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Historia 24568 — capítulo 42
"42.- Las cuatro espadas." Prefacio: …-No, inmortal… no… la pregunta aquí es: ¿Quién eres tú?... Si es que sabes responder a eso… (Primera sombra)
Habían pasado ya cinco días, desde que Harry decidió dormir, al cuarto despertó, y supo inmediatamente que nada interesante había ocurrido mientras él estuvo descansando. No sabía a la perfección que pasará de ahora en adelante, las claves que tenía solo eran para su camino y los que lo acompañaban. Pero todo lo referente a Mephist le era desconocido, pues a partir del día que había peleado con sus sirvientes no supo más. Igual, no le dio mucho relevancia, pero tampoco le dio al allí se va, pues podrá ser hoy o mañana cuando Mephist se liberara de sus cadenas, para así poder salir a tierra de humanos y bestias y conquistarla con su mano del caos.
Nadie se había dado cuenta en esos cinco días, de que las espadas brillaban con gran intensidad, hasta que Harry entró ese día para recoger las suyas. Su sorpresa al ver las tres espadas que emanaban la potente luz fue grande, pues las tres espadas lo llamaban a tomarlas.
Harry estiró su mano y las tres espadas se dirigieron ferozmente hacia él. Abrió los ojos temeroso y Eris dio un grito y trató de interponerse a las espadas que parecían atacar a Harry, pero las cosas fueron tan rápidas que solo Harry pudo sentir como las tres espadas se clavaban en su cuerpo y lo embriagaban de un calor de poder muy intenso. Eris sintió los mismo, pues lo acompañaba. A los dos se les hicieron largos los minutos, las horas o los días, no sabían cuánto hacía pasado, para ellos había sido una larga travesía.
-¿Qué está sucediendo? -Dijo Eris confundida. -Lo último que recuerdo fue como las espadas me atravesaban, tu grito y una luz. Es todo… -Yo también recuerdo eso… pero las espadas te habían atravesado, ¡yo las vi! -Pues sí, yo también las vi, pero no estoy herido, y las espadas no están aquí. -¿A dónde se habrán ido? -Preguntó Eris despistada. -No tengo ni la menor idea… -Harry observaba el lugar, hasta ahora no sabía en que plano universal lo habían mandado. Fueron instantes solamente, cuando notaron que aquel plano era un desierto desolado, con una potente luz en medio. -No de nuevo un desierto, estoy arto de los desiertos -dijo Harry aburrido. -No te fijes en el desierto, tratemos de llegar a aquella intensa luz. -¿Qué será? -Preguntó Harry. -Si no vamos no lo averiguaremos. -Está bien, vayamos…
Era un desierto muy diferente, aquí las enormes montañas de arena se movían al compás del viento, lo que dificultaba el movimiento de Harry, pues Eris podía volar y se hacía transparente.
-Esto es igual a mí reino. Tártaro -comentó Eris viendo cómo Harry caía por undécima vez. -No sé cómo diablos puedes decirlo con tanta tranquilidad -contestó Harry escupiendo la arena que había entrado en su boca-. Sinceramente el llegar a esa luz me costará mucho trabajo. Eris rodó los ojos. -¿Por qué no vuelas? Así llegarías más rápido -subrayó Eris lo obvio. -¿Acaso crees que no lo he intentado ya? -Harry parecía molesto-. ¡No puedo! Eris se quedó quieta, eso sí que era realmente sospechoso. -La próxima vez que me avisen sobre estos malditos lugares, así podré negarme a ir. ¡Es realmente desesperante! -Harry fue tapado por una ola de arena. -¡Harry! -Aquí estoy, no pasa nada… ¿Cuánto falta? -Aún mucho, Harry. -Bueno… sigamos, no queda de otra.
Estuvieron así, hasta que el santuario se dejó ver, donde la luz de los tres colores de las espadas brillaba furiosamente.
