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Historia 27387 — capítulo 27

---Parece ser que ya olvidado, señor Funge, que nosotros lo apoyamos en los momentos cruciales de su carrera como Ministro y en el camino para llegar hasta el.

Narcisa Malfoy hablaba rápido y despacio medio oculta entre las columnas del Ministerio, mientras Cornelius Funge hacía girar rápidamente su característico bombín verde y se secaba distraídamente el sudor de la frente

---Es algo que no se me permite olvidar, señora Malfoy--- le respondió Funge visiblemente molesto por las acusaciones de Narcisa

---El Ministerio nos ha quitado gran parte de nuestra fortuna, ¿es qué acaso planean dejarnos en la ruina?--- le pregunto aún más molesta Narcisa--- ¿No podría hacer usted algo por nosotros?

---Mi situación ya no es la misma que hace unos años, señora Malfoy. El nuevo régimen del Ministro Shacklebolt me ha relegado a situaciones que no hacía desde mis años de interno, soy menos de lo que era antes--- le respondió tristemente Funge--- Fui un tonto por no ver la situación cuando tenía que ser vista

---Si, pero nuestra fortuna….--- insistió Narcisa

---Mi querida señora. Mucha gente piensa que ustedes se merecen Azkaban y que su supuesto arrepentimiento no es más que una pantalla--- "cosa que yo también creo", pensó Funge--- La comunidad mágica aún insiste en que deben pagar por sus crímenes y el que usted comience una batalla por oro, solamente lo empeorara

---Si no lo recuerdan esa bola de… de magos, por mi es que esta vivo Harry Potter--- le recordó molesta Narcisa

---Y Harry Potter, así como la comunidad mágica ya les han retribuido--- se adelanto Leanne--- Esos volantes no se hacen solos, Funge--- dijo esta vez dirigiéndose a Funge, este agradecido por la intervención de Leanne, salió corriendo del lugar--- Cualquiera en tú lugar, Narcisa, estaría agradecida por continuar gozando de las comodidades que tienen, aún--- continuo hablando Leanne, recalcando la última palabra--- Evadieron Azkaban con la naturalidad propia de una serpiente y conservan una buena cantidad de oro y como bien dijo Funge, deberían sentirse orgullosos de retribuir un poco a todos aquellos a quienes le arruinaron la vida, porque aquí la única que a olvidado algo… eres tú, fueron tú marido y el resto de los mortifagos y carroñeros que arruinaron muchas vidas

--- Y ¿Qué hay del resto de esas familias? ¿Han estado robándoles oro a ellos también?--- pregunto altanera Narcisa

--- ¡Oh, no! Algunos han donado grandes cantidades para ayudar y ayudarse. Rebasatan, por ejemplo, nos proporciono toda la fortuna Lestrange, a cambió de la reducción de su condena--- dijo tranquilamente Leanne

--- ¿Supongo que si me pongo a revisar los archivos, esas fortunas no se encontraran ahora en tus manos?--- pregunto maliciosamente Narcisa--- Por que tienes la costumbre de quedarte con herencias que no te pertenecen

Leanne sonrió también, sabía perfectamente a lo que se refería Narcisa, pero no le iba a dar el placer de sacarlo a flote

---Los registros están abiertos para toda la comunidad, puedes revisarlos cuando quieras, en ellos veras en que hemos estado usando las donaciones que, tan amablemente, nos has proporcionado--- Leanne le sonrió de nuevo, se dio media vuelta y comenzó a caminar

--- ¡La fortuna Black!--- Leanne se quedo quieta, aún dándole la espalda a Narcisa, sonrió--- En Gringotts no me permitieron tocar ni una sola knuts

---Eso es porque no tienes ningún derecho a ella--- le contesto Leanne mirándola directamente a los ojos--- Esa fortuna no te pertenece

--- ¡Tampoco te pertenece a ti!---le grito enojada--- ¡Yo soy la última….!

