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Harry Potter y el Misterio de los Relicarios — capítulo 23
Capítulo 23: Recuerdos Perdidos
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Shizuka ni hibiiteru
natsukashii ongaku
omoi dasenai kioku samayou
Una suave musica nostalgica
Suena en medio del silencio
Los recuerdos perdidos en los que divague
You are my love. Tsubasa Reservoir Chronicle (Japonise Original Song)
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-¡Auch!-se quejó Harry cuando Lyra le ponía un pedazo de carne cruda en el ojo izquierdo, ya el lunes por la mañana en el Gran Salón, mientras desayunaban-. Recuerdame no volver a ser el escudo de Ryan en el futuro.
-No te preocupes-costetó Lyra, tirando la carne a un improvisado tacho (una bolsa de madera de un restaurante sde comidas rápidas que vaya a saber de dónde había sacado Rigel) y poniendo una nueva en su ojo-. Te lo recordaré.
-Cuentame otra vez que pasó-pidió Lourdes desde los brazos de Rigel-. Aún no entiendo cómo terminaste siendo el escudo de Ryan.
Harry suspiró.
-Cuando fui a avisarle a Alan sobre lo que vi-Harry recordó todo como si fuese una película, la cara de esceptico de Alan apareció en su mente-, el primero no me creyó… pero cuando se dio cuenta que hablaba en serio… Fue a buscar a Ryan- en su mente, Harry vio como la cara de Alan cambiaba a un semblante oscuro que daba un aura de total miedo-. Realmente me sorprendió, corrió muy rápido hasta las mazmorras de la Sala Común de Slytherin y entonces Ryan estaba allí en la puerta. Alan se había abalanzado hacia su hermano-. Y como no quería que se vuelva él mismo un asesino, intenté detenerlo… pero sólo logré que me…- la cara de Harry se retorció de dolor cuando su novia apretó la carne cruda contra su ojo.
-… que él te cagara a palos- resumió Lourdes, comprensiva.
-¡Potter!-la profesora McGonagall apareció corriendo, haciendo que no pudieran comentar nada más-. Necesito que tú, Lupin y los Black vengan conmigo ahora.
-No hicimos nada. ¿Por…?-empezó Rigel, pero la profesora lo cortó.
-Es Lucy Black. Y nadie dijo que hayan hecho nada… aún-agregó-. Rápido, vamos a mi despacho-McGonagall se movió rápido hacia las escaleras y los chicos no tardaron en seguirla.
-Profesora, si no es mucho pedir, ¿podría decirnos qué es lo que pasa?-preguntó Lourdes, preocupada. Los gemelos estaban pálidos como la cera y se veían incapaces de hablar.
-La profesora Black está en labor de parto, y el profesor Black me encomendó mandarlos a San Mungo-explicó McGonagall al tiempo que entraban a su despacho y ella agarraba una maceta con Polvos Flú. Los gemelos recobraron algo de color en sus caras-. Vamos, no hay tiempo que perder.
-¡San Mungo!-gritaron a unísono los cuatro al entrar a la chimenea.
Harry cerró los ojos. Menos mal que era una emergencia, si no ni loco viajría mediante polvos flú, aunque por la cara que tenían los demás antes que hacer lo mismo que Harry, compartían el mismo pensamiento.
Cuando Harry dejó de sentir que daba vueltas, se encontró dentro de una chimenea del hall del hospital. No había nada de gente, así que era un buen punto. Al igual que el año pasado, se dirigió hacia la misma recepcionista, rubia y de mal humor, buscando a Lucy.
-Estamos buscando a Lucy Black, por favor-dijo Harry, antes que la recepcionista tirara su célebre frase "¿Qué quiere?"-. Acaba de tener un bebé.
-Planta baja, habitación 205-respondió sin dejar de mascar su chicle.
-Gracias-respondió Rigel, sonriendole y haciendo que a la pobre recepcionista se le cayera el chicle de la boca.
-¿Ya está, querido Rigel?-preguntó Lourdes, con una mirada asesina, mientras bajaban por las escaleras.
-¿Por qué lo dices?
-¡Estabas intentando ligar a esa zorra!-exclamó ella enojada-. ¡Hasta se le cayó el chicle!
-A veces, te pareces demasiado a mi madre-declaró Rigel y antes que Lourdes dijera algo, ya habían llegado a la habitación 205.
Dentro, una apacible luz rodeaba el lugar, Lucy no estaba allí, pero un Sirius dando vueltas de un lado para el otro, como un perro enjaulado.
-¿Papá?
-Hace dos horas que está allá y nadie dice nada… Ni siquiera me gritó como en el otro parto… No me dejan entrar…-murmura para sí, mientras seguía con su caminata-. ¿Será que algo malo pasa?... Y no me quieren decir, después de todo es mi hijo y nadie…
-¡Papá!-gritó Rigel, tratando de hacer que su padre raccionara.
