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Historia 23933 — capítulo 5

MERRY CHRISTMAS. PARTE II

-Bonita casa-murmuró Remus.

Se encontraban frente al nro 15 del Valle de Godric.La casa era de dos plantas, revestida en ladrillos.El jardin estaba perfectamente arreglado, desde el césped recien cortado, hasta las violetas y los lirios plantados frente a la galeria, hechizadas para mantenerse intactas a pesar de la nieve y el frio.

Al entrar, se encontraron en una cómoda sala, con sillones blancos, a juego con las cortinas, dispuestos junto a la chimenea, sobre la cual, habia una repisa cubierta de fotos.

-Annie, ¿Porqué no les muestras sus habitaciones a los chicos?.Tú Jack, lleva a Will a tu habitación, ya tiene su cama preparada-dijo Wendy dirigiéndose a sus hijos.

Annie y Jack asintieron.

-Los llamaré a la hora de cenar-sonrió la mujer.

Subieron las escaleras, Jack y Will entraron a la primera puerta de la derecha.

-Aquí duermen ustedes-indicó Annie abriendo la anteúltima puerta de la izquierda.La habitacion era mediana y tenia tres camas, dos de ellas gemelas.

Sirius y James entraron a los empujones.

-¡Yo arriba!-

-¡No, yo!-

-¡Yo!-

Annie, Lily y Remus pusieron los ojos en blanco.

-Esto va a ser duro-suspiró el licántropo sonriendo resignado-

Las chicas rieron.

-Cuando terminen de pelearse, vengan a nuestra habitación, es aquí al lado-le dijo Annie entrando con Lily a la última puerta de la izquierda.

Diez minutos después, finalizada la lucha por las camas, los chicos se encontraban en la habitación de Annie y Lily.

-¿Han llegado a algún acuerdo?-preguntó Annie riendo-¿Quién dormirá arriba finalmente?

-Ninguno de los dos-contestó James-

-Hemos acordado que lo mejor será que sea Remus el que duerma arriba-agregó Sirius.

-Me parece razonable-asintió Lily sonriendo en el momento en que una lechuza grisácea se detenia frente a la ventana.

James la abrió para dejarla entrar. La lechuza voló hasta Sirius y le tendió la pata entregándole la carta.Él la tomó extrañado.

-Es extraño, es Murray, la lechuza de Regulus-explicó desdoblando el pergamino.Reconoció la caligrafía prolija de su hermano.Leyó la carta en voz alta.

Querido Sirius:

No tengo mucho tiempo, aprovecho para escribirte estas lineas ahora que estoy solo en mi habitación. Yo estoy harto… ¿Para que mentir? No creo aguantar ni un dia más a padre y madre, cada vez están más insistentes con el asunto de la pureza de la sangre.(ahora entiendo porque pensabas que era todo una verdadera estupidez y coincido contigo.No se como pude haberles creido).Últimamente ha venido a casa un hombre de un aspecto extraño, un tal Tom Riddle, no me genera nada de confianza y el brillo rojizo de sus ojos me aterra.En su última visita, nos invitó a pasar la Navidad a su casa y te aseguro que no tengo ningún interés en visitarlo. El verdadero propósito de esta carta Sirius, es pedirte ayuda, eres mi hermano mayor y mi última esperanza para salir de esta casa ahora que eres mayor de edad. Espero que puedas ayudarme. Sin más, me despido,

Regulus A. Black

PD: Envíale saludos a James y Remus.

-Tengo que ayudarlo- dijo Sirius con firmeza apenas terminó de leer la carta-No voy a permitir que mis padres maltraten a mi hermano, es lo único que me queda en esa casa.

-Pero Sirius, no puedes...-comenzó Lily-

-Tengo suficiente oro, como para mantenerlo y pagarle sus estudios en Hogwarts, en la bóveda de Gringotts que me dejo mi tio Alphard. No pienso abandonarlo Lils, es mi hermano pequeño-replicó Sirius- Esta misma noche ire a buscarlo.

Hablo con tanta seguridad que nadie pudo, ni quiso replicarle. Annie sabia como se sentia, ella también tenia un hermano menor. Remus y James por su parte conocian a los padres de Sirius y su forma de tratar a sus hijos. Y Lily, finalmente le habia dado la razón.

-Vamos contigo-dijo Annie-

Sirius la miró perplejo.

-¿No creerás que vamos a dejarte ir solo, verdad?-añadió Remus.

