Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 24536 · de

Historia 24536 — capítulo 13

*Sé que no tengo perdón por hacerlos esperar, por lo que no dire nada. Aquí tienen el siguiente capítulo:*simplemtene disfruten, o al menos, eso espero.


La oscuridad es generosa.

Su primer don es ocultarte. Nuestro verdadero rostro yace en la oscuridad que hay bajo nuestra piel. Nuestro verdadero corazón está sumido en sombras aún más profundas. Pero cuando más nos oculta no es al proteger nuestra secreta verdad, sino al ocultarnos a la verdad de los demás.

La oscuridad nos protege de lo que no nos atrevemos a saber.

Su segundo don es la ilusión de consuelo, la paz de sueños agradables al abrazo de la noche, la belleza con que la imaginación dota a aquello que nos repelería a la cruda luz del día. Pero el más grande de sus consuelos es la ilusión de que la oscuridad es temporal, que a cada noche le sigue un nuevo día. Porque lo temporal es el día.

El día es la ilusión.

Su tercer don es la propia luz. Tal y como los días están definidos por la noche que los divide, y las estrellas por la negrura infinita en la que giran, la oscuridad abraza la luz y la hace destacar desde el mismo centro de su ser.

Con cada victoria de la luz, quien gana es la oscuridad.

"Star Wars III. La venganza de los Sith

Matthew Stover."

- - -

Capítulo 13:Tinieblas

- - -

Ya estaba en Hogwarts…

El dolor en ese instante lo segó momentáneamente, y cada una de las partes de su cuerpo grito del mal que sentía. Su piel ardía con fuerza. Cada una de sus células pedía algo fresco con lo que parar el calor. Pero le era imposible, cayó y cayó, y en el intento de no gritar se mordió el labio inferior, del cual empezó a salir sangre.

- - -

La oscuridad lo mantuvo prisionero. La neblina condensada a su alrededor aparecía y desaparecía como una danza.

Harry yacía en el suelo del lugar, y pequeñas voces le susurraban al oído.

Abrió los ojos, pero no vio nada. Cauteloso, apoyó con fuerza sus manos en el piso debajo de sí, parecía cerámico, era liso y suave; pero la penetrante oscuridad le era incapaz de confírmalo.

-¿Hola?-preguntó al aire.

"Hola… hola… hola…"

El eco parecía no terminar, como si el lugar fuera infinito.

Suspiró e intentó tranquilizarse. No lo logró.

A su lado, enfrente, detrás de él, risas, chillidos y cantos sonaban de fondo, como duendecillos que corrían en las tinieblas burlándose de su clara desventaja. Y a él no le gustaba eso.

-Harry Potter- resonó una voz en el lugar.

Harry se tensó.

-¡Harry Potter!- se volvió a repetir más fuerte.

Y el pandemonium se armó. Miles de gritos clamaron por su nombre. Cerró los ojos, mientras que los sonidos perforaban sus oídos. Su corazón latía desbocado, respiraba agitadamente y el sudor frío le bajaba por todo su cuerpo. Podía sentir como de vez en cuando diferentes, ¿qué? ¿Hadas, Pixies? Chocaban contra él, tiraban de sus ropas, lo empujaban. Y el aún seguía sin poder hacer nada…

-¡Effor consto!

Y el ruido cesó.

Abrió los ojos.

-¿Quién eres?- preguntó el chico.

Harry miró, o mejor dicho, intentó vislumbrar sus alrededores, tratando de ser indiferente. Poco creía poder lograrlo, su cuerpo le traicionaba y su mente era un desastre, se encontraba descontrolada. El pelinegro palpó sus ropas y buscó su varita. En cuanto la hubo obtenido y sacado, algo se la arrebató de las manos.

El roce con una piel fina con escamas lo hizo retroceder. Pero en la sorpresa, cayó hacía atrás.

-¡Quién eres!- demandó.

-Harry, Harry, Harry. De mí no debes de tener miedo, principalmente si fui el que te concedió la vida.

Quiso levantarse, pero algo lo contuvo. Lianas, cadenas, cuerdas… no sabía que era, solo que lo habían sujetado al suelo. A total disposición de algo desconocido.

