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Historia 25037 — capítulo 1
Notas del Autor:Decicado para Laura, quien es tan fan de esta pareja como yo, y por ense�arme muchas cosas.Tratas de evitar a toda costa que los rayos del sol que se filtran por la ventana sigan lastimando tus ojos, piensas que cambiando de posici�n sobre la suave y c�lida cama lograr�s tu cometido, pero no es as�, lo sabes, lo sientes.
Un cuerpo fino impide que sigas movi�ndote y no te sorprendes, al contrario sonr�es satisfecho, y no t� queda de otra m�s que abrir tus sorprendentes ojos esmeraldas. Parpadeas por que la luz t� nubla la vista, hasta definir todo a tu alrededor.
Es una habitaci�n relajante, desde el momento de que ella est� ah�, desde que la decor�, con todo el amor que t� profesa y que lo demuestra a cada momento, en cada mirada, en cada silencio, en cada minuto de tu vida junto a ella. Cuadros de distintos paisajes adornan las paredes de esa habitaci�n, lo suficientemente espaciosa para ambos, con las cortinas del mismo color que y los detalles especiales. Simplemente perfecta como ella, como el ser que te acompa�a desde hace m�s de 10 a�os.
Diriges tu mirada hacia la derecha, est� en tus brazos, desnuda, durmiendo placidamente al ritmo de tu coraz�n, y te sientes el hombre m�s feliz en todo el mundo. Soportar�as millones de Cruciatus por ella, pero cuando no estuviera morir�as en segundos, en los cuales solo pensar�as en ella, tu amiga, tu esposa, tu amante, tu complemento perfecto.
Y en c�mara lenta observas los detalles de tu vida, aquellos que te han hecho el hombre m�s feliz, algo que cre�as que nunca podr�as alcanzar. Aquellos que conllevan a poder compartir una vida con Hermione.
Tus recuerdos te gu�an a tus m�s felices vacaciones decembrinas en la madriguera, donde comenzaba una nueva fase de tu vida.
Todos a los que llamas familia, disfrutaban del paisaje blanco, que ofrec�a la nieve bajo los zapatos. Pero no te distra�as con eso, no prestabas atenci�n a los comentario de Ron, porque te parec�a m�s encantador ella, con su nariz roja, sus cabellos ondulando al comp�s del viento y sus ojos, observando lo tuyos. Era lo m�s bello, al menos eso pensaste en ese mismo instantes.
Caminaste hasta llegar a su lado, te sonri� tan sinceramente, que el invierno desapareci� de inmediato para darle paso a la primavera, porque sabias que hab�as encontrado a la flor m�s bella. Y por simple impulso de tu coraz�n, la abrazaste.
Y te abraz�.
�C�mo un gesto tan simple puede transmitir tanto? En ese momento supiste que Hermione hab�a llegado al centro de tu coraz�n, y por la puerta trasera del mismo. NO te diste cuanta como lleg�, ni mucho menos quien la invito. Pero estabas seguro que no la dejar�as ir de ah�. Porque t� llena de amor, paz, cari�o, pasi�n y lujuria. Era el hu�sped que necesitabas para siempre.
Tu le transmitiste lo mismo, con detalles que no sabias que exist�an. Abrazos que la protegen, besos que le agradecen y miradas tan intensas que comunican los m�s �ntimos intereses.
Te pierdes en sus ojos, ambos naufragan en un mar de tonalidades verdes y ambarinas, y como todo, la besas, porque el coraz�n te lo dicta.
Y ella tambi�n te besa.
Tenias miedo de que te rechazara, pero tu sonrisa se trazo mentalmente cuanto ella correspondido al movimiento de labios. Lento. Fue lento, y lo agradeciste en lo m�s profundo del alma. Ambos, hab�an encontrado una manera de comunicarse. Una nueva forma.
No import� que los observar�n, y no import� seguir con la monoton�a que persiste por a�os, la abrazaste nuevamente, la elevaste hacia el cielo, pensando que alguien all� arriba te la envi� como recompensa de a�os de tragedia. Un �ngel cay� en tus brazos.
En tu memoria siempre recordar�s este momento, porque fue tu comienzo, tu propia historia de felicidad.
Vuelves a observar a tu alrededor. Esas paredes tienen tanto que guardar tras la pintura que las protege, que las cuida.
Como Hermione lo hace.
Siempre est� a tu cuidado, lo agradeces, y no t� molesta. Una forma m�s de comunicarte tantas cosas. Como aquel d�a, estabas por partir a tu trabajo en el Ministerio y el aire intenso y la fr�a lluvia estaban presentes.
