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Historia 24576 — capítulo 4

  1. Enfermedad Inminente

-Draco, me alegra que estés despierto – una voz femenina se escucho en la recamara, Draco dio un vistazo por el espejo para darse cuenta de que su tía Bellatrix lo miraba divertida y con cierta seducción. A Draco realmente llegaba a fastidiarle que su tía le lanzara miradas furtivas a cada momento o se le llegara a insinuar incluso frente a su esposo. Su tía lejos de ser fea, lo único que le inspiraba a Draco era desprecio. La mujer alta y delgada, de piel pálida y unos ojos oscuros azulados enmarcados por unas ojeras naturales jamás desperdiciaba una oportunidad para ver a su sobrino el cual tenia un torso perfectamente bien formado aunque quizás demasiado maltratado y tan blanco que podría pasar por un albino, en aquella horrenda mansión lo que jamás tenia dentro eran rayos de sol ni siquiera en los jardines.

-tía… ¿a que debo tu… sorpresiva visita? – dijo Draco alzando una ceja y haciendo un gran énfasis en la palabra “sorpresiva”.

-a decir verdad me ha mandado tu madre, esta enferma – dijo Bellatrix con voz siseante.

Draco comenzó a olvidarse de su tía y se coloco lo más rápido que pudo la túnica con muecas de dolor a causa de los latigazos. Fue hacia la puerta en donde su tía le bloqueo el paso.

-quítate – dijo Draco amenazadoramente

-¿Qué te hace pensar que lo haré? – pregunto Bellatrix

-muévete ya – dijo Draco de nuevo.

-aun eres nada mas que un muchacho para mi Draco – dijo Bellatrix burlonamente. Al escuchar eso Draco se acerco más a ella hasta que sus labios quedaron menos de un centímetro separados.

La bruja se estremeció y quito una mano del marco de la desgastada puerta. Draco dejo prolongar más el momento mientras su mano tomaba la cintura de su tía y bajaba con cuidado la mano. La bruja volvió a estremecerse más violentamente cuando de repente el rubio la hizo a un lado con un empujón fácilmente y su tía caía al suelo.

-con que solo un muchacho ¿eh? – pregunto Draco burlonamente mientras se alejaba dejando a su tía llena de furia.

El joven se dirigió con rapidez a la recamara donde dormía su madre y al entrar la miro acostada, incluso mas pálida de lo usual lo cual también la parecía ser albina por su rubio y platinado cabello.

Últimamente su madre enfermaba demasiado. Cuando parecía recuperarse volvía a recaer.

-Draco… oh Draco – exclamo Narcisa débilmente.

-madre… - murmuro Draco.

-dios… tus muñecas… - dijo Narcisa al tomarle las manos a su hijo.

-no es nada… se quitara – dijo Draco rápidamente.

-esto nunca fue lo que quise para ti… yo jamás… - dijo su madre

-no – le interrumpió Draco – no me digas nada, sabes que no tienes la culpa

-si tan solo tu padre… tienes que salir de aquí Draco, apuesto a que si vas con los del “otro lado”… - dijo su madre pero Draco negó con la cabeza violentamente.

Narcisa solía llamar a los de la Orden del Fénix los de “el otro lado”.

-no ya discutimos eso… es por tu bien – dijo Draco

-y no lo entiendes… Draco yo ya viví todo lo que tenia que vivir y a ti te quedan mas años por vivir… tan solo tienes 17 años… - dijo Narcisa.

-ya discutimos eso y se acabo… - dijo Draco

-pero…

-pero nada madre – le paro Draco mirándola duramente – tengo que acabar con esto y el único modo es seguir y lo sabes… no deseo que mueras

-ya viví mi vida no desperdicies la tuya Draco – Narcisa miraba con intensidad la mirada gris de su hijo. Draco guardo silencio por unos momentos.

-mama… no – murmuro

-estoy en una enfermedad muy grave Draco… moriré por ella lo se y no quiero morir sin saber que alguna vez fuiste feliz… si tanto me amas hazlo por mi, ellos te ayudaran – dijo Narcisa y Draco salio de la recamara.

Recorrió algunas partes de la horrible mansión para poder llegar hasta su recamara que era muy pequeña. Golpeo la pared sucia con fuerza mientras lagrimas recorrían sus mejillas, odiaba llorar más que nada en este mundo, se sentía estupidamente débil y desprotegido, jamás había dejado que nadie lo viera llorar, ni siquiera Hermione y eso ya era decir bastante.

Miro a la ventana recordando a Hermione… su Hermione preguntándose que haría.

Seguramente besándose con Potter o Weasley o algún imbecil como Finnigan quien la estuvo persiguiendo durante séptimo grado.

Tan solo el pensar en eso hizo que la sangre hirviera en sus venas y su corazón se agitara mas de lo normal, trato de apartar aquello de su mente sin ninguna suerte de lograrlo, nuevas lagrimas recorrieron sus mejillas, lagrimas extrañamente frías.

Deseo haber estado en ese momento con Hermione o aunque sea mirarla de lejos, le hacia sentirse tan bien…

Pero eso estaba muy lejos de ser la realidad.

Se limpio las lagrimas con renovada fuerza justo en el momento que alguien tocaba la puerta.

Con cierta pesadez fue a abrirla

-el señor oscuro te llama Malfoy – dijo la voz llorosa de Peter Pettigrew. Draco le soltó una brusca mirada.

-voy enseguida – dijo Draco quitando de su camino a Pettigrew y caminando con paso firme, si, quizás podría parecer valiente pero la verdad era que lo que menos le preocupaba en esos momentos era hablar con Lord Voldemort, la muerte no le parecía mas que una tierna amiga que llega en los peores o los mejores momentos.

Después de recorrer muchos pasillos, escaleras y demás llego a donde se encontraba su “amo”

-creí que tardarías mas Draco – dijo la voz helada de Tom

-hubiera tardado menos si hubiera sido posible… ¿para que me ha mandado a llamar? – dijo Draco con seriedad.

-para hablar de tu madre claro esta… su enfermedad es grave muy grave aunque tengo una manera de poder salvarla de aquella inminente enfermedad Draco – dijo Tom observando con frialdad a Draco y deteniéndose en los ojos grises de este

-lo escucho – dijo Draco

-sabes que antes de apoderarme del mundo mágico necesito matar a Potter, necesito rehenes… y tu debes conocer bien quienes son sus seres queridos, rapta a quien sea, pero que sea muy cercano a el… necesito sacarles información, ciertamente ninguno de mis estupidos mortifagos a podido hacerlo, sus luchas con los aurores van cada ves mas en picada – dijo Voldemort hundiendo sus fríos ojos en los de Draco, este tuvo una sensación muy parecida a la que se tiene cuando hay dementores cerca.

-¿Qué tiene que ver mi madre en esto? – pregunto Draco con fiereza

-captúrame a los rehenes que necesito… y le daré la cura a tu madre – dijo Voldemort tajantemente. Draco abrió los ojos con sorpresa. Pensó mil y un cosas y después de algunos segundos de pensar dijo:

-¿Quiénes son? –

-Ron Weasley y Hermione Granger –