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En la biblioteca — capítulo 1

Como siempre de camino a la biblioteca no era necesario estudiar pero para Hermione Granger las clases nunca eran suficientes pues creía que los profesores les ponían trampas para que los alumnos pusieran más interés en los estudios y quisieran buscar más información aparte de los conocimientos que ellos les habían entregado en las clases.

  • Irán conmigo? – les preguntó a sus dos mejores amigos.

  • Yo creo que no Hermy, tengo que… limpiar mi escoba… si eso. – le respondió Harry sin mucha convicción.

  • Si claro, ¿y tu Ron?

  • Yo debo… vigilar a Ginny que creo anda en malos pasos con Dean.

  • Por Dios cuando seré el día en que entren a la biblioteca, voy a comenzar a creer que son alérgicos chicos – respondió Hermione con una pequeña sonrisa.

Sabía que los chicos no la acompañarían pero le encantaba ver como se las arreglaban inventando historias para no ir con ella a estudiar y cada vez las excusas eran peores pero aun lo disfrutaba.

  • Muy bien entonces me voy si me necesitan se esperan hasta que yo llegue saben que detesto que me molesten cuando estoy estudiando, sobre todo tu Ron.

  • De acuerdo te prometo que ni me apareceré por allá, por Merlín.

Los tres rieron después del comentario de Ron.

Hermione salió de la sala común dejando a sus amigos en un entretenido juego de ajedrez mágico.

Para Hermione eran sagradas las dos horas diarias de estudio después de clases y los chicos bien lo sabían pues ni se acercaban cuando Hermione estaba estudiando bien sabían como se colocaba la chica cuando su estudio era interrumpido por estúpidas preguntas de Ron que la mayoría del tiempo eran solo una trampa con Harry para disgustarla.

Una vez en la biblioteca se acercó a la masa que siempre ocupaba cuando necesitaba estudiar era la más alejada de la entrada y por tanto en la que menos bullicio se escuchaba.

Dejó sus cosas sobre la mesa y luego se dirigió a uno de los estantes a buscar un libro para completar los apuntes que había tomado en la clase de ese día.

Lentamente fue pasando su dedo por los títulos de los libros buscando el que necesitaba, pero no se devolvió a su mesa sino que se quedo escuchando lo que sucedía en el otro lado del estando en el que ella se encontraba, más que mal helecho de siempre querer saber más de mucho le había servido en el momento de los exámenes.

  • Ya déjenme en paz – decaía un chico.

  • Pero no sabemos que hacer – le respondía otro chico.

  • Pues vayan a la cocina y pidan algo para comer que es lo que mejor hacen, si supieran leer podrían leer y quedarse acá pero a parecer ni eso saben hacer bien, ya lárguense.

Hermione supo de inmediato de quien se trataba pero lamentablemente tenía que pasar por el pasillo de Malfoy para volver a su mesa.

  • Vaya debí imaginarme que la rata de biblioteca estaría aquí, ¿Qué libro te has comido últimamente Granger?

  • Eso no te interesa Malfoy, ¿Cómo es que tus amigotes han podido llegar hasta séptimo si son tan estúpidos?

  • De la misma manera que ha llegado el pobretón de Weasley.

  • Por favor eso nunca, Ron siempre se esfuerza y estudia y se lo gana.

  • En eso tienes que tener algo de razón pues jamás podrían pasar como pasan Crabbe y Goyle pues no son unos pobretones como los Weasleys.

  • Eres un imbécil Malfoy.

  • Y tu una sangre sucia.

Pero Hermione no se quedó a escuchar los insultos de Malfoy siguió su camino hasta su mesa se sentó y comenzó a estudiar ya había perdido unos valiosas minutos para estudiar con Malfoy.

Mientras estudiaba no se dio cuanta de que ya había oscurecido. Tomó sus cosas y se dirigió a la salida pero esta ya estaba cerrada y no había nadie en la biblioteca estaba desierta.

Bueno en realidad no era la primera vez que se quedaba encerrada en la biblioteca así que hizo lo mismo que hacía cada vez que se encontraba en esas condiciones. Volvió a la mesa en la que había estudiado durante a tarde y dejó sus cosas en la mesa y luego regresó al mesón me Madame Pince que siempre le dejaba unas cobijas para cuando se quedaba en esas condiciones. Pues nuca había querido dejarle una llave y cuando Hermione se lo insinuó casi puso el grito en el cielo, así que Hermione nunca lo volvió a intentar.

Se agacho junto al mesón para sacar la cobija cuando escucho la voz de un chico junto a la puerta.

  • Alohomora – al parecer la reacción había sido la misma pues el chico se enojo. – maldición.

  • Es imposible – dijo Hermione colocándose de pie, pero luego de ver de quien se trataba deseo nuca haberlo hecho. – Por Merlín ¿que haces aquí?

  • Eso a ti no te importa Granger.

  • En eso tienes toda la razón Malfoy – y dándose media vuelta volvió a la mesa donde tenía sus cosas, con un movimiento de sus varita el estante que se encontraba más cerca se movió de modo que dejo a Hermione en una pequeña habitación lo hacía cada vez que se quedaba en esas condiciones.

