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Historia 27000 — capítulo 2

Cap.2 LOS RECUERDOS DEL AYER

Petunia bajo nuevamente a la sala, estaba enojada, furica , apenas podía respirar de lo enfadada que estaba y ni asi se tranquilizo, estaba con la adrenalina al máximo, se paseaba furiosa por la sala, donde por fin después de media hora de dar vueltas, se sento, con un vaso de whisky en la mano y la botella en la otra.

Sentia que su sangre hervía de coraje y no era para menos, tenia menos de 48 horas de haberse enterado de la verdad, de una dolorosa y amarga verdad, que le corroía las entrañas, buscaba venganza, la deseaba y no iba a parar hasta que sucediera.

Recordó que hace dos días, por la mañana, era una mujer feliz, sin problemas, con una adorable familia y un hermoso sobrino al que adoraba, su hermana Lily y su esposo, James(que siempre le cayo bien, era tan simpatico)le habían dejado a Harry porque iban a salir a un viaje especial (una segunda luna de miel)pues se amaban profundamente. Y le habían pedido a Petunia y a su esposo(que también era muy agradable con todos)si podían cuidar del pequeño Harry. A lo que Petunia respondió con un rápido e inmediato si, porque su hijo Dudley y Harry se llevaban muy bien, a pesar de ser bebes, eran muy unidos y siempre jugaban y dormían la siesta juntos, así que para Petunia era muy agradable tener a su querido sobrino con ellos.

Una vez que los Potter se fueron, ella se llevo a los niños a la feria, junto con Vernon que adoraba jugar con ellos, cada uno llevaba un bebe, cuando iban camino a la feria que estaba a solo unas pocas cuadras de ahí, Petunia noto algo.

Una sombra los seguía, pero pensó que eran figuraciones suyas y continuaron, ya entrada la tarde, llegaron a su casa, donde los bebes fueron acomodados en el cunero para que durmieran la siesta.

Preparo LA comida como siempre, y jugando con su esposo Vernon, terminaron de comer, después se despertaron los bebes y ella les dio de comer amorosamente, bañándolos y cambiándolos para que jugaran un rato. Era una familia feliz, hasta que al sonar dos campanadas del reloj, cuando ya todos estaba durmiendo, solo Petunia tenia, pesadillas, veía la sombra por todos lados, persiguiéndola, buscándola por cualquier lugar que ella tratara de ocultarse, sentía un miedo irracional, no quería que se acercara esa sombra, ella corria por oscuras calles y la dominaba un terror cerval, hasta que por fin en un callejón sin salida, la acorraló, se acerco lentamente desde la esquina, hasta la pared que cerraba esa calle, donde Petunia temblaba incontrolablemene y empezaba a llorar, no tenia modo de escape, nadie la ayudaría, estaba mas que segura, solo quedaba aguardar.

La sombra sin ninguna prisa se deslizo hacia ella, parecía que gozaba viendo sufrir a Petunia, quien aterrorizada buscaba alguna manera de escapar, aunque sabia que era inútil, la sombra se dejo ver a la luz tenue de un farol, era humano.

-Dios bendito, es una persona,, por un momento, yo….-se dijo algo aliviada ella, pero que pasaría? Quien era? Y porque la perseguía?. Entonces con una voz como un susurro que Petunia entendió a la perfección dijio:

Hola, Evans – la figura con capucha le hablo y en ese momento ella despertó con un sobresalto y bañada en sudor.

-Dios , que pesadilla, que horrible, necesito tomar agua.-Se levanto buscando sus pantuflas y se coloco un chal, salió con sigilo, ya que Vernon no despertó para nada, bajo con cuidado los escalones hacia la cocina, llego al ultimo escalón y casi se desmaya al ver en la sala en penumbras, la figura de un encapuchado que al parecer la esperaba. Tuvo que taparse la boca con la mano para no dejar salir un grito de terror.

-Por fin bajas-dijo la voz con autoridad y algo molesto.

-QUI….QUIE….QUIEN..ERES…..QUE…..HACES….-apenas podía balbucear Petunia quien con ojos desorbitados miraba al extraño que en ese momento se quito la capucha y la miro fijamente.

-NO LO CONOZCO , QUIEN ES USTED, QUE HACE EN MI CASA?-dijo rápidamente Petunia y en voz lo mas baja que pudo, porque francamente a esas horas ella ya casi estaba histérica.

El hombre lentamente se acerco a ella y la vio fijamente a los ojos, ella estaba al borde de un desmayo, pero lo que le dijo él, la turbó:

-Con que, no recuerdas nada, querida Petunia?,-dijo con algo de sorpresa y desdén en su voz, que a pesar de lo bajo que hablaba, se le podía escuchar claramente. –No te acuerdas de mi?-volviendo a fijar la vista, en la sala y cuanto lo rodeaba, mirando con desprecio las fotos de la chimenea.

-No, no …….nolo…nolcos…..digo…no lo conozco……debería?-dijo con miedo e intriga Petunia.

Pues si deberías, pero eso lo arreglaremos hoy mismo. Levanto con presteza la varita que Petunia miro como si fuera una daga, cerro los ojos, pensando que la iba a matar y entonces, escucho que el extraño decía palabras incoherentes, que en otra situación la hubieran hecho retorcerse de risa, pero que en esos momentos le sono escalofriante, abrió los ojos y vio justo a tiempo un rayo de luz color ambar que la envolvió por completo y entonces sucedió.

Imágenes de ella entrando a Hogwarts, con su varita, teniendo el primer lugar de su casa, cuando llego Lily al colegio, los problemas que tuvo, la soledad de ella misma, un beso de James, otra imagen de Lily peleando con James, otra donde estaba junto al lago y Dumbledore le reñía, junto con el Director Dipet y el profesor de pociones, su expulsión de Hogwarts y por ultimo su expulsión del mundo mágico ,a este ultimo recuerdo había que añadirle que antes de pasar a King cross le quitaron sus poderes y confiscaron su varita, con enorme odio vio a quien lo había hecho y fue lo ultimo porque enseguida un rayo de luz violeta le dio de lleno :

-OBLIVIATE¡¡¡- Y todo se oscureció.

Cayó sobre un sofá medio desmayada por la avalancha de imágenes que tenia y que ahora recordaba perfectamente, era su pasado, ella era bruja¡¡¡ y la habían hecho olvidar, todos los recuerdos se agolparon en su mente y quedo sentada, tratando de ordenar su mente. Mientras el que le había lazado el hechizo para recobrar la memoria, se inclino un poco hacia ella y le dijo:

-MUY BIEN AHORA YA SABES QUIEN SOY, VOLVERE MAÑANA.- Y con un suave plin¡¡, desapareció.