-No te irás de aquí. No por ahora.

Escuchó a la voz hablar y sintió miedo. ¿Por qué? ¿Qué era aquel personaje que lograba amedrentarlo? ¿Cómo podía haberlo hecho desmayar? Y principalmente, ¿a donde lo había llevado?

Hacía mucho que no debía recordar el hecho de que le temía a la oscuridad.

-Es increíble- el ojiverde lo escucho- ¿Todas las cosas que puedo hacer no? Tu padre hizo bien en concurrir… ante mi presencia, que tu vida se hubiera perdido habría sido una gran desgracia.

Harry se inquietó.

-¡Y claro! Yo aquí sin explicarte absolutamente nada. Discúlpame la desconsideración, a veces suelo tenerla. ¿Supongo que no recuerdas nada? No, claro que no, claro que no. Si yo mismo me encargué de ello. Pero que descortés la mía, mantenerte aquí en el suelo…

Un chasquido de dedos repicó en el lugar y para cuando se dio cuenta, se encontraba en un sillón de oro, aún amarrado y, enfrente de él, a Voldemort.

Encima de ellos un candelabro araña daba la luz suficiente, blanca y mortecina, como para que se vieran los rostros.

-No creas que soy el verdadero- le advirtió- solo tomé ésta forma para tenerte más… a gusto.

-¿Quién eres?- Repitió el chico.

-Calma. Todo a su tiempo, no hay prisa, y si es necesario nos podríamos tomar toda una era. Mi identidad permanecerá oculta por un poco más de tiempo. Tengo mejores cosas que responder, antes que eso.

-Entonces, ¿Qué quieres?

¿Por qué se sentía como un niño que se ha portado mal y al que están retando?

El lugar le inspiraba temor. Se sentía desprotegido, más sin varita. Y no creía que la situación fuera a mejorar.

-Mejorar o no, la situación la evaluarás tú luego, dependiendo de tu punto de vista, si la encuentras negativa o positiva.

Harry lo miró con sorpresa.

-Claro que puedo leerte la mente chico, puedo observarla, analizarla, modificarla y penetrar en ella. No hay nada que yo no pueda hacer aquí, recuérdalo, y más adelante, piensa en eso.

Lo miró extrañado, pero no dijo nada. Por primera vez, debía decir que no tenía el control sobre la situación.

-Remitiéndome a tu última pregunta, creo, sería lo más conveniente contestar. Y pienso, que esto sería lo mejor también, para poder explicarlo.

Se levantó y se detuvo enfrente de él. En cuanto pasó una mano por delante de sus ojos, su mundo se vio trastocado… nuevamente.

- - -

Visión

- - -

-No puedes ir- estableció la voz del señor de las tinieblas firmemente, mientras veía a su heredero de diez años.

Harry quería quejarse, pero sabía que no lograría nada.

Detrás de la puerta, decenas de pasos y roces de capas podían ser escuchados, yendo y viniendo de un lado a otro, con un frenesí emocionante.

Era el preludio a un desastre en la comunidad mágica.

-Te mantendrás en la mansión-le advirtió Voldemort- lee lo que te mande a estudiar.

-Ya lo hice- puntualizó el chico.

-Entonces adelanta, pero mi palabra es final. Tienes prohibido la ida al ataque. Ahora ve a tu habitación y no salgas hasta que todos se hayan ido.

Harry asintió y se despidió del Lord. Abrió la puerta, se retiró y comenzó a caminar por los pasillos en vía a su cuarto. La mascara que llevaba en su rostro impedía que los hombres y mujeres que pasaban a su lado escrutándolo con curiosidad, llegaran a reconocerlo. Sin contratiempo, llegó a sus aposentos.

En cuanto hubo cerrado resopló.

"Deberías de escuchar un poco más a Tom. Sabes por qué no deja que vayas."

Harry asintió.

-¿Te quedarás conmigo?

La serpiente lo miró disculpándose. Él parpadeó.

-¡Hey!

-Lo siento pequeño, Tom pidió mi presencia.

