← Historia 24024 · de
Historia 24024 — capítulo 2
Capítulo 2
Yo te cuidaré.
Dos Mortífagos atraparon a Ginny en el jardín. Con un simple Desmaius la controlaron y la llevaron ante su amo.
Ya en el cementerio, Harry y Lupin se preparaban para la pelea final. Estaban seguros que en pocos minutos Voldemort aparecería. Se habían encargado de quitar todos los escudos protectores del colegio para permitirle la entrada al jefe de los Mortífagos. Lo que no sabían era que se llevarían una sorpresa al verlo llegar.
En su guarida, Voldemort, miraba con sus ojos rojos a la pelirroja. Había decidido que ella sería su seguro contra Potter. El muchacho había mejorado mucho y había algo en él que le daba temor.
-¡Enervate!- le dijo a Ginny. Esta reaccionó. Inmediatamente, la pelirroja buscó su varita pero ya no la tenía. –¿Buscas esto?- le dijo mientras que su huesuda mano le mostraba la varita que sus Mortífagos le habían quitado al capturarla.
-Desvuélvemela.-
-Jajajaja... ¿De verdad crees que te la voy a devolver?-
-Harry te hará pedazos si se entera que me trajiste aquí. Vendrá por mi.-
-No preciosa, nosotros iremos por él.- y tomándola de la mano, se desapareció del lugar para aparecerse en el colegio.
Un estruendo sonó a sus espaldas. Lord Voldemort estaba allí con varios de sus seguidores.
-Valla, valla Potter. Veo que te sientes valiente hoy. ¿Quieres jugar un rato?-
-Llegó tu hora Voldemort. Hoy será tu fin.-
El malvado mago rió con fuerza. Pero solo por disimular. En el fondo sentía que algo no estaba bien. Hacía unos días que se sentía cansado, sin fuerzas. Claro que eso se debía a la desaparición de sus Horcruxes, pero él no lo sabía. Empuño su varita y lo atacó.
-¡Imperio!- le gritó. Harry recibió la maldición en el medio de su pecho. Lo dominaba, pero no se preocupo; Ojoloco le había enseñado a fuerza de practica a resistirse a esa maldición. Un pocos minutos y Harry la dominó por completo.
-No te será tan fácil esta vez.- le dijo con calma.
La tranquilidad que tenía el muchacho lo enfurecía. Debería estar aterrado, estaba a punto de morir. ¿Por qué no sentía su miedo?
Harry se sentía confiado. Había llegado a un acuerdo con los miembros de la orden. Con los pocos que habían sobrevivido a la batalla anterior. Mientras ellos trataban de atrapara los Mortífagos, él se haría cargo de su destino. Solo.
Una fuerza enorme crecía en su interior. Su oponente podía sentirla y termino de entender que el muchacho era mas poderoso de lo que él creía. Pero no iba a morir. El era mucho mejor. Mucho mas poderoso. Un crío como ese no era rival digno de él.
-Morirás hoy Potter. Igual que tu padre, como una rata. ¿O prefieres morir como tu madre? Suplicando por la vida de lo que mas amas.- se hizo a un lado dejando el campo visual libre a Harry.
Al ver a Ginny tirada en el piso junto a Bellatrix sintió miedo. Por primera vez en esos días tuvo miedo de perderla. No le importaba morir. Pero si a ella le pasaba algo no se lo perdonaría jamás.
-Déjala ir. Esto es entre tu y yo.-
-No. Jamás la dejaría escapar.- se arrodillo ante ella y le dijo al oído: -Únete a mi preciosa, yo puedo darte más que tu pobre e insignificante esposo.-
Advertidos por algún miembro de la orden, los Weasley ya estaban en el lugar. Al oir las palabras de Voldemort, varios de ellos se sorprendieron.
-¡Nunca!- le gritó Ginny.
Voldemort le sonrió. Le quito las cuerdas que la sostenían, le arrojo su varita y luego le dijo a Bellatrix:
-Hazte cargo de la mocosa. Diviértete con ella mientras yo me divierto con su esposo.-
Ginny y Bellatrix peleaban en un rincón. El resto de los Mortífagos comenzó a atacar a los miembros de la orden. A pesar de que eran pocos, peleaban muy bien. No por nada eran los únicos que había sobrevivido. Voldemort disfrutaba de la batalla entre su mas fiel seguidora y la pequeña Weasley. Harry quería intervenir pero el Lord oscuro no se lo permitía. Cada vez que intentaba hacer algo, este le lanzaba una maldición imperdonable, provocando que Harry tuviera que conjurar un escudo para protegerse.