-Teniendo en cuenta que hay un ochenta por ciento de probabilidades de que te pelees con alguien de tu familia y eches todo a perder, ni locos-intervino James sonriendo.

Lily asintió con una sonrisa.

-¡Sabia que podía contar con ustedes!-exclamó Sirius sonriendo también- Ya mismo voy a contestarle a Regulus.

Querido Regulus:

Iremos a rescatarte hoy a la medianoche. Ten todas tus cosas listas en tu habitación y procura que nadie sospeche. Nos vemos esta noche.

Sirius O. Black.

Amarró la carta a la pata de Murray, que salió volando por la ventana, internándose en la tormenta de nieve.

-Espero que la tormenta de nieve se detenga antes de la medianoche-dijo Annie escudriñando hacia fuera.

-Todo lo contrario, Annie-intervino Sirius.Los demás lo miraron como si estuviera loco-La tormenta nos ayudará, borrará nuestras huellas y además, somos los únicos lo suficientemente locos como para salir con tormenta de nieve.

-¡Marquen este dia en el calendario!-exclamó James-¡Padfoot ha pensado!

Todos rieron menos Sirius que lo miró y le sacó la lengua.

-Son las siete y media, tenemos exactamente media hora para pensar como ir hasta tu casa, sacar a Regulus y regresar sin ser vistos, sin que mis padres se enteren-anunció Annie- De todas formas van a enterarse cuando Regulus esté aquí.

-Annie, yo no quiero meterte en un lio con tus padres. Regulus y yo podemos irnos a mi departamento…-comenzó Sirius.

-¿Y pasar las Navidades solos? ¡Nunca!. Mis padres lo entenderán, Sirius, conocen a tu familia-replicó ella- Además todos estamos en esto.

-Nosotros también vamos- corearon Jack y Will apareciendo en la habitación.

-¡Ah no! ¡Eso si que no!-intervino Annie- Son muy pequeños aún.Apenas manejan magia elemental, además son menores de edad y no pueden usarla fuera del colegio.

-A menos que sea en defensa propia-replicó Jack- Además hemos asistido al club de duelo.

-Y somos los primeros en la clase de defensa contra las Artes Oscuras-añadió Will.

Annie pareció dudar.

-De todas formas estaremos con ustedes-siguió diciendo Jack-

-Y tenemos un plan para que todo salga bien-continuó Will-

-Por favor…-suplicaron a dúo-

-De acuerdo, ustedes ganan. Pueden venir-asintió Annie resignada-

-¿Cuál es su plan?-preguntó James.

Jack y Will intercambiaron miradas cómplices.

-Para irnos de aquí lo mejor es usar un traslador, ustedes manejan magia avanzada y pueden crear uno-dijo el menor de los Baker-

-Pero Jack, los trasladores deben estar autorizados por el ministerio-intervino la pelirroja.

-Lily ¿Tu quieres que el ministerio se entere de lo que estamos por hacer y nos acuse de secuestro?- preguntó Annie-

-Además ¿Desde cuando nos interesa el ministerio?-agregó James divertido-

Todos rieron, incluso Lily y Remus.

-Entonces, solucionada la fase uno. Fase dos: Rescatar a Regulus-dijo Jack-Sugiero usar una escoba para entrar a la habitación de Regulus, ya que tengo entendido que esta en el segundo piso.

Todos asintieron.

-Una vez allí, nos organizaremos según la situación- coincidió Sirius sonriendo.Estaba orgulloso de Jack; era un fino estratega-

-La fase tres, depende de la fase dos- continuó Will- Si nadie nos descubre, bien por nosotros. Si no, tenemos dos opciones: correr o quedarnos a pelear.

-Opto por correr, no tienen idea de lo que es la magia negra-dijo Sirius con cara de asco-

Un silencio incómodo cayó en la habitación y fue interrumpido cinco minutos después por la voz de la sra Baker llamándolos a cenar.

La cena transcurrió tranquilamente, entre miradas cómplices de los jóvenes, y sin ningún percance. Exceptuando que Sirius, con su nerviosismo tiraba el tenedor al suelo a cada rato y James estuvo a punto de atragantarse con el postre, mientras intentaba contener la risa.

Una hora después, los siete se habían reunido en el cuarto de las chicas, que era el más alejado de la habitación de los sres Baker.

-Tengo un dilema-murmuró James de pronto, rompiendo el silencio-¿Cómo vamos a salir de aquí sin despertar a tus padres?

