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Una inadaptada social o un Angel de luz ¿Qué soy? — capítulo 41

Capítulo 39- Baile Elfico

El rubio caminaba enojadisimo en su habitación de un lado para otro. En ese momento sentía unas grandes ganas se tomar a Nicholas Coldstain y destrozarlo a golpes. No podía creer que le hubiese dicho eso a Luna y mas aun que hubiera escuchado cuando le dijo eso a los de su casa. Lo peor es que todo aquello mas mentira no podía ser. Todo era parte de su plan en contra del el señor tenebroso. Le había dicho a las serpientes sobre su falso plan en contra de Luna para que no se atrevieran a hacerle daño. Sabía que su error había sido no decirle a ella acerca de sus planes, como siempre su maldito sentido de sobreproteccion lo habían arruinado, ahora ella pensaba que la había traicionado. No podía quedrse ahí, tenía que buscarla, explicarle, hacer que lo comprendiera. Salió nuevamente de su habitacion, ya había perdido las clases de la tarde, aunque eso realmente no le importaba en ese momento.

Enojada, frustrada, traicionada, herida ¿Se puede llegar a sentir tantas cosas al mismo tiempo? Luna acababa de comprobar que si se podía.Estaba enojada con el mundo en ese momento, sentía que todo lo que solo hace un día era real y tangiblese había convertido en una mera y simplefantasía, como si todo hubiese sido un hermoso y largo sueño del cual le tocó despertarse de golpe.La rubia caminaba por los pasillos sin rumbo a ninguna parte. Ya no sabía que hacer, a donde ir. Sentía que nada era real, que las cosas que la rodeaban y las cosas que conocía en cualquier momento se podrían volver nada ante sus ojos, ojos que llenos de tanta desepción se habían secado como el desierto y no podían ni siquiera derramar una lagrima. Iba entre cavilaciones, moviendo sus pies por que no tenía mas remedio, respirando por la misma razón.

Dobló distraida hacia un pasillo y al segundo pudo sentir una atmosfera tensa allí, notó que algo no andaba bien. Al mirar bien pudo ver un grupo de 4 jovenes que por la insignia muy visiblemente bordada en sus tunicas enseguida supo que eran Slytherins. La rubia vió que estaban arremolinados alrededor de algo o mejor dicho de alguien. Le decían cosas muy feas y groseras. Luna enfocó bien su vista al suelo para poder ver a quien maltrataban de aquella manera esos chicos. A la rubia se le dibujó un gestó de enojo en su rostro al notar que no era cualquiera la que estaba en el piso, era la elfina domestica que hace un tiempo atrás la había ayudado, Florint. Dirigió su furica mirada al grupo de abusivas serpientes y no fue para nada sorpresa ver que se trataba de los chicos a los cuales Luna se había enfrentado un tiempo atrás cuando ellos habían osado a mencionar el nombre de su madre y que desató en ella el primer ataque de magia negra el cual no tenía dese que era muy pequeña. La rubia se acercó hacia los chicos con cara furiosa.

-Oigan ¿Por qué no se meten con alguien de sus tamaño?- Les preguntó con autoridad y tono amedrentador que nunca nadie había visto en ella.

Los cuatro chicos se voltearon para poder ver de quien venía semejante amenaza. Cuando se disponían a enfrentar a quien quiera que fuera que los había desafíado se encontraron defrente con una furiosa Luna Lovegood con sus ojos de un tono oscuro bastante peligroso, lo sabían por experiencia propía, ya que esto una vez casi les cuesta la vida. La rubia los miraba de brazos cruzados y ese gesto que causaba escalosfrios hasta al mas valiente. El miedo inevitablemnet se apoderó de ellos. Sin decir nada antes de que fuera demasiado tarde los cuatro chicos lo mas rapido que pudieron se alejaron del lugar.

Luna tomó tres inalaciones para calmar su enojo, aunque su estado de animo para nada la ayudaba. Con cuidado la rubia se acercó a la elfina domestica que estaba encorvada con su cabeza escondida entre sus rodillas. La chica no podía ver su rostro, así que con cuidado se arrodilló junto a ella y en un gesto protector la abrazó. La elfina se sobresaltó al sentir el contacto, pero al ver que era Luna comenzó a sollosar incontrolablemnte.

-Gracias Señorita Luna Lovegood, usted es muy buena. Florint le está muy agradecida.- le dijo la elfina mientras se abrazaba al torso de la rubia.

