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Historia 27558 — capítulo 9
Luna se quedó pensativa, y observó una caja que Narcisa le había entregado durante la mañana. La abrió y se sorprendió con su contenido.
En el jardín los amigos de Draco disfrutaban del día de verano. Mientras el moreno nadaba en la piscina, Pansy, haciendo lujo de sus atributos lucía un diminuto bikini blanco.
- ¿Qué paso? - dijo la morena con desinterés al ver a su rubio novio bajar solo.
Draco se encogió de hombros y se lanzó a la piscina. A Pansy poco le importaba si Luna aparecía o no, así que mientras los chicos disfrutaban del agua ella volvió a la difícil tarea de conseguir un bronceado perfecto.
- ¿Dónde esta? - preguntó Blaise cuando salía del agua.
- No quiso bajar.
- ¿Por qué no?
- Emm... no lo sé, ¿Tal vez porque siempre la hemos tratado mal? - respondió el rubio con sarcasmo.
- No me digas que te bajo el arrepentimiento - acotó la morena.
- Draco Malfoy nunca se arrepiente de nada. No digas tonterías Pansy. Además si la Lunática no quiso bajar, es mejor para nosotros.
- Estoy de acuerdo amor.
- Entonces... ¿Por qué viene allí? - dijo Blaise apuntando hacia una dirección.
En efecto, era Luna cubierta por un enorme chal naranjo con lunares amarillos, que caminaba insegura hacia el nido de serpientes. Pansy no pudo evitar resonar en una carcajada, aunque honestamente no hizo nada para evitarlo. Blaise y Draco solo se miraron confusos.
- Hola.
- ¿Que traes puesto? - preguntó Pansy.
- Ah, lo compre en Sue...
- Sí, no importa. ¿Piensas meterte al agua así?
- No - dijo Luna acercándose a Draco. - esto es como una toalla Pansy, no seas ridícula.
Draco y Blaise rieron por lo bajo, oír a Luna Lovegood decirle ridícula a Pansy Parkinson no es algo que se vea todos los días.
La rubia se desabrochó el chal, dejándolo caer, todo parecía en cámara lenta, y la secuencia siguiente fue el rostro de asombro de Draco, el de maldad de Blaise y la mirada de Pansy, que lanzaba chispas de envidia. Es cierto Pansy era dueña de un cuerpo dotado de generosas curvas y la envida de cualquier chica... pero no de todas. El bikini de Luna era como ella, original, alegre, de colores azul, verde, rojo y blanco resaltaba su figura delicada y fina, sin grandes curvas, pero era esa sencillez lo que la hacia ver...
- Te ves... grandiosa - dijo el rubio en susurro.
- ¿En serio? - le contestó la rubia un poco sonrojada.
- Claro, que si... ese bikiqui te queda mucho, mucho mejor que el vestido de ayer - dijo Blaise por poco devorando con la vista a la chica.
- Me lo regalo tu Mamá
- ¿Mi mamá? - preguntó el rubio confundido.
- Si, estaba en una caja en mi habitación.
- Bueno, hay que reconocer que la Sra.M tiene buen gusto. - acotó el moreno.
Pansy observaba la escena con odio, si había algo que le molestaba era no ser el centro de atención de los hombres, pero odiaba mas que esa "Loca de Patio" le quite las miradas de su Draco.
- Bueno, bueno, ¡Al agua! - grito la morena, lanzando a Luna al agua.
- Espera, yo... - pero ya era tarde porque se encontraba en el fondo de la piscina.
- ¿Por qué no sale? - preguntó Blaise, luego de unos minutos de esperar que Luna asomara del agua.
- ¿Por qué hiciste eso Pansy? - la atacó Draco.
- Para eso es la piscina no...
- Entonces lánzate tu también - dijo Blaise mientras tiraba a la morena al agua cayendo los dos.
- ¿Lovegood? - susurro el rubio, intentando verla, mientras se lanzaba al agua.
- Dra.. yo... no sé... no sé... nadar - decía la rubia, mientras se zambullía en el agua pataleando
- Tranquila, yo te saco - dijo el rubio, tomando a Luna y llevándola a la superficie.