-Con un traslador, James-explicó Lily cansada-

-Lo habia olvidado-asintió el merodeador.

-Son las once y media- anunció Remus mirando su reloj-

-Es hora de irnos- añadió Sirius tomando dos escobas- Lils, prepara el traslador.

La pelirroja asintió y apuntó con su varita a una vieja pelota.

-Portus-murmuró.

Un resplandor azulado envolvió al viejo juguete.

-¿Todos tienen sus varitas?-preguntó Annie-

Los demás asintieron, y envueltos en las gruesas capas negras, rodearon el traslador.

-A la cuenta de tres- dijo Lily mientras todos ponían sus manos sobre el traslador- Uno, dos… ¡tres!

Sintiendo como si un gancho los levantara por el ombligo, los siete jóvenes desaparecieron de la cálida habitación del nro 15 del Valle de Godric para ir a aterrizar en los lóbregos jardines de la mansión Black, unos encima de otros sobre la nieve.

-Organicémonos- propuso Sirius- La habitación de Regulus, es esa de ahi arriba-explicó señalando la última ventana de la derecha en el segundo piso-

-La única manera de llegar es con escoba..-intervino Lily.

Sirius asintió.

-Jack, me han dicho que eres excelente con la escoba- el muchacho asintió un poco cohibido- Entonces tú vienes conmigo a buscar a Regulus-añadió sonriendo mientras le pasaba una escoba.

-Annie, Lily, Remus, los duelos y los encantamientos son lo suyo, en caso de peligro, ya saben que hacer-añadió.

Los tres asintieron.

-James, Will. No por nada son Merodeadores-continuó el morocho-Si las cosas se complican, ocúpense de crear una buena distracción.

Ambos asintieron con sonrisas cómplices pintadas en sus rostros.

Sirius y Jack montaron sus escobas y se elevaron dando una fuerte patada en el suelo, mientras Annie, Lily y Remus ocupaban sus lugares detrás de unos matorrales y Will y James se escabullían en los bosques que rodeaban la mansión.

No tardaron en alcanzar la ventana de la habitación del menor de los Black, que estaba a oscuras.

Sirius golpeó el vidrio con los nudillos.

-Reg, soy yo, Sirius-susurró-

Rápidamente la ventana se abrió, dejando entrar a los dos gryffindors.

Sirius abrazó a su hermano.

-Regulus, el es Jack Baker-presentó-El hermano de Annie-añadió con un ligero sonrojo.

-Regulus Black, espero que podamos ser amigos-sonrió tímidamente el muchacho. Regulus, a sus diez años, era una réplica de Sirius en miniatura; de tez ligeramente morena, con el cabello negro cayéndole de forma elegante sobre los ojos, poseia una sonrisa tan encantadora como la de su hermano mayor. Lá unica diferencia eran los ojos, los de Regulus tenian un matiz verdoso.

Jack devolvió la sonrisa.

-Reg, ¿Tienes todo listo?-preguntó Sirius- Mientras menos estemos aquí, mejor.

Regulus asintió.

Unas voces provenientes de la planta baja los sobresaltaron. Pegaron los oidos al suelo para poder escuchar mejor.

  • Mis leales mortifagos...agradescamos a los señores Black que nos proporcionaron la casa...-siseó una voz áspera.

-Ese es el señor Riddle-dijo Regulus susurrando a su hermano y a su nuevo amigo.

-¿Por qué susurras? No creo que nos escuchen...-dijo Sirius despreocupado.

-El señor Riddle es un mago muy perceptivo y parece bastante raro tambien...-dijo Regulus asustado

-Un rarito ¿Eh?..-murmuró Sirius pensativo. ¡Quiero verlo!-agregó sonriendo como loco y con brillo en los ojos.

-No Sirius, lo mejor es salir de aquí lo más pronto posible-intervino el menor.

-Shh. ¡Escuchen!-susurró Jack, quien empezaba a darse cuenta quien era la voz de la razón en esa familia.

  • …ahora, que tengo su lealtad asegurada. Voy a contarles en que consiste nuestro primer gran golpe. Secuestrar a Ioannes Paulus I, también conocido como Juan Pablo I, el santo padre de la iglesia católica para los muggles, un miembro fundamental del Wizengamot para los magos. Simbolo de union cultural entre ambas comunidades.

Ninguno de los presentes en esa reunión dijo nada, parecían escuchar expectantes.

