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Historia 27985 — capítulo 1

¿Cómo podía…? Se suponía que él la amaba a ella. Se suponía que haría todo por ella. ¿Entonces por qué salía con otra? ¿Por qué la besaba en sus narices? Ella podía verlo, no era ciega: ambos, detrás de la estatua del quinto piso, cuerpo contra cuerpo, introduciendo la lengua en la boca del otro, intercambiando saliva…Se sentía traicionada. ¿Cuántas veces él le había declarado su amor? ¿Cuántas veces él se había ridiculizado por ella? De acuerdo, lo admitía, ella tenía algo de culpa. Siempre le decía que no. Pero eso era culpa de él. Sólo de él. Era un arrogante. Pero claro, como ella lo rechazaba, él se buscaba otra.

Hey! Hey! Tu! Tu!

No me gusta tu novia!

No! No!

Necesitas una nueva

Hey! Hey! Tu! Tu!

Puedo ser tu novia

No pudo reprimir un grito de ira. Era un idiota. El se buscaba su odio. El se buscaba su destino. ¿Por qué se quejaba después si ella lo insultaba, y le gritaba? Claro, él con esa rubia platinada, esa barbie, besándola con pasión…Lanzó un resoplido. Y después él se quejaba de ella. ¡Ja! Como si ella tuviera la culpa de todo. Era él el culpable. Idiota. Suspiró. Cómo desearía ser ella…cómo desearía poder presumir frente al colegio que su novio era el mejor de todos. Cómo desearía poder besarlo cada vez que quisiera. Cómo desearía esconderse detrás de la estatua del quinto piso, tomarlo por la cintura, o por detrás de los hombros, hasta se saltaría clases, con tal de estar a su lado…

Hey! Hey! Tu! Tu!

Se que yo te gusto

No! No!

Sabes, no es un secreto

Hey! Hey! Tu! Tu!

Quiero ser tu novia

  • ¿Lily? – la pelirroja cerró los ojos un instante, y se dio la vuelta. Tenía que ser él. Siempre aparecía en el momento oportuno. Siempre.

  • ¿Qué quieres, Potter?

James la miró sorprendido.

  • ¿Qué haces aquí, caminando por el pasillo, completamente sola?

  • Cumplo mis deberes de Premio Anual, idiota. – Siempre. Siempre terminaba insultándolo. ¿Por qué…? Por culpa de él.

James sonrió. Claro, siempre sonreía. Con esa sonrisa hermosa…esos dientes perfectos…

  • ¿Te pasa algo, Lily? – Lily no levantó la mirada. No quería mirarlo a los ojos. No quería tentarse. Estaba enojada. Muy enojada.

  • Nada que te importe. - ¿Por qué era tan agresiva? Ella sabía, muy muy en el fondo, que nada era su culpa. Nada de lo que le pasaba a ella. Era todo cosa de Lily Evans. Pero jamás, jamás, lo admitiría. No quería levantar la mirada…pero lo hizo. Casi inconscientemente, observó esos ojos marrones, ocultos detrás de esos anteojos redondos, que a ella la volvían loca.

Estás tan bueno

Quiero que seas mio

Eres tan guapo

Pienso en ti todo el tiempo

Eres una adicción

No sabías lo que yo era capaz de hacer

para hacerte sentir bien?

No finjas, creo que sabes soy bastante valiosa

y ¡Si!

Soy la maldita princesa.

  • ¡James! – y allí estaba ella. La causante de todo. La barbie. La rubia platinada. La dueña del cuerpo de James…pero no de su corazón. Lily sonrió satisfecha, pero la sonrisa se borró de su rostro cuando la muy estúpida agarró a SU James por el rostro y lo besó apasionadamente. Qué ganas…observó un rato a la feliz pareja intercambiando saliva. Era una visión asquerosa. Ella era realmente fea. Muy fea. Lily era más linda, mucho más. Ese cabello rubio platinado no era hermoso ni mucho menos. Esos ojos azules eran mucho menos atractivos que los suyos. Ese cuerpo perfecto la hacía ver como una prostituta, si es que no lo era.

