen- Dijo Alexa- es que mi gata se me escapó.
-
Se supone que ni deben traer animales al tren- les dijo uno de los chicos morochos.
-
Si pero…- estaba diciendo Mauge, cuando vio que el bolsillo, del chico que estaba al lado de este, se movía.
-
¿Qué tenes ahí?
-
Nada- contestó este.
-
Vamos, la NADA no se mueve así- Magali que estaba más cerca se aproximó al pelirrojo y le preguntó de nuevo que tenía en el bolsillo. Un tímido ulular fue su respuesta.
-
¿Una lechuza?- preguntaron las tres al unísono.
-
¿Cómo podes tener una lechuza en el bolsillo?- le preguntó Mauge- el muchacho metió la mano en su bolsillo y sacó una lechuza muy pequeña.
-
Es una Scops. Entran en la palma de la mano- La pequeña lechuza sacudió un poco sus alas. Pero mientras todos miraban a la lechuza, Minerva luchaba con desesperación para librarse de los brazos de su dueña. Quería saltar sobre la lechuza.
-
Minerva no… disculpen es que no comió nada… y debió sentir que estaba acá su… almuerzo. Mejor volvemos-
-
Si vamos…- dijo Mauge, pero Magaly las agarró de la túnica.
-
Un momento chicas, que modales, no nos presentamos, Yo soy Magaly, ella es Mauge y la de la gata perdida, es Alexa, digo… tienen que saber nuestros nombres para poder acusarnos de que tenemos un animal en el tren ¿No?- les dijo y se sonrieron.
-
Tienen razón- dijo el que aparentaba ser el mayor. Yo soy Alan Bridge, él- señalando al chico que estaba junto a la ventana- es Peter Weasley estamos en nuestro sexto curso y ellos en quinto- dijo mientras señalaba al chico de la scops y al otro- Dan, mi hermano y John hermano de Peter- Alexa le sonrió cuando lo presentaron y no le extraño para nada que tuvieran mismo apellido en realidad era lo que menos le importaba- digo… por si quieren acusarnos de tener un animal en el tren.
-
Si lo tendremos en cuenta- contestó Magali entre las risas. Las tres se estaban marchando cuando uno de los chicos les dijo.
-
¿Qué van a hacer con la gata cuando las seleccionen? Veo que son nuevas por aquí y todos los nuevos pasan por la Selección- Las tres se miraron, no habían pensado en eso.
-
Yo la puedo cuidar y después se la entrego sana y salva, me la pueden dar antes de bajar del tren- les dijo Alan.
-
Está bien será lo mejor, antes de que bajemos del tren venimos por acá.
-
Bueno, la verdad espero que estén en nuestra casa, en Gryffindor- contestó con una sonrisa.
Salieron las tres del compartimiento, Alexa ocultó a Minerva bajo la túnica dando la última mirada a John antes de cerrar la puerta y pudo ver como este se sonrojaba.
-
Que bueno que los encontramos, ¿no?- concluyó Alexa una vez en el compartimiento.
-
Disculpa, no será mejor decir “que bueno que lo encontré”- contestó Magali.
-
¿A que te referís?- dijo Alexa con pretendida inocencia.
-
Vamos… se re notó que te gustó el pelirrojo de la lechuza- Le dijo Mauge con una sonrisa.
-
Se llama John- dijo Alexa sin querer y viendo que no podía salvar la situación agregó- …y tenía unos lindos ojos verdes.
-
¿Viste?, jaja, ahora solo me falta a mi encontrar a alguien- suspiró Magali.
-
No para… a mi también- le contestó Mauge. Sus amigas se rieron.
-
¿Por qué se ríen? ¿O acaso me conocen a alguien?- ninguna contestó. Justo en ese momento el tren comenzó a frenar y tenían que dar a Minerva para que la cuiden. Fueron allí y entregaron la gata a Alan que la ocultó bajo su túnica. Pero antes de que pudieran volver a su compartimiento apareció Federico quien sabe de donde.
-
¿En qué andan ustedes?- interrogó con perspicacia. Mauge se puso colorada.
-
En nada- contestaron las tres juntas pareciendo demasiado culpable para lo que hubieran preferido. Pero Federico no preguntó más.
Cuando bajaron del tren una voz llamó a todos los de primero y a todos los nuevos becados. Los nervios por la selección, que pudieron esquivar la mayor parte del viaje, habían vuelto. El momento se acercaba.
CAPÍTULO III
“LA SELECCIÓN DE CASAS”
- ¡Primer año! ¡Becados! ¡Vengan!- gritó la voz de un hombre grandote, alto, robusto y con barba negra que llamaba e iluminaba la zona con un foco.
Las tres formaron fila junto con más chicos que empezaban a socializarse. Al principio se sintieron ridículas junto a los niños, que eran más chicos, pero luego otros de su edad se les unieron, en ese grupo estaban Sara y Champú. El señor los condujo a todos hacia pequeños barcos. De pura coincidencia, y de mala gana, les tocó ir en el mismo que Sara y Champú.
- ¡Que casualidad!- dijo Magaly que trataba de contener la risa que le causaba las caras de Sara y su amiga.
Hubo un momento en que viajaban que ninguna habló, al parecer ninguna tenía ganas de hablar, solo se escuchaba los murmullos de otros barcos y el ruido del agua.
