¿Cómo llegamos aquí? — capítulo 3
Capítulo 3: un verano movidito
Los merodeadores estaban en casa de James, en el valle de Godric. Remus iba a pasar allí tan solo unas semanas por, como decía James, su problema peludo. Sirius se había escapado de casa y los Potter lo habían acogido como a uno más. Peter vivía muy cerca de allí, por eso iba todos los días con sus amigos.
En ese momento los chicos estaban en la casa del árbol de james, observando a las vecinas con su telescopio mágico. Los vecinos de James eran el señor Brooks y su hija. Y este verano estaban con ella todas sus amigas.
-James, déjame mirar, yo también quiero verlas!!!-Decía Sirius tratando de quitarlo de en medio.
Mientras tanto James se agarraba al telescopio y soportaba los empujones de su amigo.
-Canuto, no te vas a creer lo que estoy viendo.
-Si me dejases ver te creería-le gritó a su amigo.
Entonces Remus tuvo que intervenir como buen mediador:
-Venga James déjale un poco.
Finalmente James se quitó de en medio para dejar ver a su amigo.
Allí estaban cuatro de las chicas más guapas que jamás hubiese visto. Todas ellas en bikini en el jardín tomando el sol y hablando entre risas.
Mientras tanto las chicas....
-Ja ja ja....si, aquella fue muy buena.-decía Lily entre risas. Estaba tumbada en una tumbona con un bikini negro que hacía resaltar más su piel blanca.
-¿os habéis dado cuenta de que esto nos abre todo un abanico de posibilidades? No nos conocen, podemos hacer de todo. –Dijo CJ. Ella había tomado prestado un precioso trikini verde del armario de Katie, por eso estaba en la sombra de la sombrilla, por que si tomaba el sol con ese trikini le quedarían un montón de extrañas marcas en el moreno.
-Cariño, ese trikini es divino, pero es para lucirlo y aquí solo te vemos nosotras, por que no te pones un bikini normal y aprovechas para tomar el sol??-Preguntó Katie. Ella llevaba un pequeño bikini rojo.
Lo único que hizo CJ fue sacarle la lengua.
-¿Qué se te a ocurrido?-preguntó Sophie tras sorber de la pajita de su piña colada. Tenía un bikini rosa pálido que hacia resaltar su moreno y unas enormes gafas de sol, como si fuese una famosa escondiéndose de los paparazzis.
-Bueno, debemos empezar a utilizar esos trajes tan caros que Katie nos ha regalado. Además tenemos maneras de enterarnos de todo. Imagináoslo. Lo sabremos todo, descubriremos los secretos de todo el mundo y los publicaremos a los cuatro vientos. Será increíble, los más vergonzosos secretos de todo Hogwarts de boca en boca.
-Me gusta-Dijo Sophie con una malvada sonrisa-eres más mala que yo, me encanta como piensas.
-Uy, me encanta, podemos publicar una revisa con todos esos chismorreos. Yo me ocupo del diseño.-Dijo Katie.
Todas se giraron a Lily. Ella las miró y dijo:
-Uff, esta bien! Siempre me metéis en líos.
-Pues yo creo que debemos hacer algo parecido a nuestro espectacular “mural”.
-Si, yo también lo creo. Pero debe ser algo mejor. Algo que no se pueda quitar, permanente. Para que las generaciones venideras lo vean.-Dijo Sophie mientras se desabrochaba la parte de arriba del bikini.
-Estaría bien-Dijo Lily, pero de repente abrió los ojos como platos-¿Pero que haces? te va a ver alguien!!
-Lily por dios, no seas tan puritana. ¿y que si me ve alguien? Además quien me va a ver?-Dijo tirando la parte de arriba de su bikini lejos.
-Los vecinos.
-Mira Lily, no quiero que me queden marcas del moreno, luego me ponga una camiseta de tirantes y queda raro.
Katie lo pensó un momento y dijo:
-Tienes razón.-y comenzó a quitársela ella también.
-Pero Katie, no lo hagas tu también.
BOOMMM
A lo lejos la caseta de los vecinos había estallado. De un par de metros de altura cayó un muchacho, atravesando la valla de la casa de los Brooks.
En el jardín cuatro chicas miraban al intruso y desde la caseta de asomó otro muchacho de revuelto cabello negro azabache gritando:
-Canuto, ¿estas bien? No quería hacerte daño, pero yo también quería verlas. Te lo mereces por acaparador.-Decía mientras bajaba de la caseta y entraba en el jardín de las chicas buscando a su amigo.
Mientras tanto el muchacho que había caído desde el árbol estaba sentado en el suelo sobándose las partes doloridas.
Ante todo esto Katie se había cubierto con la toalla que estaba bajo su tumbona.
Pero la gran incógnita es: ¿Cómo llegó Sirius Black a atravesar la pared de la cabaña para caer oportunamente sobre la valla de los Brooks?
Pues muy sencillo, Sirius estaba observando a través del telescopio y relatando a su querido amigo James Potter lo que veía, no contaba con que su amigo también querría disfrutar de la vista.
Las chicas veían con ojos desorbitados como dos tipejos se colaban en el jardín. Muy guapos, eso si, pero mirones salidos al fin y al cabo. Y lógicamente hicieron lo que toda chica en su sano juicio haría. Katie se tapó y comenzó a gritar. C.J. empezó a gritarles que eran unos pervertidos y unos degenerados. Sophie se limitó a mirarles desde su tumbona. Lily estaba roja de la furia. En medio de todo ese caos los chicos decidieron hacer lo menos inteligente (¿Qué esperabais? ¡Son tios!). Sacaron sus varitas y les lanzaron un hechizo silenciador a las dos que más gritaban: osea a Lily y a C.J.
-Vamos chicas, no es para tanto.-Dijo uno de los dos chicos desordenándose el pelo con arrogancia.
Lily se puso aún más furiosa y aprovechó que Katie le había quitado el hechizo para encararse con el muchacho.
-¿QUÉ? ¿Cómo que no es para tanto? No se puede andar espiando a las personas es de mala educación. Además esto se podría considerar una invasión de la propiedad privada. Una completa ilegalidad. Y el artículo 13 de la Ley de Propiedad Privada establece que los habitantes de dicha propiedad tienen derecho de hacer con los ocupas lo que más les apetezca.
Lo había soltado todo de carrerilla. Todos la miraban sorprendidos. Incluidas sus amigas. No podía ser que Lily se supiese todas las leyes y todos sus artículos, era imposible. Aunque conociendo a Lily nunca se sabía.
-¿Eh?-El chico de gafas al que Lily estaba hablando tenía una cara de confusión total.
-Lo que la loca pelirroja quiere decir es que sois unos salidos y unos degenerados.-Dijo Sophie desde su tumbona poniéndose las gafas.
El otro chico la miró incrédulo y le dijo:
-¿Degenerados? Eres tu la que se exhibe como si fuese de lo mejorcito para que la veamos.
Ella bajó sus gafas y dijo mirando al muchacho de pelo negro azulado:
-¿Exhibirme? Te equivocas. En la playa llevo menos ropa.
Por supuesto la sorprendente declaraciçon dejó a todos con la boca abierta.