-No me tienes que agradecer Florint, no fue nada. Esos son solo niños tontos e ignorantes que no tienen nada que hacer en la vida mas que hacercela miserables a otros.- Le dijo la rubia mientras ayudaba a la elfina a ponerse de pies.- ¿Por qué te molestaban?- le preguntó ya cuando ambas estaba de pies.

-Por que querían que Florint les buscara pastel de calabaza. Pero hoy Florint no puede hacer eso señorita Luna Lovegood. Por que hoy es la gran celebracion de los elfos.- Le explicó la elfina que gracias a merlín había dejado de sollosar.

-¿Qué gran celebración Florint?- preguntó la rubia en tono vagamente interesado.

-Hoy es el día que celebramos el nacimiento de el primer elfo domestico que existió, el Gran Rolander. Es una de nuestra mas grandes celebraciones señorita Luna Lovegood. Hoy abrá una gran fiesta en nuestro salón y hacia ayá me dirigía cuando me encontré con esos niños.- le explico Florint quien ese día vestía un bonito vestido de flores color azul celeste, muy diferente al los harapos que vestía normalmente.

-¡Oh Entiendo! Bueno Florint espero que disfrutes de la fiesta. Yo ya me tengo que ir.- le dijo la rubia dandole una sonrisa fría y distante a la elfina.

-Perdone que sea tan atrevida Señorita Luna Lovegood pero me gustaría saber si se encuentra bien.- le preguntó la elfina que era bastante perceptible a lso sentimientos eso era parte de los dones de ser elfos.

-No Florint, con honestidad no lo estoy. Pero no te preocupes ya verás que lo estaré.- le contestó la rubia tratando de dibujar una sonrisa algo mas calida en su rostro.

-No me gusta que ande triste usted es muy buena para andar triste.- le dijo con cara de tristeza Florint.

-Ya veras que se me pasa no te preocupes.- le dijo Luna posando su mano en el hombro de la pequeña elfina.

-Señorita Luna Lovegood sé de algo que la hará feliz..¿Le gustaría venir a nuestra fiesta?.- le preguntó con ilusion Florint.

Considerando su pesimo estado de animo la primera contestación que pasó por la cabeza de la rubia fue un rotundo No. Para nada pensaba que una fiesta en ese momento la pudiera animar, nada en ese momento la podía animar. Pero cuando se disponía a darle su contestación a la elfina algo en su cara la persudió, se veía emocionada por el hecho de invitarla, no podía decirle que no, sabía que la elfina se sentiría muy mal si le rechazaba la invitación. Luna dio un fuerte suspiro.

-Si Florint me gustaría acompañarte.- le dijo finalmente. Ademas había otra razón para que no se negara, en parte ese podía ser su escape a volver a la realidad que la rodeaba.

La elfina se emocionó muchisimo. Tomó a Luna con delicadeza de la mano y la guió por corredores de el castillo que la rubia jamás había visitado, incluso algunos juraba nunca haberlos visto. En un momentose detuvieron delante de una estatua. Esta era de una dragón aunque este a la vista era muy feo. Luna miró a la elfina esperando que dijera una palabra o algo similar. Pero esta no dijo nada. Lo proximo que sintió fue como todo se movió a su alrededor, para luego aparecer en un salón bastante grande.

-Perdone Señorita Luna Lovegood lo que sucede es que para poder aparecer aquí solo podemos transportarnos delante del dragón.- le explicó la elfina que había notado la cara de aturdimiento de la rubia. Luna asintió con gesto de comprensión.

Así caminaron por el salón que estaba algo sucio y obscuro. Daba el aspecto de haber sido un comedor o algo parecido habían unas cuantas mesas y sillas alrededor de estas. Caminaron hasta llegar a una puerta que había al otro extremo. En cuanto Florint abrió la puerta una musica muy bella invadió los oidos de la rubia, era abrumadora. Luna pasó su vista por aquel acogedor y muy iluminado lugar. Había una gran cantidad de elfos domesticos allí. Pensó un momento en Hermione y en que quizas sería feliz de estar allí, aunque pensandolo bien mejor no comenzaría a formar una revuelata con ello para que hicieran un tipo de golpe de estado y terminaría haciendolos enojar. Luna sonrió un momento al pensar en su amiga y continuó examinando el lugar. La musica bella que se escuchaba era interpretada por los instrumentos que tocaban un pequeño grupito de elfos sentados en barriles. Se podían encontrar tambores, panderetas incluso uno de ellos tocaba un violín. Un poco mas allá en una improvisada pista de baile otros elfos danzaban de forma vivida incluso algunos de forma frenetica como si la musica los invadiera totalmente era encantador verlos. Cuando los elfos notaron que la rubia había entrado la miraron con extrañeza.En ese momento Florint la presentó.