---Te equivocas, la fortuna paso a mis manos cuando Sirius murió porque me case con él, pero ahora pertenece a Teddy Lupin, ¿Por qué si lo recuerdas, verdad? Es el nieto de tú hermana Andrómeda, tú hermana mayor--- le contesto sonriente Leanne, Narcisa estaba verde del coraje

--- ¡Ella no es parte de nuestra familia!--- dijo indignada Narcisa--- ¡Y mucho menos el bastardo del licántro….!

Pero antes de que pudiera terminar la frase, Narcisa callo de rodillas, se sujetaba con fuerza el cuello, no podía respirar

--- ¡Nunca insultes en mi presencia a Remus ó a su hijo, porque puede ser lo último que hagas!--- Leanne apuntaba con su varita a Narcisa, estaba realmente furiosa, pero al darse cuenta de donde estaba, levanto el hechizo

Narcisa se incorporo con dificultad, aún le costaba respirar, tenía lagrimas en los ojos pero aún así miraba también con odio a Leanne

---Aún cuando la fortuna no hubiera estado en mis manos, esta nunca hubiera parado en las tuyas, porque hubiera ido a parar a las de Bella y cuando hubiera muerto, a las de Andrómeda, la fortuna de los Black le pertenece legítimamente a Teddy Lupin, tú misma ya lo has comprobado, porque de no ser así, hubieras podido sacar todo el oro que quisieras--- continuo hablando Leanne ya más tranquila, pero aún apuntaba con su varita a Narcisa

Esta vez, fue Narcisa la que dio media vuelta y se marcho, estaba furiosa, no solamente Leanne la había humillado, sino que también había dejado la fortuna de su familia en manos de traidores a la sangre, mestizos, sangre sucia y bastardos, todo ello en una misma persona: Teddy Lupin. Una fortuna que era aún mucho mayor que la de ella y la de Lucius juntas

Leanne estaba realmente cansada, cada vez que perdía la compostura de esa forma y la sombra de Leonor se asomaba, la dejaba agotada, no tenía ganas de celebrar, era verdad que la primera semana de clases ya había terminado y eso ameritaba celebración, pero no se sentía con ánimos de celebrar

El pensamiento de que aún no le había dicho a Charlie que estaba embarazada la carcomía por dentro, se moría de ganas de decírselo, pero aún no había encontrado el momento oportuno y las miradas recriminatorias de Kingsley no hacían más que empeorar la situación, lo pero de todo es que probablemente Harry también lo sabía

Se levanto lentamente de la cama, sabía que si no asistía a la cena todos se volverían locos, especialmente Charlie y comenzarían a buscarla por cielo, mar y tierra

---Buenas noches--- saludo Leanne entrando a la Madriguera, ya estaba todos ahí, solamente faltaba ella

--- ¿Por qué has tardado tanto?--- le pregunto Charlie después de abrazarla y besarla

---Es que no encontraba la ropa lo suficientemente adecuada para semejante ocasión--- le mintió sonrientemente Leanne, sin lugar a dudas ella tenía un talento muy especial para hacer parecer verdad aún cuando lo que decía era la mentira más grande del mundo

Todos quedaron conformes con la mentira de Leanne, todos menos Kingsley, quien la miro de forma escrutadora pero decidió no darle tanta importancia por ahora, de nada servía arruinarles la fiesta a todos

En cuanto Leanne se separo de Charlie y la señora Weasley, quien aseguraba que le parecía verla enferma, se acerco a Fleur y Andrómeda, quienes tenían en brazos a Teddy y a Victoire

---Supe que tuviste un encuentro con Narcisa--- dijo tranquilamente Kingsley mirando a Leanne

---Cada día estás más omnipresente, King--- le contesto Leanne mirando su comida

--- ¿Entonces es verdad?--- pregunto Kingsley

---Quería que Funge la ayudara a recuperar su fortuna--- contesto Leanne

---Pues eso va ser realmente complicado, Funge ya no tiene ningún poder dentro del Ministerio--- aseguro el señor Weasley

---También quería recuperar la fortuna Black--- continuo Leanne--- Pero esa le pertenece a Teddy

