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Historia 27179 — capítulo 5

Pasaron sólo dos semanas más y Harry no dejaba de pensar en la posibilidad de que Afro sea un ángel. Siempre que podía, trataba de hablar del tema con Ron pero le era muy difícil, ya que no se despegaba de Hermione ni por diez minutos. En varias oportunidades, había tratado de hablar el tema con Ginny, pero esta había desarrollado un gran sentimiento de celos hacia la chica de colitas, por lo que Harry no lograba hablar del tema sin obtener a cambio un “si tanto te interesa por qué no me dejas y te vas con ella”.

Las clases estaban bastante entretenidas, en especial transformaciones, en la cual Harry prestaba mucha atención (solo cuando hablaban de ángeles). Por otro lado, la clase de Defensa contra las Artes Oscuras había ido empeorando con el tiempo. Los alumnos de Slytherin no dejaban en paz al niño que vivió y Lucius no hacía nada para impedirlo. No había un día en el que no lo cargaran con “cerdo” o con la típica frase “Necesitas de Draco para defenderte” cosa que lo irritaba ya que era Malfoy quien había necesitado dos veces de él para defenderse. Ron se había asignado la tarea de divulgar por todo Hogwarts que Harry le había salvado la vida al rubio en dos ocasiones, pero, debido al suceso del cerdo con lentes, los demás alumnos tomaban las palabras del pelirrojo como una venganza de lo que Lucius había hecho con su amigo.

Después de encantamientos, Harry se dirigió hacia el despacho del director. Flitwick le había informado que la directora McGonagall necesitaba hablar con él, por lo que no le quedó otra opción que suspender su encuentro con Ginny para encontrarse, luego, con la ex profesora de transformaciones.

_ Dulce de leche_ Dijo al encontrarse frente a la enorme y dañada gárgola. Esta comenzó a girar permitiendo que una escalera en forma de caracol saliera a la vista. El muchacho subió despacio los escalones y, una vez llegado hacia la puerta, llamó a ella con golpes secos. Una mujer vieja que llevaba un gorro de color verde esmeralda atendió al chico y lo invitó a pasar. Harry se contentó al observar que su despacho estaba exactamente decorado como Dumbledore lo había hecho en sus épocas de director. El moreno echó un vistazo a los cuadros de directores hasta dar con los que estaba buscando. Allí, al otro lado del escritorio, yacía un feliz Dumbledore que lo saludaba con una enorme sonrisa. A su derecha se ubicaba Snape, quien no cambió su expresión severa al encontrarse con el muchacho.

_ Dije que iba a volver_ Comentó Harry divertido y alegre ante el reencuentro.

_ Estaba seguro de que lo harías_ Dijo este mirando muy fijo al muchacho_ pero no te distraigas conmigo. McGonagall tiene algo que decirte_ Harry asintió con la cabeza y se sentó frente a la directora quien estaba ordenando, mediante unos toques de su varita, unos papeles que parecían de mucha importancia.

_ ¡Ah! Sí_ Dijo la anciana dándose por enterada de que Harry la miraba en busca de respuestas_ Potter, lo llamé para informarle que mañana empiezan las elecciones del equipo de quidditch a las tres de la tarde_ Aseguró la mujer volviendo a su importante tarea.

_ Ah bueno, entonces voy a poner el anuncio en la sala común_ Propuso el muchacho.

_ Te lo agradecería mucho, estoy un poco ocupada con estos papeles. Ya puedes irte Potter_ Informó la directora, pero Harry no se movió. Se le había venido a la mente una pregunta.

_ Profesora… ¿Usted por casualidad no me envió una escoba?_ Interrogó el muchacho recordando aquel momento en el que había obtenido, sorpresivamente, su antigua Saeta de Fuego.

_ No ¿Por qué lo pregunta?_ Dijo la profesora apartando la mirada de los papeles para encontrar, otra vez, los ojos del muchacho.

_ Es que, hace unos días me llegó por el correo de lechuzas un paquete con mi Saeta de Fuego, la que había perdido el día en que asesinaron a Moody_ Harry pudo observar una mueca de dolor por parte de la directora al escuchar el apellido del ex auror. Pero en tan solo dos segundos retomó su conversación.

_ ¿Venía con alguna carta?_ Preguntó, al parecer, intrigada. Harry temió de que volviese a confiscársela como en su tercer año, por lo que no relató la aparición de la pluma de ave.

_ No_ Dijo rogando que la profesora no tomara al objeto como algo peligroso.