-
¿Adónde vamos?- preguntó Magali interrumpiendo el silencio.
-
Vamos a Hogwarts...- le contesto Champú con tono burlón.
-
Ya lo se pero ¿a donde iremos a parar en esto?- dijo señalando el bote que cada vez le parecía más inseguro. Sara y Champú se rieron.
Otra vez el silencio, las tres brujas no querían ser expulsadas antes de ser seleccionadas, pero poquito a poco un castillo gigante, lleno de ventanas, con jardines inmensos, estatuas y mucha iluminación se asomaba a medida que iban avanzando, Mauge abría los ojos cada vez más grandes y suspiraba, Alexa abría la boca y Magali se quedó hipnotizada mirándolo.
-
Eso... eso... ¿es Hogwarts?
-
Si... es hermoso
Al bajar de los barcos, se oyó la misma voz del hombre barbudo: ¡Primeros! ¡Formen por favor!
-
¿Quién es?- dijo Mauge a Alexa
-
Es Rubeus Hagrid, el guardabosque, según lo que sé...
Hagrid los condujo hacia el castillo y se detuvo por una escalera ancha pintada de dorado y en la pared colgaban llamas de fuego, de ella bajó una bruja:
- Primer año y becados, muy bien, me presento soy la Profesora McGonagall y soy la actual jefa de la casa Gryffindor... Tanto de cómo los becados y los de Primero esperamos excelentes logros, ahora iremos a la ceremonia de selección.
McGonagall condujo a todos hacia unas puertas que cuando se abrieron entraron en un paraíso, en vez de techo era cielo con estrellas, enfrente había unas mesas decoradas donde un señor con barba blanca larga y toga lila los saludaba rodeado de otros magos y brujas.
- Wau- exclamaron las tres al unísono.
Mientras avanzaban cuatro mesas largas y grandes llenas de jóvenes brujos cada uno en su toga tenía el dibujo de su casa.
- ¡Muy bien!- dijo McGonagall- ahora pasaremos a la ceremonia de selección, para los magos nuevos, la ceremonia se hace así: se llamaran primero a los de primero y luego a los becados, serán nombrados de a uno y tendrán que ponerse el sombrero seleccionador sobre su cabeza y este le dirá a que casa irá, empecemos.
McGonagall sacó de una urna un sombrero alto, en punta, sucio y roto... pero de repente el mágico sombrero empezó a hablar, haciendo que Mauge se retrasara y le pisara el pie a Alexa.
El sombrero saludo y cantó una canción que todos se pusieron a acompañarle con palmas, después de cantar su canción y hablar un poquito de su historia, la jefa de Gryffindor sacó un pergamino grande y gastado, comenzó a hablar.
-
¡Cuándo escuchen su nombre... vengan... mucha suerte!
-
¡Meg Roberts!
La pequeña niña, seguida por sus trenzas rubias, subió lentamente y con cara mala se sentó y el sombrero se posó en su cabeza murmurándole cosas al oído hasta que de repente se escucho: ¡Ravenclaw!
La chica feliz, bajó directo a la mesa de su nueva casa donde todos la aplaudían y recibían.
Después de terminar con los de primero los últimos doce alumnos, todos becados que empezaban su quinto año, esperaban impacientes ser nombrados por la profesora.
-
¡Estoy muy nerviosa!- dijo Alexa
-
¡Suerte chicas, ojalá estén en Gryffindor!- les dijo Dan desde la mesa de Gryffindor.
-
Gracias- contestaron a coro
-
¡Maximiliano Grant!- Gritó McGonagall.
El pobre chico subió con la cara pálida como leche y se sentó, pero apenas el sombrero se apoyó en su cabeza dijo: ¡Hufflepuff!
El chico se fue a su mesa con más color en la cara, donde todos lo aplaudían y lo saludaban.
- ¡Matt Wilson!
Otro que subió con la cara blanca y las manos traspiradas, se sentó y el sombrero pensó y murmuro, pero al final dijo: ¡Slytherin!
Los de Slytherin se levantaron y lo homenajearon por un momento.
- ¡Sara Romeo!
Magali, Alexa y Mauge contuvieron la risa.
- ¡Slytherin!- dijo el sombrero casi sin rozar su cabeza.
Ella bajó con aires de grandeza y Mauge la burlaba.
-
¡Estefanía Coronel!
-
¡Ravenclaw!- dijo el sombrero casi sin pensarlo. Los de la casa se pararon para recibirla como a todos los alumnos, pero las tres amigas no aguantaban la ansiedad.
-
¡ALEXA WEASLEY!
-
¡Hay mi Diosito!- dijo en voz baja.
Magaly la alentó con una palabra y Alexa pasó al frente de todos poniéndose colorada se sentó y el sombrero se apoyó en su cabeza.
- Veo... mmm... que lindo cerebro... veo mucha inteligencia y lucidez, valentía, coraje... veo que en tu corazón hay un chico muy especial... tenes todas las cualidades para ir a... ¡GRYFFINDOR!
Alexa bajo guiñándoles un ojo a sus desesperadas compañeras y recibió sus halagos, impaciente esperando a que sus amigas estuvieran en su misma casa.
- ¡Maribel Rindbelon!