- ¿Por qué no dijiste antes que no sabias nadar? - pregunto el rubio.
- Cof, Pansy, Cof, cof, no me dejo...
Draco torció los ojos, la guerra entre Pansy y Luna había comenzado, y él estaba en medio.
- ¡Idiota mira como quedo mi cabello! - gritaba la morena a su amigo.
- Oh, vamos, no seas alharaca.
- Luna, ¿Estas bien? - pregunto la chica con fingido interés.
- Sí, no gracias a ti.
- Si, si, bueno... no es para tanto.
Draco y Blaise la miraron en reproche unos minutos, hasta que ella se encogió de hombros.
- Será mejor que entre, me ha dado algo de frío - hablo por fin Luna, tomando su chal y amarrándolo en su cintura.
- ¿Qué pensabas Pansy? No quiero cargar con otro muerto en mi vida. - dijo Draco apenas Luna se alejo.
- Dumbledore no cuenta querido, recuerda que no fuiste capaz - le atacó la morena.
Draco bajo la vista y suspiro.
-
Mejor me voy, el ambiente se ha puesto insoportable - dijo la chica, se acerco a Draco intentó besarlo pero éste corrió la cara - bien, como quieras, adiós Blaise - y sin mas desapareció.
-
Si, también me voy.
Draco continuaba con la cabeza baja, y camino hasta su casa arrastrando los pies.
- ¿Estas bien? - pregunto una suave voz.
- No. - contestó por inercia el rubio.
Luna se acercó tímidamente al rubio y poso su brazo en la espalda desnuda del chico, quien por el contacto sintió escalofrió.
- Estas helada.
- Lo siento - dijo la chica quitando su brazo automáticamente.
- ¿Peleaste con tu novia?
- Ahm... si, da igual.
El silencio se hizo inevitable. Cuando Luna iba a levantarse Draco habló.
- ¿Qué haces cuando todos te obligan a estar en un lugar que no quieres?
Luna sonrió confundida. ¿Se refería a ella?
- Cuando todos te obligan a hacer, algo que tu no puedes hacer... ni tampoco quieres hacerlo. - continuó
- ¿Lo dices por algo en particular? - preguntó la chica.
- Ya sabes... lo que paso con... él.
- Sí, pero... tu no hiciste nada.
- Claro, ese es el problema, desilusione a mucha gente. - dijo el rubio levantándose del sofá
- Pero ilusionaste a otras.
- ¿Qué?
- Cuando supe, que no fuiste capaz de matarlo me sentí muy feliz, no sé porque, pero sentí que mi madre tenia razón, todos tenemos algo bueno dentro, y tú lo demostraste ese día.
- No, tu no sabes de lo que hablas... yo no soy una buena persona.
- Claro que si - dijo la rubia levantándose y poniéndose al frente de Draco.
En fracción de segundos Luna estaba ten cerca de Draco que podía sentir su respiración. El rubio, tomo uno de los cabellos de la chica y lo corrió de su cara. Estaban tan cerca, tan...
- Hola muchachos
- ¡Mamá! - dijo Draco, dando un brinco hacia el lado.
- ¿Que hacen?
- Tenia... una pelusa... en mi ojo - respondió la rubia entrecortado.
- Oh, veo que te colocaste el bikini que te deje.
- Sí, esta muy bonito, gracias.
- Me voy a cambiar - dijo Draco mientras salía de la habitación.
- ¿Qué le pasa? - pregunto la mujer.
Luna solo se encogió de hombros.
- Mañana te he inscrito para un curso de buenos modales.
- ¿Qué? - preguntó espantada.
- Si, es fantástico, irás con Pansy.
El rostro de Luna se deformo automáticamente.
- Es por 2 semanas, así pasaras tiempo con ella y...
- No quiero ir.
- Pues resulta que no te estoy preguntando.
- ¡No puedes obligarme!
- ¿Crees que no puedo? Solo mírame hacerlo. - dijo la mujer perdiendo la paciencia.
- No es justo, ella es la que necesita modales, no yo.
- Luna, escúchame bien. Este curso es fantástico y ya lo he pagado, partes mañana - y sin derecho a reclamo Narcisa camino decidida hacia su habitación.
