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Todo por una poción — capítulo 8

Capítulo 8: Novios.

Cuando Harry y Evanna se habían perdido de la vista de todos, Hermione le dijo a Ron seriamente y con los dientes apretados:

  • Ven conmigo Ronald.

El pelirrojo sin decir ni una palabra y con cara de temor sabiendo la que se le venía, sólo asintió con la cabeza, y luego comenzó a seguir a la castaña.

En el camino, Hermione se replanteaba una y otra vez como había sido que alguna vez le había gustado Ron. Puede ser que no supiera nada del plan, ni de los efectos de la poción en Harry, pero a Hermione Granger la habían educado diciéndole que los verdaderos amigos eran como hermanos que sabían apoyar en todo a sus amigos, que estaban en las buenas y en las malas, y no era necesariamente así como se había portado Ronald.

Al recorrer no más de la mitad del trayecto, Hermione se detuvo haciendo parar a Ron. Se da la vuelta para mirarlo en la cara, ya que en todo el recorrido le había estado dando la espalda y con el ceño aún fruncido y los dientes apretados comenzó:

  • Antes que nada, estuviste muy mal con lo que le hiciste a Harry, él no se lo merecía…

  • ¡Claro que se lo merecía porque…!

  • No me interrumpas – lo cortó Hermione con fiereza – bueno, como decía, estuviste muy mal, porque todo eso del beso fue por mi culpa. – tomó un largo suspiro y prosiguió - ¿te acuerdas esa vez que todos fuimos al despacho del director y luego tú y Harry se fueron dejándonos a Ginny y a mi ahí? Bueno, en ese momento, el director nos encomendó un trabajo: sacar información a dos personas que a él le resultaban sospechosas, quienes eran Draco Malfoy y Seamus Finnigan.

Ginny tendría que sacarle información a Malfoy, y yo, a Seamus. El director me dijo que como era mi compañero, no me diría nada, porque si fuese mortífago, Voldemort hubiese tomado medidas de prevención, excepto en una: el amor, por lo que el director me recomendó utilizar algún hechizo, poción o algo así para que enamorándose de mi, Seamus me dijera todo lo que necesitaba saber.

Pero hubo una falla: yo había comenzado con la poción esa misma noche, para utilizarla al día siguiente bien temprano.

A la mañana siguiente, me levanto y me dirijo a la sala común con la poción AMORTENTIA para dejarla en el escritorio para que cuando bajara Seamus la viera y la tomara, ya que esta poción es irresistible para todo aquél que la huela.

Cuando lo hice, me escondí detrás del sillón para esperarlo.

Entonces escucho unos pasos que después se van acercando a la poción y que luego la estaba tomando, pero no pude hacer nada… ya era tarde, ¿comprendes? La persona que tomó la poción fue…fue….fue ¡HARRY! - y sin más, se abrazó fuertemente a un atónito Ron, mientras derramaba unas amargas lágrimas pensando en todo el mal que su idiotez había causado.

  • Oh, Herms, lo siento. Pero hay algo que no comprendo todavía…si es que por tu poción Harry está “accidentalmente” enamorado de ti, ¿por qué no le pediste a Dumbledore que revirtiera el hechizo?

Hermione no sabía que responder… ¿cómo no se le había ocurrido antes? Pero había una parte de sí que no quería que Harry volviera a ser como antes, una parte que le gustaría que se quedara en ese estado de amor profundo hacia ella por siempre, aunque ella sabía muy bien que no la amaba, pero como aún quedaban seis días de la duración de los efectos, quizá que en esos días Harry podría llegar a enamorarse de ella, y cuando los efectos se hubiesen ido, todavía la amaría. Al pensar en eso, una tonta sonrisa surcó su rostro, pero luego separándose del pelirrojo, lo miró y le dijo retomando la seriedad:

  • Claro que se lo pedí – mintió – pero me dijo que debía esperar a que pasen los efectos, cosa que sucederá en seis días.

  • Ah – dijo Ron – pero tengo otra pregunta, ¿Qué pasó con Seamus y con Malfoy?

  • ¡Ron! ¡Baja la voz! – le espetó la castaña llevándose un dedo a la boca, haciendo que las orejas de Ron se tornaran rojas – Bueno, luego de mi error con lo de Harry, el director me dijo que Seamus no tenía nada que ver con Voldemort, por lo que no tendría que haber hecho nada sobre ese tema de la poción del amor. Y con respecto a Malfoy, no sé nada, ya que tu hermana tiene que encargarse de él.

  • Ah, bueno, entonces creo que le debo una disculpa a Harry. ¿Me acompañas a la enfermería? Además, quedé con Eva a un lugar especial que aún no me ha dicho porque tiene algo, según ella, muy importante que decirme.

  • Si Ron, te acompaño, pero tienes que prometerme una cosa: no debes decirle a nadie lo que te dije, porque es sumamente confidencial.

  • Está bien Herms, lo prometo.

  • Bueno- le respondió la castaña, pensando en que Evanna le diría por fin a Ron lo que siente por él, ya que se notaba a kilómetros cuanto le gustaba el pelirrojo, por lo que otra tonta sonrisa cruzó su rostro – vamos.

Y entonces los dos amigos, se fueron rumbo a la enfermería.


Eran las once de la noche.

Una friolenta pelirroja se dirigía al árbol dónde Malfoy le dijo que se verían.

El cielo estaba oscuro y hacía demasiado frío, pero las estrellas y la luna, iluminaban el paisaje, haciéndolo un poco más acogedor.

Al llegar al árbol, ve un mantel, con una canasta que emanaba un riquísimo aroma a comida, dos copas y una vela, pero para su sorpresa no había nadie.

  • Hola Ginny, estás muy hermosa esta noche – escuchó a sus espaldas que le decía una voz haciéndola saltar del susto.

