Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 26122 · de

Historia 26122 — capítulo 1

Estaba en una calle desierta en una calurosa noche de agosto, pero no por eso dejó de sentir frío; era un frío que aterrorizaría incluso al más tenebroso de los Magos, desgraciadamente, este había caído a manos de... a manos de..., bueno eso ahora no le importaba, y de eso hacía ya una semana que para él había sido agotadora: peleas con los de la Orden del Fénix, huidas, miedos, ocultamiento.... pero sobretodo, muchos remordimientos, saber que el mago que nunca temió al Señor Tenebroso le tendió la mano una vez justo antes de morir a manos del asqueroso de Snape... y no aceptarla! Si! Ese era él! Draco Malfoy! Un completo imbécil, quien creyó que todo el mundo lo alabaría como ... como a Potter, y por eso desgraciadamente escogí el camino mas fácil... el de servir a un amo mezquino y sin escrúpulos, se odiaba más que a nada....

De repente una explosión se escuchó a lo lejos, seguida por unas cuantas más, que hicieron aparecer en el cielo unos bonitos fuegos artificiales, era una de las muchas fiestas que celebraban los magos en honor a Harry Potter y a toda la Orden del Fénix, autores de la muerte del “que-no-debe-ser-nombrado”.

A varios Kilómetros de allí, los petardos y fuegos de artificio también resonaban a pesar de los recubrimientos mágicos. El número 12 de Grimmauld Place estaba prácticamente desierto, el altillo dónde una vez hubo un hipogrifo, estaba que se caía a trozos; más a bajo, en el vestíbulo detrás de un tapiz, un cuadro resoplaba en sueños; en la cocina, miles de cartas de felicitación y agradecimiento reposaban en la mesa.

El único lugar donde reposaban unos pocos magos y brujas de lo que quedaba de la Orden del Fénix, era el salón; Remus y Tonks se encontraban abrazados en un sofá al lado de la chimenea (que por supuesto estaba apagada), Kingsley y Ojoloco se encontraban en medio de una partida de ajedrez mágico no muy animados; el Señor y la señora Weasley apartados miraban de un lado para otro; Ron y Hermione, muy tensos, cogidos de la mano sin darse cuenta tambien estaban sentados junto a una Ginny que parecía mareada observando a Harry, quien daba vueltas sin parar.

Un sonoro petardo se escuchó a lo lejos.

  • ¡Oh, por Merlín chico!¡Para ya! –. Saltó Moody sin dejar de mirar a su tablero - ¡Nos vas a marear a todos!

Pero no por eso Harry dejó de dar vueltas, algo le inquietaba, si, habían –o mejor dicho, había - derrotado a Voldemort, pero no por eso a sus mortífagos que seguirían haciendo de las suyas... y encima, todo el mundo mágico celebrando por todo lo alto, como si....

¡PUM! – un gran petardo explotó

  • No creo que estos nos sirva de mucho – dijo una voz de repente desde las sombras, cosa que hizo girarse a todo el mundo, e incluso parar a Harry – Creo que deberíamos salir, no estar aquí sin pensar en nada, como perros encerrados. Inclusi deberíamos de hacer una peq....

  • ¿Qué es lo que acabas de decir? – dijo casi gritando, Harry. No quiso gritarle así, ella, ella era demasiado, bueno no sabia como explicarlo, pero le hacía daño gritarle, aún así lo hizo, no le había gustado nada eso de “perro”-. No tolero que emplees esa expresión, Samantha!

  • ¿ y desde cuándo me llamas así? Ya sabes que prefiero Suit, o Sam....- dijo la Chica acercándose a Harry – ya sabes que no he querido referirme a Sirus, “Potter” (puso énfasis en Potter, ya que nunca le llamaba así).

  • ¿Cómo pretendes que salgamos con los ánimos que tenemos? – preguntó Lupin, que parecía haber salido de un trance doloroso.

Con esa pregunta Sam se acercó más al círculo, cosa que hizo que tanto los magos como cualquier cuadro presente la mirase de arriba a bajo. Sam era una chica de la edad de Harry y sus compañeros que parecia haber salido de una película de terror. Vestía minifalda negra con medias a rallas, y top ajustado y escotado que hacía que más de una mirada se parase en el mencionado escote; tenía el pelo ondulado y pelirrojo oscuro, con algunas mechas negras. Por suerte no parecía ninguna “muerta” sinó que era la indumentaria perfecta con la tez bronceada que tenía; lo único que a veces ocurría es que solían mal interpretarla, ya que parecía realmente la maldad en persona.

  • ¿ves esa puerta de allá? – le respondió como solo ella sabía hacer -. Pues la abres y....