-Esto no me gusta, no me gusta nada… -comentó Eris mientras subían las escalinatas de color blanco azulado. -¿Lo has sentido también? -¡Por supuesto que sí! Algo inquietante se mueve dentro de este santuario. -¿Será obra de Mephist? -No lo creo, Harry. Mephist no puede invocar sus fuerza mediante una transacción de un plano universal… bueno aún no puede. Donde está encerrado le hace perder la mayoría de sus poderes… creo perfectamente en que las cosas no saldrán de un plano superficial… -A veces dices cosas que no entiendo, Eris -dijo Harry tocando la puerta de madera que se alzaba sobre el final de la escalinata. -Bueno, es solo que… Pero no pudo terminar la frase, pues Harry había abierto la puerta que rechinó espantosamente al estar por completo visible. -Las bisagras necesitan algo de mantenimiento, un poco de aceite sería grandioso. Eris soltó una risa torpe. El recinto era enorme, muy grande a comparación de cómo se veía desde las afueras. Había diferentes escalinatas y todas ellas llevaban al parecer a una sola torre, pero para Harry lo más inquietante era la forma en que las tres espadas apuntaban, a diferentes puertas que permanecían cerradas. -¿Te has dado cuenta de que siempre que nos pasa algo nos metemos en una especie de transe? -Dijo Harry acercándose hacia donde las espadas se encontraban. Eris sonrió irónicamente y asintió. -Sí, es verdad, ahora que lo dices me lo pongo a pensar. -Es extraño, creo que jamás saldremos al mundo real si nos seguimos cruzando con estos sueños. Pero tengo curiosidad… ¿Por qué las espadas están tan intranquilas? Eris no supo contestar eso. Pero advirtió en que algo estaba mal. -No creo que debas acercarte a ellas Harry. Algo está mal en este lugar. -Si no lo hacemos ahora nos tardaremos más, no sabemos cuanto tiempo ya hemos estado aquí… -Pero… -¿Qué es lo que puede suceder que batallar contra millones de zombis? -¡No digas estupideces Harry! -No tienes por que gritar, sabes perfectamente que siempre pasa algo de ese estilo… Y mucha razón tenía Harry, pues al acercarse a la primer espada, a la espada de Godric una potente luz brilló y en su mente y en todo el recinto la voz grave endemoniada de un ser se escuchó. -¿A que has venido a este lugar, humano? ¿Cuáles son tus propósitos con tanto poder? -Habló la siniestra voz. -Mis asuntos no le atañen, revélate voz guardiana de espadas, y yo te daré a entender mis propósitos -contestó Harry sin más ni más. -Te crees sabio por todo lo que has enfrentado, pero duras pruebas deberás pasar para conseguir lo que realmente anhelas, más allá de los seres que conoces hay criaturas que simplemente se unirían a ti por placer, pero que no podrán hacerlo por que morirás en este lugar, y todo por tu tonta insolencia. -Ya veremos quien es él que perece, ¡adelante guardián de espadas, lanza tus pruebas, que al superarlas te degollaré! -Gritó Harry fuertemente. Una segunda luz se esparció por todo el lugar y un remolino succionó a Harry hacia la primera puerta de la derecha, junto a Eris. -¡Tonto! ¡Morirás al enfrentar tus propios temores! Y una carcajada estridente inundó el cuerpo de Harry quien se perdía entre la oscuridad del interior de la primera puerta. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**El cosmos era inmensamente hermoso… las estrellas, constelaciones, planetas, meteoritos, cometas, nebulosas, galaxias enteras, agujeros negros, bóvedas celestes… todo era increíblemente maravilloso. Todo lo que el hombre jamás vería alguna vez, Harry lo admiraba ahora.