Se sentía impotente. Ya no aguantaba mas, Ginny estaba muy herida y Bellatrix también. Pero la maldad y los años de experiencia le jugaban a favor a la mujer. Cansado ya de ver sufrir a su esposa, Harry tomo cartas en el asunto y comenzó su ataque.
Un hechizo tras otro salía de su varita. Voldemort respondía con maestría a cada ataque del chico. Harry se esforzaba al máximo mientras su oponente solo se calentaba.
-¡Crucio!- gritó Harry. Voldemort casi no sintió dolor.
- Debes desear hacerme daño. Si no lo haces no servirá de mucho que lo intentes.- le dijo sonriendo. –creí que Bella ya te lo había enseñado el día que mato a Black.-
-No vuelvas a mencionar su nombre.-
Pelearon por mas de media hora. Harry estaba cansado y Voldemort había recuperado la confianza. Solo habian sido presentimientos. El chico no era mas que un mago mediocre con delirios de grandeza.
Ginny cayo muy mal herida. Bellatrix reía fuerte a su lado.
-Pequeña idiota. Morirás por el solo hecho de ser una traidora a la sangre.- apuntó con su varita a la pelirroja; ya estaba a punto de gritar la maldición asesina cuando Ginny miro a Harry.
-Te amo.- le dijo con la poca fuerza que le quedaba.
Para él fue suficiente. De repente sintió todo el calor que sentía al estar con ella. En su pecho, una luz brillante creció hasta apoderarse del lugar. Voldemort volvió a sentir miedo ante el muchacho. De sus manos salieron dos rayos de luz verdes que impactaron contra Voldemort y Bellatrix. A lo lejos, oyó el grito de una mujer. Bellatrix no soportaba el dolor en su cuerpo. No sabía que era lo que Harry hacia, lo que sabia era que le quitaba de a poco la vida. Cayo muerta junto a Ginny.
La pelirroja estaba desmayada. Al verla en el suelo y con sus ojos cerrados, creyó que su esfuerzo había sido en vano. Sintió dolor, rabia, angustia. Sintió que su vida también había terminado. Su sed de venganza lo cegaba. Pero no podía borrar de su mente las ultimas palabras que habian salido de su boca.
-Te amo.- le había dicho.
Voldemort le apuntaba con su varita. Él, ya se había entregado a la muerte. Ya nada importaba si ella no estaba con él. Pero si su hora había llegado, se llevaría con él al causante de todo su dolor.
-Te amo.- le respondió con lagrimas en los ojos.
Entonces, la misma luz que había salido de sus manos antes comenzó a tomar fuerza pero ahora en su corazón. De su cuerpo, un rayo de luz dorado impactó contra su peor enemigo. Con un grito ahogado por el dolor, Tom Marvolo Riddle moría ante la mirada de todos.
Harry caía inconsciente al piso. La guerras contra el lado oscuro había terminado.
Varios días habian pasado ya. Se despertó en mitad de la noche. Había estado inconsciente durante todo ese tiempo. Intentó moverse pero le fue imposible. El dolor en cada músculo del cuerpo era insoportable. Trato de alcanzar sus lentes de la mesa de noche para poder ver donde se encontraba. Con todo el dolor que moverse implicaba estiro su mano y se dio cuenta que no estaba solo en aquella cama.
Ese roce la despertó.
-¿Harry?- encendió una débil luz. –Mi amor, por fin despertaste.- una bella pelirroja le sonreía a su lado.
-¿Qué pasó? ¿Dónde estamos?- preguntó con un hilo de voz producto de su debilidad.
-En la Madriguera. En mi habitación. Nuestra habitación.- se corrigió.
Intento tomar sus lentes otra vez. Ella viendo que no podía se los puso con delicadeza.
A pesar de las heridas se veía hermosa. Con un camisón de seda blanco que marcaba sus curvas.
-Merlin. Mírate.- la abrazo con fuerza. Todo el miedo que había sentido ese día se transformo en tranquilidad al verla a salvo a su lado. -¿Qué pasó?-
Ginny le relato lo poco que se acordaba de lo que había sucedido después de la batalla. Como los miembros de la orden habian atrapado a la mayoría de los Mortífagos. Como habian llegado a la madriguera. El momento en que ella despertó y les contó a sus padres que se había casado con Harry y como el había sido llevado a San Mungo y luego de asegurarse que estaba bien, lo habian trasladado a la Madriguera.
Pasaron el resto de la noche recordando el miedo de esa ultima batalla y el dolor por haber perdido a tanta gente. Ya no había remedio para eso. Pero al menos todo había terminado.
A la mañana siguiente, ella bajo las escaleras con el de su brazo. Harry había insistido en bajar a desayunar con el resto de la familia para darles la sorpresa de que ya había despertado.
