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Historia 25304 — capítulo 3

  1. La niñera

Cuando llegaron a su casa, Molly estaba terminando de dar de cenar a sus nietos.

-¡Que bueno que ya llegaron! Los bebes ya tienen mucho sueño y yo no puedo dormirlos a los dos juntos…-dijo Molly un poco cansada ya.

-Ay mamá, pero si tu también tuviste gemelos, ya deberías estar acostumbrada…-repuso Ginny.

-Si, pero eso fue hace casi veintiocho años, los años pesan y ya no tengo la misma paciencia que antes…-y Ginny abrió los ojos sorprendida-…no me malinterpretes Ginny, yo amo a tus hijos y adoro cuidarlos, pero ya me canso mucho, de hecho quería hablar con ustedes…

-Dinos mamá.- dijo Harry que ya se imaginaba por donde iba la plática.

-Creo que ya no podré cuidar más a los bebés, Arthur está a punto de jubilarse y pues ha llegado el momento en que tenemos que descansar…tu padre ha trabajado toda su vida y yo con tantos hijos…-estaba muy nerviosa y Harry pudo jurar que la voz de su suegra se quebró-…bueno Bill y Fleur nos regalaron un viaje así que nos vamos en dos semanas, yo seguiré cuidando a Sara y Benny hasta que encuentren una niñera…no se molesten por favor!

-¿Por qué habríamos de molestarnos? Mamá, tienes todo el derecho de pasar el tiempo con mi papá, tienen que aprovechar que ya estan solos…no te preocupes, mañana mismo nos pondremos a buscar niñera- dijo Ginny sonriendo.

-Si Molly, no te preocupes, en verdad apreciamos que tuvieras la disposición para cuidar a los bebés. Es más nosotros estamos en deuda contigo…

-Gracias chicos, son tan comprensivos, ahora me voy…todavía tengo que llegar a preparar la merienda…-se despidió de los chicos, y se fue por Red flu.

-Bueno, ahora tenemos un gran problema- dijo Ginny cuando su mamá desapareció de la chimenea.-¿Dónde vamos a conseguir una niñera en tan poco tiempo?- su voz ya estaba llena de desesperación ya que cuando estaba su madre de aguantó.

-No te preocupes, pondremos un anuncio y yo me encargaré de investigar a las personas que hagan la solicitud, no podemos dejar en manos de cualquiera a nuestros hijos…

-Si, tienes razón, pero sabes que? Mejor me salgo de trabajar…creo que estoy descuidando mucho a los bebés…,-hablaba con cierta culpa.

-No, eso si que no, redujiste tu horario, solo los dejas un rato…además yo entiendo que para ti es muy importante tu lado profesional, y tus hijos nunca te perdonarían que no te hubieras realizado profesionalmente por quedarte a cuidarlos…

-¿tu crees?- preguntó sorprendida por las palabras de su esposo. Ella esperaba que Harry le dijera que estaba de acuerdo con que dejara de trabajar.

-Claro que sí, los niños son tan parecidos a nosotros, que no me cabe la menor duda.

-Te amo¿sabías?- le dijo la chica, acercándose sensualmente.

-Si, lo se, pero no me hace daño que me lo repitas muchas veces…-la tomo por la cintura y le dio la vuelta para dejarla arrinconada entre la mesa y él.

-¿Qué haces? Los niños están aquí, nos ven…-repuso Ginny pero sin voltear a verlos.

-Ellos no saben nada todavía…-le alzó una pierna para acariciarla y Ginny echó la cabeza para atrás para dejarle el campo abierto de su cuello.- además¡míralos!- la chica volteo y los vio profundamente dormidos en su sillita. Siguió besándola, al tiempo que le alzaba su horrible uniforme. La chica gimió.

Ella lo miró con deseo, era muy raro cuando hacían cosas locas como esa, así que sin pensarlo dos veces, porque de seguro si lo pensaba más se arrepentiría, empezó a arrancarle la ropa su esposo mientras él se la comía a besos.

-Sanadora, creo que me siento mal… ¿es normal ser tan cachondo?- Ginny estuvo a punto de soltar una carcajada, pero se puso sería adoptando su papel de sanadora sexy.- a veces me siento como caliente todo el día.

-Si, bueno, es normal a su edad, pero yo tengo la medicina perfecta para aguantar todas sus duras…jornadas sexuales…- Harry la subió a la mesa del desayunador de la cocina, y Ginny con sus piernas alejó un poco al chico, que abrió los ojos sorprendido- tiene que dejar que de vez en cuando le ayuden…- pasó sus manos por la reunión de sus pechos y empezó a desabotonar su blusa verde lima del uniforme, se la quito y con un dedo llamó a Harry para que se acercará, que para estos momentos ya sentía su piel arder de deseo.

