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Historia 27122 — capítulo 8

Capitulo 8:

El amable profesor Doge:

Las voces cesaron. Sirius se aparto rápidamente de la puerta al oír que los que estaban dentro se acercaban a esta, y corrió lo mas rápido que pudo hasta llegar al final del pasillo, justo cuando la puerta se abrió y los Slytherin comenzaron a salir. Sirius siguió caminando y al final llego a la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. El profesor Doge estaba sentado en su mesa, con una pila de periódicos a su lado derecho, escribiendo algo en un pergamino. Al entrar Sirius, levanto vagamente la vista y la fijo una vez mas en su trabajo.

  • Siento llegar tarde, profesor – se disculpo Sirius aun un poco nervioso.

  • Siéntate aquí… tengo que recortar unas cosas en todos estos periódicos y escribir algunas cartas… me ayudaras a recortar.

Sirius se acerco al profesor. Doge hizo un gesto con la varita y una de las sillas se alzo y se acerco flotando hasta donde estaban. Se poso justo al lado del profesor Doge.

  • Siéntate aquí, Black, te enseñare lo que tienes que recortar…

Sirius le obedeció. Se sentó al lado del hombre y miro los periódicos, mientras el profesor alargaba la mano para coger el primero de la montaña. Eran varios ejemplares del Profeta.

  • Quiero que recortes estas noticias, por ejemplo, las de atentados, asesinatos, muertes, desaparecimientos… todas esas noticias las recortas con cuidado y las vas colocando aquí…

  • Profesor, si me permite… para que las quiere.

El profesor Doge simplemente sonrió y volvió a examinar el pergamino que escribía. Sirius siguió la vista del profesor y miro discretamente el trozo de pergamino.

“ Frank,

Me alegra saber que tu y Alice estáis comprometidos, y me alegra muchísimo mas saber que habéis conseguido lo que queríais, entrar en la AFA (Academia de Formación de Aurores).

Como ya sabéis, se esta creando una Orden para frenar al Señor Tenebroso. El nombre aun no esta decidido, pero cuando ya este todo arreglado, ten por seguro que os avisaremos… “

  • Black? – Sirius levanto la vista nervioso y clavo sus ojos grises en los de su profesor. Que para la sorpresa de Sirius no parecía enfadado, si no por el contrario, parecía divertido - Ponte al trabajo, joven, los periódicos no se van a recortar solos. Si lo hiciesen no te habría castigado… no es por que molestes a un Slytherin que yo te castigaría, no Señor… Incluso si pegases a uno, me lo pensaría… así que, no te tomes esto como un castigo… solo como una ayuda a un viejo soldado…

Sirius pensó que el pobre hombre se habría golpeado la cabeza contra la pared y habría perdido el juicio, pero no dijo nada, simplemente sonrió y comenzó a recortar las noticias.

Todos los titulares eran cosas como “Joven mestiza desaparecida en los alrededores de Milán”, “Familia de Muggles asesinada por mago misterioso en Praga”, “Cinco nacidos Muggle muertos en viaje turístico por el centro de Paris”. Eran innúmeras las muertes de nacidos muggles, muggles o mestizos. No había ningún sangre pura muerto en extrañas condiciones. También habían noticias sobre la guerra de los Muggles, la Guerra del Vietnam, que parecía que no iba a acabar pronto. “Extrañas reuniones de magos vestidos con largas túnicas negras y mascaras se han notado por todo el país: Se han notificado extrañas actividades de magos, de los cuales no tenemos ningún dato…”. “Mortifagos” pensó Sirius al instante.

  • Profesor, por que los periódicos no lo dicen claro? Saben que los magos encapuchados son Mortifagos, y que las muertes son causadas por ellos…

  • Infiltrados. Crees que estas son las únicas muertes? Hay muchas mas, mi joven Black, pero El señor tenebroso es sabio. Tiene personas infiltradas en el ministerio. Si consiguiesen publicar todo lo que saben, las paginas no bastarían. Los sangre Pura son las familias mas poderosas que hay en nuestro mundo, tu lo debes de saber bien, un Black…

  • Daria cualquier cosa por cambiarlo…

El profesor Doge sonrió. Doblo la carta para Frank que había estado escribiendo y la ato. Un Búho pardo se acerco y el profesor la ato en su pata.

  • Para Frank Longbottom, Freaze. – el búho alzo vuelo y salió por la ventana – lo se, Black, por eso te he llamado. Se que dentro de algunos años nos serás muy útil. Tu y tus amigos, nos ayudareis en la gran Guerra.

