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Historia 25754 — capítulo 1

Perdiendo la fe

Hace mucho tiempo, en un lejano lugar, el cual no puedo o no quiero recordar vivía una joven, solo tenia una rosa y algunos poemas que nadie entendía del todo.

Aquella joven tenia el pelo rizado y ojos turquesas, todo el mundo decía que era bella pues lo era, pero aquella joven era infeliz, solamente podía contar con sus poemas que escribía con el tiempo y la rosa que nunca se marchitaba. Muchos decían que aquella rosa era su alma, y que si la rosa moría aquella joven también.

Él frío le calaba los huesos y la tristeza carcomía su corazón, la rosa era su mas preciado recuerdo del pasado, era un recuerdo que el le había dejado. Pero solo era eso, un triste recuerdo que con los días se marchitaba como ella. Ya sus ojos no eran brillantes y sus poemas ya no eran felices, solo eran deprimentes y marchitos, como esa rosa.

Poco a poco perdía la fe, la fe de volverlo a ver. Unos dicen que el se fue a la guerra y murió, otros que la dejo por otra, mientras que otros dicen que la esta buscando noche y día, nadie sabe la verdad, pero la joven no deja de escribirle poemas y cuida la rosa como si fuera lo mas preciado del mundo mientras espera el regreso de su amado.

Pero con los días, ya dudaba ese regreso, la rosa, para todos era común y corriente, pero para ella era especial, pues esa rosa poseía la magia mas poderosa, la del amor puro.

Y un día como todos, frío, gris, y sin esperanzas hubo un destello de luz, casi mágico.

Y allí estaba el… con sus cabellos tan resplandecientes como el sol, sus ojos, azules como siempre se hallaban mas oscuros, casi sobrenaturales.

Un escalofrío le recorrió a la chica la medula espinal, tenia que ser fruto de su imaginación, que tan frecuentemente utilizaba.

El con paso firme, rodeado de un halo de luz resplandeciente, le murmuro al oído.

  • nunca, nunca, mi querida doncella, pierdas la fe.- concluyo con una lagrima.

Y un beso inesperado añadió más magia al ambiente.

  • pero…- murmuro ella, con los ojos abnegados en lagrimas.

  • solo no pierdas la fe.- murmuro el, desvaneciéndose en el aire.

Y desde ese día, nadie más vio a la joven, dicen que desapareció misteriosamente con una sonrisa en el rostro y su rosa en la mano, a encontrarse con su príncipe, por que ella nunca perdió la fe.