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Historia 27991 — capítulo 15

CAPITULO XV

La ayuda a los Weasley

Unas semanas después, salió Yanet de la enfermería mucho mejor. El profesor Dumbledore castigó a Narcisa y a Tenay, les escribió a sus familias y por el bien de Yanet se quedaría en Hogwarts en vacaciones de navidad.

Todos estaban muy contentos por ser amigos de nuevo y por haber solucionado los problemas.

Hermione estaba feliz por todo; hasta se le había olvidado que en poco más de medio años se tendría que regresar. El viernes en la tarde, se fue con las chicas al lago y después regresó ya de noche a la sala común, para estar con los merodeadores. Pero se encontró con que Zay le había mandado una carta que decía:

Querida Hermanita Hermione

No me lo vas a creer, pero me encontré en el callejón Diagon a Andréu Neauphle ¿Te suena ese nombre? Saqué una cita para nosotras mañana en la mañana y luego otra el domingo en la tarde.

Esto podría ayudarnos para el futuro. Ya hablé con el profesor Dumbledore y si te va a dejar salir, solo que el domingo en la tarde debes regresar.

Mañana temprano te vas a venir a mi casa por la chimenea del profesor Dumbledore.

Saludos a todos.

Zayra

Claro, ayudarla para el futuro. Pero ese nombre, Andreu Neauphle, si, lo conocía era el hombre dueño de la tinta invisible, la tinta que se aparecía con que pasaras los dedos encima de las letras, pero solo se aparece delante de la persona que lo escribió.

Pero para 1974 él debería ser pobre todavía. Esa era la ayuda para los Weasley, lo que ellos necesitaban.

Así que les explicó a las chicas que tenia que ir a ver a su hermana para algo urgente. Solo que Sirius le pidió que hablaran a solas. Así que fueron a un lugar apartado de la sala común.

“Es que antes de que te fueras, quería pedirte algo” Dijo Sirius

“¿Qué cosa?” Dijo Hermione

“Sabes que en navidad se hace una fiesta en hogsmeade?” Dijo Sirius

“No” Dijo Hermione sorprendida, de verdad no sabía.

“A, pues…quería…pedirte…que so tú…este…querías venir conmigo” Dijo Sirius medio apenado.

“Claro que si ¿Si no con quien? Mi dulce príncipe” Dijo Hermione muy emocionada.

“Te quiero tanto” Dijo Sirius

“Y yo a ti” Dijo Hermione. Y se besaron dulce y tiernamente. Fue un beso largo, hasta que James dijo:

“Bueno, ya ¿no?, hasta cuando se les quitará la maña de besarse enfrente de nosotros”

“Nunca” Dijeron al mismo tiempo Peter y James.

“No, no cambian” Dijo James

“Bueno, ya celosos” Dijo Sirius separándose de Hermione.

“¿De quien? ¿De Hermione? No, no me gustas” Dijo James

“Pero singue sin gustarnos como comen pan enfrente de los pobres” Dijo Remus

“Sí, presumidos” Dijo Peter

“Bueno, mejor me voy a dormir. Mañana tengo que levantarme temprano.” Dijo Hermione despidiéndose de todos “Hasta mañana”.

“Hasta mañana” Respondieron los demás.

Y se fue al dormitorio de las chicas, se acostó y en unos segundos se quedó dormida.

Al otro día se levantó temprano, se puso ropa muggle y se fue al despacho del profesor dumbledore.

Pasó el grifo que custodia la entrada y tocó la puerta con timidez.

“Adelante” Le indicó la vos del profesor dumbledore. “Buenos días señorita Steavens”

Dijo el profesor dumbledore después de que entrara.

“En la chimenea hay polvos flu. Nos vemos mañana por la tarde” Dijo el profesor.

“Si, gracias profesor” Dijo Hermione.

Se acercó a la chimenea, tomó un puño, se metió y los soltó diciendo: a la cada de Zay.

Rápido vio muchas chimeneas, hasta que cayó en una.

Se levantó y se limpió el polvo que tenia en la capa, apareció en el salón de la casa de Zay, y en un sillón estaba ella sonriéndole.

“¡Hola! Hasta que te veo” Dijo Zay

“Hola. Recibí tu nota y ya sé quien es el hombre que mencionaste” Dijo Hermione

“Sí, bueno. Pero hay que desayunar ¿no? Haya platicamos” Dijo Zay.

Y bajaron a desayunar.

“Y dime” Dijo Zay mientras comían “¿Cómo está croockshanks?”

“Bien, gracias” Dijo Hermione

“Me lo saludas cuando lo veas, ¿Qué me decías cuando llegaste?” Dijo Zay

“Sobre Andréu Neauphle, es el inventor de la tinta invisible uno de los hombres más ricos. Ahora debe ser pobre” Dijo Hermione.

“Tienes buena memoria, algo como eso yo ya lo habría olvidado. Sí, es eso. Y por que ahora es pobre es por lo que hay que hablar con él. Verás, hace unos días me lo encontré en el callejón Diagon y anda por ahí pidiendo… no me vas a creer que” Dijo Zay

“¿Qué?” Dijo Hermione

“Firmas” Dijo Zay y le dio una mordida a su pan tostado con chocolate.

“¿Firmas?” Dijo Hermione sorprendida.