-Muy pronto llegará el dia en que Lord Voldemort será conocido por todo el mundo magico.-anunció Riddle....-y ustedes mis leales…amigos…—siguió, con un tono de desprecio en la palabra amigo…-Ustedes serán quienes me ayudaran a eliminar a los sangre impura.

Los tres chicos palidecieron y salieron de la habitación en silencio, decididos a ver quienes eran los involucrados. Escondidos detrás del balcón de madera que daba al hall alcanzaban a ver la escena. Sirius y Jack, contuvieron un grito de horror: Tom Riddle era un hombre con el rostro blanco tiza y el cabello negro, tenia los ojos de un rojo brillante, con un brillo maligno y dos rasgaduras en lugar de fosas nasales, como las serpientes. Su edad era indescifrable.

Regulus se estremeció, ese hombre no le gustaba nada.

No pudieron ver las caras de los que lo acompañaban, porque llevaban capuchas negras que les cubrian el rostro por completo.

-Ahora llegó el momento de ser nombrados-continuó Riddle- Colóquense en círculo.

Descubrió el brazo del primer mortífago.

-Avery, tendrás el honor de ser el primero-siseó con su voz fría-¡Morsmodre!

El encapuchado gritó de dolor, en el momento en que una calavera con una serpiente saliendo de su boca quedaba tatuada para siempre en su antebrazo izquierdo.Repitio el mismo ritual con cada uno de los encapuchados.

Cuando termino, Tom se puso en el medio del círculo.

-Ustedes....mortifagos...seran el ejercito que me acompañara en mi campaña... y su primera misión, se encuentra escaleras arriba, en donde hay tres niños espiándonos hace quince minutos- sus ojos rojos se dirigieron a donde estaban Sirius, Jack y Regulus.

Todos se quedaron quietos mirandose confundidos..-

-¡Suban a matarlos idiotas!¿Qué están esperando?¡¡¡OBEDESCAN!!-gritó mientras los mortifagos subian rapidamente

-¡Corran!-exclamó Sirius empujando a su cuñado y a su hermano menor dentro de la habitación de este último.

-¡Fermaportus!- exclamó-Eso los detendrá por un momento.

Con un movimiento de su varita encogió el baúl de su hermano, que habia terminado de abrocharse la gruesa capa negra, y se lo guardó en el bolsillo.

Jack y Sirius montaron sus escobas, Regulus se colocó detrás de su hermano, agarrándose con fuerza de su cintura. Salieron por la ventana en el momento en que una explosión a sus espaldas hacia volar la puerta en mil pedazos.

Aterrizaron en el bosque, junto a los matorrales en donde se escondían Annie, Lily y Remus.

-¡Sirius! ¡Jack! ¡Gracias a dios están bien!-exclamó Annie-

-Lamento interrumpirlos, pero tenemos compañia-anunció Regulus-

Los mortífagos se precipitaban hacia el bosque con las varitas en alto.

Jack sacó la varita dispuesto a pelear.

Annie abrió la boca para decirle que se quedara con Regulus en un lugar seguro, pero la seguridad en los ojos de su hermano menor, no la dejó replicar.

-¡Regulus ocúltate!-gritó Sirius esquivando una maldición que fue a dar contra un árbol.

Sin embargo, antes de que los mortífagos lograran internarse en el bosque. Tom Riddle se apareció ante ellos con una sonrisa malévola. Al instante los hechizos aturdidores que sus secuaces lanzaban a diestra y siniestra se vieron detenidos por una especie de muro mágico.Con un movimiento de su varita, Tom Riddle hizo aparecer una barrera de fuego azul a espaldas de los chicos, cerrándoles el paso.

-¿Con que intentando escapar, eh?- los desafió- De ti me lo esperaba Sirius, eres un traidor. Pero nunca lo hubiese imaginado de ti Regulus-fingió poner voz triste-Me decepcionas, tienes aptitudes para la magia negra, después de todo eres un Black. ¿Estás seguro de renunciar a ella? Podrías unirte a los mortífagos cuando seas mayor… estoy dispuesto a darte algunos consejos....seria un honor considerando tu corta edad...-agregó mientras se le acercaba peligrosamente jugando con la varita con sus largos dedos…

-¡Nunca!-gritó Regulus, que pareció envalentonarse de repente-Sé lo que usted tiene pensado hacer y aunque aún sea un niño, sé perfectamente lo que es bueno y lo que es malo. Muchas gracias, pero prefiero a mi hermano- añadió con firmeza dando un paso hacia Sirius.