-¿En dónde estamos? -Preguntó Eris inquietante. -Que soledad… la calma aparente es inevitable… -¿Harry?... -Hay… -¿Es hermoso, no lo crees? -dijo una tercera voz, fría y subliminal. Harry y Eris se giraron bruscamente. -¿Quién eres? -Preguntó Harry sin mostrar sentimiento alguno. -No, inmortal… no… la pregunta aquí es: ¿Quién eres tú?... Si es que sabes responder a eso -dijo la sombra que se movía entre las constelaciones y jugaba con los planetas. -Mi nombre es Harry Potter, eso es lo que soy… -¿Estás seguro? Harry iba a responder, pero en el momento empezó a dudar de que contestar. -Lo ves… no eres nada, inmortal. No sabes ya que responder. Pues siempre has vivido bajo la sombra de una capa y sin mostrar la verdadera naturaleza de tu ser. Dices ser "Harry Potter", pero Harry Potter solo es un insignificante nombre con que la gente puede llamarte y reconocerte. Pero tú mismo no sabes lo que eres, no sabes el ¿por qué? estás aquí ni lo que será de ti después de que yo acabe contigo. -Entonces dime: ¿Qué soy yo? -Eso no me corresponde a mí decírtelo, muchacho idiota. Las respuestas a esas preguntas ya las deberías saber. ¡Pero no! ¡Abandonaste tú magia para librarte de un pasado inútil, un pasado que bien sabías que por el resto de tu miserable vida te iba a perseguir! -No lo hice con es intención. -Pero lo hiciste, estúpido. Lo hiciste y por eso no sabes lo que eres… pero yo sí lo sé… yo sé lo que eres, Potter… -¡¿Entonces que soy?! -¡Eres un ignorante pedazo de mierda! -Gritó la voz haciendo explotar un planeta rojo con las garras feroces de su mano derecha. Miles de gritos a lo lejos se escucharon, y Harry supo que era el mismo universo gritando por perder algo valioso. -¡Cállate! -¡Sabes que es la verdad!... ¡Sabes perfectamente que has estado huyendo todo este tiempo! ¡Y sé que sabes lo que eres!... Pero lamentablemente has perdido el sentido del orden por tus estúpidos sentimientos. -¡Muéstrate! -Gritó Harry, sin saber que sus facciones empezaban a cambiar lentamente. La sombra empezó a reírse lentamente. Mientras salía de entre las constelaciones. Harry abrió los ojos, enormemente al ver que lo que estaba delante de él no era más que una versión más cambiada de él mismo. -¿Pero que demonios…? -¿Sorprendido? -Dijo la sombra de Harry, quien de su boca sacaba lengüetas de fuego y su cabello era más negro y espeluznante. La lengua del segundo se movía rápidamente por los labios partidos y carnosos del ser. Saliva le escurría por entre las comisuras y se perdía por la barbilla. -¿Ahora lo comprendes? -¡Ese no soy yo! -Gritó Harry lanzando un rayo hacia la sombra, que se esparció en muchas partes, pero que se volvió a unir. -Tonto… no podrás derrotarme, y este lugar tan solitario será tu tumba -rasgó la sombra ardientemente. -¡Yo seré quien te mate! -Gritó Harry invocando una esfera plateada en su mano derecha. -No pudiste matar a Mephist cuando se te dio la oportunidad, no pudiste matar a los mortífagos cuando los tuviste en frente, mataste a voldemort solo por suerte, Potter… ¡No serás capaz de matarme a mí! -¡Estúpido! -¡No Potter, el estúpido eres tú! -La sombra movió rápidamente su mano y en ella apareció la espada de Godric Gryffindor, la espada plateada con incrustaciones en rubíes rojos. -¡Dame esa espada! -Dijo Harry lanzando la esfera plateada. La sombra movió la espada bruscamente y cortó la esfera en dos, haciéndola explotar fuertemente ante la asombrada mirada que contenía miedo de Harry. -Ahora es mí turno, inmortal -agregó la voz, quien decía con desdén cada palabra que emanaba de su boca. Y en un movimiento fuerte, la sombra cortó el hombro de Harry con rapidez, quien atravesó una buen parte de la carne y salpicó la sangre por entre las estrellas que brillaban intensamente. -Es un buen lugar para matarte, ¿o no? -Dijo la sombra quien mostraba sus ojos rojos iluminados por el sol del sistema solar. Harry se aprisionaba fuertemente el hombro, tratando de que la sangre no siguiera fluyendo de aquella herida tan profunda. -Eres débil, inmortal… siempre lo has sido, por eso es fácil dañarte. Y para mí será muy fácil matarte… -No moriré en este lugar, no después de ver hasta donde he llegado. -Por lástima has llegado aquí… no por otra cosa, Potter. ¿Acaso crees que los que te rodean se preocupan por ti? -La sombra hizo un remolino con su dedo entre las galaxias, para después enviarlo hacia Harry quien fue golpeado por miles de granadas explosivas-. No Harry, las personas te siguen por que te utilizan, prefieren que mueras tú a que ellos pierdan lo más querido. No les importas… desde un