_ Es raro. Pero de seguro quién te la devolvió está de tu lado, Harry. Ya no tienes enemigos_ Agregó con un tono de tranquilidad. El muchacho no pudo evitar un suspiro de alivio. Ya se había puesto de pie y se disponía a retirarse cuando, de pronto, recordó la utilidad de Dumbledore en aquellos momentos de dudas e intrigas.

_ Profesora…_ Interrumpió una vez más. Ésta levantó nuevamente la cabeza algo irritada_ Quería saber si puedo hablar algunas palabras con Dumbledore.

Está bien Potter, pero no te tardes. Recuerda que tienes que colocar el anuncio para que todos los alumnos puedan verlo Harry asintió con la cabeza y se dirigió al retrato del anciano quien lo seguía, intrigado, con la vista. Una vez de asegurarse de que la directora volvía a concentrarse en su tarea de acomodar papeles, preguntó en casi un susurro:

_ Profesor ¿Qué sabe usted de los ángeles?_ El anciano lo miró por encima de sus anteojos en forma de medialuna y dijo:

_ Lo mismo que tú, Harry ¿Por qué preguntas?

_ ¿Sabes si alguien me envió uno?_ Interrogó, luego, esquivando la reciente pregunta del anciano. Este sonrió y se dispuso a contestar. Snape dejo salir una burlona risita al escuchar la pregunta la cual el moreno ignoró.

_ No puedo contestarte eso Harry. Yo no conozco el mundo de los muertos_

_ Está bien, no hay problema_ Harry, sorprendido por la respuesta, agradeció con un gesto al anciano y salió del despacho. Bajó las escaleras en forma de caracol, aún pensando en lo que el retrato de Dumbledore le había dicho, y se dirigió a la Sala Común. Allí estaba Ginny escribiendo sobre un pergamino, al parecer, algo enojada por la tardanza del muchacho. Este le dio un tierno beso en la frente y ella se olvidó de todo rencor. Luego se dirigió hacia el pizarrón de anuncios e hizo aparecer, mágicamente, un cartel avisando a todos los alumnos, de segundo año o mayores a ellos, acerca de las elecciones de quidditch. Luego se dirigió, nuevamente, hacia su novia para ayudarla con la tarea de Defensa contra las Artes Oscuras.

Al cabo de unos minutos, Ron y Hermione entraron por el retrato de la dama gorda para unirse con la parejita. Ginny dejó su tarea a un lado para entablar una interesante charla con Hermione. Harry, aprovechando el momento, apartó al pelirrojo de las chicas para comentarle los recientes sucesos.

_ Pero Harry, esto es importante. Tienes que decírselo a Hermione_ Aseguró el pelirrojo, quien había escuchado atento todo el relato.

_ No Ron, no lo haré. Y tú tampoco_ Agregó al ver que este corría la vista del moreno a la castaña_ Sería gastar palabras sin sentido. Hermione insiste en que me debo olvidar del tema.

_ Lo sé Harry pero tú no quieres pelearte con ella, y si se entera de que le ocultas cosas te va a odiar ¡O peor! Puede vengarse ¿Te acuerdas de la escena de los pájaros que me hizo en sexto año?_ Harry no pudo evitar una carcajada ante el comentario de Ron. Daba la sensación de que, algunas veces, el pelirrojo le tenía miedo a su novia.

_ Ron_ Agregó luego de componerse. Acababa de ocurrírsele una idea_ Ya sé como podemos averiguar si Afro es un ángel.

_ ¿Cómo?_ Preguntó el pelirrojo intrigado.

_ Haciéndome su amigo_ Agregó el moreno con cara de victoria, como si fuese la meás brillante de las ideas.

_ ¡Ah si claro! Hola Afro quiero ser tu amigo. Una cosita… ¿Por casualidad eres mi ángel? ¡Vamos Harry! Si no te lo dijo hasta ahora no te lo va a decir nunca.

_ ¡Claro que no! ¡No se lo voy a preguntar! Es solo que estando cerca de ella puedo descubrir más cosas_ Ron dudó unos momentos_ Ya estás adoptando hasta la mirada de Hermione ¡Ron ayúdame en esta!_ Dijo Harry algo irritado al ver que su amigo lo observaba con la mirada protectora y desconfiada de Hermione.

_ Está bien_ Contestó, algo inseguro, el chico de pecas.

_ Pero no te olvides, ni una palabra a las chicas_ Ron solo atinó a asentir con la cabeza. Las gryffindor se habían acercado a ellos.