Ella es cualquier cosa

Y tú puedes hacerlo mejor que eso

Creo que deberíamos estar juntos ya

Y eso es de lo que todo el mundo está hablando!

Lily comenzó a alejarse. Era un idiota. Si quería conquistarla, no tenía que besarse a la más fácil frente a ella. No era una táctica. ¡Que enojo, que odio!

  • ¡Lily! – Y allí iba él otra vez. ¿Por qué disfrutaba de verla sufrir? Lily se dio la vuelta, notablemente irritada - ¿Adónde vas?

  • A algún lugar más privado, visto que aquí no puedo caminar en paz.

La rubia imbécil la miró de arriba abajo, con una mirada pícara.

  • ¿Estás…celosa, Evans? – preguntó. Lily la miró con odio. Ella y una sierra eléctrica harían una gran pareja. O tal vez un hacha.

Hey! Hey! Tu! Tu!

No me gusta tu novia!

No! No!

Necesitas una nueva

Hey! Hey! Tu! Tu!

Puedo ser tu novia

James las miraba a ambas, entre la diversión y la preocupación. Podía ver en la mirada de Lily el alma de asesina que ocultaba detrás de aquella chica responsable. Lily volvió a mirar a James. ¿Por qué…? ¿Por qué salía con otra, si la amaba a ella? ¿Por qué se buscaba a una cualquiera? ¿Acaso quería darle celos? Pues, obviamente, no estaba funcionando. Claramente lo que ella sentía no eran celos. En todo caso, era él el que sentía celos de los tantos hombres que estaban atrás de ella. Se sonrió satisfecha, pensando en que seguramente agarraría a alguno de sus compañeros, y lo besaría frente a él, sólo para darle celos.

Hey! Hey! Tu! Tu!

Se que yo te gusto!

No! No!

Sabes, no es un secreto

Hey! Hey! Tu! Tu!

Quiero ser tu novia

  • ¿Vamos, James? – preguntó la rubia platinada con su voz chillona. James asintió, y comenzaron a alejarse. Antes de darse la vuelta, la rubia le dirigió una sonrisa burlona a su amiga la pelirroja. Ella apretó los puños. No se dejaría vencer. Jamás. Tal vez había ganado una batalla, pero no la guerra. Sin embargo, Lily se quedó parada dónde estaba, hasta verlos alejarse a través del largo pasillo. Cómo odiaba ver ese pelo rubio agitándose con el viento, esa mano blanca rozando la de él…Tenía que hacer algo.

Puedo verlo, Puedo ver como me miras

Y hasta cuando no lo haces sé que piensas en mi.

Se que hablas de mi todo el tiempo, una y otra vez

Asi que ven, dime lo que quiero oir.

Mejor, haz desaparecer a tu novia

No quiero volver a oir su nombre nunca más.

  • ¡James! – el chico se dio la vuelta. Casi sin pensarlo, Lily corrió hacia él, y lo enfrentó, respirando agitadamente.

  • ¿Si? – James ya sabía lo que iba a ocurrir, y no planeaba detenerla. Sonreía para sí mismo. Lily tomó aire. La rubia la miraba con odio.

Hey! Hey! Tu! Tu!

Se que yo te gusto!

No! No!

Sabes, no es un secreto

Hey! Hey! Tu! Tu!

Quiero ser tu novia

  • Hay…algo de lo que debo hablar contigo, sobre…sobre las clases – fue la primer excusa que se le vino a la mente. Iba a hacerlo, ya no había vuelta atrás – A solas.

  • Cualquier cosa que debas decirle puedes perfectamente hacerlo enfrente de mí – la rubia no tenía ni idea de cuánto iba a costarle ese comentario. Lily la miró con aires de suficiencia, y dijo:

  • Muy bien.

En un segundo estarás entre mis brazos

Porque puedo, puedo hacerlo mejor

No hay otra

Cuando vas a hundirla?

Es tan estúpida

Que mierda estabas pensando?!

Y, ante la mirada furiosa de la rubia, la pelirroja tomó a James de las mejillas y le encajó el beso más apasionado que el muchacho hubiese recibido nunca.