El sombrero se apoyó en su cabeza y gritó: ¡Ravenclaw!...
Después vino Nadine que termino en Slytherin.
-
¡MARIA EUGENIA FRIAS!.
-
¡Hay no!- dijo aterrorizada de miedo
-
Dale, anda que no es una película de miedo... anda que me pones más nerviosa... - dijo Magali comprendiéndola.
Mauge fue despacio y lento hacia donde se encontraba el sombrero, se sentó con las manos congeladas...
- Veo... mmm... muy linda cabecita... veo valor, decisión, ganas de aprender, y algo muy importante: ¡respeto!... te mereces ir a... ¡GRYFFINDOR!
-¡¡¡¡¡Si!!!!!- dijo Mauge de un salto
Se fue directo a la mesa de Gryffindor donde todos la saludaban sobre todo Alexa, Alan, Dan, Peter y John.
-
Espero que Magaly venga acá- Alexa cruzaba los dedos debajo de la mesa.
-
Pobre, esta re nerviosa... - dijo Mauge
-
Espero... tiene que venir aca- dijo Dan, despertando en Mauge y Alexa una curiosidad.
-
¡MAGALI FERNÁNDEZ!- gritó McGonagall.
-
¡Ay Dios mío!
Se aproximó al sombrero con pasos cortos y despacio, al sentarse el sombrero se posó en su cabeza.
-
Mmmmm... hermoso cerebro... veo valentía, te gusta el riesgo... amas el baile, gentileza, corazón enorme... hay alguien que esta pensando en voz en este momento...
-
¿Vos miras el corazón o el cerebro?... ¿quién piensa en mi?- dijo Magali nerviosisima.
-
Averígualo tú sola... veo carácter fuerte como tus amigas... uhh te designare a: ¡GRYFFINDOR!
-
¡Si!... si... si... ¡si!- gritaron Alexa y Mauge
Magali corrió con sus amigas y abrazó a todos, Mauge casi larga una gran carcajada al ver como Dan saludaba a Magali, frenéticamente como si quisiese desprenderle el brazo de lugar.
Los cuatro chicos que quedaban fueron repartidos dos en Ravenclaw y los otros en Hufflepuff.
Después Dumbledore, el director de Hogwarts, dio la bienvenida con un gran banquete, con un solo movimiento de su varita, las exquisiteces más ricas salieron a la mesa. Las tres se abalanzaron para comer ya que estaban muertas de hambre... de repente unos fantasmas entraron y Alexa se sobresaltó.
- No te asustes- le dijo John medio colorado- son los fantasmas de cada casa...
Mauge y Magali se rieron bajito... y siguieron comiendo.
Dumbledore pidió a los prefectos que llevaran a sus alumnos a sus casas a dormir que mañana empezarían las clases y sería un día bastante agitado.
Federico estaba por demás de contento de que las chicas estuvieran en Gryffindor, con dulzura los condujo hacia la sala común de su casa. Mauge se adelanto un poco mas hacia Federico, cosa que hizo que casi se tropezara y Alexa y Magaly estallaran de risa.
-
¡Muy bien! - dijo autoritario Federico- las chicas dormirán a la derecha y los varones a la izquierda... ¡dulces sueños!
-
Chau- dijo Mauge
-
Chau- dijo Peter- nos vemos mañana...
CAPITULO IV
“EL PRIMER DIA DE CLASES... Y EL PEOR”
-
¿Este que me saluda?- se cuestionó Mauge.
-
¿Por qué decís eso?- le contestó.
-
Seguro que esperaba que la saludara Fede- Alexa y Magali se rieron burlonamente lo que hizo que Mauge se pusiera tan colorada como el pelo de Peter.
Subieron las escaleras hacia sus dormitorios. Entraron por la puerta que estaba señalizada con un cartel que decía: 5° AÑO- Any Scott, Estefanía Grint, Magali Fernández, M. Eugenia Frías y Alexa Weasley. Sus baúles y sus mascotas ya estaban allí, seguramente Alan había traído a Minerva ya que dormía placidamente sobre la cama de su dueña, el dormitorio era redondo, tenía 5 camas con acolchados bordo y dorados y en el respaldo tenían tallado el nombre de cada una de sus propietarias.
- ¡No doy más!- suspiró Magali, se dejó caer sobre su cama.
Sus amigas la imitaron. Sus otras dos compañeras se despidieron, cerraron las cortinas de sus camas y se durmieron al instante, los ronquidos de una de ellas lo demostraba. Mauge se empezó a reír lo que hizo que sus amigas se tentaran y se contagiaran de su risa. Para que ninguna de las que dormían se despertaran y Mauge y Magali pararan de reírse, Alexa se paró y le aplicó un hechizo silenciador a Anya que era la que roncaba. Cuando se dio vuelta para seguir conversando con sus amigas sobre los chicos que habían conocido, en especial de John, sus compañeras ya estaban plácidamente dormidas. Alexa no lo pensó, se acostó y se quedo dormida junto a Minerva.
-
¡CHICAS, LEVANTENSEN, VAN A LLEGAR TARDE!- les gritó Anya saliendo del dormitorio. Mauge y Magali se tuvieron que tragar la risa al verla.
-
¡No, otra vez tarde! ¡NO!- saltó Alexa de la cama.