--- ¿Cómo?--- pregunto sorprendida Andrómeda--- Hasta donde yo sabía, esa fortuna estaba en tus manos

---La fortuna pertenece a los Black y Teddy lo es--- le aseguro Leanne--- Por ahora, como aún es un bebe, yo soy su administradora legal, por lo menos hasta que cumpla la mayoría de edad. Estoy arreglando con los duendes de Gringotts para que tú también tengas acceso a la fortuna, no creo que pase de una semana--- le dijo a Andrómeda

---Espero que no hayas tenido uno de tus arranques con Narcisa--- dijo sonriente Kingsley, sabía a la perfección lo que Leanne había hecho

---Es por comentarios como es, que a veces me arrepiento de haberte salvado la vida--- le dijo también sonriente Leanne

--- ¡¿Salvarle al vida?! Dirás que casi le causas la muerte--- dijo enojada Candence, siempre le había molestado que se tomaran ese asunto con tanta ligereza, sobre todo por lo que había hecho Leanne


Leanne caminaba por los corredores del castillo, tranquilamente, sola, pero con paso decidido, después de traspasar las puertas del colegio, salió a los jardines de este y se dirigió hasta el bosque prohibido. Se detuvo al borde de este y miro a todas direcciones, al asegurarse que nadie la seguía, traspaso los primeros árboles, saco su varita y se dispuso a caminar lo más rápido que podía, quería terminar con ese asunto lo más rápido posible.

Se adentro en la espesura del bosque, estaba acostumbrada a estar ahí, pero casi siempre lo hacía acompañada, en las noches de Luna llena, lo hacía con Remus, mientras que por las mañanas y las tardes con Hagrid.

Lo sintió de pronto, los sortilegios que ella misma había lanzado en ese lugar para ocultarlo, no solo de los habitantes del bosque, sino también de Hagrid, los alumnos y los más importantes: los profesores

Traspaso los sortilegios sin problema alguno, era un área de 4 metros cuadrados ydentro de una jaula se encontraban las dos criaturas más horribles que había visto: era una capa negra de unos cinco centímetros de espesor y con patas largas y regordetas, tenía ocho ojos en la parte superior de lo que se podría considerar la cabeza; era el cruce entre un Lethifold y una Acromántula.

Sacó de su mochila una bolsa llena de carne cruda, junto a la jaula había un plato de porcelana, ahí fue donde puso, lo que eran cerca de 8 kilos de carne y mediante magia le hizo entrar a la jaula.

Ambas criaturas comenzaron a engullir la carne, era aún más desagradable verlas comer, así que Leanne se volvió y miro los árboles que la rodeaban y las ocasionales criaturas que se acercaban. Solo después de que ambas criaturas quedaron satisfechas, Leanne recogió sus cosas y atravesó de nuevo la barrera creada por los sortilegios

Camino lentamente, ahora que había cumplido con su tarea se sentía muy relejada, no tendría que ver esas horrorosas criaturas hasta el día de mañana. Camino alrededor de 10 metros cuando un grito de dolor desgarro la tranquilidad del bosque, alguien la había seguido, alguien había descubierto su secreto, a Leanne se le detuvo el corazón, estaba clavada en el mismo lugar, no podía respirar, hasta que su cerebro le funcionó a una velocidad normal

Corrió lo más rápido que pudo y de su varita salió un enorme perro plateado, directo a donde se encontraban las criaturas y lo que vio, una vez atravesada la barrera de los sortilegios, le arranco el alma del cuerpo.

Su mejor amigo, Kingsley Shacklebolt, estaba tirado en el suelo, con las manos y los pies extendidos, completamente inmóvil, parecía no estar respirando, su rostro se había quedado petrificado en una expresión de terror y sus ojos, en sus ojos ya no había esa expresión tranquilizadora, estaban fijos e inexpresivos, nebulosos.