principio jamás les importaste… ¿Por qué habría de cambiar eso? -Por que es mentira todo lo que tú dices… -No puede ser mentira, Harry, por que yo soy tú. No hay pierde o gane en mis palabras, pues son neutras en tu estado maligno. -¡Estás loco! -Si yo lo estoy, tú también… ¡estás loco al enfrentarte a mí y saber que no saldrás con vida de aquí! ¡Tu cuerpo será devorado por eso a lo que siempre te comió el corazón! -¡Desgraciado! -Harry se lanzó ante la sombra sin importarle que la hoja plateada atravesara su abdomen de lado a lado. -¿Acaso estás loco? -Preguntó la sombra cuando vio que Harry lo tomaba por el cuello y enterraba sus uñas en su carne. -¡Yo no seré el que muera en este lugar tan solo! -¡Pero si siempre has estado solo, Potter! -Gritó la sombra siniestra. -¡Cierra la boca maldito miserable! -Harry aflojó un poco la mano que aprisionaba el cuello de su igual en sombra. -Lo ves… eres débil. Eres débil… -La sombra sacó al espada y la volvió a clavar, en otro punto. El grito de dolor de Harry se podría escuchar a miles de kilómetros, si no estuvieran en la nada. En esos momentos las constelaciones y todo el universo entero empezó a girar en torno a los dos. Eris no podía hacer nada, pues era la batalla de Harry solamente. -¡Yo controlo el universo entero de este lugar, lo que yo diga se cumple! ¡Y yo ordeno que tú mueras! -Gritó la sombra aterradoramente. Un fuerte sonido, producto del corte de la espada al viento. Eris gritó, sabía que ese golpe sería mortal para Harry si no lo hubiese detenido o esquivado. Un fuerte grito de alegría se escuchó por parte de la sombra que provocó que todo se quedara a oscuras por unos segundos, que fueron eternos para todos.
El silencio de la negrura inmensa empezó a disiparse y la espada se mantenía en una sola posición. -¡¿Qué has hecho?! -Gritó la sombra con terror en los ojos. Harry detenía la espada plateada con un dedo, su aura mágica se había incrementado a límites críticos, y la espada solo le había provocado un leve corte en el dedo, que no tendría mucho significado. -Te lo dije antes… que yo no moriría en este lugar tan miserable… -Harry jadeaba exhausto. Pero aún así golpeó con fuerza el rostro de la sombra y la espada cayó a unos metros del cuerpo tirado. Harry caminó hasta la espada y la tomó con fuerza. La espada se resistía a estar con él. Harry a pesar de que las heridas se hacían muy grandes en sus manos, tomó la espada y la clavó en el suelo, a unos centímetros de la sombra que lo veía impresionado y a la vez asustado. -¿Cómo se detiene el poder de esta espada? -Preguntó Harry a la sombra que no le quiso responder-. ¡Habla! -Jamás te diré… si no te mato yo, la espada lo hará. -¿Y tú crees que una espada tan insignificante a mi poder y no digna de mí me logrará hacer más que unos cortes? Eris e incluso la propia sombra se asombraron de las palabras de desprecio hacia la espada por parte de Harry. -¿Qué has dicho? -Preguntó la sombra aterrada. -Que ésta espada es una miseria… no merece ser portada por mí. -¿Y por que la quieres entonces? Harry sonrió diabólicamente, cosa que hizo temblar a la sombra. -La quiero para un solo propósito… -¿Cuál?... Harry tomó la espada con su mano derecha y la giró dando un corte violento que rebanó la cabeza de la sombra a partir del cuello. La cabeza rodó por la Vía Láctea y se perdió entre la galaxia de Andrómeda. Harry empezó a reírse como loco, levantó al espada y con la energía salida de su mano empezó a adherirla a su cuerpo, a su pierna izquierda. Su último grito fue después de haber destazado el cuerpo en muchos pedazos y de llenarse la cara de sangre negra viscosa y espesa.
Y una nueva luz se propagó, llevando a Harry y a Eris nuevamente al recinto.
-¿Qué sucedió con todo eso, Harry? -Preguntó la diosa. Pero Harry no le respondió, el aspecto de Harry era cansado. Había recuperado una parte de su verdad. Ahora sabía quien era en realidad y las cosas serán peores aún después de saberlo. Se encaminó hacia la espada de la izquierda, la espada con el signo "P" en la empuñadura. -Sea lo que venga con esta espada, es momento de que te dejes de idioteces y me la entregues… tu primer compañero murió en manos mías, si te resistes serás el segundo. Y las risas estridentes de la segunda voz se oyeron y una fuerte ola de agua atravesó las paredes para arrastrar a Harry hacia la puerta de la izquierda. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**El intenso dolor de la perdida se reflejaba en aquellas imágenes espeluznantes, muchos de los miembros de la Orden del Fénix caían en batalla contra Mephist.