Las tres se vistieron y arreglaron lo más rápido que pudieron. Por suerte se encontraron con Peter, Alan, Dan y John en el camino al Gran Salón. Los chicos las condujeron por pasillos y puertas secretas era el camino más corto, según ellos, las amigas no pensaban lo mismo.
En el Salón las mesas ya estaban llenas de alumnos que estaban terminando de desayunar. Se sentaron en el único espacio vacío que quedaba, junto a sus tazas había un pergamino para cada uno que tenía escrito sus horarios. Magali fue la primera en desplegar el suyo.
-
¡OH no! ¡Esto es el colmo!-
-
¿Qué pasa?- le preguntó Dan.
-
Que en nuestra primera clase tenemos que ver la cara de tonta de Sara y su amiga Champú- Dan no entendía- encima dentro de... ¡diez minutos!- gritó leyendo su reloj.
-
Mejor nos vamos- dijo Alexa que ya estaba parada y con su mochila en la mano.
Corrieron por pasillos secretos y puertas y más puertas. Estaban por llegar a las mazmorras cuando Mauge tropezó con un prefecto, que resulto ser Federico, sus amigas tuvieron que tirar de su túnica por que quería quedarse a hablar con él.
Entraron al aula, por suerte el profesor no estaba. Se sentaron todos juntos en la mesa más amplia. A los cinco minutos se oyó un portazo... era el profesor. El hombre era bastante canoso y su pelo gris era bastante grasiento. Vestía una túnica negra del cuello a los píes.
- Algunos ya me conocen, para los nuevos les diré que guarden sus libros, no necesitaran nada de palabras y lecturas inverosímiles- Alexa dejó escapar un leve suspiró de decepción- Mi nombre es Severus Snape y conmigo aprenderán el maravilloso arte de las pociones. Es por eso que en mis clases me gusta que presten atención... ¡Y- QUE- NO- SÉ- DUERMAN!- miró severamente a Magaly.
Mauge al advertir la mirada del profesor le dio un fuerte codazo a su compañera en las costillas, porque estaba durmiendo detrás de su caldero.
-
¡Déjame tranquila!- gritó Magaly. No había visto la cara amenazadora de Snape.
-
¡10 puntos menos para Gryffindor!- bramó el profesor
-
Pero... mire a Sara Romero- era Alexa.
-
Bueno... bueno... ahora una alumna me dice como debo seguir mis clases... ¡5 puntos menos para Gryffindor y 5 puntos menos por Ud. señorita Frías!- los de Gryffindor las miraban con odio mientras que los de Slytherin hacían muecas asquerosas- En cuanto a Ud. señorita Romero espero que no vuelva a encontrarla así- fue lo único que le dijo.
Entre los 4 tuvieron que sujetar a Dan que quería enfrentar a Snape pero ellos sabían muy bien que eso no era bueno.
Snape continuó la clase como se le dio la gana: a Alexa que había conseguido que su poción se volviera verde le sumó 5 puntos a Gryffindor y a Champú que había logrado que su poción se volviera casi verde le regaló 20 puntos a Slytherin. Las amigas salieron muy decepcionadas por su primera clase, habían perdido tantos puntos en solo unos minutos y no podían cuestionar a ningún profesor mucho menos a uno como ese. John las animó contándoles que ese tipo de episodios en las clases de Snape eran muy comunes y que lamentaba no habérselo dicho antes de entrar.
Su próxima clase era Historia de la Magia, las clases eran dictadas por el profesor Binns. Este era muy especial porque era un fantasma, de hecho, el único fantasma que dictaba clases en Hogwarts. Por suerte en esta no les sacaron puntos, pero a Mauge y a Magali les había resultado muy aburrido estudiar La Historia de Hogwarts, Alexa era la única que tomaba notas de la lección y en muchas ocasiones tuvo que codear a sus amigas para traerlas a la Tierra. La campana sonó señalando el final de la tortura.
- ¡Por fin terminó!- exclamaron Mauge y Magali al mismo tiempo.
Era la hora de almorzar y en el Gran Salón se encontraron con sus amigos. Durante el almuerzo llegaron un montón de lechuzas, una rojiza era la Sin- Nombre de Mauge y Magali. Mauge tomó el paquete que le arrojó la lechuza mientras que Magali le daba una galletita.
-
¿Para que usaste a Caty?-
-
Mandé una carta de suscripción a El Profeta, el diario de los magos para que estemos al día con los sucesos mágicos... este... me lo recomendó Federico el día de la selección... Miren- les alcanzó el diario a sus amigas y estas pudieron ver que decía, en letras grandes y brillantes, “GRAN TRIUNFO DE LOS CHUDDLEY CANNON GRACIAS A SU NUEVO CAPITAN Y GUARDIAN: RON WEASLEY”
-
John… Ron se parece mucho a ti- le dijo Alexa sonrojándose.
-
Es nuestro padre- le contesto Peter. Las chicas no tuvieron otra que creerles, el parecido de los dos con Ron Weasley era demasiado.
-
Nos vemos- los dos chicos se pararon y se retiraron del Salón acompañados por sus otros amigos. Al parecer no les gustaba hablar de su padre.
-
Maga la lechuza se llama Dolly y no Caty- Mauge tenía ganas de pelear un poquito.
