Todo por una poción — capítulo 2
Capítulo 2: “El pedido de Dumbledore”
Los 4 gryffindors salieron de la sala común.
Harry iba de la mano con Ginny y Hermione y Ron cada tanto se miraban.
Al llegar a la gárgola que daba lugar al despacho del profesor, se encontraba el director esperándolos.
“Ranas de chocolate” dijo, y la gárgola comenzó a abrirse lentamente.
Al ingresar en el despacho, el profesor Dumbledore saludó a los chicos:
“Buenos días. Les dije que vengan a mi despacho porque tengo algo muy importante que decirles:
Harry, sabes muy bien que ahora que cumpliste tus 17 años, la protección que tu madre te dio, se ha reducido bastante, debo decir, y ahora estas más expuesto a los poderes de Lord Voldemort.”
Los amigos no se estremecieron ni nada por el estilo al escuchar el nombre, ya que estaban más que acostumbrados a oírlo.
Sin embargo, el director prosiguió como si nada:
“Sólo quedan 6 meses para terminar el curso, y en éstos deberás entrenarte mucho en la materia de Defensa Contra las Artes Oscuras, porque te será de gran ayuda.” Suspiró y siguió diciendo ahora mirando a Ron: “Señor Weasley, usted deberá acompañarlo a todas sus clases, sólo por si ocurre algún imprevisto.”
Luego les sonrió y les dijo: “Señor Potter, señor Weasley, si tendrían el amable favor de dejarme a solas con las señoritas Granger y Weasley”
Éstos se miraron y luego miraron a las chicas, que con suma tranquilidad asintieron con la cabeza.
Ron y Harry se despidieron y se fueron rumbo a la sala común de Gryffindor.
Cuando salieron, el director les dijo a las chicas seriamente:
“Necesito que presten atención a lo que les voy a decir, no puede haber ninguna falla...”
Mientras tanto, en la sala común, dos amigos jugaban al ajedrez mágico por enésima vez.
Ya habían pasado dos horas desde que dejaron a Ginny y a Hermione con el director y no volvían.
“¿Crees que les haya pasado algo?” preguntó un preocupado Ron, que cada cinco minutos miraba el reloj de la sala.
“No, no les ha pasado nada, estoy seguro” respondió Harry, tratando de sonar lo más convincente posible.
En ese momento se abre el retrato de la dama gorda y por él ingresan dos muchachas, una pelirroja que al parecer estaba muy apurada y una castaña que parecía muy nerviosa.
“¿Qué pasó?” preguntó Harry mirando como su novia corría en dirección al cuarto de chicas.
“mmm…. Nada, nada amor” respondió Ginny, con un dejo de nerviosismo en su voz.
“Hermione, ¿qué te sucede?” pregunta un confuso Ron, al ver que la castaña tomaba enormes libros llamados “El arte de las pociones” “Pociones, pociones y pociones” e “Ingredientes para las pociones más difíciles de crear” entre otros.
“Nada” respondió ésta “voy a estar en la biblioteca hasta tarde, no me esperen” y sin decir nada más, salió de la sala común.
Los jóvenes se miraron, lanzándose miradas de confusión y preocupación a la vez, pero cómo ya era tarde, decidieron que lo mejor sería irse a dormir, ya que seguramente mañana se decidirían a contarle lo sucedido.
Mientras tanto, en el cuarto de las chicas de Gryffindor, una colorada buscaba en su armario ropa que ponerse, mientras se decía así misma: “¡Porqué a mi! ¿¡Por qué?!”
Se puso unos jeans apretados y una remera de modal escotada.
Bajó a la sala común, y fijándose de que no estuvieran ni Ron ni Harry salió del retrato y fue a hacer lo que Dumbledore le había pedido.
“Que mi familia me perdone, que me perdone” se decía una y otra vez.
Mientras tanto, en la biblioteca, una castaña leía velozmente un libro de pociones llamado “El brebaje más complicado de hacer”. En un momento se detuvo en un lugar que decía:
AMORTENTIA: Poción para el amor que hace que una persona se enamore completamente de otra en un abrir y cerrar de ojos.
“¡Justo lo que necesito!” pensó la castaña, y siguió leyendo:
Es sumamente poderosa, y su período de creación abarca 4 horas.
Para crearla se necesita:
1.Pluma de ave fénix rojo.
“mmm… Fawkes!” pensó Hermione
2.Piel de la serpiente “Boa Pitón”
“muy fácil, Snape"
- Colorante fucsia con sabor a fresa.
“Honeydukes, ahí venden todas esas cosas” se dijo la castaña. “Hoy empezaré a formarla y mañana empiezo con el pedido de Dumbledore”
Y dicho y hecho, la castaña comenzó a juntar todos los ingredientes, cosa que no le resultó muy difícil, ya que Dumbledore la ayudaba.
CONTINUARÁ