Puso cara de descontento y se resigno. ¿Qué podría lograr discutiendo?

-No tardaremos mucho- aseguró Nagini y bajo de la cama en donde estaba hasta llegar a los pies del niño.

-De acuerdo, pero muerde a alguien por mi.

Los ojos de la serpiente brillaron.

-Claro que sí. Nos veremos- se despidió y salió.

Harry la observó marcharse mientras que caminaba hacia el lugar en donde su amiga había tomado una siesta. De espalda se tiró en la cama y cerró los ojos. ¿Qué podría hacer para que pasara el tiempo?

Y la escena cambió con un rayo de luz…

El pasillo oscuro por el que transitaba era una tumba del silencio. Sus pasos era lo único que resonaba en él, aparte del frufrú de la capa.

Harry estaba caminando por las mazmorras, la única parte que Voldemort no le había mostrado. Había visto una parte de ella cuando fue capturado, pero aún le quedaba mucho por ver, y aprovecharía que en ese día no había nadie en el lugar para lograrlo.

A medida que se hundía en las profundidades al bajar por la escalera de caracol que llevaba a subsuelos más profundos, el frío era más palpable y el silencio del lugar era cortado por chillidos, rugidos y gemidos.

¿Qué tenía Voldemort atrapado allí abajo?

Levantó su mano hasta la altura de su pecho y murmuró:

-Lumos.

Una bola de luz se formó en su palma iluminando el camino por el que transitaba. ¿Por qué no habría allí antorchas? Segundos más tardes sintió como llegaba al helado piso de piedra.

Se encontraba en un largo pasillo lleno de celdas, como si fuera una cárcel; la cual no estaba vacía. Se escuchaban gritos y golpes. Los largos barrotes eran movidos y quedaba la duda de cómo podía ser que aún se mantuvieran en el lugar.

Cauteloso se adelantó con la luz en alto hasta la primer cámara. Giró su cabeza y allí, atrapado con cadenas y gruñéndole encontró un hombre lobo.

Se mantuvo quieto mientras que divagaba en el calendario lunar. ¿Cómo podía ser posible? ¡Estaban en luna menguante!

Quedó tieso y recordó la poción que hacia varios meses Voldemort le había mencionado.

-"La poción Hominus medium per lupus fue inventada en el siglo XV por el mago tenebroso Vladius Witerhell y tiene como efecto el mantener a un hombre lobo convertido para siempre en su forma animal. Esta poción puede ser considerada como una de las mayores exposiciones de la magia negra y se usó en las guerras entre los diferentes bandos para tener una clara ventaja al poseer armas letales las veinticuatro horas del día.

Como dato adicional, no podrás encontrar en el ministerio una sola ley que no permita el uso de ella. El ministerio puede parecer la epítome de la bondad, pero le importa poco lo que uno le haga a un ser oscuro. Tómalo en cuenta Harry, el mundo no se divide en blanco y negro."

Sacudió la cabeza y se concentró en lo demás. Acromántulas, una arpía, tandas de criaturas que no conocía e incluso un lethifold podía ser visto en la esquina de una de las celdas.

¿Qué hacían allí? ¿Las tenían prisioneras? ¿Eran útiles para la guerra?

Penetró más en el largo pasillo y se dio cuenta que allí los chillidos disminuían. Se fijó y vio a decenas de prisioneros, todos mayores.

-¿Harry?- preguntó una débil voz.

En shock, Harry se volteó hacia el lugar de donde había provenido el sonido.

En cuanto observó quien era poco más y se larga a reír. ¿Anne Rosswell? ¿La amiga de su "madre? ¿Aquella que se "había" ido de vacaciones según sus padres?

Resopló y pensó que la verdad, a juzgar por las evidencias era otra.

En cuanto se hubo girado pudo vislumbrar en el rostro sucio y dañad de quién antes había sido bonito, con su cabello castaño y ojos color avellana.

Se encontraba en cuatro patas en el suelo de piedra y tierra, y sus ropas no eran más que pedazos de tela que alcanzaban a cubrir lo justo.

