← Historia 26122 · de
Historia 26122 — capítulo 8
-
Ron, se que estás despierto, así que ni intentes fingir ningún ronquido, porque sino te lanzo una maldición para que no puedas dormir nunca más! – Advirtió Harry a Ron al entrar esa noche a su habitación, ya que este ultimo como de costumbre se hacia el dormido – perfecto... – dijo al ver como su amigo se daba la vuelta y lo miraba con los ojos bien abiertos
-
¿qué quieres? – respondió ofuscado – tanto dar la tabarra Ginny y tú, y ahora resulta que ella me quiere, si, pero cómo amigos, y prefiere olvidar lo de aquella noche; perfecto, ahora me siento mucho mejor – dijo irónicamente.
-
¡Ron! – cogió a su amigo por los hombros - ¡Despierta! Hermione te quiere, y no solo como amigo, te lo digo yo... no se que ha podido haber pasado para que ella te dijese que lo quería olvidar, a lo mejor es porq...
-
porque nada – lo cortó -. Está mas claro que el agua, no me quiere de esa manera, y prefiero tenerla como amiga que como a nada... sólo eso me queda.
-
Sois unos cabezotas... ¿lo sabeis? – y dándolo casi por perdido le dijo – piensa en todo, nunca te has fijado en ella... quiero decir, ¿en la manera que actúa contigo? Fíjate un solo día, y me darás la razón, amigo.
Un ronquido demasiado fingido resonó por toda la habitación. Ron se volvió a hacer el dormido, y Harry enonces, decidió dormir también.
En la habitación de las chicas Hermione estaba recostada en la cama mientras Ginny hacía como que leía, sabía que su amiga poco duraría callada. Así fue:
-
¿Lo vistes? – Ginny siguió mirando al libro – no me ama, nunca lo ha hecho... Soy una estúpida!
-
¿sabes que, Herms? – dejó el libro en la mesita de noche – tienes razón, eres estupida. ¡Estúpida por creer eso! – se giró y acabó con un... – buenas noches.
-
Bue.... – creía que su amiga la ayudaría más... – Buenas noches – y también se giró.
A bastantes kilómetros de allí, en los jardines de Hogwarts, en el linde del Bosque prohibido y sólo iluminada por la Luna, una chica paseaba mientras daba vueltas a su cabeza. No sabía cómo iba a decirles lo de Malfoy a todos los de la Orden, sabía que lo rechazarían, por eso necesitaba otro plan secreto, no creía que Malfoy llegara a traicionarles... ¿o no?. No, realmente no lo sabía, no conocía lo que ese chico podía llear a hacer, cosa que según sus amigos, era mucho... y muy peligroso. De repente algo sacó a Sam de sus pensamientos. Por los Jardines también paseaba alguien, parecía un chico de su misma edad... un poco más alto que ella, iba vestido de negro, y parecía muy atractivo... un rayo de Luna le iluminó. Tenía el cabello rubio platino... se acercó más a Sam, quien lo reconoció al cabo de un rato, era Draco Malfoy. Parecía que él también la había reconocido, ya que apresuró su paso, y levantó la varita.
Entonces Sam se preparó, no podía ser... la iba a atacar, pero.. ¿porqué ahora y no el otro día?
-
¡Lumos! – susurró Draco con una voz quebrada – no se porqué, pero pensé que te encontraría aquí – y al ver la varita de Sam levantada para contraatacar dijo – tranquila, sabes que vengo... digamos... en son de Paz, jaja. – rió entrecortadamente.
-
ah, si, la costumbre – se sonrojó – perdona. Dime, ¿qué haces aquí?
-
Buscarte. Si no recuerdo mal no te dije cómo ponerte en contacto conmigo si aceptas mi oferta, porque claro, no creo que me dijeses tú, dónde encontrarte – la miró a los ojos.
-
Ah, si... claro, pero que sepas que todavía no hay nada decidido, tendrás... – se sonrojó un poco, los ojos azules de ese maldito eran tan profundos... – que esperar unos días. Además de que no nos podemos fiar de ti así por las buenas...
-
si claro – se le acerco un poco más. – en este trozo de pergamino que te doy encontrarás el hechizo con el que te podrás comunicar conmigo.
-
¿cómo un hechizo? – se estaba poniendo nerviosa, ¿que hacía ese hombre acercándose tanto?
-
Lo diseñe yo, seguro que funciona, así cuando lo lances, sabré dónde estás y si puedo iré. No te asustes – entonces cogió a Sam por la cintura se la acercó su cuerpo, y le metió una mano en el pantalón trasero de sus Jeans. Ella no reaccionaba – tranquila – le dijo al oído – es solo por si nos observan. – Entonces le dio un beso en la mejilla y se alejó, internandose en el Bosque.
Sam estaba pasmada ¿que hacía ese tio?
-
¡EH, TÚ! – le gritó - ¿ que te crees que has...? – Draco se giró.
-
Ya te lo he dicho – se adentró más al bosque – Mira en tu bolsillo.
Sam se metió la mano en este, donde segundos antes había estado la de Malfoy... Había un trozo de pergamino, lo cogió y vio en él escrito con tinta negra un conjuro. Entonces lo entendió... y sonrió.
- Buenas noches Draco, - giró la vista para mirar a la Luna – sólo espero que lo que esté haciendo esté bien...