  • Sam, querida... – la interrumpió la Señora Weasley – no nos referimos a eso, entiéndelo, hemos perdido miles de amigos batallando contra las fuerzas del mal, quieres que celebremos que han muerto o que han sido heridos? – preguntó la madre con un brillo en los ojos recordando la mordedura de su hijo Bill, además de la reciente muerte de Hestia Jones, una aurora singular.

  • Además de los mortifagos que nos quedan por encerrar, amiga – le recordó Tonks amistosamente.

  • si ya sé – repuso ella – pero... pero, ¡nos estamos consumiendo! ¡Por el amor de Merlín!, tenemos que salir ha hacer algo, ya sé haremos una fiesta, entre comillas – y puso las manos al lado de sus orejas para semejar las comillas, gestó que siempre le gustó - e invitaremos a todo el personal de la Orden aquí, para rendir homenaje a todas estas personas que cayeron e hicieron lo posible para atrapar a ese ruin, hijo.... – y siguió insultando a Voldemort.

Entonces Harry recordó una cosa, ella, Sam que tanto les había ayudado en momentos de apuros, que había demostrado gran lealtad aunque apareciese el último año, en el valle Godric, dónde Harry fue a visitar la tumba de sus padres:

  • Samy, tengo que hablar contigo a solas - y mirando a los presentes, pero esquivando la mirada desafiante de Ginny dijo: - vamos a la cocina.

Una vez dentro de ella, Suit empezó a revolver las miles de cartas que descansaban en la mesa.

  • Suit – dijo Harry agarrándola del brazo, cosa que la extraño ya que nadie la llamaba así – se que.... se que aún no te he dicho lo mucho que significas para la Orden, lo mucho que nos has ayudado, y por eso....

  • ¡Eh, eh, eh!- le paró la chica mirándolo a los ojos – Harry por Merlín! Eso ni lo sueñes, nunca ¿te queda claro? Nunca me digas las gracias por algo que yo haga voluntariamente – y esbozó una sonrisa al ver que Harry también lo hacia, pero de repente vio como esos ojos verdes le volvían a recorrer sin querer a toda ella – ¡Harry!, mira que sosy pesados todos! No negaré que me gusta! Pero esto tiene un límite – rió.

  • ¿qué? – dijo Harry despistado- ah! Si, esque bueno ya sabes lo que todos pensamos de tu apariencia física, es que... bueno, con esta ropa, con esa fachada de dura que te das, y ese.... bueno, toque de mala....

  • Jajajajaj – rió descontroladamente Sam – si bueno, ya me lo dijo mi tío una vez: “esa forma tuya de ser puede parecer muy enigmática además de Sexy, Samy” ,jaja- dijo mirándole una vez más a Harry a los ojos con los suyos, que tanto le recordaban a esa persona que tanto admiró.

  • Tu tio una vez más tenia razón! – recordó Harry, ya la buena memoria de Suit de su tío los había sacado de diversos apuros – siempre me pregunto quien sería, pero por supuesto la señorita “sexy-engima-fashionpunk” nunca quiere desvelar quien fue su tío!

  • Jajajaja, claro que no Harry, sinó tendrías que quitar la parte de “enigma” de mi nombre, además de que ya no os parecería tan sexy! – le dijo guiñándole un ojo.

  • Claro, claro. Por cierto volvemos al salón , y nos sigues proponiendo esa reunión, si Sam – aclaró al ver la cara de la chica – llámalo reunión.

  • Si pero, bueno, espera – le dijo a tiempo que Harry ponía la mano sobre la puerta de la cocina – quiero preguntarte algo, sé que no es de mi incumbencia, pero tendrías que solucionarlo antes de que cierta persona se me tire encima. El caso es... ¿ que vais a hacer tu y Ginny?

Esa pregunta no la esperaba Harry, por supuesto Samantha no sabía nada sobre la relación que antes de que todo empeorase él y Ginny tenían. Cómo...?_:

  • ¿que cómo lo sé? – parecía que le hubiese leído la mente – oh! Vamos! Lo sabe todo el mundo! “el famoso Harry Potter y la hermosa Ginny Weasley que dejaron su relación...”- recitó- Fred y George fueron tan amables de decírmelo ayer, si! Fred y George! – dijo al ver la cara de asombro de Harry – no pasa nada, y noo... no hay nada entre nosotros, aunque sería divertido tener los dos chicos para mí – dijo con esa broma suya.

  • pues no lo sé – decidió decir al fin resignado – no hay nada entre nosotros de momento solo una amistad, y nose si....

  • Venga hombre! – le interrumpió su nueva amiga – si se nota a la legua que ella también sigue enamorada de ti! Solo con la mirada de celos que me ha enviado hay suficiente para saberlo -. Después de una pasusa añadió – Díselo, da el primer paso, amigo.