-¿Ah, Leo ya habla?-Sirius no los miró y siguía caminando diciendo cosas más incoherentes cada vez.
-¡Soy Rigel!
-Rigel, el pequeño, sí, sí, tengo que comprarle plastilina para que se entretenga… Porque mamá no puede con todo… Y nadie viene…
¡PLAF!
-Por favor, reacciona-Lourdes lo miró desesperantemente, luego de pergarle un fuerte golpe en la nuca.
-¡Ay, niña! ¡Eres tu madre!-se quejó Sirius, pero volviendo a la realidad. Miró a su alrededor y les preguntó:-. ¿Saben algo sobre Lucy?
-No-contestó Lyra, que aún estaba sorprendida de que Lourdes le haya pegado a su padre (ella era la que solía hacer ese tipo de cosas)-. McGonnagall no nos dijo nada, solo nos mandó aquí vía Red Flú.
Sirius asintió una vez y reanudó sus paseos por la habitación. Los chicos se acomodaron en la cama y en las dos sillas que había en la sala, uniéndose a la espera en silencio, cada uno pensando en lo suyo.
-No aguanto más-anunció Lyra y de la nada sacó un pequeñisímo recipiente del bolsillo de la túnica. Era un pensadero en miniatura y si Harry no se equivocaba, era el mismo que Rigel le había regalo a ella para su cumpleaños el año anterior.
Apenas lo dejó reposar unos segundos en su mano, este empezó a tomar su tamaño original, entonces ella tomó su propia varita apuntandose en la cien y dejó caer dentro un recuerdo en el pensadero. Harry no vio de que se trataba, cómo pasaba con los de Dumbledore, sino una fina linea gris que se amotinó con las demás memorias. Una vez que terminó, el pensadero volvió a tomar su forma en miniatura y ella lo volvió a guardar.
-Lo siento-susurró Lyra, pero no miró a Harry-. No aguantaba más, ahora estoy más relajada-y sin más se apoyó en el hombro de Harry y se quedó profundamente dormida.
-Está cansadísima-comentó Rigel al llegar al sillón que ella y Harry compartían-. Supongo que le ha pasado demasiadas emociones juntas, además de que los espíritus han vuelto a hablar con ella.
-¿Y el poner sus memorias ahí la alivian?-preguntó Harry.
-Sí, no sabes cuánto…-Rigel se quedó pensativo un segundo y luego agregó-. Quizás a ti tampoco te vendría mal uno.
Harry asintió, pero no dijo nada más.
Habriá pasado más de una hora cuando el doctor llegó, haciendo que Lyra se despertara, que Sirius dejara de dar vueltas y que los demás salieran de sus pensamientos.
-Señor Black-dijo seriamente el sanador, pero luego sonrió-. Su esposa lo espera en la sala de partos con su hijo Leo. Más tarde los pasaremos a la sala-con esto, el sanador se retiró.
Todos festejaron y le dieron una palmadita a Sirius, que inmediatamente salió corriendo hacia donde se había ido el doctor.
-Deberíamos ir a la cafetería a tomar algo. Creo que estoy estresado-sugerió Rigel, a lo que todos rieron-. No he comido nada desde el desayuno y son las tres de la tarde…
-De todas formas si hubieras comido hace media hora, tendrías hambre-comentó su hermana mientras salían de la habitación.
-¿Me llamas glotón?
-Es una forma de verlo-y ella se apresuró a escapar de su hermano que empezó a correrla.
-¡No se puede correr en los hospitales!-exclamó Lourdes, corriendo ella misma para alcanzarlos-. ¡Gritar! ¡Estoy gritando! ¡Oh! ¡Y corriendo! Arg, los mataré-agregó siguiendo a los gemelos. A Lourdes le gustaba seguir las reglas, por algo era prefecta, pensó Harry, mientras reía disimuladamente de sus amigos.
Como iba más despacio que los demás, a medio camino vio algo en el piso que lo hizo deternerse, era una espesa neblina blanca, que se amorrilinaba debajo de sus pies. Entonces supo que era: el pensadero de Lyra había caído de su bolsillo y sus memorias estaban algo esparcidas. Harry intentó tomarlas con sus manos, pero enseguida sintió cómo caía dentro de unos de los recuerdos de Lyra. Esperaba que ella no se enojase… de todas maneras, esta vez, no lo había hecho a propósito.
Cuando por fin pudo tocar tierra firma, sintió que a su alrededor todo era difuso, como en un sueño. Nada estaba claro, era como una masa de colores sin definir y sin embargo reconoció la locura en la voz de una mujer.
-¡Ah! Si son los fabulosos aurores Marlene y Dean McKinnon-de prontoHarry comprendió quien era. Bellatrix Lestrange estaba allí, incluso sin ver nada más que la oscuridad uniforme a su alrededor, Harry podría reconocer su voz. Escuchó la maldición asesina a manos de muchas voces en conjunto y entonces vió que lo realmente deseaba no ver. Dos cuerpos, uno muy grande de piel oscura y, a pesar de eso, ojos azules caía tieso sobre la cara alfombra, el otro, mucho más pequeño y rubio, caía a su lado, mientras la habitación se definía. Entonces Harry se dio cuenta que esa era la casa de Siirus y Lucy, y que las personas que habían muerto eran los padres de ella.
