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Junto a ti — capítulo 3

A la mañana siguiente Harry despertó con una alegría que no experimentaba desde hacía varios meses ya. La conversación que había tenido con Ginny le había hecho abrir los ojos y ver todo de un modo diferente, y la verdad es que la pelirroja tenía razón, no podía permanecer toda la vida llorando por Hermione, ella era feliz con Ron y eso era algo que Harry planeaba respetar al cien por ciento. Pero también debía buscar ser feliz el mismo, y sentado llorando por ella no lo iba a conseguir, ya lo había decidido, a partir de ese día él sería un nuevo chico, y el picnic de ese día con sus amigos era un buen inicio para poner en funcionamiento dicha decisión.

Se sentó en la cama y luego de desperezarse se puso los anteojos que estaban en la mesita de luz contigua a su cama. Miró las camas de sus compañeros y notó que todos ellos estaban durmiendo todavía, todos menos Heiden, cuya cama se encontraba perfectamente tendida.

Se preguntó donde podría estar su amigo castaño, puesto a que era sábado y aún muy temprano para encontrarse con las chicas para su día de picnic. La respuesta a su pregunta le llegó un segundo después en la forma de un Heiden que salía del baño con una toalla rodeándole la cintura y otra en sus manos, la cual usaba para secarse su cabello castaño, que aún estaba húmedo por la ducha matutina.

-Buenos días Harry, ¿Dormiste bien?-le preguntó el chico de ojos cafés a su amigo, al tiempo que buscaba algo de ropa muggle en su baúl y comenzaba a vestirse.

-Buenos días, si dormí bien, sorprendentemente bien, hace mucho que no descansaba tanto de corrido-comentó el pelinegro con una sonrisa.

-Eso pasó porque de algún modo u otro te has liberado un poco de todo lo que tenías adentro tuyo haciéndote mal-comentó Heiden en voz baja para no despertar a los demás-creo que esa conversación con Ginny si que te hizo muy bien ¿no?

-Tú lo has dicho amigo-dijo Harry al tiempo que tomaba su toalla y se metía en el baño para darse una reconfortante ducha que lo despejara bien para el día de picnic que tenía por delante. Heiden mientras tanto corrió un poco la cortina de su ventana para dejar entrar un poco de claridad y se recostó en su cama a leer un libro de astronomía, el cual Harry no había visto en su vida, a su amigo sí que debía gustarle la asignatura, pensó el pelinegro.

Una vez dentro del baño, Harry se cepilló los dientes y luego entró en la ducha y abrió el grifo, dejando caer la caliente cortina de agua y le ayudó a quitar toda la tensión de sus músculos. Mientras el agua le caía por el cuerpo y le quitaba todo rastro de jabón, Harry pensó en que sería lo que tenía preparado Ginny, porque estaba más que seguro que la pequeña pelirroja iba a organizar algo bien elaborado para la ocasión.

Terminó de ducharse y luego de secarse la cabeza y el cuerpo, se ató la toalla alrededor de la cintura y salió del baño directo a su baúl en busca de ropa para cambiarse. Una vez estuvo listo, le hizo señas Heiden para que lo acompañara hacia el exterior de la habitación, de modo que el chico dejó su libro de astronomía sobre su mesita de luz, tomó su varita y salió del lugar junto al pelinegro, sin darse cuenta ninguno de los dos que cierto pelirrojo se había despertado debido al sonido de los pasos de ambos y los vio salir del lugar con el seño fruncido.

Harry y Heiden bajaron a la sala común que aún estaba desierta y salieron por el retrato de la Dama Gorda en dirección hacia el Gran Comedor, iban a tomar un buen desayuno y a esperar a que se cumpliera la hora de ver a Ginny y a Holly o hasta que alguna de las dos apareciese.

Hermione abrió los ojos despacio, su sueño había sido perturbado por alguien que se encontraba revolviendo sus cosas en la cama contigua. Miró a su alrededor y notó que Parvati y Lavender seguían sumergidas en el doceavo sueño, por lo que dedujo que era su amiga de ojos celestes la que estaba haciendo dicho ruido. Buscó a Holly con la mirada y la vio vestida con ropa muggle, parada frente al espejo y secando y peinando su largo cabello castaño oscuro con su varita, la cual expulsaba un acogedor aire caliente, a modo de secador de pelo muggle.

Una vez terminados sus últimos retoques, Holly guardó su varita en el bolsillo de sus vaqueros y luego de tomar un pequeño abrigo, salió de la habitación sin mirar atrás.

Hermione quedó con el seño fruncido, pensando en que es lo que tenía que hacer Holly tan temprano. Miró su reloj de pulsera y notó que eranlas once y menos cuarto de la mañana, dios, esto de ser novia de Ron sí que le estaba contagiando la flojera. Se levantó y se dirigió al baño para ducharse y prepararse para ir a ver a Ron en cuanto este despertase.

