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Año decisivo: amores para siempre — capítulo 1
Antes de comenzar la historia, primero debo presentar un personaje nuevo, que no aparece en los libros de Harry Potter.
Este nuevo personaje se llama Romina y tiene la misma edad que nuestros jóvenes amigos. Entró en Hogwarts en el segundo curso y en poco tiempo se había hecho inseparable de Harry, Ron y Hermione. Quizás se encontraba más unida a Harry, ya que sus historias eran paralelas. Sus padres también habían muerto a manos de Voldemort por ser de la Orden del Fénix, se había criado con muggles y tampoco conoció la amistad y el amor hasta llegar a Hogwarts.
Romina era baja y rellenita .Era inteligente e incluso rivalizaba con Hermione- eso sí de buen rollito- en las notas.
Pertenecía a Gryffindor y le encantaba ver a sus amigos jugar al quiddich- Hermione y ella se lo pasaban genial en los partidos, sobre todo contra Slytherin, gritando y animando.
También luchó codo a codo con sus amigos contra Voldemort, demostrando valentía, haciéndole honra a sus padres.
Y allí estaba ella, viendo la noche cuajada de estrellas, desde una ventana de la madriguera- donde había pasado el verano con sus amigos- esperando el comienzo del nuevo curso. Un curso, que aunque ella no lo supiera marcaría su destino para siempre.
-Ron, ¡Apúrate! vamos a perder el tren a Hogwarts.
- Tranquila, Romy. Entre tú y Hermione, me volvéis loco. Las dos sois un par de histéricas.
Ambas volvieron la cabeza a la vez lanzándole sendas miradas asesinas.
Harry miró la escena divertido, sólo con sus amigos conseguía olvidarse por un momento de la pérdida de su padrino.
- Venga chicos, subamos,
Mientras Ron y Hermione iban hacía el vagón de los prefectos Romy y Harry se acomodaron en un compartimiento.
De reojo, Harry vio a su amiga pensativo.
- Aún estás triste por no ser prefecta. ¿Verdad?
Romy miró a su amigo a los ojos. La conocía demasiado bien.
- Sí.
En la batalla del ministerio Romy había resultado muy malherida. Temieron por su vida pero había logrado sobreponerse, aunque sus notas se habían resentido y no había logrado el puesto de prefecta.
- Pero da igual. Me alegro por Ron. Se lo merece y así haber si se decide y le pide a Hermione que sean novios.
Ambos se miraron sonrientes. La historia de Ron y Hermione les divertía. Se amaban, se necesitan, pero ninguno de los dos era capaz de confesarlo.
-¿Y tú le vas a decir algo a Ginny?
Harry se sonrojó. Romy era a la única que le había contado que sus sentimientos por Ginny Wesleay , la hermana pequeña de su amigo Ron, había cambiado y mucho.
- No lo sé. Primero quiero estar seguro.
Siguieron charlando hasta que llegaron Neville y Luna y se unieron a los demás.
El tiempo se les pasó rápido y cuando se dieron cuenta, ya se podía ver Hogwarts, a través de las ventanillas del tren. Harry y Romy cruzaron una mirada de complicidad. Ambos pensaron: “Hogar, dulce hogar”
Esta es la introducción a mi historia. Espero que os guste.