-¡Es McKinnon!-vociferó otra vez que Harry reconoció en seguida: Lucius Malfoy. Por él, Malfoy, Harry se dio cuenta que Lucy salía debajo de la mesa de madera principal con un bulto rosa en su manos, mientras las lágrimas caían de su rostro.
Y de repente, la escena cambió. Estaba parado frente a una Lucy de unos veinticuatro años y una Emma de dieciocho. Estaban discutiendo en un pequeño departamento, mientras dos niños de al menos tres años de cabello oscuro jugaban en silencio en un costado. El pequeño departamento estaba decorado con buen gusto y era acogedor; sin embargo, en ese momento, no lo parecía.
-Lucy, sus poderes despertarán. No puedes hacer nada para cambiar eso-reclamaba en ese momento Emma.
-Baja la voz, renacuajo-replicó Lucy, mirando a todos lados-. ¿Qué dirán los vecinos?
-¿Realmente importa?-contestó a su vez Emma, sin bajar la voz-. ¡Son sólo simple muggles, Lucy! ¡Y…!
-¡Bata!-exclamó en ese momento una voz pequeña. Entonces Harry realmente se dio cuenta que era Lyra y Rigel esos niños-. ¡Bata! ¡No tites titi Em, mamá no tene culpa! ¡Zo me tomí la tota de totolate! ¡Y Addie también!-Rigel asentió fervimientemente. Harry recordó que cuando había encontrado a los gemelos un año atrás se llamaban Natalie y Adam White.
Ambas adultas se rieron. Sin embargo, al terminar, Emma miró por la ventana a la gran cuidad que nunca duerme a sus pies.
-Entonces supongo que quieres que te ayude a cambiarlos para que estén más seguros…
-Sí-replicó Lucy sin mirar a su hermana, sólo mirando a sus hijos que la miraban sin comprender-. Quiero que tengan una infancia normal, Emma-añadió-. Por favor.
-Ok-dijo Emma, entonces apuntó hacia el cuello de Rigel, mientras Lucy hacia lo propio con Lyra-, pero algún día recuperarán su aspecto y lo sabrán todo.
-Pero para ese día estaré preparada para hacerle frente-contestó Lucy-. Creo que mi aspecto también debería cambiar… Pero primero-de su varita un polvo rojo se extendió, al igual que de la de Emma, los pequeños se tomaron de la mano y cerraron los ojos, al tiempo que una replicas pálidas se metían dentro de sus cuellos en un destello plateado, dejando a los pequeños rubios y de ojos azules.
Los niños las miraron sin entender y pronto cayeron desmayados.
Y entonces, todo alrededor de Harry volvió a cambiar. Una Lyra rubia de rulos largos hasta la cintura y de unos cinco años miraba por la ventana del mismo departamento pequeño en ése momento el cielo gris, con nostalgia.
-¿Qué pasa, Nat?-preguntó un Rigel de la misma edad con pequeños rulos rubios por su pequeña cabellera-. Pareces muy tiste.
-Extraño a papi-reconoció Lyra sin dejar de mirar por la ventana.
-¡Pero no conocemos a papi, Nat!-exclamó Rigel tomando la mano de hermanita para que lo viera a los ojos-. No puedes extrañar…
-Pero lo extraño igual, Addie-Nat apartó la mirada azul de su hermano y por un momento el cielo se puso aún más gris y empezó a llover cuando la pequeña comenzó a llorar-. Y no me acuerdo de él. Y lo extraño.
-No llores-Rigel abrazó a su hermana hasta que ella se tranquilizó bastante, y dejó de llover-. Si lloras te arrugas.
La risa cantarina de Lyra no se hizo esperar como tampo el pequeño rayo de sol, colandose por las nubes grises.
Otra vez, todo volvió a cambiar y entonces Harry se encontró con Ryan Bocca.
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A/N: jajaja, llamenme mala, sí, porque tardé mucho en actualizar y porque lo dejé así. Lo cierto es que últimamente me copé con varios anime y realmente no sabía como empezar este capitulo. Para que se den cuenta, en un primer momento, Harry no iba a poder contar todo lo que había pasado entre Ryan y Alan, pero al final lo puse para que el capi fuera un poco más largo, porque me decidí cortalo en esta parte. No estoy segura de cuando volveré, porque tengo que buscar un trabajo nuevo, ya que en el que estoy no me dan los horarios para estudiar. Así que espero, que a pesar de todo, pueda volver a escribir pronto porque estoy más que ansiosa para que vean lo que tengo preparado para el próximo fic de esta saga jajaja. Bueno, gracias por las revies, gente, un beso.