Te despediste con un apasionado beso en las escaleras frente a la puerta principal. La observaste con su peque�o camis�n de seda blanco, estabas indeciso por ir a trabajar o hacerle el amor a tu esposa durante el d�a, y ella capt� tus intenciones
-Ah trabajar Harry, y no hay peros-. Diste la vuelta y al abrir la puerta y la ventisca entro. Un escalofri� recorri� tu cuerpo.
-Espera- te dijo, mientras sub�a a la habitaci�n. Regres� con una linda bufanda que combinaba con tu capa azul oscuro. Lleg� hasta tu lado, te sonri�, y tu hiciste lo mismo, como un tonto enamorado.
Se coloc� en puntitas para poder rodearte con la bufanda, te inclinaste un poco, y dejaste que te colocar� la suave prenda que ella teji� para ti.
-Ahora si, que tengas muy buen d�a amor.- no dejaste que partiera, sin despedirte con otro beso.
Sentiste como Hermione, se mov�a delicadamente hacia tu cuerpo, como todas las noches desde que se convirti� en tu mujer, tu esposa.
Aquella noche despu�s del banquete de bodas, por fin, podr�as disfrutar, la otra parte de tu recompensa
-Le interesar�a ir a conversar a la habitaci�n, se�ora Potter- preguntaste con un brillo especial en tus ojos.
-�Sobre que tema?. Respondi�, mientras la dirig�as escaleras arriba.
-Oh, bueno, me interesa el tema, de preservar la familia potter y localizar muy pronto a los herederos-
R�pidamente la atrapaste entre tu cuerpo y la puerta que dirig�a hacia la habitaci�n. —Y no acepto una respuesta negativa- simulaste cierto enfado.
-Quien dijo que me iba negar- Y no pudiste esperar m�s tiempo para besarla. Colocaste tu mano firme en su estrecha espalda, la acercaste m�s a tu cuerpo. Cerraste la distancia. Hiciste contacto con sus finos labios, tan suaves como las plumas, vol�tiles y hermosas. Ambos se acoplaron al movimiento de labios. Sentiste como los brazos de Hermione te rodearon el cuello, y una corriente el�ctrica te invadi�.
Tus pensamientos no coordinaban, estabas totalmente invadido por el amor. Aun sin separarte, buscaste la perilla con tu mano libre. Guiaste a Hermione hacia el interior y cerraste la puerta con tu pierna.
Hermione se separ� de tus labios, recuperaba el aliento mientras la observabas con su vestido de novia. Aun perdido por las emociones encontradas en tu cuerpo, volvieron a retomar el beso. Con deseo. Con Amor y Con pasi�n.
Tus manos solo respond�an al impulso de tu coraz�n, las colocaste en el cierre del vestido y comenzaste a descender sin tener objeci�n alguna. Esa noche fueron uno.
Aunque esta vez, fue de distinta forma. Porque ya eran uno, desde su primera mirada dirigida a lo mas profundo del alma. A lo mas profundo de la amistad. Al amor.
Y fuiste interrumpido en tus recuerdos.
Ella hab�a despertado.
Cuando observaste esos ojos ambarinos, cuando sentiste esa sonrisa impecable y su cuerpo sobre el tuyo, comprendiste que sus manos, que sus cuidados y que sus m�ltiples caricias te hab�an llevado al ed�n.
Ah encontrar una nueva forma de vivir.
-�En que piensas cari�o?- te cuestion�.
-En una mujer, hermosa, la m�s bella del mundo.- le respondiste con tono divertido.
-�Y tiene el cabello casta�a y ojos color caf�?-sigui� tu juego.
-Si, �C�mo lo sabes?-
-La eh visto.- se acomod� sobre tu pecho. Enred� un mech�n de tu cabello azabache entre sus dedos. Tus brazos la rodearon y la cubrieron con sabana de seda.
-�D�nde? Es que no sabes que es el amor de mi vida. La due�a de mi coraz�n-
-Te lo dir� a cambio de algo. �qu� tienes para ofrecerme?-
-Te ofrezco mi vida, mi amor, mi cari�o, mi todo. �Suficiente?- tus manos recorr�an su espalda, su nuca.
- Si, la he visto en el reflejo de tu mirada — Ella se acerc� lo suficiente a tu rostro para besar tus ojos. —En tu sonrisa, en tu cuerpo.
-�En mi sonrisa, en mi cuerpo?
-Si tontito, porque ella es la que te hace re�r y lo dem�s ya lo sabes- tus piernas la envolv�an delicadamente.
-Tu eres eso y mucho m�s Hermione. Te amo- cambiaste de posici�n, te colocaste sobre ella, mientras planeabas como pasar la ma�ana bajo las sabanas blancas disfrutando de la due�a de tu amor, la conquistadora de tu coraz�n.