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Historia 25253 — capítulo 1
No lo podía creer. No lo quería creer. No podía haber pasado de nuevo.
Esa noche como muchas otras Ron se encontraba fuera de casa liberando su tristeza y frustración en el Pub de Luna. Un negocio que Luna emprendió luego de que Ginny, quién por fin había conseguido el local para su tienda de artículos de Quidditch, la animara. Parecía pequeño, pero no lo era. Más bien era muy acogedor. En realidad parecía una gran sala de estar, llena de cojines por todos lados con una enorme chimenea al fondo, que daba una cálida sensación hogareña. Tal vez por eso a Ron le gustaba tanto ir a aquel lugar cada vez que eso le pasaba.
Hacía frío, la chimenea apenas si deba señales de haber sido encendida, un hechizo aclimatador le vendría bastante bien. Estiró su brazo.
- Ya está, mucho mejor – dijo en un suspiro.
Siempre tuvo la esperanza de que funcionara, no le importaba ceder un poco con tal de que las cosas se arreglaran pronto. Pero ya era suficiente. Todos describían su relación como algo dulce, tierno…romántico.
¡Con lo que le gusta a él el romanticismo!
El pub ya se había vaciado hacía unos minutos, era lunes. Y Luna ya se afanaba en limpiar las mesas con tantos trapos como le fuera posible soportar a su varita. Al parecer, quería irse temprano.
¿Por qué siempre tenía que terminar así?, ¿Por qué no podían terminar sus peleas como todas las demás parejas?, ¿por qué no un simple beso y la promesa de hablarlo al día siguiente?.
Pero no Hermione.
Esa manía suya de no dejar nada a medias, esa maldita costumbre de no escucharlo.
«No Ron, no vas a postergar esto»
«¿Qué te hace pensar que estás en lo correcto?»
«Así no se hacen las cosas»
«¡Tú nunca me entiendes!».
Y ya no tenía ganas de intentarlo más.
Afuera llovía, el clima no lo estaba ayudando mucho, ahora se sentía aún más deprimido.
Luna le trajo la cuenta.
-
Te pedí otro tarro – dijo apenas levantando la ceja.
-
Y yo te dije que es suficiente – le respondió la rubia.
-
No son ni siquiera las once, yo siempre me voy a las once. – o lo mas tarde posible con tal de no llegar al segundo round con Hermione.
-
¿Ah si? Pues yo decidido cerrar mi bar media hora antes – respondió la rubia cruzándose de brazos.
-
Luna, normalmente, los bares cierran en la madrugada – dijo imitando su gesto.
-
Sólo cuando al dueño le gusta atender borrachos, lo cargaré a tu cuenta – con un movimiento de varita, la cuenta desapareció, y el banquillo en el que Ron estaba sentado se acomodó sobre la barra.
-
¡Ay!
Tirando a Ron en el proceso.
De un tiempo acá Luna se había convertido en una gran amiga para Ron. Sus incoherencias ya no le parecían tan incoherentes, además, ella si sabía escuchar…
-
¿Entonces te rindes? – preguntó Luna desde la puerta acomodándose la túnica y guardando su varita en la bolsa.
-
¿Ya me derribaron no?– dijo sacudiéndose las piernas - Es causa perdida.
-
Me alegra que al fin te des cuenta.
…y darse a entender.
Tal vez era el ligero mareo, o el misticismo que siempre rodeaba a la chica, pero algo en la mirada de Luna le decía que no hablaba precisamente de quedarse un rato más en la barra. Y tenía razón. Ese asunto era causa perdida, lo había sido desde hace mucho tiempo, agotó hasta la última oportunidad, quería que funcionará...quería… pero ya no más.
-VaVC-
Como el departamento de Luna y su hermana estaba cercano al suyo, y de un tiempo acá Ron le ayudaba a cerrar a Luna, siempre regresaban juntos. Hablando, caminando, sin prisas.
Gracias a Merlín que la lluvia había cesado en cuanto salieron del pub, porque Ron no tenía ganas de aparecerse en su casa ese día. Prefería caminar con Luna, y disfrutar de un momento de tranquilidad. Luna ya era su confidente, y ahora que Harry no estaba tan disponible como antes, Ron no podía estar más agradecido.
Desde que Harry entró a trabajar a Hogwarts como profesor de Vuelo y de DCAO, le había entrado una etapa de felicidad casi perturbante, y no tenía ganas de comparar su miseria con la feliz vida de soltero realizado que Harry llevaba. No es que no hubiera superado esa etapa de celos hacía Harry que le dio en sus tiempos de Hogwarts, pero la verdad es que no estaba de humor para eso. Además, considerando el tema…algo le decía que no sería muy cómodo.
Le hizo gracia pensar en lo mal que le iban a caer a Harry las próximas vacaciones de Navidad, pobre, con lo entusiasmado que estaba. Hermione decía que era el mejor trabajo que Harry pudo encontrar, había vuelto a su casa, a su hogar.
Hermione, si tan solo las cosas hubieran sido distintas, si ella hubiera visto en él primero lo que…
No. «El hubiera no existe» le dijo Luna una vez. Las cosas siempre pasan por una razón, los errores no son algo de lo que haya que lamentarse, están ahí para aprender de ellos, no para olvidarlos. Nunca se arrepentiría de los buenos momentos que pasó con Hermione, porque los hubo, hace mucho, pero los hubo, e iba a estar agradecido para con Hermione toda su vida por ellos. Y ahora era su turno de arreglar las cosas, dolería si, pero era lo mejor. Si ella aceptaba la oportunidad que le estaba dando, habría cumplido su parte.
Además…
- ¿Cuándo se lo dirás? – preguntó Luna.
…ya no estaba solo.
- ¿Qué cosa? – respondió él sonriendo.
Luna se paró a su lado y lo observó levantando las cejas. Era muy divertido hacerla desatinar. No cualquiera podía hacer desatinar a Luna Lovegood.
- No lo sé, no quiero herirla – dijo poniéndole una mano en el hombro para seguir caminando.
Llegaron a la puerta del edificio de Luna.
-
Pues entonces que sea pronto – dijo Luna a modo de despedida sonriendo desde el porche.
-
Buenas Noches Luna, que duermas bien – respondió sonriendo.
Siguió caminando un rato más. Ahora se sentía mejor, esa sensación de complicidad, de no tener que dar explicaciones, era algo a lo que se quería acostumbrar. Pero antes…
Llegó a la puerta de su departamento.
- Entonces…que sea pronto – y entró.
-VaVC-