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Historia 27853 — capítulo 4
Cap.4. Una experiencia inolvidable
Era de mañana y el hechizo hacia Draco había terminado, Eros estaba muy contento pues por doquier había chicas muy bonitas y dispuestas para cualquier cosa. Sin saber porqué se dirigió hacia una fuente solitaria y miró hacia el agua, lo estaba esperando Zeus.
-Vaya, vaya que bien, Cupido no tiene su magia, ¿qué se siente ser otro el que está en problemas?
-Este lugar es divertido Mi Señor, no os preocupéis por mi, que yo aunque sufro me resigno a vuestros designios.-Comentó haciéndose el sufrido.
-No todo es como ahorita, no creas que la suerte es la misma, ya verás con el tiempo lo que quiero decir-Zeus tenia cara de pocos amigos y desapareció del reflejo del agua.
-Andrea-le llamaba una hermosa joven de pelo negro y lacio, con rasgos orientales.
-Andrea, te he estado buscando-comentó Cho Chang, a quien se le caía la baba por el hermoso joven.
-Tú dirás linda doncella, estoy a tu servicio-y con galantería le besó la mano para envidia de muchas chicas que no se atrevían a acercarse al joven.
-Tengo un problemilla con una materia y quería ver si tú me podrías ayudar-le comentó sensual al oído.
-Claro, vamos- y ambos se fueron caminando y sonriendo, mientras Cho se sentía en las nubes, otras chicas empezaban a llorar de frustración y envidia.
Entraron en el castillo y para suerte de Cho, encontraron un aula vacía. Lo jaló suavemente y cerró la puerta. De inmediato se arrojó en sus brazos y lo besó. Andrea no se sorprendió, sabia el efecto que causaba en las féminas y le encantaba. Se dejó besar y más aún, correspondió a sus caricias.
-Creo que va a tener el honor de ser la primera que sucumba a mis encantos-pensó para si mismo y con sensualidad la empezó a acariciar, a besar, a quitar lentamente la blusa, entre besos y caricias, mientras ella gemía de placer y ansiaba más, jalaba con desesperación la ropa de él, que no cedía tan fácilmente, mientras que ella prácticamente estaba desnuda, sólo faltaban las pantaletas, pues el sostenedor yacía tirado casi junto al escritorio, la recostó suavemente en el escritorio entre más besos y caricias, Cho ya no era dueña de si misma, se sentía subyugada, hipnotizada por ese adorable joven que con sólo verla, le producía oleadas de placer infinito. Junto con la ropa de ella cayó su varita, pero no le importó, lo único importante era ser suya, nada más, lo demás no tenia ninguna importancia y cuando estaba Andrea a punto de hacerla suya…
Se abrió la puerta y…
Entraron en tropel los alumnos de Ravenclaw y Hufflepuff para compartir la clase de Aritmancia, mientras los que iban entrando se quedaron de una pieza al ver la escena. Cuando los que venían atrás no podían entrar, el tumulto no se hizo esperar, entonces la Profesora Vector se abrió paso entre la multitud, viendo con total sorpresa la escena que se mostraba ante sus ojos.
Para colmo de males Harry, Ron, Ginny y Hermione iban pasando por ahí, iban al gran comedor cuando vieron todo el lio y no se resistieron a tratar de saber qué había pasado. Cuando pudieron abrirse paso, todos se quedaron con la boca abierta al ver a Cho desnuda, Harry y Ron se sonrojaron, mientras las chicas no podían creer semejante descaro de esa tipa.
-Esto es indignante, ¿pero que les sucede?, vamos con el director ahora mismo.-gritó la profesora Vector, en ese momento Cho pareció que salía de un sueño y con espanto miró alrededor, casi todos sus compañeros y los de Hufflepuff estaban ahí mirándola de forma reprobatoria. Mientras segundos antes Andrea al ver a los alumnos entrar, pensó-si no quiero, no me verán- pero una chica le dijo:
-Andrea, ¿Porqué ella?- y salió llorando junto con varias chicas más.-Entonces cayó en la cuenta, de que era un mortal como los otros y muy a su pesar se ruborizó. Cho al voltear y ver a Harry y Ron que no daban crédito a lo que veían, sólo atinó a levantarse del escritorio y esconderse detrás de él. Estaba muerta de vergüenza, no podía creer que los hubieran descubierto de esa manera tan… íntima.
La profesora Vector sacó a todos del salón y esperó a que Cho se vistiera, Andrea no tenía problemas, pues él estaba vestido. Una vez listos, salieron del salón, Cho iba llorando, sólo quedaban en los pasillos Harry y Ron, pues las chicas se habían marchado, tenían que ir a otro lado. (La verdad ellas sentía pena por la chica) Entonces se dirigieron al despacho de Dumbledore, mientras ella volteó a ver a Harry, él sólo la miró con desprecio y se fue de ahí con el pelirrojo.