Harry y Heiden pasaron el tiempo hablando de muchas cosas y paseando por el castillo, hasta que una vez llegado el mediodía, emprendieron el camino hacia los jardines. El sol brillaba esplendoroso en lo alto y de a poco los estudiantes comenzaban a salir a disfrutar del hermoso día. Siguieron caminando hasta que a lo lejos, bajo el haya en la que siempre se reunían a descansar luego de clases, vieron a Holly y a Ginny, sentadas en un gran mantel lleno de cosas deliciosas.

Las chicas a penas verlos les hicieron señas para que se acercasen, con lo cual los chicos apuraron el paso para llegar a su encuentro.

-Hola chicas ¿Cómo están?-preguntaron ambos chicos con una sonrisa.

-Muy bien ¿Y ustedes?-preguntaron ambas devolviéndole la sonrisa.

Ambos se miraron y contestaron a la vez-más que bien-terminando con una nueva sonrisa.

-¿Y bien, que les parece?-preguntó Ginny señalando el pequeño banquete que se encontraba sobre el mantel, el cual claramente había sido expandido mediante magia.

-Se ve delicioso-dijo Harry-¿De dónde lo sacaron? Porque no me dirán que lo cocinaron ustedes, porque no les creeré nada.

-Dobby-respondió Holly-le pedimos si podía prepararnos algo rico para almorzar en un picnic, pero al parecer el no posee el conocimiento de lo que es un picnic ni tampoco la cantidad de comida promedio para cuatro personas-agregó riendo.

-Pues la verdad yo no me quejo-dijo Heiden divertido.

-Bueno ¿Empezamos?-preguntó Ginny entusiasmada.

-¡Claro!-respondieron todos a coro.

Hermione bajó a la sala común y se encontró con Ron que había bajado unos segundos antes.

-Hola amor ¿Cómo amaneciste?-preguntó el pelirrojo dándole un dulce beso en los labios a la chica.

-Buenos días Ron-contestó la castaña, un tanto distante-amanecí muy bien, es solo que…

-¿Sucedió algo malo?-preguntó el chico preocupado.

-No, nada malo, es solo que hoy a la mañana vi a Holly produciéndose un poco y saliendo temprano de la habitación, me pareció un poco raro, eso es todo.

-Ahora que lo mencionas, hoy a la mañana desperté y vi a Harry y a Heiden saliendo también de la habitación bien arreglados, ¿Piensas que se habrán juntado para ir a Hogsmeade o algo?

-No Ron, las visitas al pueblo fueron canceladas ¿Acaso no lo recuerdas? Es peligroso salir en la situación en la que nos encontramos, pero creo que si, ellos planearon algo y nos…-dijo la chica acercándose a una de las ventanas de la sala común, con vista al Lago Negro.

-¿Nos dejaron de lado dices?-preguntó Ron con extrañeza-eso es ridículo.

-Pero piénsalo un poco amor ¿No has notado que se han estado comportando un tanto extraño para con nosotros últimamente?

-Puede ser-dijo Ron-pero supongo que también se debe a que quieren darnos nuestro espacio como pareja ¿No lo crees?

-Pues puede ser, pero aún así me parece raro-dijo Hermione. En ese momento dirigió su vista hacia el haya y fue allí que notó a sus amigos sentados debajo, en lo que parecía un día de picnic-Ron ven, mira esto.

El pelirrojo se acercó a la ventana y miró en la dirección que su novia le indicó y él también observó la cálida imagen de cuatro amigos comiendo y riendo como si no pasase nada malo en el mundo. Cuatro amigos que parecían estar muy felices, cuatro amigos que los habían dejado de lado, a sus propios amigos.

-¿Qué te parece si les hacemos una visita amor?-preguntó Ron mirando a Hermione inquisidora mente. La chica lo miró fijo por unos segundos pensando que contestar, hasta que finalmente dijo:

-Está bien Ron, vamos-una vez dicho esto, ambos se tomaron de la mano y salieron de la sala común, camino al gran haya.

Mientras tanto, en las profundidades del Bosque Prohibido, un sonido como el de un flash se hoyó sonoramente y un hombre totalmente vestido de negro y con una capa y capucha apareció de la nada, llevando una caja de un metal totalmente negro también en las manos. Dicha caja tenía unos grabados por toda su superficie bastante extraños y una larga inscripción en latín en la tapa, la cual él recito con una voz grave, provocando que tanto la inscripción como los símbolos por toda la caja, brillaran de un color rojo sangre intenso, para luego volver a ser tan negros como el ónix.

