Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← ¿Cómo llegamos aquí? · de

¿Cómo llegamos aquí? — capítulo 1

Cap 1: condena en el internado.

Cuatro chicas discutian en el patio del recreo con uno de sus profesores “favoritos”. La causante de dicha discusión era una muchacha bajita vestida muy elegante como para estar en un instituto mágico de pueblo. Sus ojos eran negros y su pelo era largo y rubio. Dicha muchacha parecia más alta gracias a sus grandes tacones. Allí el profesor de preparación física la miraba reprobatoriamente mientras le decía:

-¿Comó puede ser que no pueda asistir a mi clase por tener los tobillos sensibles? Señorita Brooks, no insulte a mi inteligencia. Mire los zapatos que lleva!!!

-Por eso mismo.-protestó una muchacha pelirroja- los tacones an provocado que ahora tenga los tobillos torcidos. Eso puede desencadenar una lesión en las vértebras, profesor.

-Eso, es. Si a Katie le pasa algo en la espalda sera culpa suya, le enviaremos la factura del hospital.-Dijo una muchacha de pelo negro y ojos de color miel, que era la más alta de todas. Ella era C.J. McLagen.

-Y todos sabemos que los profesores no cobran mucho, verdad profesor?-Dijo la ultima de ellas guiñando uno de sus ojos verdes descaradamente al profesor. Su pelo era de color castaño claro, con mechas rubias. El nombre de esta última era Sophie Dark.

-Ya basta las cuatro!!! Ninguna se librara de mis clases. Las quiero ver a todas allí. Y nada de llegar tarde o de fingir estar enfermas o de provocar algún accidente, ¿entendido?

Las cuatro muchachas le miraron y asintieron mientras se alejaban para reunirse con sus compañeras de clase.

Las cuatro asistian a un pequeño colegio de magia en un pueblecito, cercano al Valle de Godric, que era un pueblo enteramente mágico. Los habitantes del pueblo en el que estaba el colegio pensaban que ese era uno exclusivo al que era muy difícil entrar, algo asi como un colegio de superdotados. Todas iban a ese colegio en lugar de Hogwarts por que era publico, y en cambio el otro exigia una matricula bastante cara ya que era un internado. Todas vivian cerca de allí y podía volver continuamente a casa, en vez de quedarse allí internas.

Las cuatro muchachas dejaron disimuladamente a sus compañeras y se escabulleron por las escaleras para subir a las clases. La ultima de ella, una pelirroja de ojos verdes llamada Lily Evans, cerró la puerta tras ellas antes de que nadie las viese.

Lily estaba en contra de lo que iban a hacer. No le gustaba nada hacer gamberradas, pero ya que sus amigas la iban a hacer de todos modos, con o sin su ayuda, prefirió ayudarlas para que todo saliese bien.

En un par de minutos ya lo tenian todo preparado.

En el largo pasillo Katie Brooks y Sophie Dark se encontraban en la esquima derecha, y sus dos compañeras en la izquierda. En cada punta del pasillo habia un baño con unos 6 vateres individuales dentro. Katie y CJ se encontraban cada una en la puerta de uno de los baños. De cada vater salia una cuerda, que se unia a las demás formando una sola que acababa en la puerta.

Sophie y Lily vigilaban el piso de abajo.

CJ y Katie sacaron unos mecheros y a la de tres encendieron las mechas. Pero Katie no podía encender la suya. Cada vez se ponía más nerviosa, por que con sus largas uñas no podía encenderlo. Lily detuvo a CJ cuando esta iba a descender por la escalera, ya que proboeniente de abajo se oian voces.

Entonces Sophie se dio cuenta de lo que ocurria con Katie, corrió hacia ella y encendió el mechero para luego acercarlo a las mechas. Las cuatro chicas se miraron y se entendieron sin palabras. No podian bajar, asi que tendrían que subir. Subieron al segundo y último piso. Desde allí escucharon las explosiones, que gracias a Internet eran mucho más intensas de lo que deberían haber sido. Pero solo se escucharon las de un lado del pasillo. Los cristales del piso de debajo estallaron por la fuerza del sonido de las explosiones. Las voces de los profesores gritando se escuchaban desde el piso superior.

Todos ellos subieron al piso donde las explosiones se habian producido y ocurrió lo que las chicas temian. Cuando los profesores se encontraban allí los lavabos que aún se encontraban enteros estallaron inundándolo todo aún más y mojándoles a todos. Además esta vez estallaron incluso los cristales del piso superior.

Las consecuencias de esta broma fue que las pillaron, ya que no podian bajar sin que las viesen, los profesores quedaron medio sordos hasta que todos ellos pasaron por la enfermeria y todo el piso quedó inundado por una semana entera, ya que los explosivos de fabricación casera tenian ingredientes “especiales” para que el agua no se pudiese quitar en una semana. Que por cierto, una semana era lo que quedaba de clase antes de las vacaciones de verano.

