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Historia 27179 — capítulo 7
La distancia entre Harry y hermione había vuelto a hacer presencia. Ginny y Ron habían tratado de convencerlos para que volviesen a hablarse pero los jóvenes se negaban a aceptar sus opiniones. Harry, como de costumbre, sostenía el plan de hacerse amigo de Afro, pero las tareas y los entrenamientos de quidditch no le daban tiempo a acercarse a la muchacha.
_ Mañana es el partido de Ravenclaw contra Gryffindor_ Se recordó Ron nervioso y en voz alta, casi atragantándose con el desayuno.
_ Tranquilo Ron, si pudiste con un horrocrux ¿Qué puede detenerte?_ Lo animó Harry, con una sonrisa, provocando que el pelirrojo se desatase de sus nervios.
_ Si es verdad, además, a quien hay que tenerle miedo es a Hufflepuff_ Agregó luego_ Le ha ganado a Slytherin a los cinco minutos de empezado el juego y todo por Afro que se lució atrapando la snitch.
_ Tienes razón_ Asintió el moreno recordando aquellos momentos.
*** FLASH BACK ***
Harry estaba anonadado. Nunca antes había visto a alguien moverse de esa manera. La tímida y extraña Afro Rider caía en picada, daba vueltas y todo a una gran velocidad, lo cual confundía al buscador contrario. El moreno se preguntó si, alguna vez, él había volado así pero, definitivamente, la velocidad de la muchacha era mucho mayor a la del propio Harry Potter.
Todos los alumnos movían sus cabezas para no perder de vista a la buscadora de Hufflepuff hasta que de pronto, y sin que nadie se diera cuenta, Afro Rider había conseguido capturar la snitch dorada.
_ ¡Hufflepuff gana!_ Anunció la voz de Luna provocando los aplausos de la casa de los tejones y el asombro de las demás casas. Sin dudas, Afro era una muy buena buscadora.
*** FIN DEL FALSH BACK ***
Al cabo de unos breves minutos, dos chicas se sentaron en la misma mesa de los jóvenes para comenzar a desayunar. Ginny se sentó al lado de Harry, mientras que Hermione se ubicó un poco más alejada arrastrando a su novio hacia ella.
_ Harry ¿Puedes hacerme un favor?_ Interrogó la pelirroja mientras le acariciaba el pelo.
_ Decime preciosa.
_ Necesito que mandes a tu lechuza con esta carta_ La pelirroja le entregó un sobre blanco por encima del plato_ Es para mamá, pero no lo leas_ Agregó ante la curiosidad del moreno_ Es una sorpresa que estamos preparando las chicas de séptimo año. Lo entregaría yo pero tengo que terminar mi tarea de Defensa Contra las Artes Oscuras.
Harry asintió con la cabeza y siguió comiendo, luego de guardar la carta en su bolsillo derecho. Terminado el desayuno, Ginny se fue a la Slala Común y Ron se dispuso a acercarse al niño que vivió cuando, rápidamente, Hermione lo tomó de un brazo bruscamente y se lo llevó, casi a rastres, a la biblioteca.
Ante aquella soledad, el moreno vio oportuno hacer el favor que su novia le había pedido. Salio del castillo hacia la lechucería y subió las escaleras muy despacio ya que no tenía apuro. Al llegar, comenzó a buscar a Dobby esquivando varias plumas en su trayecto. Estuvo casi quince minutos llamándolo pero, como no aparecía, se sentó en un tapial a esperarlo ya que, tal vez, había salido en busca de comida. Metió la mano en su bolsillo, inconscientemente, cuando recordó que allí estaba la carta.
_ Mmm… ¿Qué sorpresa será?_ Se preguntó tratando de ver algo a tras luz, lo que era imposible_ ¿Y si la abro?_ Se preguntó Harry en voz alta esperanzado de que alguien le diera permiso para hacerlo_ Yo la abro, total Ginny no va a enterarse…_ Dijo luego comenzando a abrir el sobre con cuidado, pero tanta concentración le había impedido visualizar a la persona que acababa de llegar. Cuando Harry se percató de quien era, dejó caer el sobre que rápidamente volvió a recuperar exagerada y nerviosamente. Frente a sus ojos se encontraba la chica rubia de Hufflepuff con su bincha negra y amarilla y su pelo lacio atado en dos colitas. En su hombro izquierdo yacía Dobby, picoteando cariñosamente la oreja de la muchacha.
_ Lo siento_ Dijo la joven a Harry. Luego le indicó a la lechuza que se posara en su dedo índice para acercarla, así, al moreno_ No creí que lo necesitarías, es que esta lechuza me agrada. Se nota que la has criado muy bien.
_ Ehh… Ahh… si, eso parece_ Balbuceó Harry poniendo el dedo índice en posición horizontal y recuperando su lechuza. El moreno se sentía un completo idiota, tantas cosas que tenía para preguntarle a Afro y no se había animado a decirle ni una palabra.
_ Bueno, me voy_ Dijo finalmente la joven dando media vuelta.
_ ¡Espera!_ La detuvo Harry cuando ya había bajado unos cuantos escalones. La chica se volteó y lo miró con sus enormes ojos marrones, alguna vez ámbares_ Es que, perdona mi atrevimiento, pero quería saber por qué te raptaron los mortífagos_ Tomó aire, como si aquellas palabras fueran las más difíciles de pronunciar.
La chica de colitas pensó unos momentos hasta que se decidió por hablar.
_ Mi madre tuvo la mala suerte de enemistarse con uno. La raptaron cuando estaba embarazada de mí y la acecinaron al poco tiempo de mi nacimiento. Fui criada por el acecino de mi madre hasta los 11 años, donde descubrí la verdad… Entonces decidieron que lo mejor sería mantenerme oculta y dar a conocer que me habían raptado _ Concluyó Afro, al parecer, un poco incómoda.
_ Los siento_ Agregó Harry apenado. No se imaginaba semejante respuesta_ Sabes Afro_ La chica hizo un gesto de sorpresa al escuchar su nombre_ Si necesitas a alguien con quien hablar, sabes a quien recurrir.
_ Muchas gracias Harry_ El moreno se sobresaltó. Aunque luego recordó que su cicatriz estaba al descubierto_ Es muy amable de tu parte_ Concluyó luego y se dispuso a bajar los escalones restantes.
_ ¿Cómo puedo ser tan estúpido?_ Se preguntó el chico que vivió, una y otra vez, moviéndose de un lado al otro, lo que provocaba que la lechuza se tambaleara en su dedo índice_ ¿Cómo no le pregunté si era metamorfomaga? ¿Cómo no le pregunté que estaba haciendo el día de las elecciones de quidditch? ¡Qué estúpido soy!_ Dijo luego golpeando el tapial, donde antes había estado sentado, y provocando que Dobby volara asustado_ ¡No, ven aquí Dobby! ¡Tengo algo que entregarte!_ La lechuza volvió sobre su trayecto, algo ofendida, y se posó en su hombro. Harry le entregó la carta y acarició al ave que, luego, retomó vuelo ya más alegre.
No hacía mucho que había emprendido su viaje de vuelta cuando se acordó de algo: había olvidado leer el contenido de la carta.
_ Si, definitivamente soy estúpido_ Aseguró en voz alta maldiciendo por lo bajo hasta llegar al castillo.