← Historia 23851 · de
Historia 23851 — capítulo 1
-¿Qué te he dicho acerca de esa lechuza?-le espetó su tío.
-Es su instinto-alegó Harry-eso hace, ya que es u animal.
-No me hables en ese tono Potter-dijo su tío.
-¿En qué tono quiere que le hable? Si usted me trata como a un…-comenzó el chico, pero prefirió parar, no quería tener problemas con su tío Vernon a la segunda semana de su estancia en Privet Drive. Tomó aire y ya no dijo nada.
-Así me gusta-dijo tío Vernon mirándolo con frialdad-yo no sé si en tu escuelita enseñen modales, pero se supone que te mandamos a una primaria decente Potter, no es posible que seas tan estúpido para no darte cuenta y respetarme, deberías aprender de Dudley…-y dicho eso, se fue dando un portazo.
Harry sonrió débilmente. Si sus tíos se enteraban de lo que su único hijo hacía, era muy probable que les diera un infarto. Dudley ya había adelgazado en exageración y su cara estaba demacrada a causa de las drogas que poco a poco lo destruían. A comparación suya, Harry se veía increíblemente saludable. Aun así, Harry no estaba bien del todo, apenas comía y últimamente no dormía por miedo a tener esas pesadillas. Dejó de sonreír y se sentó frente a la ventana. Ya estaba anocheciendo. A un lado suyo se encontraba El Profeta Vespertino, con la foto de Sirius en primera plana. Harry tomó el periódico y una lágrima cayó al tiempo en el que un rayo lo hacía, seguido de un espantoso trueno, aun así, el ojiverde no se movió de su sitio, ni siquiera cerró la ventana. Gotas de agua comenzaban a caerle en la cara y en la superficie de sus gafas, era un agua helada; demasiado extraño era que lloviera en esa época del año, y no era la única vez que el clima estaba así, hacia solo una semana estaba helando de una forma extraña, tanto, que hasta los meteorólogos habían pronosticado una posible nevada. Cayó otro rayo, seguido de un trueno, comenzó a haber un aire muy helado, el cual hizo despertar a Harry. Veía extraño, pero era a causa de sus gafas con agua. Al querer secárselas con su playera, descubrió que estaba mojada. Se paró de su asiento y fue en busca de una que estuviera seca, se dirigió a su armario viejo y sacó una verdaderamente descolorida, se la puso y de pronto añoró sus túnicas de mago. Era verdaderamente una lástima no poder usarlas.
Se escuchó un ululato, pero Harry, que conocía muy bien a su lechuza, sabía que no podía ser ella, así que fue directamente a la ventana a ver si alguien, por una extraña razón le había mandado algo al famoso Harry Potter. Allí estaba Pig, la lechuza de su amigo Ron, que con dificultad volaba con la carta que tenía en su pata.
-Ven, por acá- susurró Harry a la pequeña lechuza.
Al parecer eso sirvió, porque Pig entró velozmente a la habitación de Harry ululando muy fuerte.
-Cállate- susurró Harry, y agarró primero la carta y luego puso a la lechuza en la jaula de Hedwig, donde había chucherias lechúciles, los cuales fueron devorados al instante.
Harry no le prestó mucha atención a la lechuza y se dirigió a prender la luz, se tumbó en la cama y se sorprendió al saber que la carta no era de Ron, sino de Hermione.
Querido Harry:
Hola, ¿cómo estás? Pues yo estoy mucho mejor después de lo que pasó hace semanas. Me encuentro en el mismo lugar que el año pasado con la familia de Ron, con Tonks y con Lunático (ya sabrás por que le puse así) Harry sabía que era por si la carta era interceptada. Por cierto, te mandan muchos saludos.
Solo te escribí esta carta para que luego no te enojes con nosotros y nos empieces a reclamar como el año pasado, y también para que nos digas como estas y si algo extraño ha estado pasando últimamente, ESCRÍBENOS SI ALGO MALO ESTÁ PASANDO, SI ES QUE ESTÁS ENFERMO O ALGO PARECIDO, aunque no lo creas Harry, nos preocupas. Espero que tus tíos o tu primo no te estén molestando.
Eso es todo, nos veremos pronto…Lo prometo, hasta luego.
Un beso de Hermione.
PD. A pesar de todo lo malo que ha pasado, el profesor Dumbledore te tiene una sorpresa, espero que en realidad la disfrutes.
Una sorpresa…¿en realidad Harry estaba listo para recibir una sorpresa? En realidad no estaba muy seguro, nada lo animaba desde que había pasado lo del ministerio, en realidad estaba muy confundido, realmente confundido. Sirius había sido como un padre para el todo el tiempo que llevaba de conocerlo, y en realidad era poco tiempo, pero lo suficiente como para poder quererlo y apreciarlo realmente. Se sentía verdaderamente culpable.
-Si hubiera echo caso a las malditas clases de oclumancia, nada de esto hubiera pasado, todo es mi culpa, ¿Por qué no le hice caso a Hermione cuando me lo dijo? ¿Por qué deje que el odio por Snape no me dejara hacer lo correcto? No puedo creer que sea tan estúpido, ¡era muy obvio lo que ocurría! – se dijo Harry enojado dando una patada al suelo.
Miró a su alrededor sin poder creer que aun siguiera en casa de sus tíos. Si hubiera sido por él, ya no estaría ahí, probablemente estaría con Sirius en una casa en el campo, donde solo el sol los enfadara…pero todo eso eran ya solamente pensamientos, cosas que definitivamente no se iban a cumplir.