--- ¡AAAAAAAAAYUUUUUUUUUUUDAAAAAAAAAAAAAAAA!--- grito Leanne con todas sus fuerzas, grito tanto que sintió como si se le desgarrara la garganta

Pero nadie acudió a su llamado, Leanne respiraba entrecortadamente, gruesas lágrimas recorrían su rostro y no podía controlar sus temblores, su corazón latían tan deprisa que sentía que en cualquier momento se iba a detener por siempre y lo haría si no salvaba a su amigo.

Todo aquel que se encontraba a su paso se quedaba sorprendido y asustado, Leanne no tenía tiempo para dar explicaciones y mucho menos para entender los gritos histéricos de sus compañeros, lo único que quería era llevar a Kingsley a la enfermería, estaba segura que la señora Pomfrey lo arreglaría en un cerrar y abrir de ojos

--- ¿Qué pas…?--- pero la señora Pomfrey no termino de hacer la pregunta porque en ese momento vio el cuerpo de Kingsley y a Leanne transportándolo por medio de magia.

La profesora McGonagall entro seguida del profesor Dumbledore, ambos muy pálidos y angustiados, la señora Pomfrey ya estaba examinando a Kingsley, ambos se acercaron a ella y comenzaron a hablar en voz baja y rápidamente. Leanne se había quedado clavada en el exacto lugar en el que la señora Pomfrey había tomado a Kingsley, no escuchaba, no sentía, ni siquiera podía asegurar que estaba respirando, solamente escuchaba los latidos de su corazón, desbocado, como si marcara el tiempo que le quedaba de vida.

El rostro consternado de la profesora McGonagall se interpuso entre ella y Kingsley, le decía cosas que ella no comprendía, no escuchaba, se sentía mareada, enferma, seguía sin poder respirar. La puerta de la enfermería se volvió a abrir, los padres de Kingsley entraron, su madre apenas si podía sostenerse en pie y su padre estaba tan preocupado que su cara se había convertido en una extraña mueca de sufrimiento. Ellos también hicieron preguntas a Leanne, pero ella continúo sin contestar; entre los huecos que dejaban los rostros podía ver al profesor Dumbledore inclinado sobre Kingsley murmurando hechizos sin sentido para ella.

La puerta se abrió de nuevo y ahora fueron sus padres los que entraron por ella, su madre estaba pálida y su padre respiraba entrecortadamente, ellos también se unieron a los cuestionamientos que le hacían el resto de los presentes.

Leanne presentaba un aspecto deplorable: tenía el cabello revuelto y lleno de hojas y ramas, la túnica llena de desgarrones, manchada de barro y sangre y en la cara, pequeños cortes, que ya habían dejado de sangrar, los ojos desenfocados y la respiración tan superficial que parecía inexistente.

La puerta se abrió y esta vez Leanne si pudo escuchar el grito que le desgarro el alma, un dolor que sintió suyo, una angustia que le recorrió el cuerpo como un veneno, veneno que viajaba por sus venas hasta el corazón que, hasta hace unos segundos desbocado, ahora tan lento que parecía estar a punto de quedarse quieto.

El rostro de Candence Cameron se interpuso de entre todos los demás, sus intensos ojos celestes bañados en lágrimas la miraron con tal intensidad que no se sentía capaz de sostenerle la mirada

--- ¿Qué le hiciste? ¿QUÉ LE HICISTE?--- le grito Candence zarandeándola

---Candence, por favor--- la tranquilizadora voz de Dumbledore se interpuso a los grito de Candence, al igual que su rostro--- ¿Qué paso Leanne?--- le pregunto Albus Dumbledore mirándola a los ojos

Leanne no contesto, sino que tomo a Dumbledore de la mano y lo guió fuera de la enfermería, justo antes de salir pudo ver los rostros distorsionados de sus amigos: Frank consolaba a Alice, Remus lo hacía con Lily, mientras que Sirius, James y Peter se apartaban del camino de Leanne y de Dumbledore

El profesor camino a la par de Leanne, iban tan rápido que Leanne no podía reconocer los rostros de sus compañeros, lo importante era ahora que Dumbledore viera a las criaturas. Leanne se convenció a si misma que si Dumbledore las veía, encontraría la solución más rápido que de inmediato

Ambos atravesaron el campo que formaban los sortilegios y ahí estaban esas horrorosas criaturas, las que casi mataban a su amigo, porque King se iba a salvar, Dumbledore ya las había visto, King estaba salvado.