-Ella es la señorita Luna Lovegood. Es amiga de los Elfos y es muy buena.- dijo sonriendo con orgullo.

Los elfos le hicieron una pequeña reverencia y siguieron con su celebración. Luna estaba totalmente extaciasda con la belleza del baile que realizaban las pequeñas y encantadoras criaturas. Podía jurar que aquel baile era gitano al igual que su musica.

-¿Florint es musica gitana?- preguntó curiosa la rubia mientras se agachaba un poco para hablarle mas de cerca a la elfina. No quitó su vista de los danzantes.

-Si señorita Luna Lovegood, nuestro padre osea el Gran Rolander fue nacido entre gitanos, incluso se dice que fue su magia lo que dio nacimiento a nuestra especie. Por eso siempre tocamos esa musica ya que de ellas es nuestra raices.- le explico la elfina.

-Es muy hermosa.- le dijo la rubia con su voz a punto de quebrantarse.

No pudo evitar que lu musica la invadiera por completo, incluso podía casi desgustrala en su paladar era embriagadora. Sentía que su corazón latía al compas de aquella hermosa melodía,estaba tan abrumada que sentía que lloraría en cualquier momento por el simple hecho de estar escuchando la espectacular melodía. La chica facinada corría su mirada por las pequeñas criaturas danzantes. Un pequeño sobresalató la invadió cuando sintió un caliente tacto sobre su mano. Luna miró su brazo y vio que sobre este una minuscula mano se había posado al alzar un poco mas la vista se encontró con unos redondos y expresivos ojos saltones que le devolvían la mirada con emocion.

-Que bueno que la Srta. Luna Lovegood nos acompañe esta noche.- dijo con exitación el elfo.

-Yo tambien me alegro de estar acompañandolos Dobby, todo aquí es muy precioso.- le respondío Luna con mucha sinceridad y con sus ojos al borde de la lagrimas.

-¿Por qué está tan triste la Señorita Luna Lovegood?- preguntó el elfo que encuanto miró a Luna a los ojos vio el dolor que reflejaban estos.

-Son muchas cosas Dobby, pero mas que nada es desepción.- le dijo ella mientras secaba con su palma una lagrima involuntaria que acababa de escaparsele.

-No se desepcione señorita Luna Lovegood por una desepción hay mil alegrías. Ya verá que todo se resolverá.- le dijo Dobby dandole una sonrisa a la rubia.- Ademas hoy no es día de estar triste es día de celebración.- añadió el elfo mientras tomaba por el brazo a Luna- Vamos a bailar.- sin decir mas practicamente arrastró a la rubia a la pista de baile.

-Dobby pero no creo que pueda...- decía dibujando una sonrisa ante el acto espontaneo del elfodomestico.

-Vaya Señorita Luna Lovegood, dance, por que esta musica es magica. Regenera espiritus alicaidos.- dijo esta vez Florint mientras tomaba a Luna del otro brazo.

La Ravenclaw no se resitió mas, se dejó guiar. Le llevaron justo donde bailaban todos los elfos. Algunos danzaban a paso acompazado y calmo, otros a paso frenetico. Ninguno parecía darse cuenta que la rubia acaba de introducirse en su danza.

-Cierre sus ojos y deje que la musica la invada, ella será la que guiará el ritmo de su danza.- le dijo Dobby.

Luna hizo lo que el elfo le decía cerró sus ojos. Sentía que el sonido de el tambor se movía al compas de su corazon. La pandereta se adueñaba de sus piernas. El violin de sus manos. Casi sin darse cuenta su cuerpo comenzó a moverse al compas de la musica. Sentía que nada la podía dañar en ese momento solo era ella y la musica. Con sus ojos cerrados bailó, ese baile gitano embrigador. Olvidó todo solo por un momento, en su mente solo había musica, solo musica. Lo que decia Florint era cierto, no sentía dolor, no sentía desepción, no sentía soledad ni oscuridad era solo musica. Una sonrisa se dibujó en sus labios y lagrimas salian de sus ojos. Con sus manos extendidas daba vueltas sobre si. Se sentía volar, como si no hubiese gravedad solo la maravillosa y autentica danza.

