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Historia 23926 — capítulo 3

CAPITULO 3 – LA SORPRESA

Por fin llego el día en que Ron, Hermione y Ginny llegarían a casa de los Dursleys, durante esa semana Harry se había tranquilizado bastante y se había acostumbrado al nuevo trato de sus tíos, cuando ese día su tío le pidió que lo acompañara porque le iban a comprar algo de ropa, unos zapatos nuevos y de pasada pasarían al callejón Diagon, esto ultimo lo pidió Harry porque necesitaba comprar unos libros para seguir estudiando, la verdad es que esa semana se había hecho el compromiso de estudiar mas, hizo todas los deberes, incluyendo los de pociones, además de que empezó a leer los libros de pociones y transformaciones de años anteriores y se sorprendió de lo interesante que eran, por eso ya estaba ansioso de llegar a Hogwarts, para poder hacer magia y practicar los nuevos hechizos que encontró y le parecieron mas importantes para la misión que tenia encomendada, la de destruir a Voldemort.

Durante el trayecto al centro comercial, Harry fue pensando en todo lo que había vivido desde que llego a Hogwarts, la piedra filosofal, la cámara secreta, el rescate de Sirius, el torneo de los 3 magos, la batalla del ministerio, la profecía… cuando la recordó se sorprendió que no había pensado en ella en toda la semana y ahora que lo pensaba, no había pensado en ella desde que salio de Hogwarts, todo por pensar en Sirius. Cuando llegaron al centro comercial empezaron a comprar bastante ropa de la talla de Harry, su tío le compro un reloj nuevo y alguna que otra cosilla sin importancia, durante las compras Harry se dio cuenta de lo mucho que había crecido, no solo en tamaño, sino también en músculos, al parecer el quidditch estaba surtiendo efecto en el y eso le agradaba. Cuando iban saliendo, Harry se percato de la presencia de un ser extraño, era una mujer alta, de pelo castaño y lacio, una túnica extraña, parecía que era del tipo que usaban los romanos o griegos en la antigüedad, pero lo mas extraño era desprendía un enorme poder, claro que solo el se daba cuenta, Harry nunca había sentido un poder así, ni siquiera del profesor Dumbledore, era calido, pero con un poco de oscuridad, parecía que fuera de otro mundo, Harry no lo sabia, también el se dio cuenta que la mujer lo estaba observando y cuando Harry la vio a los ojos, ella le guiño uno y desapareció; aunque Harry no lo sabia, esa mujer era Atenea, hija de Zeus, es decir, una diosa y muy poderosa por cierto que estaba encargada de observarlo; Harry pensó en informarle de esto al profesor Dumbledore nada mas llegando a su casa.

En callejón Diagon, Harry fue a Flourish y Blotts y compro muchos libros de transformaciones, pociones, encantamientos, DCAO y uno de animagia, después en la botica, compro todos los ingredientes permitidos a un menor, paso también con Madame Malkin y compro varias túnicas y en la lechuzeria compro comida para Hedwig, antes de salir paso con el Sr. Ollivander y compro un kit de limpieza para su varita y después se fue, su tío se había quedado esperándolo en el coche, porque aun detestaba un poco la magia.

Ya eran mas de las 3 de la tarde cuando llegaron a casa, Harry se dio cuenta que su tío tenia una sonrisa extraña, como si tuviera preparado algo y eso era realmente, su tío sabia que los amigos de Harry llegarían a las 2 de la tarde, por eso lo llevo de compras, para distraerlo y poderle preparar bien la sorpresa. Cuando entraron, Harry se pregunto porque estaba todo apagado y dónde estaban Dudley y su tía, de repente se escucho un ruido en la cocina y Harry instintivamente agarro su varita, listo para cualquier cosa; su tío seguía sonriendo, pero se preocupo al ver la reacción del chico, aunque no dijo nada, después de lo que les contó, no le sorprendía nada esto, sabia que el ya no podía confiar en nada; Harry avanzo con cuidado hacia la cocina y nada las abrió…

  • Sorpresa – gritaron Ron, Hermione, Ginny, el prof. Dumbledore, Remus Lupin, Dudley y su tía.

Al verlos, Harry se guardo su varita y corrió a abrazar a sus amigos, la verdad es que estaba sorprendido, pero también muy feliz, porque los tenia con el en ese momento. De pronto se acordó de la profecía y se pregunto si seria capas de decírsela a sus amigos, la verdad es que no quería arriesgarlos, pero ya vería, ese no era momento para pensar en eso.