Dumbledore apunto con su varita a la jaula de las criaturas, que se quedaron inmediatamente inmóviles y se elevaron junto con la jaula, Leanne pudo sentir la severa mirada de Dumbledore clavándose en su nuca, pero no lo pudo mirar, porque si lo hacía, vería la mirada de decepción del anciano profesor.

Ambos regresaron al colegio y entraron de nuevo a la enfermería, todos ahogaron un grito al ver a las desagradables criaturas, su abuelo ya estaba ahí, así como el resto del profesorado y Hagrid, quien al ver a las criaturas se sorprendió más que todos.

Minutos más tarde llegaron sanadores de San Mungo, miembros del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas y finalmente el Ministro de magia. Los sanadores, junto con los miembros del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas (DRCYCM) examinaron las criaturas, hasta que finalmente se acercaron a Leanne

--- ¿Dónde conseguiste estas criaturas?--- pregunto uno de los miembros del DRCYCM

---Yo… yo--- Leanne era consiente de que todas las miradas estaban clavadas en ella--- ¡YO QUERÍA DARLE UNA SORPRESA A HAGRID!--- grito Leanne--- Se acerca su cumpleaños, y yo….

---Esta bien querida, tranquilízate--- la reconforto su padre, pero las miradas de enojo y de reproche de Candence eran incomparables

--- ¿Dónde las conseguiste?--- volvió a peguntar un sanador

---Antes de entrar a Hogwarts, acompañe a Hagrid a Hogsmeade y estuvimos hablando de las criaturas mágicas y de la forma en que se hacen los cruces entre ellas, Hagrid estaba muy emocionado, siempre le ha gustado cuidar de los animales, así que no controlaba el tono de su voz, medio establecimiento delas Tres escobas nos escucho, en fin, cuando Hagrid se marcho, yo me quede esperando por mis padres, así que di un paseo y cerca de la casa de los gritos un hombre cubierto de pies a cabeza se me acerco, él me dijo que por una buena cantidad de oro yo podía hacer muy feliz a mi amigo. Me convenció y yo le compre huevos de Acromántula y un Lethifold recién nacido--- les relato Leanne

--- ¿Le viste el rostro?--- pregunto su madre

---No ¡Yo estaba tan emocionada que no le preste atención! ¡Yo sólo quería darle una sorpresa a Hagrid!--- les dijo consternada Leanne

--- ¿Qué edad tienes pequeña?--- le pregunto amablemente el señor Ministro

---Trece años--- contesto Leanne mirando como Candence lloraba recostada sobre el pecho de Kingsely

--- ¿Cómo es posible, señor Ministro, que semejantes criaturas lleguen a manos de niños inocentes?--- pregunto llorando la madre de Kingsley

---Es la misma pregunta que me estaba haciendo yo--- contesto el Ministro, visiblemente afectado--- Está pobre niña pudo haber corrido la misma suerte que su amiguito

--- ¿Hace cuánto que los tienes?--- pregunto uno de los miembros del DRCYCM

---Cuatro meses--- contesto Leanne--- Pero solamente viven un mes, esta es la tercer pareja que nace, solo viven lo suficiente para reproducirse. Son muy fieles, nunca me han atacado

Los miembros del DRCYCM y sanadores se llevaron a las criaturas para examinarlas y buscar una cura, procedían de dos de los especimenes más peligrosos que habían visto en su vida y ahora como híbridos, lo podrían ser aún más.

