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30 maneras de verlo. — capítulo 5

Dolor Por Cheis

Dijo una vez mi abuela que nada se gana si no se arriesga. O más bien, lo dijo un retrato de ella. Nunca la conocí, murió por razones desconocidas no mucho tiempo antes de ver yo la luz del día. Madre siempre dijo que debía escucharla, que era sabia y conocía de la vida. ¡Pero era un retrato!

Me burle de ella desde que tengo uso de razón. Fue, es y será una vieja más. Lo admito, no tengo cariño por ella. Ninguno. Cero. Nada. Tal vez sea porque nunca conocí su forma de andar, ni vi su cuerpo cojear por mi habitación, pero para mi ella no es más que un fantasma. Un recuerdo que padre y madre quisieron imponerme toda la vida. No siento remordimiento alguno de estos pensamientos, ni me causa dolor saber que nunca podré conocerla.

Abuela es y será una molestia. Sus dichos siempre rondaron la casa. “El que ríe último ríe mejor, Zacharias” Pues ella debía haberlo aprendido muy bien… cuando la muerte había quitado su vida. Machazo chiste debió parecerle a la señora negra llevarse la vida de mi abuela. Aunque personalmente creo debe haber estado con algún tornillo mal puesto, porque más que risa, se llevó una buena pesadilla.

Abuela siempre grito: “En Hufflepuff serás grande, Zacharias.” En Hufflepuff nunca fui más que una sombra. Creo que por contra. Me gusta ser contra. Soy diferente. Aunque Hannah diga que es por ego, en el fondo no es más que una pelea con mi desconocida y fallecida abuela. “Debes comportante como todo un Smith, Zacharias.” Ser un cretino, cuestionar todo, y honrar a mi casa con desconocimiento no ha sido un mal paso. Aunque dudo ella crea lo mismo.

Abuela nunca fue una persona muy permisiva, perdón, me corrijo, el retrato al dorado de la abuela nunca fue muy permisivo. Padre me recuerda que debo tener respeto por mis mayores constantemente. ¡Sí, a mis padres también les falla el cerebro! Dicen los avergüenzo. Vergüenza debería darles tratar a un cuadro como si fuera ella. Abuela siempre tuvo mucha presencia.

Sin embargo, Abuela sabe. Sabe demasiado. A veces me pregunto como se entera de cosas que quizás siquiera yo hago. Abuela fue quien sugirió escuchar a Potter en un primer momento. Abuela supo del ED días después de haberse formado. Pero abuela es silenciosa. Abuela calla y sabe callar. Supongo debe tener algún retrato perdido por el colegio. Siempre alardea de sus años mozos. Años que para el mundo son olvido. Obviamente.

Pero aunque ella sepa. No todo lo sabe. Es imposible, y sus informes no llegan más allá de burdos rumores. Mayoritariamente ciertos al final del día, pero rumores e incompletos. Pero cuando afirma que sabe que en el fondo tengo corazón de oro, tierno y mullido, porque sí, abuela nunca fue muy seria en sus expresiones, tiemblo de pensar que nuevo dato del colegio ha llegado a sus oídos.

No me gusta escucharla. Pero dado la cantidad de retratos repartidos por la mansión creo que la única verdadera solución sería la emancipación. No, no exagero. Menos cuando la veo como ahora. Abriendo esa boca de dientes flojos y aprontando su voz como si se tratara de un discurso. Abuela nunca habla para decir nada bueno. Ese es un dicho que ha escapado a su repertorio. Su voz es clara, firme, la misma que he escuchado desde antes inclusive de tener memoria. ¡Es que los retratos no envejecen! (Lamentablemente, tampoco mueren, aunque he sido tentado a tirarlos a la hoguera.)

Sus palabras resuenan en mi mente. “La sangre es importante, Zacharias.” No necesita aclarar que no responderé a sus intromisiones. No lo he hecho en mis dieciséis años, no lo haré ahora. “Pero dicen es la bruja más inteligente de la generación…” Por primera vez en mi vida me he atragantado con mi propia saliva. Ella no lo ha notado, está muy concentrada en continuar su relato de porque la susodicha chica no es tan mala elección. Recuerdo que debo respirar y la miró sorprendido. Está vez se percata he reaccionado. Sus ojos luces casi tan sorprendidos como los míos.

“¿Sucede algo, Zacharias? No deberías observar a los demás de esa manera. Es descortés.”

Su voz continúa, desviando su tema. Abuela nunca fue muy concisa, ni capaz de proseguir el hilo de una conversación. Madre siempre afirmó es un complejo de familia, ser distraído. Madre poco me conoce. Solo es hasta ahora que abuela pronuncia algo capaz de retener mi atención. Algo tan fuerte que aún no me la ha devuelto. La tarea no es algo que me preocupe. Estar de acuerdo con abuela si lo hace.

‘No es tan mala elección’

No, supongo no lo es.