-Entonces morirás de la peor manera- chasqueó los dedos y unas cuerdas invisibles sujetaron a Annie, Sirius, Remus, Lily y Jack, que se enmudecieron automáticamente. Apuntó a Regulus con la varita- ¡Cruccio!

El muchacho cayó al piso gritando de dolor. Sintiendo como si mil agujas se le clavaran en todo el cuerpo. Sin embargo, conservaba la dignidad, si moria no iba a morir suplicando, ni ante Riddle ni ante nadie, pese al dolor cada vez más insoportable, Regulus no lloraba.

Sirius se agitaba de forma incontrolada, intentando librarse de sus ataduras, viendo como Riddle disfrutaba torturando a su hermano y reía mientras lo hacia. Una carcajada aguda y fría, que les heló las entrañas a todos.No podía soportar ver como ese desgraciado torturaba a su hermano, pero se sorprendió al ver que Regulus no parecia sucumbir fácilmente ante el maleficio, sabía que ese niño era fuerte como un roble y esperaba que pudiera resistir un poco más…

Súbitamente una explosión empujó a Riddle hacia fuera del bosque. James y Will salieron de atrás de los árboles.Con un movimiento de su varita, James liberó a los gryffindors de sus ataduras,

-¡Salgamos de aquí lo antes posible!-gritó Will mientras Sirius tomaba a Regulus en brazos.

-¡Accio traslador!- exclamó Lily con la varita en alto.

La vieja pelota llegó hasta ellos justo en el momento en que Riddle volvía a aparecer.

-En un minuto-murmuró Remus-Generen una distracción ya.

Sirius y James intercambiaron miradas cómplices, para después clavar su mirada en la pequeña montaña de nieve fresca recién caída a espaldas de Riddle.

-¡Eh Tom!-gritó Sirius – ¡Cuidado!

Antes de que Riddle pudiera reaccionar un arsenal de bolas de nieve comenzaron a impactar contra su nuca.

-¡Ahora!-gritó Remus.

Todos tocaron el traslador y al instante se encontraban en la habitación de Annie y Lily, de nuevo en la cálida casa de los Baker.

Sirius acostó a Regulus en la cama de Annie y se sentó junto a él.

-¿Y ahora que hacemos?-preguntó Jack-

-Hay que curarle las heridas a Regulus-intervino Will- De eso me ocupo yo.Mis padres son sanadores, me críe curando heridas-explicó sacando un frasco con un ungüento de su mochila.

-Creo que deberiamos avisarle a tus padres y a Dumbledore-intervino Sirius- Riddle no se trae nada bueno entre manos.

Annie asintió.

-Hablaré con mis padres- agregó saliendo de la habitación.

Will comenzó a curar las heridas de Regulus, que yacía inconsciente, con ayuda de Sirius, quien no se separó de su hermano ni un minuto.

-Ya está-anunció Will en el momento en que Regulus se agitaba debilmente-Parece que está despertando.

El muchacho abrió los ojos y con ayuda de Sirius se incorporó.Su mirada gris verdosa se cruzó con las de todos los presentes que lo miraban preocupados.

La puerta se abrió para dejar paso a Annie que regresaba con Dumbledore y los sres Baker detrás de ella.

-¿Cómo está?-preguntó pasándole un brazo por los hombros a Sirius-

-Acaba de despertar-contestó el mientras Regulus miraba con interés a Dumbledore y a los sres Baker.

-¿Cómo te sientes Regulus?-preguntó el anciano sentándose a un lado de la cama.

-Me duele un poco el brazo, pero ya me siento mejor- respondió el pequeño.

-Eres un chico muy fuerte-sonrió Dumbledore- Y tú William, has hecho un gran trabajo con las heridas. Serás un excelente sanador, me atrevería a decir, que uno de los mejores de San Mungo- añadió guiñandole un ojo a Will que se sonrojó y murmuró un débil “Gracias”-

-¿Qué pasará conmigo? ¿No tendré que volver a casa, verdad?-preguntó Regulus apenado.

-Por lo pronto pasarás la Navidad con nosotros-sonrió la sra Baker.

-Y después, vivirás conmigo. Después de todo ya soy mayor de edad y tengo dinero suficiente en la bóveda del tio Alphard como para mantenernos a ambos y pagar tus estudios en Hogwarts-explicó Sirius.