El hombre sacó su varita del bolsillo de su capa e hizo un pequeño pozo en la tierra con ella, luego de esto metió la caja en el mismo y volvió a cubrir el agujero con la tierra, dejando solo la tapa visible en el suelo. Una vez terminado esto, el hombre sonrió macabramente.

-Mi señor estará muy complacido cuando le comunique que está todo listo para el golpe final. Disfruta tu último día de vida Harry Potter, porque hoy, tú, tus amigos y todo este asqueroso lugar, desaparecerán de la faz de la tierra para siempre-dijo lo último con una pequeña carcajada y volvió a desaparecer con un sonoro flash.

-Y entonces Anthony tropezó y la planta trató de comérselo allí mismo, suerte que la profesora Sprout llegó justo a tiempo-comentó Ginny riendo sonoramente-nunca lo había visto tan aterrado al pobre chico-todos rieron con ella alegremente, la verdad que todo el asunto del picnic sí que había sido una muy buena idea, ahora todos estaban relajados y con el estómago lleno y contando anécdotas divertidas, sobre todo Ginny, quien parecía haber heredado mucho del sentido del humor de Fred y George.

Ninguno de los cuatro notó a Ron y a Hermione, que se acercaban caminando tomados de la mano pero con una expresión seria en el rostro. La castaña se aclaró la garganta sonoramente al ver que Harry, Heiden, Ginny y Holly solo reían y no los habían notado llegar, provocando que los cuatro levantasen sus cabezas y observaran a la pareja un tanto sorprendidos de verlos allí.

-Ron, Hermione, hola, como… ¿Les ocurre algo?-preguntó Ginny haciéndose la desentendida, al ver la cara mortalmente seria de ambos chicos.

-Pues veras Ginny-empezó la chica-a Ron y a mí nos gustaría saber que están haciendo y segundo, saber porque se les olvidó incluirnos a los dos si es que habían planeado algo como esto-terminó señalando con sus manos todo el escenario y mirando ceñuda a Ginny, la cual estaba más pegada a Harry para su gusto. Dicho pensamiento descolocó un poco a la castaña, pero decidió pasarlo por alto.

-Si-dijo Ron-¿Desde cuándo se les olvida comunicarle a sus mejores amigos que pensaban juntarse? No estuvo bien de su parte la verdad, es como si no nos quisieran con ustedes.

Harry miraba a sus amigos con entre dolido y confundido, dolido porque de verdad los quería y no le gustaba hacerles eso, pero la verdad es que fueron ellos los que comenzaron a cerrarse en su pequeña burbuja de amor y dejaron de lado a los demás primero, y extrañado por el evidente reclamo que ambos les estaban haciendo en ese momento.

-Bueno Ron, la verdad es que pensamos que ustedes querrían pasar el día solos, como están haciendo últimamente-dijo Heiden, clavando sus ojos marrones en sus dos amigos sin apartar la mirada de ellos.

-¿Qué quieres decir Heiden?-preguntó Ron mirando a su amigo extrañado.

-Justamente eso-dijo Holly-puede que ustedes no lo noten pero pasan prácticamente todo el día enroscados unos con otros como dos anguilas y se alejan de los demás, y lo entendemos necesitan estar solos, fue por eso que deducimos que esta vez no sería diferente.

-¡Eso no es cierto!-dijo Hermione molesta.

-Sí lo es Hermione-dijo Harry mirándola directamente a los ojos-puede que, como dijo Holly, ustedes no lo noten pero lo hacen, consciente o inconscientemente, pero lo hacen, y nosotros no podemos obligarlos a estar con nosotros si no lo desean, por eso decidimos hacer esto solo nosotros cuatro.

Ron y Hermione miraron a los cuatro a la cara y notaron que todos los miraban con la verdad, por lo que miró a Ron, que parecía apenado, y la verdad es que ella también lo estaba, puesto a que se había dado cuenta que todo lo que sus amigos le dijeron era cierto.

-Tienen razón-dijo la chica apenada-no nos dábamos cuenta pero ahora que lo dicen, es cierto, lo siento.

-Si-agregó Ron-yo no lo veía de ese modo, pero ahora lo hago y perdónenos chicos, lo último que queríamos era que esto sucediera.

-¿Nos perdonan?-preguntó Hermione esperanzada.

Heiden, Holly y Ginny se miraron entre ellos y luego miraron a Harry inquisidora mente, puesto a que sabían que era a él al que esta situación había afectado más que nada. El chico solo les fió una sonrisa suave, dándoles a entender que si, estaría todo bien, por lo que los cuatro miraron a Ron y Hermione y dándoles una sonrisa asintieron con la cabeza y los invitaron a unirse al grupo, cosa que ninguno de los dos perdió tiempo en hacer.