-Entonces¿cree que le debo de pedir a mi esposa que ella haga todo el trabajo?- le volvió a preguntar con la voz ronca, pues Ginny se estaba quitando el sostén y luego siguió con la falda.

-Por supuesto, ella tendrá que hacerlo, si no despues ya no podrá,…-y se aventuró a tomarlo de su parte más sensible que parecía tener vida propia ya-…vaya! Señor Potter, creo que ya esta listo-

Despues de hacer el amor, Ginny se puso la camisa de Harry y él su puso sus boxers. Cada uno cargo a un gemelo y los llevaron a su cuarto para recostarlos en sus cunitas.

Más tarde en la cama, estaban recostados desnudos,

-Ginny ¿crees que puedas tomar unos días?

-No se¿Por qué?- preguntó sin mucha curiosidad, ya estaba casi dormida.

-Porque quiero que me acompañes a la exposición en Nueva York…

Lo somnolienta que estaba Ginny se le quitó, pues inmediatamente se levantó, y le dirigió a Harry una de esas miradas para analizarlo- ¿de verdad?- preguntó intrigada.- Para ser honesta, no esperaba que me fueras a invitar…

-Que tonta eres! Claro que te iba a invitar, eres la más importante, solo quería estar seguro de las fechas…

-Pues tendría que pedir permiso¿de cuantos días estamos hablando?- pregunto Ginny.

-Pues tal vez tres o cuatro…así que también hay que ver con quien se quedarán los bebes, ya que tu mamá ya no podrá…

-Oh! Es cierto- pero de pronto abrió los ojos sorprendida- a ver…¿no vamos a llevar a los niños?- estaba como en shock, ya se imaginaba en Nueva York con los bebes llevándolos de compras a las fabulosas tiendas. Además que no podía dejarlos tanto tiempo, los extrañaría.

-Sé que será difícil dejarlos cuatro días…-dijo como adivinando su pensamiento, o tal vez había usado legeremancia.-…pero quiero estar contigo, solos los dos…imaginate, tu y yo en la mejor suite del Hotel Plaza, en el jacuzzi despues de pasar todo el día de compras por La Quinta Avenida...y paseos por Central Park...ah!- hasta suspiró.

-Ah! Que tierno…- lo besó- …bueno ya veré con quien los dejamos, además creo que nos hace falta, desde que nacieron los bebés casi no compartimos tiempo juntos, así que…- y bostezó estirando los brazos-…mejor nos dormimos, para mañana empezar a buscar a la niñera¿te parece?

-Perfecto, yo también estoy muy cansado.- se sintió mal por ocultarle a Ginny lo de Cate y lo lanzada que estaba últimamente. Pero sabía del carácter que tenía su esposa y pensó en dejarlo para otro día.- Buenas noches amor!- se dieron el beso de las buenas noches y cada uno se giró para dormirse.

A la mañana siguiente, Ginny despertó muy feliz, se metió a bañar y después arregló a sus bebés, les dio de desayunar para luego atender a su esposo. Estaban en la cocina cuando Harry llegó.

-Ya puse un anuncio en el profeta, solicitando la niñera…-dijo Ginny, mientras le servía el desayuno a Harry.-…y como hoy descanso, pues puedo empezar a entrevistar a las que se presenten.

-Me parece perfecto, yo voy a la revista un rato y después voy al ministerio para recoger el trabajo pendiente y traerlo a casa, así te ayudo…

-Bien, entonces voy a estar aquí con los niños, por si alguien se presenta.

-Bueno, me voy a apurar.-se limpió la boca, se despidió de sus bebés y luego le dio un apasionado beso a su mujer, para luego salir por la puerta. Se iba a aparecer, pues aunque tenía auto, si quería llegar rápido a casa, con el tráfico sería imposible.

Apareció en una calle cerca del edificio donde trabajaba, se apuró para no encontrarse con Cate, ya que ella siempre llegaba muy puntual a las nueve, pero Harry a las 8:45 estaba en su oficina tomando un café y revisando las fotos que retocó su asistente.

-Hola Harry¿Por qué tan temprano por aquí?- dijo Nataly que iba entrando a la oficina.

-Hola Nataly! Bueno, es que no me quería topar con Cate otra vez, así que me apuré, además no vine en auto hoy, vi en las noticias que había un embotellamiento en el centro.