-¿Pero, y cuando tú estés en Hogwarts?-replicó el menor.

Sirius guardó silencio.No habia pensado en que aún le quedaba casi un año escolar y que Regulus no entraria en Hogwarts hasta el otro año.

-Algo arreglaremos- dijo Dumbledore misteriosamente-Por cierto, no me he presentado. Albus Dumbledore, director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería-agregó tendiéndole una mano a Regulus.

-Regulus Arcturus Black-contestó el muchacho estrechándole la mano.

-Reg, quiero presentarte a alguien-intervino Sirius sonriendo mientras tomaba a Annie de la mano- Ella es mi novia, Annie.

-Es un placer conocerte, Sirius se ha pasado veranos enteros hablando de ti-sonrió Regulus, haciendo sonrojar a la joven pareja y reir a todos los demás. Annie pudo notar que Sirius tenía razón, él y Regulus eran muy parecidos.

-También me da gusto conocerte-

-Ya conoces a James y Remus, también conociste a Jack-repasó mentalmente el mayor de los Black- Ella es Lily Evans, mi mejor amiga-señaló a la pelirroja- Y el muchacho de pelo castaño es Will; él fue quien te curó las heridas.

-Gracias Will- dijo Regulus con sinceridad- A ti también debo darte las gracias Lily, sé que eres muy inteligente y estoy seguro de que tu mente estuvo detrás de todo esto.

-No hay por qué- respondieron Will y Lily al unísono.

-Nosotros somos los padres de Annie, Regulus. Yo soy Zach y ella es mi esposa Wendy-presentó el sr Baker.

Regulus asintió.

-Annie, Sirius. Por favor síganme, necesito hablar con ustedes un momento-interrumpió el director, los tres salieron de la habitación.

Ambos jóvenes contemplaron al director, preparados para escuchar lo que este tuviera que decirles.

Albus, por su parte contempló a sus dos alumnos, que lo miraban a los ojos, anhelantes y sonrió para sus adentros. Estar juntos, definitivamente los habia cambiado para bien; habian madurado mucho en el último tiempo. Suspiró. Ya habián dejado de ser los niños que eran, tenía ahora, ante sus ojos, a un hombre y una mujer adultos.

-No es necesario que les diga que lo que han hecho esta noche ha sido muy arriesgado. Pero por otro lado, han ayudado a alguien que los necesitaba, sobre todo tú Sirius. Has de saber que te has puesto a tus espaldas una carga muy pesada al ocuparte de tu hermano, es un gesto muy noble de tu parte-

-¿Qué pasará con él cuando volvamos a Hogwarts?-preguntó Sirius.

Dumbledore volvió a suspirar.

-Regulus, ha demostrado hoy algo que rara vez he visto. Muy poca gente resiste al maleficio cruciatus, mucho menos a manos de un mago como Tom, y tengo entendido que tu hermano ni siquiera lloró.-

El anciano hizo una pausa antes de continuar.

-Quiero que Regulus entre a Hogwarts ahora. Ahí estará fuera de peligro y no creo que tenga inconveniente en el aprendizaje, después de todo, es un mago muy poderoso. De todas formas, yo, personalmente me encargaré de darle clases para que se adapte al ritmo de su curso-

-Muchas gracias profesor, yo…no sé como agradecerle- sonrió Sirius- Si pudiera hacer algo por usted…

-No tienes por que agradecerme. Lo único que pueden hacer por mi es ser felices y darme muchos nietos-rió Dumbledore mientras volvían a entrar en la habitación.

Regulus se había sentado en la cama y charlaba animadamente con Remus, Jack y Will. Más allá, junto a la ventana, Lily y James conversaban e intercambiaban sonrisas, Albus se preguntó hasta cuando pensaban esconderle a los demás llevaban un mes saliendo.

-Debo regresar al colegio, los veré en dos semanas-dijo- Buenas noches.

Desapareció con un chasquido.

-Creo que fueron demasiadas emociones por hoy-dijo Zach- Todo el mundo a la cama.

-Preparare la cama para Regulus-anunció Wendy.

-Ya es muy tarde mamá,. Hoy nos apretujaremos un poco. Mañana preparas una cama para Regulus-intervino Jack.

La sra Baker asintió no muy convencida y ella y su esposo les dieron las buenas noches, antes de regresar a su habitación.

-¿Cómo se supone que vamos a organizarnos?-preguntó James.

