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Historia 27853 — capítulo 1

En el Olimpo la morada de los dioses, había un consejo de dioses a cual más furiosos, en el salón de los juicios donde Zeus es el que preside el consejo y su decisión definitiva. Varios de los dioses estaban pidiendo la palabra porque deseaban que se diera juicio ya. Con su imponente estatura Zeus se levanto rodeado de un aura brillante que le confería una majestuosidad sin igual, por eso era Rey entre los dioses, al momento de levantarse todos guardaron silencio respetuosamente hasta que por fin habló :

-Bien dado las quejas que tengo de ustedes y otros mortales tengo que dar comienzo a este juicio así que doy la palabra a los acusadores de uno en uno expongan su problema. Y tomó asiento en su enorme trono que refulgía como el sol. De inmediato Poseidón dios del mar se levantó e inclinándose hacia Zeus dejó sobre la enorme mesa de mármol blanco su poderoso tridente como muestra de sumisión y respeto a su rey.

-Tengo incordia contra Eros (Cupido), mi señor pues ha provocado tantos problemas con mis hijas las nereidas que difícilmente puedo controlar, la más pequeña mi querida Axel se fugo ayer con el capitán de mis tropas el tritón Aulón y por más que los hemos buscado no aparecen. Ella estaba prometida a mi comandante Escipión quien ha jurado vengarse de la ofensa, ese es uno de mis tantos problemas, pues como sabeis vos tengo 42 hijas y la mitad de ellas están en la misma situación , si en realidad hubiera sido amor verdadero no tendría queja alguna majestad pero han sido manipuladas y eso no es justo.- Volvió a guardar silencio esperando la palabra de su rey.

-Bien entonces querida Afrodita si vas a defender a tu hijo, hazlo ahora.-dijo severo.

-Majestad- una despampanante rubia de perfecto cuerpo y facciones a quien en todo momento despedia un halo brillante aunque no tanto como Zeus hablo con dulce voz hacia él y los demás.

-Mi hijo no es culpable, en todo caso solo cobro la afrenta hecha por Neptuno quien lo desprecio en un banquete delante de todos los dioses, lo recordais?-les dijo a los demás quienes fruncieron el ceño en señal de aprobación pero molestos.

-Eso no es justificación para que se desquite con mis veintiún hijas o sí su alteza?-volteo a ver a Zeus.

-No definitivamente no hay justificación , quien sigue?-dijo viendo a los dioses sentados a lo largo de una hermosa mesa de mármol blanco con sillas de plata , en la mesa había ambrosía la bebida divina de los dioses y vasos de oro junto a cada dios.

-Yo, mi señor-dijo Hefestos el dios de los metales y las creaciones.- Tengo incordia contra él mi señor pues ha hecho enamorarse a todos mis ayudantes y no hay quien me ayude a trabajar pues están perdidamente enamorados y no se quieren separar de sus parejas, todo por no hacerle una caja musical que quería obsequiarle a una mortal para ganar sus favores.-dijo más enojado aún y guardó silencio.

-Que tienes que decir Afrodita?- El dios la miro con gesto adusto y ella solo atino a levantar los hombros y decir:

-Chiquilladas mi señor, nada que merezca ser castigado, que no veis que todos lo único que quieren es dañar a mi hijo, lo permitiréis vos?-lo miro con gesto suplicante y casi a punto de las lágrimas, más entonces varios dioses mas expusieron sus problemas que había originado Eros el dios del Amor, finalmente se levanto la diosa de la discordia y se postro ante Zeus y le habló zalameramente .

-Oh, mi señor, mi rey , soberano de todo el universo a quien nadie puede engañar ni ocultarse porque todo lo veis,¿ permitiréis que ese muchachillo sin escrúpulos quede sin castigo solo por una cara bonita? – y dirigió la vista al igual que todos los dioses hacia Afrodita que se ruborizo viéndose angelicalmente hermosa. Zeus se sintió contrariado cierto que Afrodita era hermosísima y que podía disfrutar de sus encantos pero Juno su esposa quien había estado en total silencio hasta entonces habló dirigiendo una mirada asesina a Afrodita.