-
¡CATY!- contestó Magali.
-
¡DOLLY!-
-
¡CATY!-
-
¡DOLLY! ¡DOLLY! ¡DOLLY!- gritó Mauge, pero alguien pudo oírla.
-
¿Todo bien por acá?- era Arabella.
-
Todo bien, profesora ya nos íbamos- dijo Alexa mirando a sus amigas.
Salieron del Salón rumbo al lago tenían una hora libre antes de su clase siguiente Cuidado de Criaturas Mágicas, tenían muchas ganas de conocer al calamar gigante. Al llegar al lago vieron que estaban Alan, Dan, Peter y John arrogando una especie de bombas al lago pero éstas eran devueltas a ellos por una especie de tentáculos gigantes.
-
¿Esas son las bombas fétidas?- les pregunto Magaly.
-
Sí, ¿no son buenísimas?- contestó Dan algo colorado.
-
¡SÍ!- gritaron al unísono.
-
Tengo una idea-
-
¿Cuál Alan?-
-
¿Qué piensan de ir al Bosque Prohibido, esta noche?- las amigas se miraron extrañadas- Nosotros, con mi hermano y con los Weasleys, hemos ido montones de veces y nunca nos agarraron... les aseguro que podrán ver hermosos unicornios- añadió viendo las caras de las chicas.
-
¿Al Bosque? ¿Acaso no esta Prohibido?-
-
No te preocupes, Maugita, les aseguro que no les pasara nada malo, sabemos como protegernos- le dijo Peter orgullosamente.
-
John... ¿vos vas?-
-
Claro Alexa, hay miles de seres y lugares extraños para ver en el Bosque y ni hablar de los unicornios y además...
-
¿Venís Maga?- le interrumpió el chamullo Dan.
-
Claro... pero... si vamos...
-
¡Hola Profesor!- fue interrumpida por Alexa.
-
¿Así que quieren ver un unicornio?- era Hagrid. Alexa se preguntaba hasta donde había escuchado el profesor- Ahora vengan conmigo Ud. 4 que la clase empieza en 5 minutos-
Las amigas siguieron casi corriendo a Hagrid, era tan grande que por cada paso que él daba tenían que dar tres, en cambio Dan y John los seguían caminando muy tranquilamente.
Llegaron a una pequeña cabaña de madera y techo de paja, supusieron que era la casa de Hagrid al menos eso les contó Alexa- era la única que había leído Historia de Hogwarts- al lado de la cabaña había 20 especies de perros parecidos a los terrier Jack Russell, salvo que tenían una cola bífida. El pelaje de las criaturas era realmente hermoso, había uno en especial que tenía un color semejante al dorado al contacto con la luz solar. Eran todas hembras por que tenían entre 5 y 6 cachorros igualitos a ellas cada una.
-
Veamos... Romero... ¿qué criaturas tenemos enfrente?-
-
Ud. es el profesor debería saberlo- contesto de mala gana y riéndose. Sus compañeros de Slytherin se unieron a la broma algo que los de Gryffindor detestaron.
-
Son Crups, perros creados por magos. Son fieles a los magos y brujas pero detestan a los muggles. Solo se permiten tenerlos de mascotas con un permiso y las hembras no dejan tocar a sus crías sin su permiso- Alexa apago las risas de los Slytherin.
-
¡Excelente! ¡10 puntos para Gryffindor y 10 menos para Slytherin por el mal comportamiento de una de sus alumnas!- Sara miró burlonamente a Hagrid.
Hagrid pasó los siguientes 40 minutos de la clase dictándoles las características principales de los Crups. Dan y John jugaban un ahorcado que fue interrumpido cuando Alexa miró el pergamino de John al ver que este no escribía.
- Bueno ahora reúnanse en grupos de tres y traten de convencer a las Crups para tocar a sus cachorros, él que lo logre obtendrá puntos extras-
Hagrid les indico que ellas tres trabajarían con la más linda y que su nombre era Tufty.
-
¿Pero profesor no nos iba a mostrar los unicornios?- pregunto Magali con interés.
-
Eso será la próxima clase... Empiecen cuando quieran-
Mauge fue la primera en acercarse a Tufty ya que amaba a los perros.
-
Hola Tufty- Mauge saludo a la perra creyendo que no le entendía pero igual lo hizo.
-
Hay... Los perros no hablan... No esperes una respuesta... jajaja- se burló Champú que estaba trabajando con su odiosa amiga Sara y otra chica de Slytherin.
-
Si no las tratas con respeto nunca te harán caso- dijo Alexa.
-
¡No te metas sabelotodo!- dijo Sara- ¿No ves que ni se mueve?
Pero para sorpresa de todas Tufty bajo la mirada ante Mauge y se le acercó, lamió su mano y dejó que le acariciara su hermoso pelo. Mauge sonrió de orgullo haciendo que Sara y su amiga se dieran vuelta sin decir nada más.
Al instante Tufty había permitido que Alexa y Magaly se acerquen a ella. En menos de 5 minutos las tres estaban jugando con sus cachorros sin ningún problema a lo cual Hagrid les dio 20 puntos a cada una.
- Mira vos... Hay que saludar a esta bestia bruta... ¡AY! ¡Me mordió!- grito Sara. Se lo merecía por no hacerles caso.