Así la rubia pasó la noche entre autentica musica, relatos increibles de los comienzos de los elfos y olvidandose un poco de la realidad que la rodeaba e inevitablemente la oprimía. Ya daban mas de las 9 pm cuando los elfos comenzaron a recoger todo, era hora de regresar. Luna con desgano ayudó a Florint, no tenía ganas de que todo aquello se acabara, no cuando sentía que necesitaba tanto estar en otro lugar fuera de su cabeza y sus insesantes pensamientos. Luego de salir de allí a pesar de ser ya tarde no tenía ganas de regresar.

-Oye Florint ¿Qué hacen ahora lo elfos?- preguntó interesada la chica, tenía sus esperanzas puestas en hacer algo mas junto a aquellas interesantes e increibles criaturas.

-Pues ahora nos dirigimos a hacer las labores del castillo que dejamos atrasar por las festividad Srta Luna Lovegood.- le aclaró la elfina.

-Pues estabien.- dijo con resignacion Luna.- Gracias por lo haberme invitado esta noche Florint no sabes lo agradecida que estoy y lo mucho que me ayudó. Incluso me ayudó a pensar mejor algunas cosas.- le dijo la rubia que se arrodilló hasta quedar al nivel de la elfina y la abrazó en señal de agradecimiento.

-No hay de que señorita Luna Lovegood, para nosostro fue un honor tenerla con nosotros hoy. - le dijo emocionada por el gesto la elfina.

La rubia le dijo adios a los elfodomesticos que quedaban allí presentes y comenzó a caminar en dirrecíon a su sala común. Sabía que tarde o temprano tendría que regresar a allí a enfretarse a la realidad, sabía que tenía que verle la cara a Narci. Estaba muy dolida con los hermanos, le molestaba y le dolía que le hubiesen ocultado algo tan delicado y tan crucial como que eran agentes secretos y mas aun si el por que de que estuvieran allí era supuestamente ella. Pero lo mas que le dolía era sentir que lo que le habían brindado los hermanos era una amistad por interes, no sincera y mas aun cuando pensaba que Narci era la primera a la cual podía confiarle cualquier cosa . Siguío caminando con muy poco animo y ganas. Pero cual fue su sorpresa que al girar en la esquina que conducía a su sala común se encontró defrente con alguien que jamás pensó se encontraría. Unos ojos oscuros la taladraban, podía sentir como estos los envargaban una grn cantidad de odio y maldad. Un repentino pavor se apoderó de ella sabía queaquel encuentro no terminaría en nada bueno. Instintivamente dio dos pasos para atrás.

-Hola Lovegood, vaya hasta que te dignas en aparecer.- le dijo una voz femenina que provenía de una chica pelinegra que estaba recostada de la pared con su pierna doblada y pegada a esta. En sus manosjugaba con su varita como si nada.

-¿Qué quieres Parkinson?- preguntó en un tono preocupado, algo le decía que la chica le llevaba malas noticias.

-Vaya pero que descortes, a menos pudiste devolver el saludo.- le dijo en tono burlon que llegaba hasta casi ser jugeton mientras se paraba derecha ysostenía su varita en la mano. - Pero bueno ya que veo que andas bastante malhumorada pues recomiendo mejor que vayamos al grano. Acompañame Lunatica, tenemos que hablar pero en privado lejos de ojos mirones.- le dijo la serpiente y comenzó a caminar.

-No tengo nada que hablar contigo Parkinson.- le respondio de mala manera Luna que se disponía a continuar su camino. Pero la voz de la pelinegra la hizo detenerse en seco.

-Bueno si aprecias al demente de tu padre si tenemos de que hablar Lovegood.- le dijo en tono casi de regocijo la Sly.

-¿De que hablas?- el tono de la rubia se convirtio en uno lleno de panico y horror.

-Ya te dije, tenemos que hablar en privado Lunita.- fue lo ultimo que dijo antes de volver a dar la vuelta.

Luna sintió que se le desborronaba lo poco que le quedaba de mundo. Ya eso si era demasiado. Tomó la bocanada de aire mas grande que pudo y se encaminó tras la pelinegra a escuchar lo que fuera que tuviera que decir la serpiente que seguramente terminaría llevandola a su destrucción.

¿Qué les pareció les gustó? Espero que si y espero me dejen saber que opinan del capitulo. Cuidensen mucho!!