Las horas pasaron y aún no tenían noticias de los sanadores y de los miembros del DRCYCM. A Candence la habían tenido que transportar a San Mungo, ya que había sufrido una crisis de nervios y un descontrol en su magia. Leanne se había negado a salir de la enfermería más de lo necesario, solamente se había cambiado de ropa y ahora se encontraba recostada a un lado del frío cuerpo de Kingsley, abrazada a él, incapaz de poder dejarlo solo, porque pensaba que si lo hacía, no volvería a ver a su amigo.

Finas lágrimas recorrían su rostro, lo noche había caído sin que ella se diera cuenta; la señora Pomfrey y su madre insistían en que se marchara a su habitación pero ella no se movió, sino que se aferro con más fuerza al cuerpo de su amigo, hasta que la madre de este les pidió que la dejaran, que era lo mejor para ambos.

Los días pasaron y Leanne continuo negándose a alejarse del lado de Kingsley, no había asistido a clases, apenas si comía y mucho menos dormía. Las noticias eran escasas, las criaturas se defendían y no les permitían hacer su trabajo tan rápido como ellos querían; la noticia del ataque que había sufrido Kingsley se había extendido al Profeta y muchos padres habían enviado lechuzas preocupados por sus hijos.

Remus, James, Sirius, Peter, Lily, Alice y Frank se pasaban por la enfermería en sus horas libres, ellos intentaban en vano convencer a Leanne de que fuera a clases o que por lo menos los acompañara a hacer los trabajos, pero ella senegaba siempre, no iba a dejar solo a King.

Cinco días después de haber sufrido el ataque, los sanadores se presentaron en el colegio, por fin habían encontrado el antídoto, ya traían lista la poción para dársela a beber a Kingsley.

Leanne dejo de abrazarlo y se sentó a los pies de la cama, esperando impaciente que su amigo reaccionara, la madre de Kingsley estaba sentada al lado de Leanne, mientras que su padre, en una silla junto a la cama; los padres de Leanne se abrazaban junto a la ventana, mientras que Remus, James, Sirius, Peter, Lily, Alice y Frank esperaban parados junto a la cama de junto; el profesor Dumbledore y McGonagall esperaban junto a la otra cama; la señora Pomfrey sería quien le administrara la poción.

Poco a poco, la señora Pomfrey fue vertiendo la poción en la boca de Kingsley, todos contenían la respiración, esperando que en cualquier segundo escucharan la tranquilizadora voz de su amigo diciéndoles que ya se encontraba todo bien, la enfermera término de verter la poción y todos continuaron esperando y esperando, pero no había ningún cambio

--- ¿Por qué no reacciona? ¿Es qué acaso no funciono?--- pregunto desesperada Leanne mirando a los presentes

La madre de Kingsley volvía a sollozar y su padre se paro de pronto yle lanzó un puñetazo a la pared, Leanne se lanzó sobre Kingsley llorando desesperada, abrazaba con fuerza a su amigo, ella misma se estaba ahogando, no podía respirar

---Me estas ahogando--- la débil pero profunda y lenta voz de su amigo se escucho en toda la enfermería.

Leanne se levanto de golpe y miro a su amigo, estaba totalmente recuperado, ya no había señales de lo que hasta hace unos segundos era su enfermedad y ella sonrió por primera vez desde que lo habían atacado, todos los demás rompieron en llanto de felicidad y en aplausos

--- ¡Estás bien!--- grito Leanne de emoción y de inmediato comenzó a abrazarlo y besarlo--- ¡Estás bien! ¡Estás bien! ¡Estás bien! ¡Estás vivo!--- no hacía más que gritar

---Si, ya estoy bien--- confirmo Kingsley un tanto ahogado por los besos y abrazos de Leanne

--- ¡Nunca…--- le grito Leanne dándole un golpe a Kingsley--- vuelvas….--- golpe--- a…--- golpe--- hacerme…--- golpe--- esto!--- golpe--- ¿Me…---golpe--- escuchaste? ¿Qué no vez que sin ti, yo me muero?


