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Historia 27991 — capítulo 44

CAPITULO XLIV

Vacaciones

Se aproximaba la fecha de salir de fin de curso. Ante esto, Hermione decidió que lo más conveniente era pedirle permiso a la profesora Mcgonagall para pasar unos días en casa de la familia de Neville y Luna. Ella, accedió pero con las condiciones de no salir y que alguien del la Orden la acompañara en los viajes. La chica, no muy convencida, al no tener otra opción, aceptó. -¿Que dice ahora Skeeter?- Preguntó Hermione, sentada en la sala de los menesteres junto con Luna. -Pues, habla sobre la fiesta que se hará para liberar de sus cargos a Sirius Black- Respondió Luna con la mirada clavada en el periódico que estaba abierto en la mesa. -¿Qué? ¿Cuándo?- Dijo Hermione impresionada. -Esta tarde- Contestó Luna. Hermione, que hasta ese momento hacia sus deberes, dejó la pluma con la que escribía y tomó la primera plana que decía:

"Sirius Black es declarado inocente y dejado en libertad"

Abajo del título, había una foto en grande de Sirius sonriendo de pie en el ministerio y entraba corriendo Noemí Hirson a besarlo. Al ver la imagen, Hermione sintió una punzada en el estómago, además de coraje, dolor y celos. Apartó de un manotazo el periódico y siguió haciendo sus deberes. -Esperaba que no vieras eso- Dijo Luna- Todavía te duele ¿Verdad?- -Sí, pero no vale la pena- Respondió Hermione. -Hola chicas- saludó Neville, que acababa de entrar. -Hola Neville- respondieron al mismo tiempo. -Por cierto- Comentó Luna- Ya pedí permiso para ir a tu casa Neville. Y me dijeron que si y que con gusto nos recibe en casa- -También yo hablé con la profesora Mcgonagall, y aceptó- Agregó Hermione. -Mi abuela me mandó una carta diciéndome que nos espera en casa el día que salimos de vacaciones a ti a mi, Hermione. Y que a Luna la esperaremos al otro día en casa- Dijo Neville. -Entonces ya está ¿no? Así podremos seguir escribiendo para el Quisquilloso- Dijo alegremente Hermione. -Si, por cierto ¿Vieron lo que Skeeter dijo como respuesta a Olimpia?- Preguntó Luna. -No, pero mejor cuéntalo tu- Dijo Hermione pensando que era mejor escucharlo, que saber sobre la fiesta. -Dijo que personas con falta de experiencia no podían llegarle ni al ras de su capa. Y que quien quisiera decirle algo, que diera la cara- Respondió Luna- Claro, lo dijo en una entrevista. Porque en "la revelación de esta semana" habló solo sobre la libertad de Sirius Black.- -Supongo que por eso de que Hirson es modelo ¿no?- Preguntó Hermione, a lo cual Luna solo asintió. -Pero es buen señal- Comentó Neville alegre- Quiere decir que tiene miedo y que está molesta. Tal vez se rinda- -Nada me daría más gusto- Dijo Hermione.

Cuando terminaron el año escolar, todo mundo empacó sus cosas para marcharse. Neville y Hermione se despidieron de Luna, ya que ella se iba por red flu a la mansión Dumbledore y la verían al otro día. Ellos, tuvieron que aparecerse con Kingsley gracias a un cambio de último momento. Se aparecieron en un callejón, que daba a una calle con magos y brujas caminando de un lado a otro. El lugar se veía rústico y antiguo. Daba la impresión que en ese lugar no había niños, solo adultos o ancianos. Caminaron por la calle y se detuvieron frente a una casa grande, de dos platas, elegantísima y un tanto fría. En la entrada había flores de un solo color, rojas. -¡Hola, que gusto verlos!- Los recibió la Sra. Longbottom- Neville, ¿Por qué no los has invitado a pasar? Ellos entraron y la Sra. Longbottom los recibió con mucho entusiasmo. Unas horas después, tomaban té en el salón mientras charlaban. La Augusta Longbottom, era una anciana mandona, le gustaba que le obedecieran, era estricta, enojona, pero nunca perdía los modales. Con Hermione era muy amable y cortés. Hablaba de una manera que hacía creer que nunca se pudiera hacer equivocado. También tenía mucha valentía, que parecía venirle de la sangre. Tenía en mucha estima al profesor Dumbledore y recientemente había entrado a la Orden del Fénix. Por todo esto, Hermione notó que Neville le temía, pero también la quería muchísimo. Después de todo, ella lo había crecido.

Durante la comida, platicaron de muchas cosas. Pero principalmente, la Sra. Longbottom se dedicó a hacerle miles de preguntas a Hermione, mientras que Neville miraba a la chica muy avergonzada pidiéndole disculpas con la mirada. Cuando se llegó la hora de la celebración, los tres se sentaron en el salón a esperar al tío de Neville. Hermione (para no ser descortés) le había llevado un regalo que pidió por catalogo días atrás, al igual que pañuelos españoles que le había dado a la abuela de Neville al llegar. Pasaron horas y el festejado nunca llegó, y era obvio que no llegaría. Doña Augusta estaba furiosa y Neville apenadísimo. Hermione por lo contrario estaba muy a gusto, era mil veces mejor estar con ellos, que en la dichosa fiesta. Tan solo de recordar la foto del periódico, que hablaba de la libertad de Sirius, le hervía la sangre. Para amenizar las cosas, puso unos discos de música clásica que encontró de la Sra. Longbottom. -Pero si tiene toda la colección señora Longbottom- Comentó asombrada Hermione. -¿Te gusta la música clásica cariño?- Preguntó la abuela de Neville. -Por supuesto, eran las favoritas de mis padres- Respondió la castaña. -¿Y sabes bailar vals de ese tipo?- Preguntó la Sra. Longbottom -Claro- -A Neville nunca le entró en la cabeza- Dijo la señora Longbottom. Neville enrojeció violentamente. -Si quieres yo te enseño- Propuso Hermione. -Seria una estupenda idea- Aceptó la abuela del chico. -Vamos Neville, yo te enseño- Dijo Hermione tendiéndole la mando a su amigo. -Gracias- Respondió el chico, tomando la mano que le ofrecía. -¿Estás segura de que no te quieres casar con mi nieto?- Preguntó entusiasmada la anciana. Los dos chicos rieron. -Lo siento Sra. Longbottom, pero los hermanos no se casan- Respondió Hermione entre risas. Esos días fueron maravillosos. Hasta fueron a la casa de los Lovegood y pescaron en un río cercano. Pero como todo en la vida, esos días terminaron y Hermione tuvo que volver a la mansión. En donde volvió a su encierro.