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Historia 27991 — capítulo 4
CAPITULO IV
De nuevo Hogwarts
Hermione no dijo ni una sola palabra en todo el camino de vuelta c casa de Zay.
Cuando entraron, Zay le preguntó, mientras dejaban los paquetes en los sillones de la sala.
“¿Qué te pasa?, estabas muy bien antes de entrar por los libros. ¿Tiene algo que ver con ese chico?”
Hermione le contó quien era Sirius y le explicó sobre los merodeadores y por supuesto de Harry y Ron.
“Ahora entiendo todo” Dijo Zay “Tal vez ellos son la clave de tu deseo”
“Sí, de eso estoy segura, al parecer tengo que hacerme su amiga y después, ya pensaré como ayudarlos” Contestó Hermione.
“Ya entiendo tus grandes ansias de salir de ese lugar” Dijo Zay.
“Sí, y no sé como me voy a hacer amiga de ellos, si según vengo de Nostradamus. Ellos se ¡odian! Con los equipos de quiditch de Hogwarts. Y lo peor es que James Potter está en el equipo, es la estrella del equipo” Dijo Hermione paseándose de un lado de la sala y frotándose las manos.
“Ese es un problema, pero tienes que ingeniártelas” Dijo Zay
“Sí, ya que.” Dijo Hermione “oye…. Sirius, el chico de flourish y blouts…. Mmm, ¿te gustó?”.
“Pues es guapo” Dijo Zay sonriendo “Pero, es muy joven para mí y tengo novio”
“ah, ¿si?” Dijo Hermione muy sonriente.
“Si, se llama Felipe, y lo amo y lo extraño tanto” Dijo Zay suspirando.
“Que interesante” Dijo Hermione.
“un segundo” Dijo Zay “A ti…. Te gustó…. ¡Sirius!”Dijo en son de burla y sonriendo ampliamente.
“¡no! Sabes que pasaría si me enamorara de alguien del pasado. Cuando llegue allá me llevará 20 años” Dijo Hermione escandalizada “sin contar el daño que podría hacerle y ¡miles de cosas mas!”.
“¡hay! Bueno, era solo un decir. Que tal si mejor empacamos tus cosas, por que se me olvido decirte que te vas mañana (domingo) en la noche con polvos flú” Dijo Zay.
“¿Cómo?” Dijo Hermione asustada “¿Por qué no me habías dicho?”.
“Bueno, mejor nos apuramos ¿no?” Dijo Zay recogiendo varios paquetes del sillón y dirigiéndose hacia las escaleras.
“Sí, claro” Dijo Hermione tomando los últimos paquetes que había en el sillón y siguiendo a Zay.
En lo que restaba de la tarde se pusieron a empacar las cosas de Hermione en su baúl. Después cenaron y luego Zay le enseñó a Hermione en el salón, lo bien que tocaba la guitarra y hasta cantaba.
El domingo, en todo el día se la pasaron divirtiéndose. Eso era raro en Hermione, por que ella no era de las personas que se divertían, pero estaba tranquila por que ya había leído los libros que iba a usar en todo el año.
Porque con Zay todo era diversión, por su gran entusiasmo.
Cuando era hora de irse, ya todo estaba listo en el salón. Entonces Zay dijo:
“Si me necesitas, o necesitas algo, solo escríbeme y en la parte de afuera del sobre le escribes para la bella durmiente, así nadie sabrá que es para mi y yo sabré que es urgente. Pero si me escribes solo contándome cosas, no escribas mi seudónimo. Ah y se me olvidaba, si es urgente aviéntala por la chimenea de tu sala común. En tu baúl te puse un poco de polvos flu, basta con que eches a la chimenea una pizca y luego la carta”.
“Sí, no se me olvida, aun no me has dicho a donde voy e llegar ahorita.” Dijo Hermione.
“Pues a Hogwarts” Dijo Zay haciendo tono de obviedad.
“Sí, ya lo sé. Pero a que chimenea de Hogwarts voy a llegar y con quien voy a hablar” Dijo Hermione.
“ah!, si es cierto, se me olvidaba” Dijo Zay.
“Raro” Dijo en voz baja Hermione.
“Vas a llegar a la oficina del profesor Dumbledore y le vas a entregar estos sobres” Dijo Zay y le entregó dos sobres.
“¿Qué dicen?” Preguntó Hermione tomándolos.