Harry la miró bien y pensó como era posible que con solo eso, no se hubiera muerto ya de hipotermia. El lugar era una heladera.

-¡Harry!-volvió a decir, pero esta vez más fuerte, a la vez que se acercaba a gatas hacia los barrotes.

Harry la dio una ojeada y terror lo arremetió. La mujer lo había reconocido, y él se había metido en un lugar en el que no debería de estar. ¿Y si Voldemort se enteraba? ¿Qué podría llegar a hacerle?

-Harry, cariño, por favor, ayúdame… sácame de aquí.

El chico la miró indiferente. Quizás si moría… Voldemort no se preocuparía demasiado, después de todo, ¿Cuánto tiempo podía uno aguantar en un lugar como ese?

Se acercó y palpó el candado en la celda. Apuntó dos dedos y murmuró:

-Alohomora.

Nada ocurrió, aunque no se inmutó, claro estaba que no iba a ser tan fácil.

Volvió a hacerlo, pero ésta vez diciendo "Aporto clausus iox" y suave sonido cedió.

En los ojos de la mujer un brillo de éxtasis se desparramó por el iris mientras que sus labios se extendieron en una amplia sonrisa, al menos, lo máximo que sus secos y resquebrajados labios le permitían.

La observó con cuidado mientras pensaba en todas las cosas que podía hacerle…

A su lado, un ruido los sacó del momento.

Harry se alertó.

Y luego de eso deseó no haber pensado en siquiera haber bajado.

Algo lo había golpeado con fuerza en su costado, levantándolo por los aires para mandarlo unos tres metros hacia atrás.

Los chillidos de los animales aumentaron y Harry chocó contra una de las jaulas.

El animal, fuera cual fuese, el que estuviera detrás de él, formó un rugido que hizo que el chico se marchara del lugar en donde estaba rápidamente, rodando de costado hasta llegar al centro del pasadizo.

Un grito de dolor salió de sus labios. Se había dado cuenta que tenía una de sus piernas rotas. Y le dolía. Mucho.

Podía ser que casi no pudiera moverse, pero el temor y peligro que aquello, fuera lo que fuera, representaba era mayor que otra cosa, por lo que con esfuerzo se giró.

Lo que estaba a varios metros de allí era algo que nunca había visto o imaginado, no podía decir mucho, aunque podía estar seguro que no sería algo con lo que querría meterse.

Y la mujer amiga de su madre si parecía saberlo, porque en cuanto hizo su aparición salió de su lugar con la fuerza que le quedaba. Para protegerlo.

"Matar… sangre, ¡destruir!"

Y Harry vio a los ojos de la criatura.

Mitad mujer, mitad serpiente de la cintura hasta la cola. Con iris verticales, ojos amarillos, cabello negro y dientes similares a los de una víbora normal.

No creía que esto fuera a salir bien. Y así fue.

La criatura se lanzó en pos de Anne, quien cayó abatida en no menos de treinta segundos, mientras Harry intentaba alejarse.

"¡Detente!" gritaba Harry a la serpiente amenazante que se le acercaba.

La bestia detuvo unos segundos su paso, pero luego lo continuó mientras murmuraba:

"Matar, hablante, no importa… matar… desstruiiir, haaambreee..."

Harry se preocupó y levantó desde donde estaba su mano.

-¡Avada Kedavra!

Un rayo verde no tan poderoso salió de su palma, pero fue esquivado. Y tan solo lo separaba a Harry de la serpiente unos dos metros.

Su mano cayó exhausta, sangraba y la maldición asesina había tomado de él todas sus energías.

La bestia arremetió, y lo único que Harry conoció después de eso, fue oscuridad.

- - -

Fin de la visión

- - -

-¿Qué fue eso?

La criatura que había tomado la forma de Voldemort se rió en su cara. Harry la observaba, mientras que su cabeza procesaba toda aquella memoria que acababa de recordar. ¿Pero por qué?

¿Cuál era la razón de que hubieran borrado aquella experiencia de su pasado?

-Llegaré a la razón de eso- aseguró- ahora… a lo que ocurrió luego de eso.