-Si, estuvo horrible, suertudo tú que puedes aparecerte y los simples mortales como nosotros tenemos que lidiar con el tráfico diariamente.- dijo como reprochando, pero en broma también.

-No seas payasa, te prometo que un día de estos, te llevo cuando me aparezca y verás que no se siente nada bien…en cambio volar en escoba…-dijo y su mente viajó años atrás cuando jugaba quidditch en Hogwarts.-…eso si que es lo máximo.

-No sabes como te envidió, yo debí haber sido maga…- dijo suspirando y con aire soñador.

-Bruja!- la corrigió Harry riéndose.

-¿Por qué se llevan así?- preguntó entrando Chris.

-Llega tarde jovencito- regaño Harry al chico.

-Lo siento, el embotellamiento me retrasó… ¿y a que hora saliste de tu casa? Si vives más lejos que yo…- preguntó de repente el chico intrigado.

-Bueno…es que…pues me salí más temprano de lo normal, tenía que revisar antes de que llegaran las fotos, para ver como habían hecho su trabajo.

-¿Y bien?- preguntó Nataly, pues siempre le interesaba lo que su jefe pensará de su trabajo pues ella lo consideraba el mejor fotógrafo de los últimos tiempos.

-Creo que… ¡están geniales!, era justo lo que esperaba- los dos asistentes se abrazaron emocionados- pero no se emocionen, tienen unos pequeños defectos, cosas de nada, pero es importante que las sepan…como la sombra de aquí, tienen que quitarla y ¿ves esta mancha de aquí?- habló dirigiéndose a Chris- también hay que borrarla.- estuvo tentado a sacar la varita y enseñarle como se vería sin esos pequeños defectos pero se abstuvo porque el chico no sabía nada de la magia.

Mientras tanto en la mansión Potter, Ginny batallaba con los gemelos y las entrevistas, así que tuvo que llamar a Lobby aunque era su día libre.

-Lo siento mucho Dobby, no tenía contemplado esto, pero te lo pagaré doble…

-No se preocupe señora Ginny Potter, ahora mismo me llevo a los niños a darles de comer…

-Gracias Dobby, si necesitas algo, voy a estar en la sala entrevistando a las niñeras…

-Si, señora.- el elfo se despidió haciendo una exagerada reverencia.

Tocaron el timbre, y Ginny fue directo a abrir. En la puerta estaba una chica de no más de 16 años.

-Buenos días señora! Vengo por el trabajo de niñera.

-No lo tomes a mal, pero ¿cuantos años tienes?

-Casi tengo 17, en unos días los cumplo, pero tengo mucha experiencia con niños…-Ginny ni siquiera la invitó a pasar, sintió que la chica era perdida de tiempo, necesita a alguien mucho más responsable.

-No lo dudo, pero sinceramente necesito a alguien mucho más maduro y responsable, además ¿Qué no estudias todavía?

-No, deje la escuela el año pasado, porque tuve que ayudar a mis padres, después de la guerra, les fue muy mal y verá…yo soy la mayor de siete hermanos…así que, bueno estuve trabajando en una escuela muggle como asistente de educadora (o maestra de jardín de niños).

La historia enterneció a Ginny, la invitó a pasar y la condujo a la sala.

-¿sabes que tengo gemelos?- le preguntó la pelirroja, para asegurarse si estaba dispuesta, a las otras tres aspirantes en cuanto habló de gemelos, salieron corriendo.

-Si señora, y créame que no me importa, como le dije, yo he tenido que ver por mis hermanos desde muy chica, porque nunca hemos tenido suficiente dinero y mi mamá también trabajaba.

-También tienes que saber que mi esposo te volverá a entrevistar y probablemente quiera investigarte a ti y a tus padres.

-Tampoco tengo problema, de hecho traigo una carta de recomendación de la profesora McGonagall- y sacó de su bolso una carta, que le extendió para que la leyera.

Tocaron de nuevo el timbre en lo que leía, pero no quiso distraer a Dobby de los bebes así que se disculpó con la chica y fue a la puerta, cuando abrió no espero recibir tal sorpresa.

-¿Tu¡Ni lo sueñes! No dejaría a mis hijos en tus manos aunque fueras la única en la tierra.- le azotó la puerta a Cho Chang.

Regresó furiosa a la sala y empezó a leer la carta de nuevo, pero no podía ocultar lo nerviosa que estaba, sus manos le temblaban.

-Aquí dice que tenías las mejores notas de tu casa, estabas en Gryffindor! Y te llamas Liz Farell…te saliste antes de empezar séptimo…-su voz se quebró, había algo en la chica que la enternecía tanto, además de que en cierta forma le recordaba a ella.

