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Historia 27122 — capítulo 10
Capitulo 10
Vendiendo Informaciones:
Peter no estaba muy seguro de lo que iba a hacer, pero era la forma mas eficaz de librarse de los acosos por parte de Slytherin, que siempre que se cruzaban con el le insultaban, le empujaban y le hacían quedar en ridículo. Peter nunca había comprendido muy bien por que había estado en Gryffindor. El no era un valiente como James y Sirius, y su corazón no era noble y honesto como el de Remus, que a su vez, también era valiente. No compartía estos rasgos con sus amigos. Muy por el contrario, Peter siempre se había creído cobarde y débil. En toda su vida no había hecho nada temerario.
Peter vacilo por un momento, pero respiro profundamente y abrió la puerta. Bellatrix, Narcisa, Lucius Malfoy, Regulus, Mulciber, los hermanos Lextrange y otros Slytherin le miraron, todos con las relucientes insignias de la Gang de Slytherin.
Los Merodeadores habían hecho una prueba. Habían pegado a Mulciber en un pasillo. Era imposible que alguien supiese donde estaban, pero poco tiempo después, la Gang apareció de la nada, como aquella vez con Severus. No había sido coincidencia.
- Has traído lo que nos prometiste, rata asquerosa? – dijo la voz áspera y serena de Rodolphus Lextrange
Peter intento hablar, pero se le hizo un nudo en la garganta, por lo que solamente afirmo con la cabeza. Saco del bolsillo interno de su túnica un pergamino doblado y se lo entrego al menor de los Lextrange, Rabastan, que se lo arranco de la mano bruscamente.
- Son cincuenta?
Peter volvió a asentir. Durante las dos primeras semanas de clase, había estado elaborando una lista con los nombre de los “sangre sucia” del colegio. Había negociado con Mulciber un cambio, no le maltratarían si entregase una lista con cincuenta nombres cada tres meses. No sabia para que la querían, y no lo quería saber.
- Entonces… esta todo arreglado?
Los Slytherin sonrieron y afirmaron, pero antes de que pudiese irse, Bellatrix se puso delante de el.
- Dime… como te llames, tu andas con mi primo Sirius, verdad? – Pete asintió levemente – eres su amigo, no? – Peter volvió a asentir – que crees que pensarían si supiesen esto?
Peter empalideció. Sabia que sus amigos le despreciarían enormemente si supiesen lo que acababa de hacer. Volvería a estar solo, y sus amigos se convertirían en sus enemigos.
- No… no les digáis nada, por favor!
Bellatrix sonrió cruelmente. Peter estiro la mano para tocarla, para suplicarle que no hiciera nada, pero antes de que llegase a rozarla, Rodolphus Lextrange le cogió del brazo y se lo torció.
- Que crees que estas haciendo? Lárgate de aquí. Y que sepas que nos debes un favor ya que no les diremos nada a esos críos. – Peter se retorció de miedo al levantar la vista y ver la mirada amenazante de Lextrange
Los ojos de Bellatrix que habían estado llenos de desprecio hacia apenas unos segundos, estaban llenos de admiración mientras contemplaba al hermoso Rodolphus. Como la mayoría de los sangre puros, Rodolphus tenia una gracia y una elegancia gentil, que contrastaba enormemente con su carácter frio, calculista y cruel.
Peter se retiro lo mas deprisa posible, y corrió hacia la biblioteca, donde sus amigos estarían investigando sobre los ingredientes de la poción.
-
Donde estabas? Íbamos a esperarte para contar el plan a Sirius, pero has tardado demasiado… Lo haremos esta noche, esta bien? – dijo alegre James al verlo, no imaginaba lo que Peter acababa de hacer
-
Claro… estaba en el servicio…
-
Has tardado demasiado… - dijo Sirius mirándole pensativo – no se habran metido contigo otra vez los de Slytherin, verdad? – Peter negó rápidamente con la cabeza – sabes que si te hacen algo, nosotros te vengaremos, verdad? No tengas vergüenza en decírnoslo…
-
Te he dicho que no es eso, Sirius, no se por que tienes la manía de pensar que siempre estoy metido en un lio…
-
No te estreses…
Peter seguía actuando extraño a los ojos de Remus, pero no hizo caso, tenia que concentrarse en el plan.
Al salir de la biblioteca se dirigieron a la sala común, donde cenaron con los demás Gryffindor. Remus noto una incomoda tensión entre Lily y James, que se insultaban a toda hora.
Después de la cena, los chicos se separaron del grupo que iba hacia los dormitorios discretamente. En silencio se acercaron al pasillo en el que estaba la puerta. Tuvieron que cambiar la ruta algunas veces por pequeños grupos de alumnos o profesores haciendo ronda, pero no tardaron en llegar.
Sirius corrió hasta la enorme puerta de madera y saco su varita.
- Cistem Aperio! – murmuro moviendo la varita.
Intento abrir la puerta, pero no pudo.
- Lo has hecho mal, tienes que decirlo mas claro, mira. Cistem Aperio. – dijo Peter vocalizando
Peter intento abrir la puerta, pero no paso nada.
-
Venga, Remus, inténtalo tu…
-
Yo lo intentare – intervino James – estáis agitando mal la varita. Cistem Aperio. – Dijo James agitando la varita exageradamente y vocalizando demasiado. La puerta tampoco se abrió – maldita sea! Ojala se muera! Ahora veras! Cistem Aperio!
Nada, la puerta no se abría. James lo intento algunas veces mas, y le grito a la puerta durante algunos minutos.
-
Deberíamos de haber practicado antes de venir… - murmuro Sirius para sus adentros.
-
Déjame intentarlo, James.
Remus si había practicado. Levanto la varita y la agito con delicadeza. Las palabras fluyeron de sus labios con tranquilidad y musicalidad.
- Ahora tiene que haber funcionado! – exclamo James corriendo hacia la puerta.
La puerta no se abría. James le asesto una patada de rabia.
- Tengo otro… - murmuro Remus tímidamente.
Sus amigos le miraron esperanzados, pero Remus parecía negarse a hacerlo.
-
A que esperas, Rem?
-
Es que… destrozara la puerta…
-
Y que?
-
Hará mucho ruido…
-
Y que?
-
No se si deberíamos usarlo…
James le miro nervioso, pero no dijo nada, fue Sirius el que se acerco tranquilamente a Remus y le hablo seriamente.
- Si no lo hacemos, no recuperaremos las cosas de Peeves, y el no nos dirá lo que sabe y no podremos derrotar a los Slytherin…
Remus lo sabia, pero si les pillasen, les expulsarían instantáneamente. No podía arriesgarse tanto, o si?
- Esta bien – dijo aun nervioso.
Sirius, James y Peter sonrieron aliviados. Remus se puso delante de la puerta y la apunto con su varita.
- Bombarda!
Los chicos oyeron una fuerte explosión que les cegó durante algún tiempo e hizo que se cayesen al suelo sentados.
La puerta estaba intacta. No tenia ni un solo rasguño. Remus no lo podía creer.