-¿Qué es lo que quieres probar con eso? -Preguntó Harry sin sentir alguna obligación en ayudar a los que alguna vez fueron sus amigos. El quebrar de los vidrios se escuchó. -¿No piensas hacer nada para ayudarlos? -Preguntó la voz que ésta vez mostró indiferencia. -No tengo por qué, son una bola de traidores idiotas, me da igual si mueren o no… -¿Seguro? En eso Harry se acordó de algo que se le había pasado por la mente en un segundo y que era muy importante. -Dime, quien quiera que seas… tengo que llevarme las tres espadas… ¿Pero en donde está la cuarta? Entonces la iluminación oscura se propagó y de ella apareció un segundo oponente para Harry, uno idéntico a él pero con la mirada perdida y el cuerpo blanquecino. El Harry aparecido sonrió y le mostró la espada "P" con que le apuntaba al pecho. -No sé de que mierda estás hablando, mocoso insolente. -¡No te hagas el estúpido conmigo, se que la espada Escarlata debe estar junto a ustedes, sino no me hubiera acordado. -Vaya que eres tonto Potter. Haber venido aquí para perder la vida a manos mías y aun preguntar por una estúpida espada que dejó como legado la mujer que amabas. Me pregunto ¿Quién será más estúpido, tú por pensar que la recuperarías después de enfrentarnos, o ella por haberla dejado a alguien tan mierda como tú? Harry mostró el mismo aspecto que su primer oponente, la lengua le recorría los labios y los dientes se mostraban más afilados que antes. Sus ojos aún no cambiaban por completo pero ya se notaba el fuego ardiente de la ira. -¡No te atrevas a hablar mal de ella! -¿O que pasará? -El nuevo oponente se acercó a Harry, rodeándolo con rapidez. -O acabaré contigo como lo hice con tu amigo… -No es mi amigo… eras tú mismo. Como yo lo soy de ti. Harry lo tomó de la playera y lo aventó contra uno de los pilares caídos. -¡Dime, ¿quién eres tú?! -Harry lanzó una descarga eléctrica hacia él quien la esquivó. -¿Aún no te das cuenta? Harry miró todo el lugar, en esos momentos caía Ginny siendo masacrada y despedazada por los demonios de Mephist, caían Ron, Hermione y la profesora McGonagall. -No… -Harry, soy aquello que ignoras en tu verdad… así como el pasado era tu propia verdad, yo soy el camino hacia la perdición. Has estado ignorando todo lo que has visto en tu vida, y has tratado de olvidar a aquellos que te hicieron daño. Pero dime, Harry ¿en verdad has podido hacerlo? -¿A que te refieres con eso? -No seas tonto y razona… dime, ¿por qué niegas lo que en realidad quieres hacer? Harry bajó la mirada enfadado, ahora entendía a lo que se refería. -Yo… El nuevo oponente hizo unos movimientos con sus manos y todo el paisaje cambió de momento, ahora eran todos y cada uno de los miembros de la Orden del Fénix los que se hallaban, estaban tratando de atacar a un niño chiquito, que Harry reconoció inmediatamente como él mismo. -¿Qué piensas hacer? Yo soy la parte intangible de tu ser, aquella que desea con profundo placer matar a todos aquellos que te utilizaron en esa guerra. Soy la venganza Harry. La venganza… -Yo jamás… -¡Mientes, Harry! ¡Mientes! ¡Eres un cobarde maricón! -El Harry blanquecino y demacrado dio cuatro patadas a Harry para tumbarlo y le enterró al espada de los Potter en una mejilla y le cortó la piel. Harry gritó de dolor, pero se contuvo al levantarse y arrebatarle la espada a su oponente. -¡No soy como