---A Candente no le gusta la ligereza con la que tomamos ese asunto--- dijo Kingsley sintiendo la mirada severa de su prometida

---Lo que pasa es que cuando se trata de Leanne, aún cuando tú vida corre peligro, no es importante--- dijo de forma severa Candente

---Tú no fuiste la única que se molesto por la excesiva atención de Leanne hacía Kingsley--- le recordó Alice

---Mi padre--- se adelante James

---No, curiosamente él fue al único que no le molesto--- lo corrigió Frank--- En realidad, se alegró

--- ¿Por qué?--- pregunto interesada Molly

---Porque de esa forma Leanne no pasaba tanto tiempo con Sirius--- le contesto Alice


Por fin los exámenes de fin de año habían terminado, Leanne y los demás tendrían una semana para relajarse antes de regresar a casa, y mucho que les hacía falta, desde que Kingsley había sido atacado por las criaturas que Leanne había cruzado, la situación había estado bastante tensa.

---Hola--- saludo Leanne entrando a la sala común, venía acompañada de Kingsley y Candente, ellas dos no se separaban de él por nada del mundo

Sirius ni siquiera contesto el saludo de Leanne, sino que salió por donde ella había entrado, sin dirigirle la mirada. A Leanne no le extraño, desde el incidente del verano, los dos habían hecho un pacto silencioso de no mencionarlo y tratarse de la misma forma, pretendiendo como si nada hubiera pasado; pero desde hace unos días Sirius ni siquiera la miraba, mucho menos hablarle.

--- ¿Qué le pasa?--- pregunto Leanne ocultando su tristeza

---Le pasas tú, mi querida Lion--- le contesto con una sonrisa triste Remus

Leanne miro unos segundos a Kingsley y después siguió por el retrato a Sirius

--- ¿Puedo sentarme?--- pregunto Leanne, Sirius estaba sentado a la sombra de un enorme árbol mirando al horizonte

---Es un país libre--- contesto secamente Sirius--- Me sorprende que te hayas separado de Kingsley, hace días que no lo dejas ni a sol ni a sombra--- le dijo Sirius sin mirarla

---Candence está con él--- le respondió Leanne intentado encontrar su mirada--- Has estado muy diferente estos días, casi ni me miras, mucho menos me hablas

---Como estabas tan ocupada con Kingsley, pensé que no tendrías tiempo para mí

---Sirius…

---No tienes porque explicarme nada, es Kingsley, él único para ti--- le dijo Sirius poniéndose de pie, aún dándole la espalda a Leanne

---Yo nunca podría sentir por King, lo que siento por ti--- le aseguro Leanne acercándose a él--- Sirius, mírame--- le pidió Leanne tomándolo de la mano

---Siempre me a gustado tú cabello suelto--- le dijo este jugando con las suaves ondas que se formaban en su cabello

---Sirius, yo…

---Eres muy especial, eres hermosa y me has dado tanto amor que nunca pensé recibir, Leanne, eres todo para mi--- le dijo esta vez acariciando su rostro

---Esta vez no voy a salir corriendo--- le aseguro Leanne acercándose más a Sirius

El sol se estaba poniendo, el suave sonido de las olas, los cantos de los pájaros y el arrullo del viento creó el ambiente perfecto; un beso que termino por sellarlo todo


---El amor, cosa complicada--- aseguro el señor Weasley

Leanne miraba a Charlie, este se limitaba a observar su comida como si fuera la cosa más interesante del mundo

---Más complicada no podría ser--- continuo Molly, intentando dejar de lado el tema

---Traeré té--- dijo Leanne visiblemente afectada

Pero apenas si se puso de pie, callo desmayada

--- ¡Leanne! ¡Leanne! ¿Estás bien?--- la voz preocupada de Charlie le llegaba desde lejos, imágenes borrosas se presentaban ante sus ojos

---Dale esto--- la voz falsamente calmada de Molly le llego a los oídos

Unas manos temblorosas le acercaron a la boca una botellita llena con una poción

--- ¿Estás bien?--- volvió a preguntar Charlie, ahora su voz le llego normalmente a Leanne y las imágenes borrosas se volvieron nítidas