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Historia 26285 — capítulo 1
"1.- El comienzo…; una triste despedida."
Los d�as se hab�an vuelto nublados, las razones no se habr�an podido considerar como efectos del clima, como pasaba en los d�as cercanos al mes de noviembre, cuando los vientos del oto�o y el paso al invierno acechan los pueblos de Europa.
No, ahora la raz�n era mucho mas fuerte, razones que los muggles desconoc�an totalmente, pero que otro tipo de personas, los magos y brujas, sab�an perfectamente a que se deb�an los constantes cambios del clima.
La raz�n era que los dementores, al servicio de Lord Voldemort acechaban a cada paso de la gente los lugares cercanos a regiones donde habitaban personas con magia.
En especial, la neblina se hab�a vuelto muy densa en las regiones cercanas a Surrey.
Un chico de diecis�is a�os se encontraba postrado en al ventana mirando a trav�s de la neblina que no dejaba ver mas all� del numero seis de la calle.
Harry Potter un joven cuya madurez le ha llegado antes que a cualquier otro joven, de cabello rebelde y negro azabache, de ojos color verde intenso se encontraba llorando silenciosamente.
Ya era entrada la noche del d�a treinta de julio, unos poco minutos mas para la media noche, Harry estaba a punto de cumplir los diecisiete a�os y perfectamente sabia que tenia que abandonar esa casa, pues el sello de protecci�n de su madre estaba a punto de acabar.
Harry escuch� claramente como la puerta de la entrada se abri� y minutos despu�s se cerr�.
Los Dursley hab�an tenido invitados de la empresa de martillos donde trabajaba Vernon, el t�o de Harry.
Se sec� las l�grimas para ir hacia su ba�l. Lo abri� y empez� a acomodar las cosas que se llevar�a a su letargo en una b�squeda de la que sabia que podr�a jam�s volver.
Una sonrisa triste se form� en su cara mientras acomodaba una foto enmarcada en madera de �l y sus amigos del alma, Hermione y Ron.
Se acord� del d�a en que se la tomaron junto al lago a principios del sexto a�os. Su mente divag� en las cartas que le enviaron los dos tres veces al d�a, siempre con las mismas palabras.
“Ni se te ocurra irte sin nosotros Potter, estamos juntos en esto quieras o no”
Harry sonri� nost�lgico. Era muy cierto, necesitaba a sus amigos en esto, ahora m�s que en otras veces de la que se libraron por un pelo.
–Est� bien, Ron, Hermione, no me ir� sin ustedes…
Termin� de acomodar sus cosas, el reloj de la pared en la sala hab�a sonado sus campanas, las doce en punto hab�an dado, la protecci�n que su madre hab�a dejado se hab�a debilitado.
Harry no sabia si la sensaci�n que sent�a era por la debilitaci�n de la protecci�n, o por que los dementores pod�an estar cerca.
Estaba a punto de abrir la puerta de su cuarto cuando el picoteo de una lechuza en el crista de su ventana lo hizo girarse.
Harry se extra�� de eso y dejando su ba�l en la puerta para que esta no se cerrara camin� hasta la ventana y la abri� dando paso a la lechuza que dej� la carta en la cama y se dirigi� hacia donde se hab�a quedado la comida de Hedwig.
Harry al mir� con una sonrisa, camin� hasta su ba�l y sac� la comida de lechuza, le dio un poco a la lechuza que le hab�a tra�do la carta, guard� de nuevo la comida y se dispuso a desenrollar el pergamino.
Mir� detenidamente cada letra de la carta alrededor de diez minutos, en los cuales la ley� tres veces.
No era muy grande la carta y lo �nico que dec�a era:
Peligros te esperan Harry en esta aventura que solo t� y tus allegados pueden terminar… en tus manos est� el destino de los magos. Conf�o plenamente en que sabr�s como destruir los Horrocruxes faltantes. No te des por vencido y recuerda… el destino de una persona nunca ha estado escrito, el futuro no se rige por la fuerza ni por la profec�as. El futuro de una persona es el futuro que uno mismo se forma cada d�a en la vida… nunca desistas Harry, que la fuerza de tu coraz�n (coraz�n, recuerda esa palabra y podr�s hallar las respuestas a muchas de tus preguntas) es la que te ayudar� para poder triunfar.
Ahora las decisiones que tomaras ser�n las m�s acertadas Harry, ahora es el momento de que busques la debilidad de t� enemigo. Pero recuerda, aqu� tienes amigos, amigos que creo yo, en las buenas y en las malas te ayudaran sea cual sea el caso.
Siempre recu�rdame como un amigo que estuvo a tu lado, que cometi� errores de los cuales muchos son causa de tus desgracias. Cuando llegue el d�a podr� pedirte perd�n.
Por ahora solo me queda decirte: Adi�s Harry, nos veremos en un futuro muy lejano.
Tu amigo y confidente… Albus Dumbledore
Harry sent�a que su pecho iba a estallar, sus ojos se hab�an humedecido pero las l�grimas no bajaban por m�s que quer�a llorar, su garganta se irrito con la saliva amarga que se pasaba.