“Aja” Dijo Zay masticando

“Ah!!! Ya recuerdo lo que leí, necesita 7 firmas para empezar su negocio. Y dinero, claro. ¿Cuántas lleva?” Dijo Hermione

“Una, incluida la suya” Dijo Zay

“Ah. Bueno podemos hacer que firme el señor Weasley, yo y tu” Dijo Hermione

“No, yo no puedo, por ser guardiana del pozo” Dijo Zay

“Ah, entonces nos faltan 4. Solo que… los merodeadores, ¡si! Eso es” Dijo Hermione “haré que firmen y en el futuro serán ricos también, bueno incluido Harry”

“¡Bien pensado!” Dijo Zay “Nuestra cita es a las 10:30, y esa comida no se va a comer sola, así que apúrate” Dijo Zay

“Sí, claro” Dijo Hermione “Oye y el dinero que tenemos que poner ¿De donde lo sacaremos?, por que pensándolo bien, mis padres…”

“No, el pozo también te regala el dinero, lo puedes usar para lo que quieras y si quieres lo usamos para esto” Dijo Zay

“Claro” Dijo Hermione. No pudo dejar de pensar en más planes que tenía sobre el dinero. Solo faltaba ver al señor Andréu Neauphle.

Terminando de desayunar, se fueron a ver al señor Neauphle por la chimenea. Primero se fue Zay diciendo: Neauphle. Luego fue turno de Hermione.

Cada vez que viajaba por chimenea, lo odiaba más, era horrible.

Llegó a una sala pequeña, negra y sucia, con un escritorio lleno de papeles todos desordenados.

Frente a la chimenea estaba Zay sacudiéndose el polvo.

“¿y el señor Neauphle?” Dijo Hermione buscándolo con la mirada.

“Ahora viene” Dijo Zay.

De repente entró el señor Neauphle, igual a como Hermione lo había visto en el periódico en el futuro: estatura mediana, flacucho, Borbón y con mal gusto para vestirse. Solo que se veía sucio, más desaliñado que antes, cansado y con cara de enfermo.

Tenía la ropa remendada y sucia.

“Buenas tardes” Dijo sonriendo

“Buenos días dijeron al unisolo Hermione y Zay depuse de voltearse a ver.

“Ah, ya son días, se me olvidaba. Ustedes deben ser las hermanas Steavens” Dijo el señor Neauphle.

“Sí, yo soy Zayra Isabella Steavens” Dijo Zay estrechando su mano con la del señor Neauphle.

“Yo soy Hermione Isabella Steavens” Dijo Hermione haciendo lo mismo que Zay.

“Mucho gusto, yo soy Andréu Neauphle. Pero siéntense por favor” Dijo el señor Neauphle y se sentaron en los sillones. “Bueno pues, entonces ¿piensan firmar?”

“Solo mi hermana Hermione, es para un patrimonio futuro. Usted entiende, por ser la menor” Dijo Zay

“Sí, claro. Pero me faltarían 5 más” Dijo el sr. Neauphle.

“Ya solucionamos eso. Las tenemos” Dijo Zay

“¿De verdad?” Dijo el señor Neauphle, que se le iluminó la cara.

“Sí, solo que pedimos… condiciones” Dijo Zay

“Las que sean” Dijo el sr. Neauphle que se veía desesperado.

Zay y Hermione se voltearon a ver.

“Bueno, queremos en primer lugar que se hagan dos tipos de… digamos accionistas, mayores y menores. Loa mayores seriamos usted, yo y otro señor” Dijo Hermione “Los menores, unos chicos, de la misma edad que yo ¿no importa?”

“No, está bien 15, dentro de un año serán mayores de edad” Dijo el sr. Neauphle que escuchaba muy atento.

“La segunda, es que se entregue el dinero de las ganancias dentro de 20 años, momento en que nos buscará y nos da nuestro dinero” Dijo Hermione

“¿Por qué tanto tiempo?” Dijo el sr. Neauphle

Hermione sabía que era por que no podía cambiar lo que ya había vivido, tenia que respetar la regla que Zay le dijo cuando llegó.

“Que le importa” Dijo Zay

“Perdón, no quería entrometerme en lo que no me importa. Lo que digo es que en dar el dinero de las ganancias, se tarda medio año y si ustedes me piden 20 años, es como decir 20 años y medio.

“No importa” Dijo Zay

“Bueno, ¿otra condición?” Dijo Hermione

“Sí, que si en ese lapso de tiempo un accionista muere que pase su dinero a manos de su hijo mayor o si no tiene a manos de los demás accionistas. Respetando, claro, la división de accionistas mayores y menores” Dijo Hermione.

“Sí, ya entiendo” Dijo el sr. Neauphle.

“Bueno, entonces escriba el contrato y firmemos” Dijo Zay.

El sr. Neauphle le dictó a una vuela pluma el contrato. Zay y Hermione pusieron mucha atención en cada detalle.

Cuando el sr. Neauphle terminó, Hermione lo volvió a leer. Quedó conforme con todo y firmó (mas bien puso su nombre porque no tenia firma y menos para un nombre falso) y escribió H. Isabella Steavens, para que el sr. Weasley no viera su nombre.

“Bueno sr., quedamos conforme con todo, solo falta su firma” Dijo Zay.

El sr. Neauphle firmó muy contento.

“Entonces nos retiramos” Dijo Zay levantándose, Hermione la imitó.

Zay agarró el contrato y dijo:

“Nos lo llevamos para que las demás firmas y mañana en la tarde, yo se la traigo” Dijo Zay.

“Por supuesto señoritas” Dijo el sr. Neauphle levantándose también. “La veo mañana”

“Sí, hasta mañana” Dijo Zay

“Hasta luego sr. Neauphle y un gusto en conocerlo” Dijo Hermione

“Sí, igualmente” Dijo el sr. Neauphle

Hermione tomó un puño de polvos flu y se metió en la chimenea.

Luego los soltó y dijo: casa de Zay.

Después de unos espantosos momentos llegó al salón de Zay. Unos segundos después llegó Zay.

“¿Y ahora?” Dijo Hermione

“Ir a ver a la familia Weasley” Dijo Zay.