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Historia 27834 — capítulo 1

La sala estaba abarrotada de gente. Todos charlaban y llenaban el lugar con un ambiente calido y agradable.

En uno de los cómodos sofás que estaban allí, estaba sentada una mujer mayor con el cabello castaño recogido. Se encontraba platicando de manera alegre con dos jóvenes. Uno alto y pelirrojo, el otro flacucho, con gafas y pelinegro. Aquellas 3 personas se encontraban tan distraídas, que no se percataron de la presencia de un niño de aproximadamente 6 años, el cual se había acercado hasta a ellos y miraba a la mujer con insistencia.

-Abuela-dijo el pequeño. Inmediatamente la mujer lo miro con sus gentiles ojos avellana.- ¿Qué celebramos hoy?

Los tres adultos sonrieron al niño, y la mujer lo tomo por los brazos y lo sentó en su regazo.

-Hoy, Ted, celebramos que hace 6 años el mago mas tenebroso conocido hasta ahora fue derrotado.

El niño guardo silencio y volteo la mirada inmediatamente al hombre de las gafas.

-Pero abuela, pensé que hoy era el día en que mis padres habían muerto.-replico confundido el muchacho y un poco enojado. ¿Cómo era posible que estuvieran tan felices si sus padres habían muerto?

-Si, así es. Ellos murieron durante la batalla que hubo antes de que Voldemort cayera.

De nuevo el niño guardo silencio. Su mirada permaneció en el suelo, hasta que nuevamente formulo:

-¿Cómo eran ellos?

Andrómeda dirigio una mirada de nostalgia a sus acompañantes.

-Tu madre era metamofomaga, como tu…

-¿meta...Que?

Ron rió e intervino

-Podía cambiar su aspecto. Igual que tu, Ted

-¡genial!

Andrómeda sonrió de nuevo ante el entusiasmo de su nieto. Este la veía con ansias de saber más, por lo que ella continúo.

-Ella siempre fue muy inquieta y descuidada. Pero era muy alegre, siempre llenaba la casa de risas…. Cuando recibió su carta de Hogwarts (como dentro de algunos años tú la recibirás) estaba tan emocionada que recuerdo estuvo toda una semana cambiado de nariz, cabello, estatura, complexión, ojos... Para que el día de su entrada al colegio fuera perfecto. Era muy vivaz, solidaria, alegre, valiente…

Los ojos de Andrómeda comenzaron a llenarse de lágrimas.

Pero inmediatamente tuvo que alejar de su mente todos los recuerdos que tenia sobre su hija, ya que desde la cocina una muchacha castaña le hacia señas para que se acercara.

-En un momento regreso

-Tu madre fue una gran persona-sentenció Harry cuando Andrómeda se fue-, al igual que tu padre.

-¿Cómo era el?-seguía preguntando el niño

-El sabia mucho, fue maestro de Hogwarts.

-wow

-Tu padre y el mío fueron muy buenos amigos mientras iban al colegio. Ellos, junto con otros dos amigos, recorrieron todos los rincones del castillo e idearon un mapa del mismo. Tu padre era muy inteligente y responsable, fue prefecto en Hogwarts. Y cuando naciste estaba feliz.

-¿Cómo no estarlo?-intervino Ron- Despues de que pensó que Teddy iba a ser como el…

Harry dirigio una mirada de reprobación a su amigo, y el pequeño interrogo a ambos adultos con la mirada.

Harry dio un suspiro y continúo:

-Tu padre era un hombre lobo.

Ted Lupin frunció el entrecejo.

-¿Un hombre lobo? ¿Mi papá?

-Si Ted, así es. Pero el no era como los hombres lobo de los cuentos que te lee tu abuela. El fue un gran hombre. Sabía mucho acerca de cómo combatir las artes oscuras; era muy solemne, cuidadoso y valiente.

-¡Valla!- dijo el niño con vaga sorpresa, aunque en su rostro se veía la decepción.

Hubo un momento de silencio.

-¿Qué sucede, Ted? ¿Por qué esa cara? –cuestiono el pelirrojo examinando al menor.

-Es que... es que…

-¿Qué?

-Ellos no debieron de haber muerto-exclamó él con voz apagada- ¡¿Por qué fueron a pelear si deberían haber estado conmigo?!

Las lagrimas habían comenzado a correr por el rostro de Ted, pero el volteaba la cara para que Harry y Ron no lo vieran llorar.

De nuevo se formo un silencio, un silencio incomodo para los dos adultos, un momento silencioso de suplica para el niño, que esperaba le dieran una respuesta que calmara aquel pequeño y diminuto rencor que tenia contra sus fallecidos padres.

-¿Sabes Ted? Yo se por que tus padres pelearon ese día en lugar de estar contigo.- A pesar de tener la cara plañidera el niño volteo a su padrino.-; Aquellos eran días oscuros, los mortifagos mataban a cualquiera por simple diversión. Y tus padres pelearon por que querían hacer del mundo magico un mejor lugar, un mejor lugar para ti. Querían que vivieras feliz y sin preocupaciones, sin miedo. Y ve, lo lograron.

Ted pareció estar pensando la idea. Ya no se veía tan apesadumbrado. Y lo único que lo distrajo de sus pensamientos fue la voz de su abuela cuando le dijo:

-Ted, mira quien ha llegado: Victorie. ¿Por qué no vienes a jugar con ella?

Ted bajo del sofá con rapidez y antes de marcharse se volteo hacia Harry.

-Me hubiera gustado conocerlos.

Hubo un intercambio de sonrisas, y despues Ted corrió con entusiasmo hasta la pequeña niña de cabellos platinados y vestido azul de gasa.