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Historia 27387 — capítulo 2

Lucius Malfoy se encontraba recostado en el sofá de la biblioteca apenas iluminada por las velas a punto de consumirse por completo, no hacía mas que pensar en todo lo perdido después de la muerte de su antigua amo y el hecho de que el nombre de su familia estaba por los suelos, el sueño le estaba invadiendo poco a poco hasta quedarse completamente dormido. Sus sueños lo llevaban hasta aquella noche en la que perdió todo.

---Lucius, mi escurridizo amigo.

La voz totalmente fría e inexpresiva lo despertó de golpe y con un sudor fió recorriendo todo su cuerpo así como un miedo que lo petrifico totalmente, busco con la vista la procedencia de aquella voz, pero era imposible él estaba muerto lo había visto con sus propios ojos, Harry lo había matado, no podía ser posible.

---Que ocurre Lucius aún te afecta escuchar la voz de tu antigua amo, aún cuando sabes que esta muerto.

Esta vez la voz era de una mujer pero no por eso el miedoso sucumbió por nada, esa mujer no podía estar ahí, ella estaba muerta, Voldemort la había eliminado, no era posible.

Parecía ser que Lucius le temía mas a la mujer que el miedo mostrado anteriormente, saco inmediatamente su barita e ilumino la habitación y junto frente a el se encontraba una figura encapuchada. Lentamente se quito la capucha y dejo al descubierto su rostro, Lucius ahogó un grito.

---Tu, tu, tu estas mue…

---No Lucius, no estoy muerta pero apuesto que es lo que mas deseas en este momente, o no espera, en realidad te gustaría que se tratara de tu antiguo amo, el solamente acabaría contigo pero yo no, yo tengo algo aún peor. Tantos años esperando este momento, tanto tiempo atrapada y por fin te tengo delante de mí.

---¿Cómo?, tu no puedes estar aquí, tu estas muerta, muerta!!!!!!!!!!!!!!!!!

---Estuve muerta, si, pero muerta en vida y ahora a llegado mi venganza. Todos probablemente creyeron tu arrepentimiento pero yo no y me asegurare que nadie olvide la clase de escoria que eres, para en pesar la marca tenebrosa que se borro en el instante que tu antiguo amo murió regresara a tu mano y sólo se borrara el día de tu muerte, pero no te preocupes no solo la llevaras tu sino que todos sus antiguos seguidores como un recuerdo del sufrimiento y tragedia que causaron. Pero tengo algo especial para ti, algo que se que te dolerá más que nada: me llevare toda tu fortuna y te dejare sólo con esta casa y tendrás que trabajar para mí.

---No, tú no puedes hacer eso, no puedes quitarme lo que es mío, todo es mío, me escuchas Leanne, lo puedes quitarme lo que es mío.

---Jajajajajajajajaja, por favor Lucius acaso crees que me importa, tú y los tuyos me quitaron todo, me apartaron de los seres que yo mas amaba y los mataron, agradece que no suba ahora mismo y mate a tu esposa y a tu hijo.

---No lo harías, no sería capaz.

---Estas segura han pasado 17 años, aún crees que me conoces, pero tienes razón, yo no soy una asesina como tu, así que dame tu mano.

Lucius se negó ero con un movimiento de su varita Leanne lo acerco a ella y puso la punta de la varita en el lugar en el que antes estaba la marca tenebrosa y lentamente se dibujo nuevamente tan negra y dolorosa como cuando Voldemort los llamaba a su lado. Después de hacer esto Leanne desapreció, dejando a Lucius débil y temeroso de lo que podía ocurrir después.

Leane se encontraba recostada en la cama en casa de los Weasley aún pensaba en lo que acababa de hacer, pero no se arrepentía, lucius y todos los demas tenían que pagar por todo lo que habían hecho después de todo Voldemort y Bella ya estaban muertos, ya habían recibido su castigo. Tenía que terminar de preparar su maleta pues el tren de Howarts partiría dentro de pocas horas, así que se levanto y termino de hacer el equipaje. Cuando bajo a la cosina, Molly ya estaba preparando el desayuno acompañada de dos personas las cuales supuso que serían Bill y su esposa Fleur.

---Buenos días a todos.

---Oh Leanne querida, dejame presentarte a mi hijo mayor Bill y esta es su esposa Fleur.

---Mucho gusto, es un placer conocerlos.

---Igualmente Leanne.

---Aún es temprano, Bill y Arthur nos acompañaran a la estación del tren, ¿ya tienes todo listo querida?

---Si Molly acabo de terminarlo.

La señora Weasley salió de la cocina para ir a levantar a los demás pues tenían que estar a tiempo en la estación. El desayuno transcurrió sin mayores complicaciones que las acostumbradas, todos salieron y se depusieron a tomar los coches que el Ministerio les había ofrecido para transportarlos.