-Fácil-contestó Annie- Regulus, Jack y Will, ustedes duerman por hoy en la habitación de los chicos.

Sirius tomó a Regulus en sus brazos y, seguido de Jack y Will lo dejó en su habitación.

-Ya se acostaron-dijo el moreno cinco minutos después regresando a la habitación de las chicas-¿Y dónde se supone que dormiremos nosotros ahora? ¿Colgados del techo?-

-James y Remus duermen en la habitación de Jack y Will…-comenzó Annie-Lily en su cama…

-Y ustedes dos van a compartir una-añadió James con una sonrisa pícara-

Annie y Sirius intercambiaron una sonrisa y se sonrojaron.

-No tienen remedio-rió James saliendo de la habitación con Remus detrás de él- Buenas noches-

-Sirius, voltéate para que podamos cambiarnos-dijo Lily- Y ni se te ocurra espiar.

-No pensaba hacerlo de todas formas-sonrió dándoles la espalda.

-Listo-

Sirius se volvió y se encontró con Annie que lo miraba medio sonrojada, sentada sobre la cama con un camisón rosa que llegaba un poco más arriba de la rodilla.

Le sonrió y se sentó junto a ella.

-Ustedes las mujeres son extrañas. ¡Dormir con un camisón sin mangas en pleno invierno!-exclamó provocando las risas de Annie y Lily.

-¡Tú y James duermen en boxer!- replicó Lily ya acostada en su cama.

-¿Y tú como sabes que James duerme en boxer?-preguntó Sirius con una sonrisa pícara.

Lily se puso roja como su pelo y se dio vuelta en la cama, dándoles la espalda.

-Buenas noches-murmuró en medio de un bostezo-

-Buenas noches-contestó la pareja-

Annie se cubrió con las mantas y su mirada azul se cruzó con los ojos grises de Sirius, quien, algo cohibido se acostó junto a ella.

-Buenas noches, amor-susurró besándola en los labios.

-Buenas noches-contestó ella acurrucándose contra el.

Mientras tanto, en la otra habitación, James tenía los ojos clavados en el cielo raso.

¿Por qué tenía que ser Sirius el que se quedara en la habitación y no el?

De acuerdo, seria medio extraño para los demás que no sabian nada de su noviazgo, que Lily y él durmieran juntos, pero de todas formas estaba demasiado acostumbrado a la presencia de ella a su lado como para conciliar el sueño.Dormirse aspirando su aroma a jazmines, eso era lo que necesitaba.

Contempló a Remus, que dormía respirando de forma acompasada en la cama de al lado, y sin poder contenerse se levantó y salió de la habitación, sin saber que cierta pelirroja atravesaba una situación similar a la suya.

Lily se había despertado a mitad de la noche sintiendo frío, tiró de las mantas y se tapó todo lo que pudo, pero sabía que no había manta que reemplazara al agradable calorcito que le transmitia James al abrazarla para dormir. Lo extrañaba, lo cual no era nada raro, a lo largo de los dos meses que llevaban saliendo no habia noche en la que no juntaran las camas para dormir juntos y ajenos al frio de las noches invernales.

Suspiró y se acomodó como pudo, contempló con envidia como Annie y Sirius dormian plácidamente, abrazados, en la cama contigua. Cerró los ojos, le pareció escuchar el ruido de la puerta de la habitación al cerrarse. Entreabrió los ojos y se encontró con los ojos castaños de James contemplándola fijamente.

-¡James! ¿Qué haces aquí?-susurró somnolienta.

-No puedo dormirme sin ti y Moony se llevó la manta más gruesa.Asi que hazme un lugar-respondió James, también entre susurros.

Lily se apartó y pronto sintió como dos fuertes brazos rodeaban su cintura.

James la besó y le dió las buenas noches antes de quedarse dormido.

-¿James?-murmuró Lily.

-¿Mmm?-

-¿Qué pasará cuando nos descubran mañana por la mañana?-

-Van a saberlo de todas formas. Duérmete de una vez y deja de preocuparte-

Lily sonrió en la oscuridad y poco a poco fué quedándose dormida.


Bueno, si les gusto (o no) no tienen que hacer más que dejarnos un review para hacernos felices.

En el próximo cap:

-Descubren a Lily y James.

-La cena de Navidad.

-Annie y Jack reciben una noticia de los sres Baker que cambiará su vida para siempre (a ver si adivinan que es, o si es para bien o para mal).

Besazos!