Todavía sorprendido Harry hablo:

  • Chicos, pero ¿Qué hacen aquí? – les pregunto muy sorprendido pero feliz.

  • Pues veras Harry – hablo Dumbledore – tus tíos pensaron que estarías mejor si invitaban a tus amigos lo que queda hasta tu cumpleaños y me avisaron para pedir permiso, algo que concedí gustoso.

  • Muchas gracias, tío Vernon, tía Petunia, profesor, les agradezco mucho esto.

  • No hay de que Harry, te lo mereces, has pasado por tanto que te mereces un descanso – le dijo el prof. Dumbledore.

  • Por cierto profesor, aprovechando que esta aquí, me gustaría hablar con usted de algo importante, la verdad es que tenia intención de mandarle un mensaje con Hedwig.

  • Claro Harry, vamos a tu cuarto.

Mientras Harry y el prof. salían, los chicos se voltearon a ver.

  • ¿Qué será lo que Harry quiere hablar con el profesor? ¿No será que le esta doliendo la cicatriz verdad? – pregunto un preocupado Ron.

  • No lo creo, en toda la semana no lo hemos notado con ningún tipo de molestia, ni se ha quejado de nada y generalmente yo soy el primero en darme cuenta porque escucho a veces sus gemidos durante la noche – dijo Dudley. Los Dursleys ya sabían de las molestias que Harry a veces tenía en la cicatriz, porque el mismo se los contó.

  • Yo tampoco se que le pasa, solo que ha estado muy pensativo mientras hacíamos las compras y se puso todavía mas cuando salíamos del centro comercial, después en el callejón Diagon me di cuenta que compro muchos libros, pero no supe de que eran – dijo Vernon.

Mientras ellos discutían, Harry y el prof. Dumbledore, hablaban en el cuarto del primero.

  • Muy bien Harry, dime que pasa – dijo el prof.

  • Lo que pasa profesor, es que al salir del centro comercial al que fui con mi tío me percate de una presencia, era una presencia extraña, desprendía un gran poder, incluso superior al suyo y cuando localice la fuente de ese poder, me di cuenta que era de una mujer vestida al estilo griego antiguo, ella era alta, pelo castaño y lacio y que al parecer me estaba observando, lo supe porque cuando la mire, me guiño un ojo y luego desapareció.

  • Mmm… extraño y dime Harry ¿sentiste si su poder era oscuro o era puro?

  • Pues… era calido, pero un poco oscuro, no se, era muy extraño.

  • Ya veo, pues Harry voy a investigarlo, te lo prometo, esta guerra cada vez es mas extraña.

  • ¿Por qué lo dice profesor?

  • Primero porque el poder que demostraste es muy superior al que imagine, segundo porque Voldemort ha conseguido unas criaturas muy poderosas que nadie jamás había visto y tercero por esto que me cuentas, realmente es extraño. Por cierto Harry, ¿has pensado en la profecía? ¿Y si se la vas a contar a tus amigos?, porque creo que tiene derecho a saber porque se arriesgaron a morir.

  • La verdad es que si he pensado, no mucho por todo lo que a pasado y estoy decido a contárselas nada mas tenga oportunidad.

  • Bien, entonces por eso no me preocupo. También te quería comentar que note que compraste muchos libros y que tus defensas mentales son cada vez mejores.

  • Si es cierto, me eh estado entrenando en oclumancia y empecé a leer los libros de años pasados, excepto los de Historia de la Magia. Por cierto profesor ¿Cuándo llegan los resultados de los TIMOS?

  • Deben llegar pronto, no te preocupes por eso, mejor preocúpate por pasarla bien con tus amigos y decirle a Ginny lo que sientes.

  • Co… ¿Como…?

  • Sencillo, todavía no eres lo suficientemente fuerte para detenerme cuando entro a tu mente, jejeje. Lo siento, pero necesitaba saberlo y no te preocupes que no le diré nada a ella. (N/A - como es mentiroso, bien que le va a decir jajaja)

  • Gracias.

  • Ahora bajemos que de seguro se están preocupando. Por cierto, cuando quieras hablar con Remus o conmigo, usa el espejo de doble sentido que te dio Sirius.

  • Bien, entonces nada más repáremelo. Y el profesor reparo el espejo.

Cuando bajaron, vieron que todos lo veían con cara preocupada, pero el los calmo diciéndoles que no pasaba nada grave que nada mas quería hablar de una cosa extraña que había observado, nada mas. Esto no les basto pero decidieron no preguntar nada.