Como puedes adivinar la naga casi te mata- continuó- solo te salvaste porque Voldemort apareció momentos después.

¿Y cómo era posible que supiera que estaba allí?

El Voldemort falso miró hacia los costados para luego fijar su vista en Harry.

-Estabas muriendo, no había nada que el lord pudiera hacer para evitarlo. El veneno de Naga es incurable, puede que haya logrado retrasarlo, de hecho, te dio una semana de vida pero aún así sabía que pronto llegaría tu hora, estaba incapacitado para detener lo que ocurriría. El hombre puede que sea poderoso y sabio, pero no sabe lo suficiente, nunca lo suficiente…-y de improvisto se largo a reír.-Dime Harry, ¿sabes Nigromancia?

Tieso como se encontraba en el lugar en el que estaba Harry captó las palabras. ¿Podía ser posible? ¿Habría su padre… recurrido a ello para salvarlo?

Se mordió el labio de costado, la sola idea tenía tantas consecuencias que el simple hecho de que Voldemort se hubiera arriesgado a algo como ello significaba que Harry no era simplemente para él una alfombra bonita que tenía de colección.

-¿Alguna idea? ¿Algo que se te ocurra por tu cabecita, Harry?- rió- sé que lo sabes, y lo que piensas es correcto. Voldemort recurrió a los espíritus malignos.

El chico dio un espasmo involuntario.

-Y al parecer sabes lo que eso significa, tienes idea de que nosotros los seres del inframundo no hacemos nada que no nos beneficie. Voldemort tiene la esperanza de que lo que tengo planeado no se cumpla, que simplemente serás lo suficientemente fuerte como para resistirlo.

El demonio se acercó hasta el chico y le levantó la mirada hasta dejarla al alcance de sus ojos.

Harry se heló, pero no tenía pensado dejar que le pasara por encima. La persona, si es que podía llamarla así, había mencionado que tenía una posibilidad de sobrevivir, y necesitaba tener las fuerzas para utilizarla.

-Supongo que estarás interesando de cual fue el trato, claro está.

No dijo nada, pero se dio a entender bastante bien.

-Le prometí que te sanaría. Claro está habría… algunos contratiempos, como el hecho de que perderías toda memoria del accidente, aparte también de un gran descenso en tu poder sobre el fuego y la magia sin varita.-se rió más que antes. ¿Era necesario mencionar que de una forma que podía helarle la piel a cualquiera?- ¿Nunca te preguntaste por qué inconscientemente dejaste de usar esas habilidades? ¿Por qué Voldemort te dio una varita cuando no la habrías necesitado nunca?

Tengo que decir que él tenía muchas esperanzas en ti, puede que te haya quitado mucho de esos poderes, pero tú fuerza sigue siendo exactamente igual de poderosa.

Pero aún así incluso tu personalidad fue desfigurada, oh no, no hubieras sido así, ¿acaso no te diste cuenta? De ser un antisocial a estar a alguien como Draco… buen chico, bastante útil para la causa, pero a veces es demasiado infantil. Oh si, creo que mi magia te dejó como algo parecido a un ente. Puede que hayas experimentado sentimientos, que sientas como si no pudieras explotar más de ellos. Pero es mentira, ¡tu odio! ¡Ese odio por tus padres! En realidad lo que has experimentado en los últimos años no es más que una parte de lo que sentías antes del accidente, tuve que hacerlo, sí. Alguna descarga de tu parte y mi plan podría haberse estropeado. Ya vez, algo demasiado grande, una descarga de emociones lo suficientemente fuerte como para crear magia accidental, podríamos decir, podría haber adelantado todo, y yo no quería eso, no, no, no.

Las facciones de Harry se endurecieron mientras que en su interior se escondía el enojo y la ira. Odiaba que le hablara como a un niño con ese tono tan infantil.

-Pero creo que es hora de que vaya explicando. Prometí curarte, como dije antes, a cambio de una posibilidad en el mundo terrenal, que Voldemort me dejara pisar el suelo mortal.- dijo para luego formar una sonrisa malévola.

