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Historia 26122 — capítulo 3
A la mañana siguiente, todo eran idas y venidas, los chicos junto con Fred y George (que ya se habían recuperado gracias a un sueño y una poción reparadora, y gracias a Merlín no se acordaban de nada), y con Neville que fue a ayudar, acudieron a los jardines de Hogwarts, lugar dónde se celebraría la reunión, y dónde todo estuvo listo y preparado en unas pocas horas mediante la magia. Esa sería una fiesta sin lugar a dudas singular, eso si, solo gente de confianza acudirían y no sería para hacer lo que muchos de ellos llevaban haciendo durante una semana entera.
Sería una fiesta de lujo, para honrar a los caídos, por así decirlo.
Ginny y Hermione que se habían vestido sorprendentemente, dejaron a Harry y Ron boquiabiertos, además de a los demás presentes, ya que iban con un vestido plateado hasta los pies y con escote “sinperdón” (Ginny) y un vestido rojo atado al cuello, un poco mas corto: hasta los tobillos, y la espalda descubierta (Hermione).Por otra parte los chicos también iban con nuevas túnicas de gala, casualmente de los mismos colores que los vestidos de las chicas que amaban.
Remus y Tonks también iban impecables, aunque el primero un poco más desgarbado ya que pronto se acercaba luna llena. Por su parte el Señor y la señora Weasley iban de blanco inmaculado. Los ocho estaban enfrente de la chimenea de Grimmauld Place para poder irse, ya que los demás iban ya directamente a Hogwarts. Pero justo cuando Lupin iba a marcahrse....
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Remus cariño – preguntó Tonks – ¿no esperamos a Sam? Aún no ha bajado
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no tranquila, ya hace tiempo que está allá – dijo mientras cogía un poco de polvos flu – tiene que preparar el discurso.
Todos se extrañaron de algo así , pero no le dieron importancia, además fue ella la que decidió organizarlo todo.
Para ir a los jardines del castillo de Hogwarts mediante polvos flu, los invitados entrarían por la chimenea de Hagrid, quien esperaba ansioso a sus chicos preferidos, y por eso en cuanto llegaron les aplastó con un enorme abrazo.
A partir de aquí todo fueron saludos a gente que había participado en la Orden, profesores, y miembros de la ED (ejército de Dumbeldore), todos muy bien vestidos para la ocasión.
Finalmente Harry, Ron, Hermione y Ginny, se sentaron en las mesas que habían colocado por la mañana, junto con Sesamus Finnigan, Luna Lovergood, Neville Longbottom, Fred y George, y Dean Thomas. Antiguos amigos de la ED, que empezaron a contarse mil historias sobre lo último ocurrido en la última semana.
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Creo que ha sido la peor de mi vida – puntualizó Ginny
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Nada, preciosa! – Dean le guiñó un ojo a la pelirroja, cosa que izo enfurismar a Harry – la semana te vienes conmigo y lo celebramos juntos, y ya verás lo popular que eres, luchaste contra “el-que-no-debe-ser-nombrado”en persona!
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Bah! – replicó Harry con asco – ¿ni siquiera te atreves a pronunciar su nombre? Pensaba que eras capaz de m....
De repente una gran silencio envolvió los jardines haciendo a Harry callar, una mujer hermosa vestida toda de negro hasta los pies y con un corsé se dirigía hacia un escenario colocado por encima de las demás mesas. De repente muchos de los espectadores se dieron cuenta de quien era....
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¿Sam? – perguntó Hermione – por Merlín! No puede llamar la atención más? Y vosotros chicos – se dirijió a Harry y Ron – no la miréis con esa cara de pasmados! Suerte que no es una Veela – dijo para sus adentros.
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Buenas noches y muy bienvenidos a este banquete en honor a todos aquellos que plantaron cara de una manera o otra a ese ser que ha sido destruido, Voldemort. – anunció Sam potentemente gracias a un efectivo sonorus – mi nombre es Samantha Suitfil, y quiero agradecerles el haber venido, pero no por eso voy a hacer ahora mismo un larguísimo discurso que aburriría al mismísimo profesor Binns – carcajadas generales – así que..... A COMER!
Muchos de los presentes se sorprendieron por la introducción de Sam, ya que parecía hecha por el mismísimo Dumbeldore, pero nadie pareció importarle, sinó que empezaron a engullir los suculentos manjares que aparecieron delante de ellos.
Al rato después, Sam pronunció un discurso preciso pero no aburrido, en el que decia que el motivo de la fiesta era celebrar la muerte de Voldemort y recordar a toda la gente que había ayudado a eso, sin por supuesto olvidarse de que todavía quedaban muchos mortífagos por atrapar. Entonces la música empezó a sonar potentemente, las mesas se retiraron por arte de la magia y todo el mundo cogió a su pareja y empezó a bailar.
Por encima de todos destacaban Hagrid y Madame Máxime, a su lado, Bill Weasley con muchas menos cicatrices en la cara gracias a los sanadores que tenia a su disposición bailaba con su mujer Fleur. Fred y George por su parte volteaban a una risueña Sam que bailaba con ambos sin parar. La única mesa que no se había puesto a bailar era la de los chicos, hasta que Dean tomó la iniciativa:
- Ginny, preciosa – dijo en tono solemne – ¿me concedes este baile?
Ella, sin tener otra opción, acceptó y se puso a bailar con el chico que antaño fue su novio, mientras tanto, Ron le enviaba una mirada de advertencia a su mejor amigo. Los tres se quedaron solos ya que Luna y Neville se fueron también a bailar, y como Ron no quería dejar solo al ojiverde, resistió de pedirle bailar a Hermione, pero entonces...
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Chicos por Merlín! – dijo Sam que iba hacia ellos cogida por los dos gemelos – váyanse a bailar! Yo me quedaré con Harry, ¿verdad chicos?¿podreis pasar sin mi? – preguntó a los gemelos, y se despidió de ellos con un abrazo -. Bueno Harry – dijo cuando se quedaron solos los 2 -, dime, ¿piensas hacer algo con Ginny?
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por favor, Samy, te agradecerías que me dejases esto a mí – dijo desviando la mirada, pues Sam ya le miraba con esos ojazos azules – yo... ya lo arreglaré ¿vale? Luego hablo con ella. No te metas por favor...
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no, yo... – parecía ofendida – supongo que me he equivocado, no tendría.... déjalo, yo pensaba que necesitarías un empujón.
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Si, claro que lo necesito!, pero ya lo haré – y mirándole a los ojos, dijo – tu trancila, gracias. Aunque cambiando de tema.... – dijo con una sonrisa picarona – ¿ que hay entre los gemelos y tú?
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jaja, no por favor – explicó una vez más algo divertida – no hay nada, te lo prometo, solo una gran amistad, ya sabes como son... me encantas sus bromas e ideas!
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ya claro, - dijo Harry no muy convencido, - y los besos de anoche?
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no, yo... – dijo algo sonrojada – por Merlín estaban borrachos! Además todos vosotros habláis como si me lo montara con los dos! Nunca haría eso! Y menos siendo hermanos, y gemelos!
Ambos soltaron una sonora carcajada, y se pusieron a bailar bien cerca de Ginny, querían intentar cambiar de pareja, para que Harry pudiese bailar con Ginny, y por desgracia Sam con Dean, a quien dejaría con otra chica al rato después.