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Historia 26867 — capítulo 2
Capítulo 1 : Si creyera en el destino …
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Pero ¿tienes que irte? . Eve , por Dios que vas a hacer en San Francisco , allí sólo hay puentes y ….
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Mamá te llevo diciendo desde que tengo dieciséis años que cuando ahorrase algo de dinero me iría a allí a vivir.
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Pero …
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No hay peros que valgan , la decisión esta tomada . Soy lo suficientemente mayor y sensata para saber lo que hago . – había deseado decir esa frase desde que tenía uso de razón .
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¿Sensata? ¿tu? , ¿mi hija? , cariño tu no has sido sensata en la vida , ni lo serás , todo lo que has hecho bien y mal en esta vida lo has hecho por impulsos .O el destino como lo llamas tu .
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Prefiero creer que hay una fuerza que nos lleva por extraños senderos por alguna extraña y romántica razón .
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Anda déjate de tanta cháchara y si te vas a ir ,termina ya de recogerlo todo .
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Vale .
La verdad es que por una parte me sentía culpable por marcharme y no poder darle una buena excusa a mi madre , pero por otra eso es lo que había deseado desde siempre .
Ansiaba la libertad por encima de todas las cosas del mundo , por eso no me gustaban los compromisos a largo plazo , como yo solía llamarlos . ¿y si no era él? Mi media naranja , el hombre que me estaba destinado , y si … , y si … . Muchas preguntas se amontonaban en mi cabeza . Vale que solo tenía dieciocho años , pero los compromisos no estaban hechos para mi , ni lo estarían nunca .
Terminé de meter el último libro en la caja y la cerré . Me levanté , limpiándome los vaqueros y las manos del polvo que había levantado con tanto ajetreo .
Fui a salir de mi habitación por un último vaso de agua , pero entonces una nostalgia me invadió y miré atrás . Desde allí la habitación parecía inmensa ; si yo sentía ese dolor por dejar esa habitación en la que había vivido ocho años , que sentiría mi madre cada vez que la viera vacía .
Pero ¿Por qué tenía siempre que ponerme en el lugar de los demás , hacer lo mejor para los demás y nunca pensar en mi? Antes no era así , cuando era más pequeña sólo pensaba en mi misma , aunque mi Pepito grillo siempre estaba en mi cabeza taladrándome con el sentido de la conciencia cuando hacía algo que no debía .
Había cambiado tanto , sonreí al pensar que estaba estudiando enfermería porque me había gustado una serie de médicos hacía unos años ; pero ahora me alegraba de ello y era feliz al ver en la mujer “sensata” en la que me había convertido .
Después de cinco horas de viaje , por fin llegué a mi destino , San Francisco . Aunque allí no conocía a nadie , no me importaba empezar de cero , es más es lo que necesitaba .
Llegué a mi apartamento , no estaba mal por fuera , pero por dentro era aun mejor , aunque era un ático , gracias a Dios tenía ascensor , era pequeño , si pero se podía ver desde la ventana el Golden Gate en todo su esplendor . Al entrar y sentarme en el alfeizar de la ventana me acordé de mi libro favorito .
Ojala yo encontrara ese mismo amor romántico y profundo que traspasaba todas las barreras .
Mirando desde la ventana me acordé de él , Joseph , se llamaba Joseph no sabía ni como aún me acordaba de él me enamoré perdidamente de él cuando tenía unos catorce años , la verdad es que había perdido la cabeza por él , pero era otro de mi listas de desengaños amorosos , nada más , pensé entonces , aunque sabía que significaba algo más .
Sin saber que había evocado esos pensamientos , me levanté del alfeizar y recordé otra cosa , había prometido llamar a mi casa cuando llegase .
Tras llamar a mi casa y escuchar durante media hora larga todos los consejos de mi madre , decidí que deseaba escuchar una voz amiga .
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¿Si?
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Mer , soy yo . Ya he llegado a San Francisco .
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Pues yo voy de camino .
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¿Qué?
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Pues que voy de camino , ¿puedo quedarme en tu casa? Sólo serán unos días .
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Vale , vale , no hace falta que me des más explicaciones .
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Gracias
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No hace falta que me las des somos amigas
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No que va – dijo con tono irónico – yo sólo me aprovecho de ti .
Y un chasquido hizo el corte de la comunicación .
Dejé el móvil en el alfeizar junto a la chaqueta y metí las manos en los bolsillos de los vaqueros .
- Esta va a ser una noche larga . – Dije mirando la pila de cajas . La verdad es que tampoco tenía tantas , pero encontrarle el sitio idóneo a cada objeto iba a ser difícil .
Bueno para eso iba a venir Meredith .
Miré el sofá y me di cuenta que ese no era un buen lugar para dejarlo . Dando la espalda al gran ventanal se perdía todas las vistas . Empecé a darle la vuelta al sofá , y le di a una mesita que tenía un jarrón de cristal , en ese momento llamaron a la puerta , y el jarrón se hizo añicos en el suelo .
- Ufff , que oportuna Mer – dije en voz alta .
Mientras me dirigía a la puerta , abrí sin mirar y cuando fui a insultar a mi amiga mis palabras se ahogaron en la garganta .
Mis grises y rasgados ojos se abrieron como platos y un mar de nerviosismo se desató en mi estomago . Con la mano aún en la puerta y perpleja ante lo que tenía delante , una voz conocida me sacó de mi asombro .