-Su majestad Zeus no osaría cambiar su juicio por un rato de diversión ya que como todos saben le gustan más las mortales- un silencio sepulcral y Zeus tragó saliva no teniendo mas remedio dijo:

-Esta decidido, tu hijo Eros debe ser castigado de manera ejemplar –No quiso mirar a Afrodita que se llevo las manos a la boca en señal de desesperación . –Tu hijo será enviado con los mortales, pero no con los simples mortales, si lo que busca es diversión la obtendrá, decreto que Eros vaya al tiempo de los magos así veremos como procede y que hace en ese tiempo, no se le permitirá llevar ni su arco ni las flechas mágicas, tendrá que valerse por sí mismo y su tiempo de castigo será de dos años mortales que así sea, Hermes encárgate de llevarlo y de poner las cosas de manera que nadie sospeche y me informaras en cuanto llegues.

-Si majestad –dijo Hermes y salió hacia el palacio de Afrodita donde estaba Eros. Su madre Afrodita no pudo replicar nada ante la mirada complacida de los demás dioses que por fin vieron que se hiciera justicia. Y salió lentamente hacia su palacio.

Poco tiempo después Hermes regresó ante su Rey y le informo:

-Su alteza he llevado a Eros como lo pedisteis al mundo de los magos y entrara a un colegio llamado Hogwarts donde un sabio hechicero es el director, le he dicho que soy su tutor y venimos de Grecia a radicar a Inglaterra, así que no hubo más problemas, solo uno.

-Cual?- dijo Zeus curioso.

-Pues resulta que hacen magia con una varita, no como nosotros que es a voluntad, por lo tanto mi señor…tuve que quitarle su magia divina y hacerlo mago aunque es un poco torpe aprenderá.

-JA JA JA JA- solto una estruendosa carcajada el Rey de los dioses al ver que el castigo fue mejor de lo esperado.- Muy bien Hermes has procedido correctamente y ahora no te quedara más remedio que bajar en forma mortal y estar cerca de ellos para ver que Eros no salga muy lastimado.

-Obedezco majestad- Hermes se inclino ante su rey y salió presuroso a cumplir su cometido.

-Bien querida esposa ahora veamos como se comporta nuestro pequeño demonio-dijo entre risas a Juno quien también sonrió, consideró eso como una buena lección hacia Afrodita quien siempre veía cumplidos sus caprichos, pero ahora gracias a Discordia no lo logró.

Hermes había adoptado la apariencia humana junto con Eros(Cupido) quien estaba furioso porque le habían quitado sus poderes divinos, convertido en un hermoso joven que iría a su sexto año en Hogwarts iba con su túnica negra y su varita mágica dentro de su caja, se negaba a usarla por considerarlo un ultraje a su divinidad. Por lo que Hermes no se inmutó solo le dio sus cosas y cruzaron el anden en King’Cross y vieron el expreso de Hogwarts.

-Esto es un chiste, verdad?-dijo mientras miraba la locomotora escarlata echando humo y muchos magos ayudando a sus hijos a subir al tren.

-¿tengo que hacerlo? Digo no puedo volar hacia allá, no crees que – pero Hermes no lo dejo terminar.

-Lo siento es todo lo que tienes y te diré una cosa no podré intervenir para nada, así que si tienes problemas los resolverás tú solo, entendiste? Entonces adiós y buen viaje, nos veremos después.

Y tras subir su baúl y casi aventarlo al vagon Hermes se iba dejando a Eros, cuando este gritó:

-Oye ven, como me llamo?-Aunque no lo dijo muy fuerte todas las personas de alrededor voltearon a verlo sorprendidas.

-Que tonto eres Eros, eso no se hace, pero cierto tu nombre será mmmmmm…Andrea Tatopolus. Y se marchó dejando a un conmocionado Eros en el tren que empezó a moverse.

-¿Qué.. oye ese parece nombre de pulpo, cambiame…-pero no termino de decirlo porque vio con horror que aparecía ese nombre bordándose en su túnica y ropa .