tú! -¡Cierra la boca, Harry! -El oponente dio un puñetazo a Harry en la nariz y lo tumbó-. ¡Por eso no podrás derrotar al demonio Mephist, por lo débil e ingenuo que eres! ¡No eres nada, solo eres un cobarde! Harry gritó de rabia y sus ojos se transformaron en rojos, cosa que asustó a Eris que veía la escena petrificada de miedo. -Harry tomó la espada y cortó una pierna entera de su yo mismo. El oponente dio un alarido de terror y dolor, pues su pierna colgaba y la sangre escurría por su hueso desnudo. -¿Quién es el cobarde ahora? -Preguntó Harry dándose la vuelta y corriendo hacia el frente del bebe para protegerlo. Los miembros de la Orden del Fénix sonrieron con malicia. -Hazte a un lado, Potter, este bebe es nuestro. -Por mucho tiempo fui su títere, ahora es el turno de que paguen lo que han hecho. -¡Déjate de tonterías Potter! -Habló la voz de un hombre sabio y muy grande-. Ven, ayúdanos en esto… por favor… Harry lo reconoció al instante; Albus Dumbledore era él que estaba extendiéndole la mano. -¡No! -Harry cortó la mano de su antiguo profesor y protector con una furia incontrolable. El anciano gritó desesperado, la sangre le fluía como cual manantial fuese. -¡¿Qué has hecho Potter?! -Gritó Ojoloco Moody enojado y atacando a Harry, lanzándole hechizos y maldiciones. El aspecto de Harry cambiaba a cada minuto. -¡No te me acerques! -Harry levantó la espada y con fuerza atravesó el ojo y el cráneo del tuerto quien cayó muerto ante sus pies. -¡Deténganlo! -Gritó Remus Lupin quien se transformaba en hombre lobo. -¡Estúpidos! -Harry gritó despavoridamente y se lanzó contra todos los que alguna vez habían sido sus allegados. Cortó cabezas, sacó corazones, desgarró miembros, hizo de todo. Y cuando al fin quedaba solo una pelirroja, arrastrándose por entre los cuerpos despedazados de sus amigos dijo: -¡Por favor, no me mates! Harry Sonrió y se lamió la sangre que le había botado en los labios. La tomó por el pelo rojo fuego y la degolló sin prestar atención a las suplicas de la chica. Eris estaba aterrada con el nuevo aspecto de Harry quien había sido transformado en todo aquello que muchos temerían por millones de años. -¡Lo ves ahora! -Gritó el oponente igual de Harry. -Sí… -respondió Harry entrecerrando su mano y sintiendo la ira contenida hacia todos aquellos que le hicieron daño-… Comprendo perfectamente que debo hacerte pedazos para poder salir de este maldito lugar… Su igual retrocedió con miedo, aquel chico había logrado cambiar plenamente en todo aquello que guardó siempre. -No… Eris que veía de frente todo, pudo presenciar como Harry lanzó la espada de los Potter hacia su igual y como ésta le atravesaba el corazón latiente. El igual a Harry sonrió con ironía para después escupir sangre. -Lo -tosió- has logrado -volvió a toser-. Al fin… -¡Ya muérete! -Gritó harry sacando de su boca una fuerte ventisca que azotó a su igual. Harry caminó hasta él y le sacó al espada para después clavársela tres veces en el pecho y una más en el cuello. La espada de los Potter empezó a adherirse a su piel de su mano izquierda. -Terminado… -Harry sonrió cuando notó como una luz oscura idéntica a la que le había sacado de la primera pelea lo embriagaba y poco después aparecía en el recinto, frente a la tercera espada-. La espada de fuego… -susurró Harry con una media sonrisa y un gesto maligno.