Sirius le miro asustado, pero Doge no hizo caso. Saco otra hoja de pergamino y la puso sobre la mesa. Cogió la pluma y empezó a escribir. Sirius volvió a su trabajo. Las horas pasaban, y Sirius leía sobre mas y mas muertes. El señor oscuro no tenia piedad. Niños, mujeres, ancianos… todos muertos solo por ser nacidos muggles o mestizos. Quien se creía que era? El profesor tenia razón. Iba a estallar una guerra en el mundo de los magos, y sin duda alguna, Sirius lucharía en ella, y acabaría con los Mortifagos. Se llenaba de rabia, ya no podía mas. El profesor Doge había escrito dos cartas mas cuando finalmente hablo.

  • Mira que hora es! Black, es mejor que se vaya a la cama. Me acabaran riñendo a mi por esto…

Sirius se levanto sin decir una única palabra y salió del despacho. Empezó a caminar por los pasillos. El numero de muertes era desorbitante, sin embargo, Sirius solo había leído sobre tres detenciones en los últimos meses. Los de su familia serian parte de esos asesinos. La idea le causaba repulsión. Repulsión hacia su madre, su padre, sus tíos, sus primos…

  • Y no nos vuelvas a dirigir la palabra en toda tu asquerosa vida! Sangre sucia!

Sirius reconoció la voz al instante. Corrió hacia la esquina y vio a su hermano pequeño con la mano alzada, y una chica de Huflepuff en el suelo con la rodilla sangrando. Sirius salto sobre su hermano, derribándolo al suelo.

  • Que te crees que haces, Regulus?

  • Déjame! No me toques! Traidor!

Regulus luchaba por liberarse, mientras que Sirius lo cogía todo lo fuerte que podía. Miro una vez mas a la chica, que tenia los ojos bañados en lagrimas. Sirius no lo resistió, alzo el puño y lo bajo todo lo fuerte que pudo, pegándole de lleno en la cara a su hermano. Detrás de el oyó un conjuro, no sabría decir cual. Sirius salió volando y se pego de lleno contra la pared. Tenia la vista un poco nublada, pero al mirar a su alrededor pudo reconocer a sus dos primas mirándole, con las varitas alzadas apuntándole. Narcisa y Bellatrix le miraban con rabia.

  • El traidor de los Black, estas avergonzando nuestro nombre, Sirius. No te mereces llamarte Black!

  • Cállate, Bella, Sirius es mío! – grito Regulus mientras se levantaba torpemente.

  • Petrificus Totalus! – grito Narcisa apuntando a su primo mayor.

Regulus se abalanzó sobre su hermano. Sirius no podía moverse, solo contemplar como su hermano le golpeaba. La chica de Huflepuff no salió mejor parada. Narcisa se acerco a ella y la cogió del pelo. Mientras le pisaba la mano con el talon, estiro del pelo hacia arriba. Bella observaba a su hermana satisfecha.

  • Veo que aprendes rápido, Cissy. – Oia Sirius mientras su hermano seguía asestándole puñetazos en el estomago.

  • No sin una profesora como tu, Bella…

Sirius utilizaba toda su fuerza para conseguir moverse, pero era inútil, no podía. Regulus paro de golpearle y sonrió satisfecho. En ese momento, por la mente de Sirius pasaron todos los nombres de la gente que había muerto asesinada por gente como aquel renacuajo. Sirius levanto el puño con dificultad, noto que según la chica gritaba, su cuerpo recuperaba su movilidad. Regulus le había dado la espalda, un gran error. Sirius le cogió por el cuello y le tiro al suelo, al tiempo que cambiaba de dirección y petrificaba a sus primas. La chica de Huflepuff lloraba sin parar. Sirius le ayudo a levantarse. La chica se acerco a Bella y le pego un puñetazo en el estomago mientras estiraba del pelo a Bella.


Sirius tardaba demasiado en llegar. Habían decidido utilizar el “Cistem Aperio”, pero no lo harían sin Sirius. Tardaba demasiado. El profesor Doge se había vuelto loco por castigar a un chico durante tanto tiempo, tendrían que dejarlo para el dia siguiente. Aunque eso no era lo que mas preocupaba a los chicos en aquel momento, si no la ausencia de Sirius.

  • James, siéntate por lo que mas quieras! Me estas mareando!

James miro nervioso a Remus y le obedeció, pero no pasaron ni cinco minutos cuando se volvió a levantar y a rondar por la sala común.

  • Vamos a buscarle! – sugirió Remus al ver la impaciencia de James.

El rostro de James se ilumino vagamente. Pero no hizo falta que salieran. Sirius entro con un estrondo y tambaleandose