Luna se sentó muy desanimaba en el sillón, recién estaba acostumbrándose a vivir en esa casa y seria envidada a otro lugar y nada mas que con la odiosa de Parkinson.
El día paso bastante rápido, y la mañana siguiente Luna fue despertada muy temprano por uno de los elfos.
- Srta. Lovegood, señorita despierte por favor.
- ¿Qué pasa? - preguntó la chica moviéndose en su cama.
- La Sra. Malfoy la espera en la sala.
- Nooo - dijo la chica tapándose con la almohada.
- Por favor levántese.
A duras penas Luna tomo algunas cosas se arreglo lo mas que pudo y bajo.
- ¿Que llevas puesto? ¿Que haz hecho con la ropa que te compre?
- Se ve mejor así.
Draco mientras tanto observaba la escena riéndose por lo bajo, las discusiones entre Narcisa y Luna eran pan de cada día.
- Tendremos que ir de compras otra vez, pero será cuando vuelvas.
- ¿Dónde vas? - pregunto Draco con interés, luego de bostezar, los elfos también lo habían levantado temprano.
- La he inscrito en un curso de buenos modales para señoritas.
- Oh - dijo Draco con el rostro arrugado.
- Si, recuerdas que también fuiste a uno... para caballeros claro.
- Como olvidarlo, la comida es asquerosa, baje varios kilos en 2 semanas.
- Lo necesitabas.
- No estaba gordo - alego el rubio ofendido.
- Silencio, bien veré que de tu ropa podemos rescatar, mientras tanto toma desayuno.
Luna asintió y se sentó al frente a Draco.
- ¿Por qué no comes? Deberías aprovechar, enserio que esa comida es mala.
- No quiero ir, Draco por favor dile a tu madre.
- Ni lo intentes, el año anteror al pasado, pataleé, me enoje, hasta me hice el enfermo pero nada funcionó.
- ¿Y que hago con Cielo?
- ¿Con quien?
- Mi gato.
- Dile a un elfo que lo alimente.
- Ahh, es cierto... - dijo la chica bajando la vista.
- Tranquila yo te enviare comida, papá lo hacia conmigo, él fue el único que me entendió - dijo el chico melancólico.
- ¿Lo extrañas? - pregunto la chica, recordando a su propio padre.
- Si, a veces, pero bueno... suerte allá.
- Gracias.
Minutos mas tarde bajo Narcisa, con unas maletas que hizo desaparecer, tomó a Luna del brazo y la llevó hasta la chimenea.
- Adiós cariño - dijo la mujer, que luego de tomar un puñado de polvos flu grito - ¡Escuela PFD!
Draco movió la mano a ambas mujeres que desaparecieron luego de unos segundos.
El edificio estaba decorado en rosa completamente y se podía ver un letrero que señalaba Escuela Para Futuras Damas y en letras mas pequeñas: Educación para pequeñas jovencitas, Progreso para grandes mujeres.
- Buenos días Señora Malfoy - dijo una de las mujeres, que miro con espanto a Luna.
- Buenos días.
- ¿Es ella? - preguntó en susurro.
- Sí.
- Bien, al parecer tenemos trabajo que hacer.
- Eso creo.
- Luna, pasa adelante junto a las demás jovencitas. - dijo la mujer, entregándole un pequeño holograma con su apellido.
- Esta bien - dijo mirando por ultima vez a Narcisa con ojos suplicantes.
- No me convencerás con esa mirada Luna, es por tu bien - y mientras la chica se marchaba, susurro - y el mío, no permitiré que una niñita como tu descuadre en mi familia.
En el gran salón estaba rodeado de jovencitas de 15 a17 años, rubias, morenas, pelirrojas, gordas y delgadas, pero todas con la característica mirada altanera que Luna había visto tantas veces en Pansy, Draco, Narcisa o cualquier persona de dinero.
- Bienvenidas, hoy ingresan como simples jovencitas y en solo dos semanas serán unas señoritas o morirán en el intento. - Dijo una gorda mujer, atrapada en un vestido rosa, el parecido con la profesora Umbridge era impresionante... y aterrador.
Luna suspiró... esto no se venia nada fácil