Las paredes y todo el mismo recinto empezaron a temblar y esta vez ninguna voz apareció solo la luz segadora y quemante del fuego arremetió contra Harry quien fue succionado hacia la tercera puerta, la puerta del medio centro. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-¿También te esconderás? -Preguntó Harry fuertemente mientras observaba el mar negro y las escalinatas blancas que conducían a la espada de fuego suspendida en el aire y siendo protegidas por barrotes de mármol blanco y puro. Los estridentes sonidos de miles de lanzas inundaron los oídos de Harry quien se empezó a sentir mareado. -No sé si es valor o locura el que hayas osado al desafiarnos. -Estoy harto del misterio que embarcan ustedes. -¡Confórmate, inmortal! -Di lo que quieras, de igual forma te mataré. Las carcajadas evidentes de la voz empezaron a perturbar las olas del mar. -¿En verdad crees que podrás matar a tus sentimientos, amigo? Harry no entendió. -¡Muéstrate! -¿Para qué? Es más divertido ver como te frustras al no ver a tu oponente. -¡Cobarde! -Gruño Harry. -No importa mucho para mí lo que tú vengas y me digas. De igual forma, no llegarás a esa espada. -No digas locuras… pues lo mismo decían tus dos pasados. Y los dos murieron graciosamente en mis manos. La voz pareció molestarse. -¡Yo no soy como ellos imbécil! -Gritó y un fuerte rayo golpeó a Harry En la cabeza y lo azotó contra el piso que se hundió profundamente. Eris gritó, pero su voz parecía perderse entre las ruinas de aquel lugar. Harry se giró, su mirada estaba desenfocada y le dolía tremendamente el cráneo. Cuando al fin pudo ver, notó que otro parecido a él estaba frente suyo y que mostraba lo mismo que era ahora Harry. -¿Te gusta lo que eres, Potter? Harry se levantó de golpe y aferró el estómago de su igual. -¿Qué haces? -El nuevo oponente lo veía pasmado. Harry sonrió y atravesó su estomago con una daga que ocultaba en el pantalón. -¡Idiota…! -Escupió. Estiró su mano y al espada de fuego salió del recinto para llegar a su mano. Instantáneamente la clavó en la mano de Harry quien gritó por el ardor que cauterizaba la herida que atravesaba los lados de su mano derecha. Harry se curveó de espaldas y estampó la planta de su pie en el rostro de su clon. Cuando se incorporó de su piel sacó las dos espadas que ya había conseguido y las movió como ligeras plumas a sus anchas. -Veo que ya sabes como utilizarlas -dijo el otro Harry. -Sí, fue genial el haber matado a tus amigos, sinceramente me han dado en que pensar… -¡Tarado! Harry lanzó la espada de Godric quien fue esquivada por el oponente. Pero los movimientos de Harry hicieron que él cometiera un error pues sin más que dar a cambio ensartó la espada de los Potter en el pecho de su igual. -Te crees muy listo, ¿verdad? -No me creo. Lo soy. -Si eres tan listo ¿por qué has matado a la persona que amabas? Harry soltó la espada del cuerpo de su igual y lo vio atentamente. -¿De que demonios hablas? ¡Yo no la he matado! -Harry enrojeció sus ojos y él igual le dio una bofetada y enterró la espada de fuego en su hombro. Soltó una carcajada muy ruidosa. -Yo lo sé, pero tus sentimientos te hacen retroceder -sonrió y se lamió los labios-. ¡No eres nada sintiendo amor por esas personas! Harry se levantó y adhirió las espadas nuevamente a su piel. -Te lo dije antes… morirás igual que los que te precedieron… -Yo no lo diría así… Harry clavó las dos espadas, una bajo su rodilla y la otra salida de la palma de su mano en una pierna y el otro en el cuello, atravesándolo. -Lo ves… La espada de fuego cayó al suelo, dando dos rebotes y sonando con su hueco metálico bajo el mar de olas negras y aguas turbias que azotaban la costa suroeste del infierno mental. Harry quedó segado por la luz que salía de la boca y ojos de su igual y fueron breves instantes en que Harry pudo observar como una chica muy hermosa, de cabello negro verdusco y ojos claro como el cielo naciente. Con la piel blanquecina y una mirada coqueta lo veía desde la misma posición en que se suponía estuviera el igual a Harry. -¡Oh Harry! -Susurró la joven. Harry se quedó petrificado ante la joven y solo apenas pudo susurrar: -¿Escarlet?... La chica asintió. -¿Qué es lo que has hecho, Harry? -Preguntó la chica, sangrando por los ojos y boca. -Yo… -Harry retiró las espadas y la chica quedó hincada. -No me sueltes Harry, no me dejes así como antes. Harry se volteó. -Harry… -Déjame ayudarte