Hagrid corrió al ver que la mano de Sarha sangraba intensamente.
-
Quédense lejos de las Crups, espérenme hasta que vuelva de la enfermería- les ordenó Hagrid, llevándose a Sara hacia el castillo.
-
¡Espero que con este incidente nos pongan un profesor como la gente!- exclamó Champú.
-
¡CÁLLATE NENA!- le gritó Magali.
-
¡A MI NO ME CALLA NADIE!-
-
¿QUERES PELEAR?- Magali no aguantaba más la bronca.
-
Hola profesora-
-
¿QUÉ DECIS NO HAY NINGUNA PROFESORA PARA DEFENDERTE? ¿TENES MIEDO?- Magali estaba roja de la furia que sentía.
-
¡YO TE AYUDO!- saltó Mauge todavía más colorada que Magali.
-
¡YO TAMBIEN! ¡DALE PÉGALE!- tres contra una.
-
Chicas tiene razón, dense vuelta y no peleen más- las trajo a la Tierra Dan.
-
Le das la razón a...- el rostro de Magali pasó del rojo al blanco papel.
-
¿Tengo que seguir oyéndolas?- era Arabella que tenía el rostro más severo que la vez que llegaron tarde a desayunar en el Hotel- Sabía que aquella vez no iba a ser la última, no les quitaré puntos por que esta no es mi clase pero sí cumplirán un castigo... las cuatro que ya les será anunciado-
-
Pero profesora yo no hice nada- dijo con voz de angelito Champú.
-
¡Nada de peros! ¡Síganme la clase ha terminado por hoy!- todo el grupo siguió a Arabella hasta el Colegio.
El día escolar había terminado, las chicas estaban en la Sala Común de Gryffindor pensando que no habían tenido peor día que ese. Terminaron sus tareas bastante tarde, sus cabezas estaban en otro lado, pero cuando estaban por ir a sus dormitorios alguien les habló.
-
¿Todavía quieren ir al Bosque?- era Peter que estaba con su hermano, Alan y Dan.
-
Sí y no- Mauge y Alexa miraban confusas a Magali- si nos encuentran en otro lío podrían echarnos, ya saben por lo de la peleita-
-
¿Echar? ¿Por qué?- era Federico que salía del pasillo de entrada.
-
Solo les vamos a enseñar el Castillo, perfecto, digo prefecto- Mauge le dirigió una mirada severa a Peter.
-
¡Será mejor que vayan a dormir! ¡Mañana en alguna hora libre les pueden mostrar el Castillo!... ¡Y 5 puntos menos para Gryffindor por contestarme de ese modo Señor Weasley! ¡Vayan a la cama! ¡Ahora!- las chicas nunca habían visto de esa forma a Federico.
-
Bueno nos vamos- dijo Peter- ¡Vamos lindas!-
-
Espera Mauge quiero decirte algo- Mauge miro extrañada a sus amigas no tenía idea de que asunto podía querer tratar Federico con ella.
-
Peter ya tienes competencia- le susurró John a su hermano. Peter subió las escaleras bastante malhumorado.
-
Dan, nos vemos dentro de una hora- le llego a decir Magali antes de entrar por la puerta que conducía a su dormitorio.
Alexa y Magali esperaron en su dormitorio a Mauge ansiosas por saber que le había dicho Federico. Cuando Mauge volvió a los 5 minutos, al dormitorio, donde estaban sus amigas bien despiertas, enseguida la atacaron con preguntas pero Mauge no las respondía solo las esquivaba. Fue inútil tratar de sacarle algo no les dijo nada solo que algún día se los diría por que primero debería corroborar algo.
A las 11 en punto bajaron las escaleras hacia la Sala Común pero los chicos no estaban, decididas se fueron ellas solas. Todavía no sabían muy bien el camino para salir del Colegio pero no les vendrían mal unas vueltas para distraer la mente.
Salieron por el retrato de la Dama Gorda después de que ésta deja correr su cuadro dormida. Caminaron por pasillos oscuros hasta que a Alexa le salió el hechizo Lumus enseguida tuvo que apagarlo con el contrahechizo por que habían oído voces a la vuelta de la esquina. Cuando se asomaron vieron a Sara y a Champú conversando desde la puerta de la enfermería. Magali no lo pensó.
-
¡Así las quería encontrar!- gritó Magaly- ¡Solas y rompiendo las reglas!-
-
Baja la voz quieres... Despertareis a alguien y nos meteréis de nuevo a todas en problemas y además Uds. también estáis rompiendo las reglas- dijo Sara en tono desagradable.
-
¡Y ES VERDAD!- era la profesora McGonagall.
-
Profesora...
-
Silencio... Síganme- las condujo a las 5 a su despacho- La verdad que estoy decepcionada por Uds. señoritas... Tres Gryffindor fuera de la cama ¿por qué no estaban en sus dormitorios?
-
Nosotras...- quedaba medio estúpido decir que querían tomar aire pensó Alexa y se cayó.
-
Y Uds. saben muy bien que a estas horas las visitas a la enfermería están prohibidas- las miró severamente a Sarha y a su amiga- Tengo entendido que no es la primera vez que un suceso como este se lleva acabo con Uds. señoritas...