“No puedes leerlos, después te digo” Dijo Zay “Ah, y no te quites del cuello el diamante que te di, y por nada del mundo le cuentes a alguien de donde vienes o que va a pasar en el futuro, eso podría cambiar muchísimas cosas del futuro. Hasta podrían desaparecer personas, como tus amigos.”
“Sí, no le contaré a nadie” Dijo Hermione.
“Ni al profesor Dumbledore, pero nadie puede leerte la mente por el diamante, te da protección.” Dijo Zay. “Bueno es hora de irte” Dijo consultando su reloj. Era muy noche, estaban a punto de dar las 12.
“Gracias por todo y cuídate mucho” Dijo Hermione.
“De nada, sigue mis consejos y cuídate mucho tu también” Dijo Zay abrazándola “Nos vemos luego”.
“Bueno, adiós” Dijo Hermione. Zay echó a la chimenea los polvos flú y empujo su baúl. Después Hermione se metió a la chimenea, en su mano izquierda llevaba a Croockshanks en una canastilla y con la derecha soltó los polvos flú, no sin antes decir “a Hogwarts”.
Rápido dejó de ver a Zay, que se despedía con la mano, sintió que daba vueltas, hasta que aterrizó en otra chimenea. Sí, era el despacho del profesor Dumbledore y para variar, él la estaba esperando enfrente de la chimenea. Lucía más joven y con menos canas. En cuanto vio llegar a Hermione dijo:
“Buenas noches señorita Steavens”
“Buenas noches profesor Dumbledore” Dijo Hermione saliendo de la chimenea y sacudiéndose el polvo que tenia en su capa.
“Bueno, puede dejar a su mascota en esa mesa” Dijo el prof. Señalando una pequeña mesa vacía.
Hermione hizo caso al prof. Dumbledore y luego lo siguió hasta su escritorio, donde le indicó que se sentara en la silla de enfrente. Lentamente Hermione le extendió los sobres que Zay le había dado y el profesor Dumbledore las tomó, las abrió y las leyó rápidamente.
“Bueno, entonces usted estará en Gryffindor señorita Steavens” Dijo el profesor Dumbledore rompiendo el silencio.
“Sí, a esa casa pertenezco” Dijo Hermione.
“Muy bien, pues la felicito por su gran corazón y nobleza” Dijo el profesor Dumbledore.
“¿por mí gran….? No entiendo” Dijo Hermione.
“Sí, son esas la aptitudes esenciales que una persona debe tener una persona para encontrar el pozo iscall” Dijo el profesor Dumbledore.
Hermione estaba paralizada, ¿Cómo podía saber el prof. Lo del pozo?
“Entiendo que es un secreto y le aconsejo no cambiar lo que ya está hecho, aproveche esta gran oportunidad. Entonces ya puede retirarse. Aquí tiene su horario. Que pase buenas noches y no olvide que si necesita algo, el grifo de la entrada se mueve si le dices rana de chocolate. Yo estoy aquí para lo que necesite.” Dijo el prof. Dumbledore.
“Gracias prof. Hasta mañana” Dijo Hermione, sin entender del todo las palabras del prof. Dumbledore. Se levantó y tomó la canastilla de Croockshanks. Su baúl no estaba, seguramente ya se lo habían llevado a la sala común. Y antes de que saliera el profesor Dumbledore le dijo:
“La señora gorda la dejará entra si le dice ´algas mágicas´ y tenga cuidado con algunos merodeadores. A ellos, no les gustan las personas de ´nostradamus´”.
“Gracias, profesor” Dijo Hermione y salió de la oficina de Croockshanks.
De tan cansada que estaba, ni sintió cuando llegó a la sala común. Todo era igual, así que era sencillo andar por el castillo. Soltó a Croockshanks y se fue al dormitorio de las chicas de quinto, Croockshanks la siguió. Al llegar vio que todas sus nuevas compañeras estaban dormidas, por que las cortinas de las camas estaban corridas. Se cambió y se acostó, cerrando las cortinas. Pero lo que le dijo el profesor Dumbledore le daba vueltas en la cabeza ¿será que los merodeadores la tratarán mal? “No, no lo creo de ellos” Se dijo a sí misma “Bueno, de Sirius no lo creo, ellos no son así, solo por venir de esa escuela no me van a rechazar” pensó y solo así pudo conciliar el sueño.