Liz, era una chica muy linda, de ojos azules y pelo negro. Menudita y para nada aparentaba 17 años, y su ropa se veía muy vieja. Sin duda la estaba pasando muy mal con su familia y necesitaba el dinero. Estuvo a punto de decidir ella sola, pero no podía, tenía que pedirle su opinión a Harry.

-Señora¿esta bien? Se ve muy alterada- preguntó Liz cuando vio que Ginny estaba como ida y después de que regresó de abrir, cambió su semblante.

-Si, lo siento Liz, lo que pasa es que una tipa descarada se atrevió a venir por el empleo.- dijo soltando un gruñido de desesperación.

-Oh!- fue lo único que le salió.

-Mira, olvidemos el mal rato, y mejor te voy explicando los horarios, en lo que llega mi esposo…oye¿porque la carta de la profesora McGonagall va dirigida a mi y a mi esposo?

-Lo que pasa, es que muy temprano, la profesora vio el anuncio en el Profeta, así que me mando una carta diciéndome que yo podría tomar el empleo, y que además su esposo es un mago muy poderoso y usted una bruja excelente y que podría aprender mucho de ustedes…que sería una gran oportunidad para mi y que de paso los ayudaría con sus bebes…se tomo la molestia de mandarme también la carta de recomendación.- dijo hablando tan rápido que por un momento se acordó de Hermione.

-Ah! Bueno, entonces…mira, nosotros necesitamos a alguien de medio tiempo, yo solo trabajo medio turno y mi esposo no tiene un horario fijo, por lo que no tendrías siempre el mismo horario.

-Esta bien, no tengo otra cosa que hacer…-habló Liz sonriente.

-Y además tendrás la ayuda de Dobby, nuestro elfo doméstico, él se hace cargo de la comida y el quehacer de la casa, y también te echará la mano cuando las cosas se compliquen…pero no creo que eso suceda- añadió al ver que la chica abrió los ojos sorprendida.

Siguieron hablando cerca de media hora, cuando la chimenea ardió en llamas, y la silueta de un hombre sacudiéndose las cenizas, salía.

-Que bueno que llegaste amor!- se levantó Ginny para quitarle la capa de viaje a su esposo y le dio un beso de bienvenida.

-Que linda bienvenida! Ya lo extrañaba- y tomó a su esposa por la cintura para atraerla a su cuerpo sin reparar en la presencia de Liz.

-Eh…Harry, tenemos compañía- dijo cuando notó que su esposo estaba a punto de ponerse romántico.

-Oh!- volteó a ver a la chica que estaba un poco ruborizada.

-Ella es Liz Farell, viene recomendada por la profesora McGonagall…

Y Ginny abrió los ojos haciendo señas con la cabeza, los esposos ya tenían dominado ese sistema de comunicación, así que Harry entendió que su esposa necesitaba decirle algo, tocó su varita adentro del pantalón e hizo legeremancia.

-Harry, creo que ella es perfecta, hazle las preguntas que creas necesarias, pero la chica me gusta…

Harry asintió con la cabeza e invitó a las mujeres a tomar asiento.

-Y bien Liz¿Cuántos años tienes?- le preguntó al notar lo joven que era la chica.

-En unos días cumplo 17…

-Ah¿No se supone que deberías estar en Hogwarts en este momento?

-Si, bueno…le comenté a su esposa que tuve que dejar el colegio para ayudar a mis padres…despues de la guerra les fue peor de lo que ya les iba…

-Entiendo…y ¿dices que la profesora McGonagall te recomienda?

-Si, aquí esta la carta- Ginny le dio la carta a su marido- y también me advirtió que usted sería duro en la entrevista…aunque yo lo entiendo, no me darán cualquier cosa, pondrán en mis manos a sus bebes…

Harry terminó de leer la carta y sonrió debido al comentario de la chica- ¿Crees poder con dos bebés al mismo tiempo?

-Claro, le conté a la señora Potter que soy la mayor de siete hermanos, y sin decir que mis hermanitos son una lata- ahora Harry entendía todo, era casi como Ginny- así que ya estoy acostumbrada.

-Bueno, regresa mañana y te daremos una respuesta, mi esposa y yo necesitamos hablar…sólo una cosa más¿Cuáles eran tus notas en defensa contra las artes oscuras?

-En los timos saque S (supera las expectativas) y pues ya no alcancé ha hacer los éxtasis…

-¿Y estarías dispuesta a tomar otra clase de Defensa con Ginny o conmigo?