-
¿Nos van a echar?- preguntó Mauge.
-
No, esta vez le quitaremos puntos a sus casas 50 por cada una de las cinco y cumplirán un castigo que será el doble en el caso de Uds. cuatro- les dirigió una mirada severa- Ahora las llevare a sus dormitorios-
Siguieron a la profesora McGonagall hasta las mazmorras que llevó a Sara y a Champú por un pasillo, a los diez minutos condujo a sus alumnas a la Sala Común de Gryffindor. No hablaron en todo el camino solo caminaban detrás de la profesora arrastrando los píes y con la cabeza baja.
Se fueron a dormir sin decir nada, se sentían muy mal, en un solo día perdieron demasiados puntos haciendo que Gryffindor quedara última en la carrera por la Copa de las Casas. Mauge no aguanto más y se puso a llorar de la bronca y la impotencia que sentía. Magali quería dormir pero estaba muy distraía con sus pensamientos y los llantos de Mauge.
-
¡Deja de llorar! ¡Vas a despertar a las chicas!-
-
Debí... snif... hacerle caso a Fede- dijo Mauge tratando de mostrase calmada.
-
¿Caso a Fede? ¿Por qué?- le pregunto Alexa.
-
Cuando me llamó me dijo que tratáramos de no juntarnos con el grupo de Alan y Peter- la voz de Mauge era más clara- Yo no le hice caso... pensé que me lo dijo solo por que Peter le había contestado mal y ahora me doy cuenta que tenía razón-
-
¿Por qué te habrá dicho eso?- le pregunto Magali mostrando más interés.
-
No sé, cuando le pregunte no me respondió-
-
Miren chicas, mañana nos espera un día agitado...- Magali quería seguir preguntando pero Mauge mostraba que no quería saber más nada- ¿Por qué no vamos a dormir?- Mauge miro a Alexa con gratitud- ¡Buenas Noches!- se dio vuelta y se acostó.
A las jóvenes brujas les esperaría enfrentar un día bastante negro.
CAPÍTULO V
“UNA VISITA INESPERADA”
-
¿Que tenemos qué?
-
Menos 50 puntos.
-
¿Cómo? Menos 50, no puede ser.
-
Ahí míralo tu misma. En el tablero de posiciones. Gryffindor esta última y con menos 50 puntos, ni siquiera tenemos cero.
El comentario al día siguiente en el desayuno era uno solo. En el segundo día de clases Gryffindor tenía menos 50 puntos. Todos se preguntaban por qué. Las respuestas a esa pregunta no habían bajado a desayunar, estaban las tres solas en el dormitorio.
-
No quiero ir a desayunar- decía Mauge desde debajo de su cobija.
-
Yo tampoco- contestaba Magali sentada en su cama-¿se imaginan lo que nos van a decir los demás cuando vean el marcador y se enteren de lo que pasó?
-
Vamos tenemos que bajar igual, tenemos que ir a las clases…- Alexa trataba de animarlas, inútilmente ya que en su voz también se notaba el nerviosismo- Además… ¿saben que materia tenemos hoy?... ¿no vieron sus horarios? Tenemos Defensa contra las Artes Oscuras… con Harry Potter.
De pronto Magali levantó la cabeza y Mauge salió de entre las cobijas, al destaparse se pudo ver que ella tenía puesta la túnica. Al parecer se había vestido y vuelto a acostar.
Magaly se paró y buscó su horario en la mochila.
-
Sí, tiene razón…en la primera clase…
-
OH no, y si no bajamos nos la perderemos- Mauge se incorporo rápidamente y busco también su mochila.
Ya están las tres listas para bajar, eran las 8 menos 5, ya no tenían tiempo de desayunar. Estaban por atravesar la puerta cuando Mauge las detuvo.
-
Miren, esperen un momento. No podemos seguir perdiendo puntos para la casa. Desde ahora tenemos que dejar de meternos en problemas y… estudiar para contestar las preguntas de los profes… y… sobre todo… tenemos que dejar de hacerles caso a… ya saben quienes- dijo por ultimo mirando a Alexa.
-
¿… Te referís a Dan, Peter, Alan… y… John?- Alexa tragó saliva con dificultad.
-
Si Ale- Mauge y Magali la miraron con compasión. Aunque Magali también estaba algo apesadumbrada.
-
Bueno esta bien-
-
Sí, por mi también está bien- contesto Magali.
-
Entonces vamos, chicas a ganar puntos para Gryffindor- Las animó Mauge con una sonrisa- y con la cabeza bien en alto.
-
Sí-
Salieron casi corriendo y llegaron por fin al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras. Todos sus compañeros las miraron con cara de poco amigos, ellas entraron rápidamente y se ubicaron en los últimos asientos del salón. El profesor aun no había llegado. Había gran expectativa por tener una clase con el famosísimo Harry Potter.
Cinco minutos habían pasado y el profesor aun no llegaba.
-¿Le habrá pasado algo?-preguntó Mauge apretando sus manos con nerviosismo. Justo en ese momento apareció a quien esperaban. Un joven de unos 35 años, con el pelo revuelto, pero no se notaba demasiado eso cuando se miraba a sus preciosos ojos verdes, su sonrisa y por supuesto su enigmática cicatriz en la frente…O al menos esa es la conclusión que sacaron las tres amigas.