Mientras tanto, en aquella lúgubre y mohosa habitación, Zánder volvió a aparecer con un flash de luz oscura y se inclino ante Voldemort, quien estaba sentado en una larga mesa rectangular rodeado de sus mortífagos más fieles.

-Mi señor, vengo a comunicarle que ya está todo listo para el ataque, solo tengo que activar la caja y cuando la oscuridad se esparza por todo el lugar y los rondadores queden libres, ustedes podrán aparecerse libremente, ya que dicha oscuridad romperá los encantamientos protectores del lugar-dijo con una sonrisa macabra.

-Muy bien Zánder, tu poder de teletrasporte ha sido muy útil, aparentemente los sortilegios que repelen la aparición en Hogwarts no funcionan con poderes específicos como los tuyos-dijo Voldemort con una voz silbante al tiempo que acariciaba la cabeza de Nagini con lo más parecido a ternura que podía expresar. Zánder solo sonrió perverso y Voldemort se volvió hacia Bellatrix y los demás.

-Prepárense-ordenó-porque esta noche vamos a hacer caer a Hogwarts de una vez por todas, pero recuerden, Potter es mío-todos salieron de la habitación rápidamente y Voldemort se volvió hacia Zánder-vuelve allí y libera la oscuridad cuanto antes.

El hombre volvió a desaparecer en un flash de luz y reapareció de la misma manera frente a la caja que se encontraba enterrada en el mismo lugar donde la dejó. Tomó su varita, apuntó con ella a la caja y volvió a recitar el conjuro en latín que estaba grabado en la tapa de la misma.

Una vez hecho esto, un potente rayo negro salió de la punta de la varita y dio de lleno en la caja, causando que esta comenzase a vibrar peligrosamente y luego de esto la tapa se abrió con un fuerte sonido y una gran sombra negra comenzó a salir de la misma, expandiéndose por todo el bosque y dirigiéndose hacia el castillo…

-¿Enserio hizo eso?-preguntó Hermione riendo alegremente ante un comentario de Harry siendo secundada por las risas de los demás.

-Sí, yo estuve ahí también-agregó Ginny-creo que Seamus tiene un imán para las explosiones, unas cuantas más y romperá su propio record este año.

Todo parecía normal, como si nada hubiese pasado. Harry por otro lado seguía contrariado, pero estaba dando su mejor esfuerzo para evitar que la situación de Ron con Hermione le doliese tanto, estaba mejorando un poco, con la ayuda del resto, pero era difícil, pero aún así, rió con el resto ante el último comentario de la pelirroja.

De repente, Holly se quedó mortalmente seria y sus ojos brillaron brevemente de un color rosa intenso, luego de eso giró rápidamente su cabeza en dirección al Bosque Prohibido, como buscando algo.

-¿Holly estas bien? ¿Te ocurre algo?-le preguntó Heiden extrañado.

-Algo anda mal-dijo la chica lentamente.

-¿A qué te refieres?-preguntó Harry con el ceño fruncido.

-Algo muy malo está a punto de suceder, puede sentirlo-dijo la chica sin dejar de mirar al bosque. De repente Pinkfire salió sorpresivamente del cuerpo de Holly con un destello rosado y lo mismo hicieron los ocho Shindes de Heiden.

-¿Chicos que…?-preguntó Heiden a sus ocho Shindes extrañado porque no los había llamado para que saliesen de su escencia, pero ninguno le hizo caso, de hecho los ocho y Pinkfire se pusieron frente a los seis chicos, como formando una barrera de protección ante un enemigo que ellos no podían ver.

-¡¿Qué demonios sucede?!-gritó Ron desesperado.

-¡No lo sé!-respondió Heiden de la misma forma.

Y de repente lo vieron, un gran manto negro que se movía a gran velocidad desde el bosque hacia donde ellos estaban, y fue en ese momento que Harry cayó al suelo apretándose su cicatriz, la cual se había abierto y le sangraba copiosamente.

-¡HARRY!-gritó Hermione asustada y se agachó junto con Ron para ayudar al chico.

-El… esta…cerca…tenemos…que…salir…de…aquí-dijo Harry débilmente.

Los cinco ayudaron a Harry a levantarse y comenzaron a tratar de escapar de allí, pero la oscuridad fue más rápida y los envolvió por completo. Luego de eso, lo único que pudieron escuchar además de sus respiraciones, fue a los estudiantes que comenzaron a gritar aterrados, y el ruido de unos seres que comenzaron a moverse a su alrededor, pero que podían identificar por los sonidos que hacían, no eran para nada humanos ni tampoco de ningún otro ser mágico que hubiesen estudiado antes.

No tenían idea de lo que eran, pero si estaban seguros de una cosa, tenían que encontrar la forma de salir de allí lo antes posible o de lo contrario, no volverían a ver la luz del día nunca más.

Continuará…