Su pequeña directora se quedo no solo medio sorda, si no también ronca de tanto gritar.

Unos dias después del desgraciado “incidente” la directora las mandó llamar a su despacho.

Allí, el conserje sacaba el agua con cubos.

-Sientense.-Dijo la directora, demasiado seria y muy poco agresiva.

Era el momento del castigo y aquella actitud no les gustaba nada. Normalmente gritaba se enfadaba y se ponía histerica.

Las cuatro chicas tomaron asiento.

-Ya hemos decidido cual será el castigo para ustedes. Está claro que este no es el lugar adecuado para muchachas así-Dijo la directora esbozando una extraña sonrisa.

-No, profesora, por favor, no nos mande a Azkaban!!!-Rogó repentinamente Lily arrodillándose en el suelo.-Nosotras no somos mala gente. Ellas están locas, pero yo soy normal, es que no las puedo dejar solas, por eso las ayude. Pero no son malas. No lo hacen con mala intención es que no saben medir sus actos.¡¡¡Por faver no nos heche!!!

Las otras la miraban desconcertadas:

-Lils, no seas chaquetera. Además no nos puede enviar a Azkaban-Dijo Sophie mirando desafiante a la directora.

-No, a Azkaban no puedo enviarlas. Pero si a otro sitio.-la sonrisa de la directora se volvió más histerica- gracias aesta ultima ya puedo librarme de ustedes.

-¿A que se refiere? Osea, por que eso de asesinar alumnos y esconder los cuerpos echos cachitos en las paredes de las mazmorras está de lo más out-Dijo Katie.

-Lo que ustedes necesitan es un ambiente más extricto. Un lugar donde las puedan controlar. Por eso vamos a pagar su matricula en el colegio Hogwarts de magia y hechiceria.-Dijo la profesora con una sonrisa.

-Vamos profesora. No insulte a nuestra inteligencia. Ese colegio es caro, y nosotras somos cuatro. Este colegio no se puede permitir un gasto así.-Dijo Sophie.

-Señorita Dark, tiene usted razón. El caso es que nos sale más barato pagarles la matricula del sexto y séptimo curso que tenerlas aquí.

-Como es eso??-Preguntó Lily.

-Verá señorita Evans, la reparación de todos los cristales del colegio, la inundación, el laboratorio estallado, los medicamentos para todo el personal docente después de lo que nos echaron en la comida, los psiquiatras, la pintura para la fachada después de aquel precioso “mural”....todo eso cuesta dinero. No se que les a ocurrido durante este curso, pero su actividad criminal ha sido mucho más intensa que en los anteriores.

¿Qué que era lo que había ocurrido? Veamos, Katie se habia dado cuenta de que a su padre le daba igual que se hubiese matriculado en un colegio publico y que no prestaba atención de todas las cartas de la directora por sus bromas, así que solo trataba de llamar su atención. A Lily su flamante novio la habia engañado, y claro, Sophie y CJ, como eran tan buenas amigas y siempre estaban dispuestas a hacer alguna de las suyas se habían ofrecido a darle a la pelirroja distracciones. Además de una buena manera de canalizar su ira contra los hombres. sophie había encontrado en Lily y Katie una buena excusa para poner en marcha un monton de planes para perder clases. Es que se aburria mucho en clase. En cuanto a CJ, tenía cara de angel y no parecia haber roto un plato en la vida, pero entre ella y Sophie armaban los más descabellados planes.

-¿Ocurrir? Nada fuera de lo normal, querida profesora.-Dijo CJ poniendo su mejor cara de inocente.

-Señorita McLagen, creo que no sabe escoger a sus amistades. Sus amigas no son una buena influencia para usted. Y lo mismo le digo a usted señorita Evans. Usted señorita Brooks es una dama de la alta sociedad, deberia saber que existe gente mejor con la que juntarse.

-Gracias por la parte que me toca.-Dijo Sophie en un susurro totalmente audible.

-Si, señorita Dark, se perfectamente que es usted la que planea todas esas barbaridades-Dijo la directora roja de la ira.-ellas son buenas personas, pero usted es una mala persona. No se de que me sorprendo, al fin y al cabo le viene de familia.

Aquello habia sido un golpe bajo, pero ella no iba a mostrar que le habia dolido. Por eso se levantó y apoyó las manos en la mesa de la directora mirándola directamente a los ojos.

La directora esperaba que le gritase o le diese oportunidad de castigarla. Pero en vez de eso la miró y sonrió. Sophie se acercó más a ella hasta que le susurró al oido:

-No sabe cuanta razón tiene.

Se dio la vuelta aún sonriendo y se fue.