amor… La chica sonrió y sus ojos cambiaron. -¡A aliviar tú sufrimiento! -Gritó y con una rapidez sorprendente de su mano salió la espada de los Potter y la enterró desde lo alto de la cabeza de la joven y que salió por el pecho. La chica sonrió amargamente y Harry la tumbó. -Deja de jugar con mis sentimientos. La joven dejó su aspecto para seguir transformado en el igual a Harry. -Veo que los sentimientos que tenías se han perdido… tu viaje acaba de comenzar, Harry Potter… el inmortal. Y el igual a Harry desapareció en una llamarada. Harry tomó la espada de fuego, del elemento que le aguardaba y se adhirió a su pierna derecha. Eris se acercó hasta él. -¿Estás bien, Harry? -Preguntó. -Perfectamente… salgamos de aquí, Eris. La diosa asintió con miedo. Y la llamarada del inicio a esa sala los transportó nuevamente al recinto. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-Has completado cada una de las pruebas que se te han puesto… creo que es momento de que reveles quien en verdad eres, Harry Potter -dijo la cuarta voz abriendo una puerta detrás de él y cambiando el recinto por completo. Harry sonrió irónico, no esperaba ver más puertas. Una luz lo iluminó y todas aquellas heridas que tenía se fueron. Harry abrió la puerta y la sombra de otro ser apareció delante de él. Se puso en guardia. -No tengo intenciones de pelear contigo, si has derrotado a los tres primeros creo que podrás derrotarme a mí, pero te podría costar mucho trabajo. Así que mejor evitémonos esa parte. -¿Quién eres? -Preguntó Harry al darse cuenta que él si no se parecía en nada a si mismo. -He vivido en la mente de muchas personas… muchas que han perdido la razón al darse cuenta de su poder… tú puedes llamarme "Mensajero" Pues soy yo quien puede ayudarte a descifrar el código de las espadas. -Busco la cuarta, una espada que simboliza el amor perdido de mi amada Escarlet. La sombra rió un poco. -Un amor perdido… sí, sé perfectamente que es eso. Lo he vivido, no tienes que dar explicaciones. -¿Entonces, en dónde está? -Volvió a preguntar. -Delante de ti… Y la espada verde brillaba con intensidad... era más tenue el color que la espada de los Potter que tiraba a negro. -¿Qué hay de las otras espadas? -A eso iba… entrégamelas. Harry las sacó de su piel y las depositó en los brazos de aquella sombra espeluznante. La sombra las arrojó junto a la espada escarlata y estas empezaron a girar en torno a la espada que le había dejado Escarlet. -¿Se unirán? -Preguntó Harry. -Es necesario para que todo el poder de las tres se extienda sobra la escarlata. También podrás venir cuando lo desees Harry… solo tienes que imaginar dos columnas de fuego, una a tu derecha y otra a tu izquierda. Entonces será cuando yo aparezca. -Eso suena bien… necesito la más ayuda posible, ahora más que nunca. -Recuerda que siempre has estado solo, Potter, y siempre lo estarás. Ésta guerra puede que se haya extendido a límites de los demás, pero te pertenece a ti pelear y si es posible sacrificar vidas para tu cometido. Harry asintió sonriente, eso era muy cierto. Al fin un resplandor compuesto de cuatro luces se propinó ante los tres huéspedes del recinto. -La Espada Escarlata, la Espada del Fuego Eterno, la Espada del Caballero Godric Gryffindor y la Espada de la Legión Potter se han unido en una sola… aquella espada que comandará a los ejércitos a la guerra más fuerte de la humanidad. Dónde solo un bando ganará el poder supremo. "La Espada Ilûminaria" será la que penetre hueso, carne y sangre…
Y todo desapareció ante la vista de Harry… quien al abrir sus ojos se encontraba frente a las demás espadas elementales.
"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"
»»!En el próximo capítulo!:««
»»"…-¿Qué fue eso? -Preguntó Luna espantada, pues ya había alertado a todos sobre la enorme presencia maligna que se desataba toda la casa. Harry se giró y al ver a todos notó claramente la fuerza aúrica por niveles que tenían cada uno.
-Pues si eso pasa solo habrá que cambiarlas. Eris rodó los ojos. -Siempre encuentras una salida, ¿verdad Potter?
-Antes pensaba que estos seis elementos eran los únicos, ahora me doy cuenta de que faltaban dos más. Pero que dos ya son míos. Uno de los faltantes era la luz… que se ha mezclado con mi fuego. Pero el otro era el poder de oscuridad. Pensé muchas veces que ese poder era el de Mephist. Pero no es así. El controla la oscuridad, pero no al elemento."««