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Historia 26116 — capítulo 1
-Ginny, ven a desayunar! – gritaron el señor y la señora Weasley desde la cocina.
-Un momento!– gritó Ginny.
-Si, pero Harry ya está por llegar. – le respondió su mamá sonriéndole a Arthur, quien éste se reía.
Al oír “Harry”, Ginny bajó corriendo las escaleras, en su mano estaba Arnold y en la otra mano, un cepillo de dientes con la pasta.
-Que Harry que? – dijo Ginny feliz.
-Ay hija, sólo apúrate.
-Es que la pequeña Ginny está esperando su gran amor, Harry – la molestó Fred entrando a la cocina. Detrás de él llegaba George.
-Ajjj…dejen de fastidiarme…-dijo Ginny irritada- mamá, a que hora llega Hermione?
-Dijo que llegaba en 20 minutos, no debe demorar más. Y come tu pan.
10 minutos después…
Ginny estaba en su cuarto ya revisando por última vez su maleta y si no se olvidaba nada para irse a Hogwarts en 3 días. Se acordó. Fue corriendo hacia su cama y miró abajo. Estaba una poción que le regaló Tonks por Navidad, pero dijo que lo usara sólo en casos de emergencia y con sus amigas. Estaba esperando ese momento para compartirlo con Hermione y Luna, sus mejores amigas. Agarró el frasco, lo observó y comenzó a olerlo (N/A: como el chico de “El perfume” a todas sus víctimas, trata de dejarlas sin olor). Ginny no dejaba de pensar en Harry. No podía creer que ya había derrotado a Voldemort, y había vuelto a su lado como le prometió. Lo iba a ver, en la cara de Ginny había una radiante sonrisa.
[DIN DON, DIN DON) (…) (TOCK, TOCK, TOCK)…
Al escuchar el timbre, Ginny bajó corriendo, fue a abrir la puerta y vio a Harry y a Ron. Ginny no pudo dejar de rogarle y decirle “gracias” a Dios. No pudo esperar más, aunque su madre, su padre, sus hermanos lo estuvieran viendo. Se lanzó sobre Harry y comenzó a comérselo a besos. Su familia se miraba entre si, unos se reían, como lo hacían Ron, Fred y George. Otros la miraban con desilusión, como lo hacían Bill (que estaba acompañado de su esposa, Fleur, quien también los miraba con cara de asco). Ginny estaba feliz, no podía dejar de soñar con esos ojos esmeraldas que por fin, ¡los volvia a ver! cuando dejaron de mimarse, volvieron a la normalidad y no dejaron de hablar (toda la familia) en paz y armonía…hasta que llegó Hermione.
-Ginny ¿también vas a comértela a besos? – preguntó Fred mientras Ginny iba corriendo a abrirle la puerta a su amiga y mirando con rabia a Fred. Al abrir la puerta, vio a una chica castaña, cabellos muy rizados y lindo cuerpo, con un polo blanco y una falda marrón que le iba muy bien con su cabello. Comenzó a saludar a todos y todos a ella. Estaban en felicidad y armonía. Pasaron los días felices, rajando de Fleur, de lo bien que iba el negocio “Sortilegios Weasley”, en fin, de otras cosas más.
2 días después de que Hermione llegó a la Madriguera…
-Chicos, apúrense!! – gritó Hermione samaqueándolos de la cama. –Ginny, no te preocupes, yo despierto a estos dormilones y tu prepárate para ya irnos ya al Andén 9 ¾-. Ginny estaba parada enfrente de su amiga y obedeció. Se fue a su cuarto a ya revisar lo último de lo último, pues se iban al Expreso en menos de dos horas.
30 minutos después…
En la cocina había desorden, mejor dicho, en toda la casa. Los gemelos Fred y George cerraron su negocio ese día para acompañar a los alumnos a el Expreso, cosa que les pareció raro a Harry, Ron, Hermione y Ginny. Hermione estaba sentada comiendo un pan con mantequilla, mientras que Ginny buscaba como loca una cucharita en todos los cajones (cinco cuchillos se le cayeron por brusca…), Ron le lanzaba cosas a Harry desde el otro extremo de la mesa y éste, las agarraba y las metía en su maleta. La señora Weasley se había ido a preparar el desayuno en el cuarto de Ron, ya que no había espacio en la cocina. Cuando bajó y vió todo hecho un desastre, les dijo a Ron, Harry, Hermione y Ginny que limpien la cocina sin magia. Fred y George se burlaban de ellos y los miraban como si fuera un espectáculo como limpiaban la cocina. Los 4 principales los miraban con cara de odio…
-Al fin terminamos!!- exclamó Ginny apoyándose sobre la mesa.
-Si, pero no nos queda mucho tiempo – dijo Hermione lavando el último plato que quedaba y poniéndolo en la vasija.
Dicho esto, faltaba muy poco tiempo para irse al Andén 9 ¾. Fueron más rápidos que un rayo tras sus maletas, y apuraban al señor y la señora Weasley para irse.
-Un momengto, nosogtos también log acompañamos – exclamó Fleur tironeando a Bill de la manga de su polo muggle.
Los Weasley, Harry y Hermione se miraron entre si, y como no era muy buen momento para discutirlo, aceptaron.
30 minutos después….
-Este viaje no podría ser más largo…-dijo Ron a Harry. Estaban en el coche del señor Weasley, pues ahora, ya no eran tan pobres como antes, se compraron un carro mejor, remodelaron un poco la casa, compraron más ropa, útiles para Hogwarts, en fin, todo mejor. Harry volteó para ver a su amada Ginny que jugaba con Arnold, y como de costumbre, Hermione leía un libro.
-Hermione, cual es el dichoso libro que te traes en manos? – preguntó Harry.
-Oh, se llama “Relatos y casos muggles”. – dijo mientras cerraba su libro bruscamente y miraba a Ron y a Harry. Adelante del carro iban Fred y George, pues los señores Weasley les prestaron el carro, ya que los gemelos eran mayores de edad. Detrás iban Harry a la izquierda (pegado a la puerta), Ron, quien estaba observando a Fred como conducía. Al costado del mejor amigo de Harry, iba Ginny, jugando con su mascota y riéndose, Hermione, sin despegar sus ojos del libro y Bill y Fleur encima del carro (N/A: si se, se volvieron locos...jajaja)
-Llegamos – dijo George bostezando.
Exactamente, ya habían llegado al andén 9 ¾.
-Miren, ahí está Lupin, Ojo Loco y Tonks!!! – chilló Ron (N/A: jajaja, se imaginan a Ron con voz de hormiguita? jajaja)
Ginny se acordó de su poción…debía decírselo a Hermione y Luna... no sabía que efectos tiene esa poción…