Seguramente Voldemort no había accedido a ello, ¿o sí? ¿Un demonio en la tierra? ¿Acaso se encontraba loco? ¡Eso sería el Apocalipsis! ¡Y no lo estaba diciendo de forma metafórica! Sí los demonios lograban escaparse a la tierra desde el inframundo…

-Me gusta que ya vamos entendiendo, si Harry, Voldemort prometió eso. Y lo que acabas de pensar es también lo que tengo planeado. Miles de años hemos esperado, entre mis hermanos, había que aprovechar semejante oportunidad. Por supuesto, Voldemort no entregaría el lugar que él mismo quiere conquistar a una fuerza mil veces mayor y que podría aplastarlo como a una mosca.

La clave para entrar eres tu Harry.

El susodicho lo miró y despegó para hablar los labios.

-¿Cómo?-preguntó.

-¿Y arruinar la sorpresa? No te preocupes, te enterarás dentro de muy poco, de hecho, en cuanto te despiertes. -prometió.

-¿Cómo te llamas?-preguntó el moreno.

-Creo que no me he presentado. Llámame Agalariept. Gran general del infierno, comandante de la segunda legión, y con el poder de descubrir todos los secretos.

Un frío hormigueo recorrió su cuerpo.

¿Podía ser posible? Es decir, ¿podía ser posible que ahora que pensaba que solamente quedaba un corto camino hasta ver a sus padres y su hermano en unas hermosas tumbas, apareciera algo como esto? No solo ahora tenía que hacer aquello que tanto deseaba, sino también evitar que el mismísimo infierno se desatara en la tierra. Los planes no iban exactamente a como pensaba que irían.

Tenía ganas de patear algo, estrellar su puño contra el suelo, darse cabezazos contra la pared. Y principalmente darle por primera vez a Voldemort una buena tanda de cruciatus.

Debía admitir que el hecho de estar vivo se lo agradecía. ¡Pero recurrir a eso! ¡A la ayuda de demonios! El mundo mágico creía que su padre era un fiel amigos, incluso, llegaban a pensar que era uno en persona.

Rechinó los dientes. Voldemort sabía que nunca debía meterse con ellos, comparados con él, los demonios parecían el león junto a la hormiga. Además, ¿de qué le servía a Voldemort aliarse con semejante criaturas, para luego conquistar un mundo completamente destruido, del que luego él mismo desaparecería?

-¿Por qué estoy aquí?- preguntó.

-Estás en este lugar, porque en el trato que formé con tu padre dije que este tomaría vigencia en el momento en el que cumplieras aquel deseo que anhelaste en el momento en el que escapaste de tus padres. ¿Sabes cual es?- le preguntó- ¿Recuerdas que era aquello que podía llegar a hacer que te detuvieras en tus planes?

Sabía muy bien que era, la escuela… aquella escuela de magia a la que ahora tendría que asistir. ¿Era eso lo que lo había detonado? ¿El hecho de que Voldemort lo hubiera mandado allí? ¿En realidad quería él que matara a sus ex padres y hermano como venganza, y exterminar al director? ¿O simplemente era una excusa para que esto pasara?

Ideas sobrevolaron por su cabeza a gran velocidad. ¿Qué era lo que quería lograr con ello? Sí lo hubiera sabido nunca habría puesto un pie en el castillo…

-Algún día u otro habrías terminado yendo, no importa cuando, simplemente lo harías. No se puede escapar de un trato así, ¿sabes?-respondió a mis pensamientos con sorna.

Harry recostó la cabeza en el asiento. ¿Y que ahora? ¿Moría? ¿Se quedaba sin alma? ¿Era condenado a la esclavitud?

-Te creí más inteligente que eso, Harry. ¿Para que te habría salvado Voldemort si luego terminarías muerto, sin alma o esclavo de las tinieblas?

Le lanzó una mirada de odio, seguía molestándole en mucha medida el que leyera su mente.

-Mi entrada y pasaje a tu mundo dependerá de ti. Por supuesto, ¡no creas que te lo dejaré fácil! Hace siglos que intentamos hacerlo, como te había comentado antes, y no dejaré que se desperdicie una oportunidad como esta.