-
¡¡Esta bárbaro!!- susurro Magali. Mauge simplemente asintió con la cabeza y Alexa contuvo el aliento.
-
Lo lamento, disculpen la tardanza- dijo el profesor jadeando- es que me encontré en el pasillo con la profesora de encantamientos y… bueno… este… intercambiamos ideas acerca del uso indiscriminado de la magia para facilitar la vida muggle. En fin… como saben soy Harry Potter y seré su profesor de Defensa contra las artes Oscuras, una materia muy complicada pero también muy interesante y entretenida. Espero que nunca deban utilizarla. Comenzare por pasar lista… pero en realidad ya perdimos mucho tiempo por mi culpa, lo que harán mejor será pasar un pergamino entre ustedes anotando sus nombres aunque a algunos ya los conozco del año pasado.
Las tres amigas lo miraban como hipnotizadas sin comprender lo que explicaba, hasta que…
-
A ver… lo contestará una de las alumnas del fondo… ¿cómo es tu nombre?- dijo el profesor señalando a Mauge.
-
¿Quién? ¿Yo?... este… soy Mauge Frías-
-
Bueno Mauge, contesta mi pregunta- y se quedó esperando.
Mauge miro a sus compañeras, la verdad no tenían idea de lo que había preguntado.
-
Este… ¿me podría repetir la pregunta?- Toda la clase se rió.
-
Si… pregunté ¿Cuál es la debilidad de los hombres vampiro?-
-
De quién ¿de Drácula?- Le preguntó desorientada. Todos se volvieron a reír.
-
Si digamos que de Drácula, eres de Argentina ¿verdad?– le respondió con una sonrisa- Un país hermoso...
-
Sí- contestó ella- Este… la luz del sol y las estacas de madera- respondió.
-
Muy bien, 5 puntos para Gryffindor- respondió Harry, las tres amigas sonrieron.
Afortunadamente la clase fue bastante normal. Cuando sonó la campana todos estaban muy felices. Habían ganado 30 puntos para Gryffindor y además habían jugado a atrapar vampiros en un simulador mágico que conjuro el profesor. Antes de salir, Harry miraba la lista que habían dejado.
-
Weasley… ¿Quién es Alexa Weasley?
-
Yo… - respondió con extrañeza Alexa.
-
Pero no eres de la familia Weasley de aquí ¿verdad?- le preguntó mirando el color de su cabello- ¿De dónde eres?
-
De Argentina
-
Es raro… no sabia que hubiese Weasley fuera de Gran Bretaña- le dijo mirando la lista- en fin – luego levanto la vista y vio a John– hola John ¿Cómo estas?- Alexa miró hacia John y salio rápido del aula seguida por sus dos amigas.
-
Supe lo de tu padre, felicidades- Continuo Harry, John ensayo una especie de agradecimiento- Este fin de semana cenaremos después del partido y tal vez juguemos un poco. Ron es bueno, pero todavía no me gana atrapando la Snitch- le dijo Harry guiñándole un ojo- esta vez John sonrió.
En el almuerzo los chicos intentaron hablar con las tres amigas, pero ellas estaban, por suerte para ellas, demasiado concentradas en recuperar su desayuno y casi no les hablaron, esto los desconcertó.
-
¿Qué tenemos ahora?- Les pregunto John como ultimo esfuerzo por llamar su atención.
-
Transformaciones, con McGonagall- contesto Mauge- dicen que es muy buena.
Llegaron últimos a la clase y se acomodaron en sus bancos para esperar a la profesora. Nadie decía nada. De pronto Alexa vio sobre el escritorio de la profesora, una gata atigrada de color gris.
- Minerva- se levantó y fue a buscarla- ¿cómo demonios saliste del cuarto?- dijo acercadote para tomarla- Si la profesora te ve… - miraba hacia a tras para ver si McGonagall venia. Pero cuando estaba a punto de alcanzar a la gata, esta salto frente a ella para transformarse en su profesora.
Alexa quedó con los brazos extendidos y con la boca abierta.
-
¿Qué hace señorita Weasley?- Le preguntó la profesora mientras la miraba severamente.
-
Es... que... pensé que era mi gata Minerva, es muy parecida a usted... digo… yo este…
-
Si la entiendo, ocupe su asiento por favor. Vamos a comenzar.
Roja de vergüenza Alexa se sentó y a pesar de que sus amigas quisieron compadecerlas no podían contener la sonrisa.
La clase terminó sin sobresaltos a pesar de los nervios del comienzo de la clase, las tres amigas respondieron a todo y bien, ganando 40 puntos para su casa.
- ¿Ven que es mejor poner su concentración en las clases y no en escabullirse de noche por el castillo?- les dijo la profesora mientras salían.
Al finalizar el día el balance había sido bueno.
-
Me muero por otra clase de Defensa… - dijo al fin Mauge- Harry es muy buen profesor.
-
Sí es cierto- corroboro Magali- además esta re fuerte… ¿estará casado?
-
Si que lo está- respondió Alexa- con Ginny Weasley.
-
Oh que mal- dijo Magali con desilusión.
-
Por que té amargas, sos muy chica para él- Alexa trataba de consolarla de la peor manera.
-
Espero que tengan u