Pero mientras convertía una mesa en una cómoda cama apareció Malfoy tras el estante.

  • ¿Cómo es eso de que es imposible abrir la puerta?

  • Vaya Malfoy pensé que eres más inteligente o creerías que Madame Pince dejaría la biblioteca abierta para que entrara y saliera cualquiera.

  • Pues yo no soy cualquiera y es que acaso esa mujer no se da cuenta cuando cierra la biblioteca que aún hay gente adentro.

  • Se supone que deberías darte cuanta cuando se cierra la biblioteca no?

  • Pues mira quien habla tu también estas encerrada.

  • Si pero yo no me estoy quejando o si?

  • Muérete Granger!!! – fue lo ultimo que dijo pues luego desapareció de la pequeña habitación de Hermione.

Para Hermione estar encerrada en la Biblioteca era lo mejor que le pasaba incluso muchas veces creía hacerlo apropósito, pues tenia de todo en aquel lugar pues hace muchos años la biblioteca había sido una pequeña sala común pero luego de muchos directores las cosas cambian y solo habían quedado los baños que siempre se mantenían limpios gracias a la ayuda de los elfos. ¿Cómo sabía Hermione todo esto? Pues haber leído historia de Hogwarts al revés y al derecho alguna vez debía de servirle no?

Una vez que el escritorio ya era una mesa se dirigió hacia un estante y sacó un libro, detrás de el se encontraba una pequeña cajita de la cual sacó muchas cosas las cuales parecían formar parte de una pequeña habitación. Con un movimiento de su varita las cosas tomaron el tamaño normal, lo cual dejaba ver un velador el cual situó junto a la cama un juego de sabanas color rosado, un colchón por supuesto y en realidad todo lo necesario para una pieza lo suficientemente cómoda.

Por otro lado Malfoy siendo muy bueno en trasformaciones ya había convertido un escritorio en cama, pero no tenia nada más, que es lo que haría? No quería preguntárselo a Granger pues no quería que notara que no sabía que hacer, pero no le quedaba otra solución. Camino lentamente hacia donde se encontraba la chica pues no quería que ella notara que necesitaba su ayuda e iba con la excusa de solo molestar.

Cuando llegó a la “habitación” de la castaña esta se encontraba acostada ya en su cama como siempre leyendo, llevaba un lindo pijama rosado, era una polera (o remera no se como le dicen en su país) con unos delgados pabilos pues aun hacia mucho calor por las noches la parte de debajo del pijama se la imaginaba del mismo color pues no la podía ver ya que estaba tapada con las sábanas, llevaba su cabello en un pequeño moño dejando caer sobre sus ojos algunos traviesos cabellos.

Cuando Malfoy la vio quedo petrificado y no por algún hechizo o algo así si no que era porque había quedado asombrado al ver a Granger tan… ¿Linda?

Hermione noto la presencia del chico junto a ella pero no hizo nada no quería darle demasiada importancia a aquel hecho. Pero al notar que Malfoy no hacía nada fijo sus ojos en él y de dio cuanta que el chico la miraba de una manera extraña que comenzaba a incomodarla así que como para salir de aquella incomoda situación no le quedo otra opción que hablarle.

  • ¿Qué quieres Malfoy? – le preguntó la chica.

  • Veo que estas cumpliendo tu sueño Granger, tu habitación en la biblioteca, reverías hablar con Madame Pince a ver si te deja viviendo aquí. – dijo el chico saliendo del trance.

  • Si necesitas las cosas que tengo yo para dormir solo tienes que pedirlas no es necesario que digas estupideces.

  • No pienso dormir contigo Granger por mucho que lo desees – le dijo sonriendo de lado con las típicas que derriten a la mayoría de las chicas del colegio.

  • Por favor no me habas reír acaso crees que soy una más de las tontas chicas que se cuelgan a tus brazos? Estas muy equivocado. – le contestó Hermione con una sonrisa irónica, se levantó de su cama y se dirigió hacia donde momentos antes había sacado las cosas y se las prestó al chico, pues siempre tenía cosas de repuesto. -.Solo tienes que hacer un hechizo para agrandarlas, pero el chico nuevamente estaba paralizado, pues en el momento en que la chica se había levantado había dejado al descubierto una largas y firmes piernas. - ¿Qué miras?

  • Nada Granger no te ilusiones solo miraba tu pijama – mintió – para saber de donde lo has sacado necesito el mió no o quieres que me ponga un pijama rosado y ridículo como el tuyo?

  • Vaya gracias Malfoy, - le contestó sin tomarle mucha importancia.- Se lo he pedido a Lobby que lo trajera de mi habitación.

  • ¿Dobby? – se extraño - el estúpido e inútil elfo que estaba en mi casa?

  • No es estúpido ni tampoco inútil.

  • Da lo mismo es el?.- preguntó nuevamente.

  • No se supone que nadie puede entra en la biblioteca.

  • Si, pero nadie que no sea del colegio, Dobby pertenece a este lugar porque vive aquí, no como nosotros que solo estamos de paso.

  • Genial!! Y como lo llamo?

  • Solo tienes que decir por favor.

  • Qué?