  • Hola Malfoy – dijo ella mirando aquellos ojos grises y fríos, pero que para ella eran simplemente hermosos.

  • Gracias por confiar en mí – dijo él, acercándose a ella y dándole un corto pero apasionado beso que hizo que ésta se estremeciera de placer - ¿Cenamos?

  • Con mucho gusto – dijo ella, y ambos se sentaron y entre risas comenzaron a cenar.


Cuando ingresaron en la enfermería, se dirigieron a la cama donde se encontraba Harry discutiendo con la enfermera y una sorprendida pero a la vez graciosa Evanna que observaba la escena.

  • Madame Pomfrey, ya le dije que estoy bien. Por favor, ¿me puedo ir?

  • Y yo también le dije a usted señor Potter que tendrá que quedarse.

Estuvieron así unos quince minutos, hasta que la enfermera luego de las insistencias del joven, cedió.

Entonces, Harry se percató de la presencia de sus dos mejores amigos y con una sonrisa en su rostro y su mirada fija en Hermione, les dijo:

  • Hola chicos – pero cuando miró a Ron, su sonrisa se esfumó rápidamente.

  • Harry, yo…yo quería pedirte perdón, no se lo que me pasó…perdón – y entonces bajó la cabeza, pero luego al notar un apretón de manos y ver a Evanna quien fue quien lo había hecho, sus orejas se tornaron coloradas.

  • Está bien Ron, te perdono, pero promete no hacerlo nunca más, porque sino Madame Pomfrey me internará aquí de por vida.

Todos se rieron ante este último comentario y después, Ron y Evanna se despidieron de Harry y Hermione ya que según ella tenían cosas muy importantes que hacer. La castaña pensó en Ron y en Evanna como pareja, y una sonrisa cruzó su rostro, que fue interrumpida por la voz de Harry que estaba parado en frente de ella:

  • ¿Por qué sonríes? ¿Hay algo que no sé?

  • No Harry, no pasó nada. ¿Vamos?

  • Si, este lugar no me gusta para nada, a pesar de que es como mi casa.

Y entonces los dos, tomados de la mano, se dirigieron a la sala común.

En el trayecto, la castaña se abrazó a Harry, ya que como era más de las doce, hacía mucho frío, haciendo que al moreno se le apareciera una gran sonrisa en el rostro, la cuál Hermione no pudo ver.

Al llegar, Harry soltándose de ella, aunque no quería, le dijo:

  • Herms, espera aquí, ¿si?

  • Emmm…si si, está bien – respondió la castaña pensando “¿Qué querrá ahora?”

Al cabo de unos minutos, Harry baja con una pequeña pero delicada cajita, envuelta en un papel dorado con detalles en escarlata, que a Hermione le hicieron recordar a Gryffindor y con un lazo rojo.

  • Esto es para ti – dijo Harry con las mejillas rosadas entregándole el paquete

  • Pero…pero, ¿por qué Harry?

  • No importa, sólo ábrelo – dijo Harry sonriendo

Entonces la castaña lo abrió. Dentro había un collar dorado, que tenía un dije en forma de corazón que en el centro tenía brillantes de un verde muy parecido al de los ojos de Harry, haciendo que el collar pareciera más hermoso de lo que era.

  • Oh Harry, es hermoso – dijo Hermione abrazándolo fuertemente – pero no puedo aceptarlo

  • Claro que puedes, es un regalo de mi parte. ¿Puedo ponértelo?

  • Bueno, está bien.

Hermione se pone de espaldas a Harry y se saca el pelo de la espalda, para que Harry pudiera ponérselo más fácilmente.

Cuando se lo estaba poniendo, los dedos de Harry tocaron el cuello de la castaña, haciendo que esta se estremeciera haciéndola pensar en cosas no muy apropiadas de una chica de 17 años, pero que le gustarían practicar llegado a su momento y si era con Harry, mucho mejor.

Una vez puesto el collar, Harry se acerca al oído de la castaña y le dice con una voz que a ella le pareció sumamente irresistible:

  • Herms, aún hay algo más que quiero preguntarte… ¿Te..te gustaría ser mi no-novia?

Hermione inmediatamente se dio vuelta para mirarlo a la cara sin darle créditos a lo que sus oídos habían escuchado, y entonces con vos incrédula y sorprendida preguntó:

  • ¿Q-qué?

  • Ehmmm...bueno, yo… yo te pregunté si te gustaría ser mi novia….pero ..si no quieres…

Hermione aún seguía sin creer lo que le había dicho ese chico moreno de ojos verdes esmeraldas que estaba en frente de ella. Le había propuesto ser su novia…no lo podía creer. Y entonces, muy emocionada y contenta, feliz, le respondió:

  • Claro que quiero ser tu novia Harry.

Y entonces, ambos sellaron sus labios en un beso que ahora era oficial, un beso de una pareja de novios.


Mientras tanto, en los terrenos del lago, una pelirroja y un rubio se besaban apasionadamente, hasta que a causa de la falta de respiración se separaron, quedando abrazados.

  • Ginny, este día ha sido uno de los mejores de mi vida.

  • Si, igual yo. –respondió Ginny, con una gran sonrisa de satisfacción en su rostro

  • Pero aún tengo algo más por decirte…Ginny, ¿te gustaría ser mi novia en secreto? Digo en secreto porque bueno, tu hermano me odia y…

Pero fue interrumpido por un beso que la pelirroja le estaba dando, y cuando se separaron, ésta le dijo:

  • Por supuesto que sí.

Y entonces, se besaron sellando su nuevo noviazgo.

CONTINUARÁ

¿Y? ¿Les gustó? ¡SON NOVIOS! SIIII!

Jejejej

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besos para todos los seguidores del fic!!

harryherms

;-)