-Por supuesto…yo quiero aprender lo que no pude en la escuela…cuando entre a Hogwarts había un rumor de un grupo de estudio de defensa que se llamaba ED y decían que usted lo dirigía…

-Ese rumor es cierto…-dijo Ginny muy orgullosa de Harry y de lo que había logrado- así que tendrías tu propio ED en tu trabajo…

-Bien, entonces regreso mañana ¿a la misma hora?- preguntó, poniéndose de pie.

-No, mejor nos vemos a las siete de la noche…mañana terminamos tarde en el trabajo- dijo Harry haciendo nota mental de sus horarios.

-Ok, Muchas gracias por todo, y…mañana nos vemos…-se despidieron y Ginny la acompañó hasta la puerta.

Cuando regresó a la sala, Harry ya estaba hablando con Ron.

-Si, solo investígala a ella y a sus padres…yo hablaré con la profesora McGonagall…esta bien, gracias amigo, nos vemos mañana.- colgó el teléfono y se levantó del sofá.

-¿Entonces fue la única que te gusto?- le preguntó yendo hacia la cocina, para buscarse algo de comer.

-Si, a no ser que quieras a Cho Chang, que descaradamente vino a pedir el empleo…

Harry soltó una carcajada- ¿vino¡Debí hacerme apurado!- dijo irónicamente pero Ginny le soltó un golpe en el brazo- oye! Es broma, tú sabes que solo te amo a ti…

-Ya, dime entonces ¿que te pareció Liz?

-Creo que esta bien, aunque se me hace muy joven, pero creo que es madura para su edad y responsable, solo esperaremos a que Ron termine de investigarla y yo despues de la cena hablaré con Minerva.- dijo al tiempo que abría el refrigerador, pero no había nada.

-Gracias Harry, ella en verdad necesita el dinero, pero también se me ocurre que si todo sale bien, podrías ayudar a sus padres a recomendarlos en algún buen puesto.

-OK, luego vemos… ¿no hay nada de comer?- preguntó sorprendido pues casi nunca pasaba.

-No, no me dio tiempo de preparar nada, y Dobby estuvo con Sarah y Benny todo el tiempo…pero ahora mismo te preparo algo¿Qué se te antoja?

-Me gustaría comerte a ti…pero porque no mejor comemos afuera con los niños, y dejas que Dobby se vaya.

-¡Genial! Entonces déjame ir por ellos, para ponerlos guapos y yo también me quiero cambiar…

-¿Por qué? Si te ves muy guapa…-dijo Harry con voz seductora.

-No juegues conmigo- y es que Ginny traía los peores pants, una playera que le quedaba enorme porque era de Harry, unas chanclas, el pelo acomodado en una trenza y cero maquillaje.

-Tu siempre te ves hermosa, a pesar de las fachas que traes, j aja.- tomó a Ginny de la mano y la llevo escaleras arriba- tu arréglate y yo cambió a los bebés. Pero no tardes tanto, porque me muero de hambre.

-No te preocupes, en diez minutos estoy lista- claro para eso sirve la magia, pensó.

Harry entró al cuarto de los bebes y Dobby estaba lleno de juguetes a su alrededor, a pesar de que los gemelos estaban cada uno en su corral, el pobre elfo estaba a punto de un colapso.

-Dobby! Pero que rayos!

-Lo siento señor Potter, ellos hicieron magia no sabía que hacer señor…lo siento…-dijo el elfo agachando su cabeza apenado.

-No Dobby, no tienes porque disculparte, tengo que ver la forma de que controlen su magia…ahora, si quieres puedes retirarte a lo que queda de tu día libre, Ginny y yo saldremos a comer con los niños…ten…-y saco una bolsita con unas monedas-…tu pago por el día de hoy…

-Gracias, señor Harry Potter, señor, Dobby se retira, tiene una cita con Winky…-masculló un poco apenado.

-Oh!, que bien…- contestó Harry algo contrariado, pues no se imaginaba una cita de amor entre los dos elfos.

Dobby se fue y cambió a Sarah y Benny lo mejor que su corto saber de moda le permitió.

Minutos despues estaban en la sala, listos para partir, solo esperando a la señora de la casa, cuando Ginny bajó Harry quedó sin habla.

-Más hermosa no podrías estar!- le dijo casi sin aliento.

Nota de la autora:

Les gusto? Ya saben, dejen reviews, recuerden el karma, porque yo siempre que leo un fic dejo un review. El proximo de "Como seducir..." lo subiré el lunes por la noche de México. Y porfitas pongan chonguitos por mi selección de futbol que juega hoy contra Cuba, aunque aveces son tan...(evito la palabra, pero imaginense).