¡Ahora! ¿Creo que sería óptimo que dejáramos esto para después no? Por supuesto, tenemos tiempo, con todo ya sabido será mejor que vayamos a lo importante, y no será bueno que dejes a todos tan preocupados con tu desmayo.

-¿Qué harás?

-Volverte a la vida humano.- y con unos chasquidos se hizo la luz.

- - -

Mmm… sus ojos quedaron nublados ante tal luz segadora, tanto que tuvo que cerrarlos inmediatamente para no ser lastimado.

¿Se hizo la luz? ¿Acaso no era palabra de dioses?

Resopló ante la ironía.

-¡Madame Pomfrey! ¡Ha despertado!- el gritó a su costado casi le quita los tímpanos, era de mujer, y se encontraba muy por encima de los decibeles que en esos momento soportaba.

Abrió con cuidado sus ojos nuevamente para tener la visión de una mujer ya en sus años que venía corriendo hacía él. A su costado, Ginny Weasley lo miraba expectante, mientras que enfrente de su cama, Matt y Ron se charlaban, hasta que vieron que estaba despierto.

-¡Harry! ¡Compañero!- gritó Matt. Mientras que se abalanzaba a un lado de la cama, pero fue empujado de allí por la sanadora.

-Vamos chico, muévete que debo atenderlo. ¿Estás bien, señor Prince? ¿Le duele algo?- preguntó a la vez que lo revisaba.

-Estoy bien, eh…

-Pomfrey, chico. ¿Has comido? ¿Tienes idea de que ha pasado?- preguntó a una gran velocidad.

Le respondió que no. Y así se fue sumando sus preguntas a la de los demás, mientras que Pomfrey lo revisaba buscando cualquier causa de su descomposición.

-Ustedes vayan a su respectiva sala común- les señaló a sus "amigos".

Los chicos se quejaron, y estuvieron rato largo argumentado con la sanadora, pero al final Harry les dijo que estaba bien y que fueran.

Quizás había sido una pesadilla… quizás todo fue producto de su imaginación. Sacudió la cabeza cuando Pomfrey se fue para su despacho.

Quería que se quedara para dejarlo en observación, no sabían que le había pasado, y era mejor no arriesgarse a nada.

Y de algún modo lo agradecía, podía pensar en lo que le había pasado, quizás… organizar aquellos pensamientos que se agolpaban en su cabeza como cientos de caballos de carrera queriendo llegar a la meta.

Había pocas veces que no deseaba enfrentarse a algo, siempre se interponía a todo. Pero ésta nueva amenaza era demasiado grande…

Por primera vez, deseaba que simplemente fuera un sueño.

-¿Una lástima que también la primera vez que lo deseas eso no se te cumpla no?- susurró la voz conocida entre los confines de su mente.

Harry quedó inmóvil, esto pasaría a ser el mismísimo infierno, y eso que aún no estaba en él.

- - -

FIN

- - -

No creo que tenga mucho que decir, solo que me ha gustado como va la historia. He de decir que aparte de tener poco tiempo con la escuela, la idea de cómo vendría la historia desde este capítulo siempre me fue muy conflictiva, y fue una de las razones principales por las que no actualicé. De hecho, pienso en lo que había planeado. -.- y me veo haciendo otra cosa totalmente distinta, aunque parecida en algunos aspectos.

Solo sé una cosa. Sigue gustándome el hecho de torturar al pobre de Harry, ahora con el fin del mundo. xD.

Como lo manejará Harry, se verá en los próximos capítulos. Si tienen muchas preguntas, debo de decir que mucho aun falta y se aclarará en el que viene, aunque no duden en decir lo que piensan.

Para los que siguen mi dark fanfic de "¿Un ángel de la Oscuridad o un Demonio de la Luz?, casi lo tengo listo, simplemente, necesito del tiempo para pasar todo lo que he escrito a mi computadora.

Y si alguno está interesado, he creado un Dark One shot nuevo, titulado, "Lágrimas Negras". Es un final Dark Alternativo para la saga.

Me despido de todos ustedes.

Au revoir!