Al verlo, Ron y Hermione se abalanzaron sobre él. Ginny, en su plan “Esposa protectora” los alejó del pobre moreno que aun no podía mantenerse en pie por si solo. Lo que había utilizado para acabar con Voldemort era magia muy antigua. Eso y las maldiciones y hechizos que había soportado lo habian dejado tan mal herido, que le costaría un largo tiempo recuperarse.
Desayunó en familia. Escucho atentamente el sermón que los padres de ella les dieron acerca de lo estúpido que había sido casarse. Pero ella solo se limitó a decir que lo habian hecho concientes de lo que hacían. Harry no podía hacer otra cosa mas que mirarla. No tenia idea de cuanto la quería hasta que la vio tendida en el suelo casi muerta. Ya no pudo controlarse. La llamo.
-Ginny.-
Pensando que algo le pasaba se giro preocupada. La besó con tanto amor, con tantas ganas, con tanta pasión que a nadie le quedó duda alguna del amor que sentían. Estuvieron así quien sabe por cuanto tiempo. Lo único que importaba era que se amaban y que su amor los había mantenido con vida.
Los padres de ella les dieron todo su apoyo. Y como lo prometido es deuda Harry miro a Ron y como todos los Weasley estaban en la mesa les dijo que se casarían de nuevo. Esta vez lo gritaría a los cuatro vientos y haría una gran fiesta en la Madriguera, todos no lo pudieron negar.
Ginny por fin pudo usar su anillo, que se lo puso Harry y que después los presumió con Hermione, Luna, su mamá y Fleur que estaban contentas por la noticia de la fiesta.
Harry después de un tiempo de recuperación hablo con la prensa sobre los hechos y acontecimientos que habian pasado en la batalla, y anuncio su boda y los reporteros se sorprendieron y de inmediato empezaron a hacer sus preguntas correspondientes.
Un mes después Harry y Ginny habian organizado todo, habian compuesto la Madriguera, eh hicieron la fiesta más esperada del año. Ginny se veía más hermosa que nunca con un vestido blanco y muy elegante, el vestido parecía de un cuento de hadas aunque sencillo ya que ella les gustaba así. Harry se vistió muy elegante también con el mejor traje que pudo conseguir en todo Londres, sencillo como le gustaba. En la fiesta se encontraron con muchos conocidos y desconocidos también. Invitaron a todo el profesorado de Hogwarts y su fiel amigo Hagrid y su hermano “pequeño” no pudieron faltar. El padre de Ginny la entrego esta vez a Harry.
-Un año después nacían ustedes.- les dijo una pelirroja mujer a un niño y una niña que estaban sentados junto a ella en un gran sillón.
-¿De verdad paso todo eso abuela?-
-¿Insinúas que te miento?-
-No.- dijo la niña.
La puerta se abrió y una joven pareja entró a la casa.
-James. Tu tía Hermione quiere saber si te quedaras en su casa esta noche.-
-Si mamá. Si me dejas.-
-¿Tu que dices Harry?-
-Ve. Pero si me entero que le roban otra vez las escobas a tu tío Ron y se escapan; lo lamentarás por el resto de tu vida.-
-Te digo que no fui yo papá. Fueron los tíos Fred y George.-
-Si, me imagino.- contesto la madre de los pequeños.
-Papá ¿Puedo ir yo también? Quiero ver a Jane.-
-Si Lily, tal vez entre las dos puedan controlar a esos dos.-
Los chicos corrieron al jardín a contarle a sus primos Arthur y Jane que pasarían la noche en su casa. Los hijos de Harry y los hijos de Ron eran la siguiente generación de Merodeadores que le esperaba a Hogwarts.
Molly Weasley salió al jardín en busca de sus cuatro nietos. Al verla salir, los chicos se acercaron corriendo hasta la silla en la que la anciana mujer se había sentado y le dijeron:
-¿Nos cuentas la historia otra vez?- dijo Lily.
-Sí, queremos saber como se conocieron mamá y papá.- Dijo Jane.
-¡No!- dijeron a coro los varones. –Mejor cuéntanos como papá derrotó a Voldemort.- dijo con fascinación James. Su padre era su ídolo.
-No, Mejor cuéntanos como entraron al equipo de Quidditch de Gryffindor.-
-¿Qué al si les cuento la historia desde el principio?- propuso la mujer sintiéndose feliz de complacer a sus nietos.
Mientras los chicos jugaban en el jardín, Harry y Ginny los miraban por la ventana esperando la llegada de su tercer hijo que nacería en dos meses más y se llamaría Sirius.