Sin decir nada m�s abri� nuevamente la ventana para que cuando la lechuza terminara de comer pudiera salir y regresara a casa…
Harry sin quererlo pens�: Casa… Nunca he tenido una, creo que nunca la tendr�
Sac� su ba�l y la jaula con Hedwig adentro del cuarto. Empez� a caminar y levito su ba�l ahora que ya pod�a hacer magia.
Los escalones de la escalera que daba a la segunda planta se le hab�an hecho m�s largos que de costumbre.
Al bajar puso el ba�l en la puerta y coloc� la jaula con Hedwig sobre el mismo.
–Esp�rame un momento Hedwig, no tardo mucho.
Harry se perdi� por la puerta que daba a la cocina. Al entrar vio que sus t�os segu�an viendo la tele, una pel�cula de terror que al parecer asustaba a Dudley, pues se ocultaba tras los huesudos brazos de su mama.
Harry tosi� para que sus t�os le prestaran atenci�n, y despu�s de cuatro intentos pudo lograrlo.
Su t�o se gir� molesto, pues los hab�a distra�do de lo que �l llamaba una buena escena.
–�Qu� quieres Potter? –Su t�o se volvi� a girar hacia el televisor–. �No ves que estamos viendo una pel�cula?
Harry se lament� haberlos molestado, pero tenia que decir algo y ese era el momento.
–Lamento interrumpirlos t�o pero hay algo que quiero decirles –Harry vio que a su t�a lo ve�a con curiosidad y que Dudley no se hab�a girado.
–Pues habla ya, no queremos perdernos la pel�cula.
Harry hab�a visto que los comerciales hab�an llegado.
–Solo quiero decirles que… bueno, agradecerles por estos inc�modos seis a�os que me tuvieron que criar en su casa, se que fui una molestia para ustedes y que nunca pensaron en tratarme como a uno mas de la familia. Pero en verdad agradezco lo que hicieron por m� y quisiera pagarles –Harry dej� una bolsa caf� en la mesa del comedor y antes de que sus t�os dijeran algo sigui� con su despedida–. Espero que con esto sea suficiente. No se si nos veremos alg�n d�a en el futuro, pero si les gustar�a que los visitara alg�n d�a, solo d�ganme, ya saben como contactarme –su t�o lanz� un bufido–. Se que no deber�a sentir este cari�o por ustedes, pero quiero que sepan que a pesar de todo, son mi familia y los quiero como tal y que no los discrimino –Harry tosi� y vio en su t�a una expresi�n melanc�lica–. Es hora de irme, ya no volver� el pr�ximo verano, y no se si alg�n d�a podr� venir a verlos. Pero bueno… eso es todo, perdonen por las molestias que les caus�, no fui mi intenci�n. Adi�s…
Harry no dijo nada m�s, mientras su t�o y Dudley ve�a la tele y su t�a se levantaba para verlo por la ventana, �l regresaba a su ba�l y cargaba nuevamente la jaula con Hedwig adentro.
Un suspir� sali� de su boca, un suspiro que solo �l y Hedwig pudieron escuchar.
Abri� la puerta y esta rechin� como si ese rechinido fuera la despedida de Harry de esa casa gris en al que sufri� y aprendi� a madurar cuando a penas era un ni�o, cuando no deb�a hacerlo.
El fr�o de la noche hizo que Harry se colocara la sudadera gris que tra�a en los hombros.
Harry abri� la jaula y dej� que Hedwig saliera.
–�Mejor, amiga? –Harry vio que la lechuza le mord�a levemente el dedo anular en se�al de afirmaci�n–. Ve a la madriguera por favor, lleva este pergamino a Ron y Hermione, Hermione ya debe estar all�, faltan siete d�as para la boda de Bill y Fleur. Hazte cargo y qu�date all� hasta mi regreso �de acuerdo?
La lechuza lo mir� con desconfianza y Harry sonri� con amargura, pues otra sonrisa no le sal�a.
–Te prometo que llegar� all� un d�a antes de la boda.
Hedwig le crey� y mirando por �ltima vez ese d�a a su amo bati� las alas y se perdi� entre la espesa neblina.
Harry sac� de su ba�l la saeta de fuego que le regalo Sirius, apunt� con su varita hacia el ba�l y este se hizo peque�o de forma que cupiera en su bolsillo.
Se subi� a su escoba y se impuls� levemente para alcanzar los dos metros de altura. Sab�a que su t�a lo ve�a desde la ventana por lo que se fij� y le dijo:
–Dile a mi t�o que no se desmaye cuando vea lo que hay en el bolsillo.
Y sin decir nada mas por ese d�a, Harry vol� r�pidamente hacia el cielo nublado, tenia que ir r�pido si quer�a evitar que los dementores lo vieran.
Hab�a tomado una direcci�n al noreste, tenia que ir primero a Grimmauld Place para descansar unos d�as, ten�a que liberar su mente de toda la tristeza que tenia y que seguramente iba a venir. Pues lo que ignoraba Harry era que al llegara la madriguera, en unos pocos d�as mas se encontrar�a con una decepci�n que lo dejar�a con el coraz�n hecho trizas.